miércoles, 25 de marzo de 2026

El corsario que llevó la bandera argentina hasta California: la vida feroz de Hipólito Bouchard


Entre las figuras recuperadas por el actual Salón de los Próceres aparece Hipólito Bouchard, uno de los personajes más audaces, intensos y menos conocidos de la independencia rioplatense. Francés de nacimiento y argentino por elección y por combate, llegó al Río de la Plata en 1809 y, cuando estalló la Revolución de Mayo, puso su experiencia naval al servicio de la causa patriota. No vino a mirar de lejos: vino a pelear. Nacido el 15 de enero de 1780 en Bormes-les-Mimosas, cerca de Saint-Tropez, Bouchard se incorporó a la lucha revolucionaria en un momento en que las Provincias Unidas casi no tenían tradición marítima propia. Fue designado segundo comandante de la primera escuadrilla organizada por el gobierno patrio, combatió en San Nicolás en 1811 y, poco después, también participó en el Combate de San Lorenzo junto al Regimiento de Granaderos a Caballo de San Martín. Su coraje en esa acción le valió un reconocimiento extraordinario: la Asamblea le concedió la ciudadanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Pero la parte más legendaria de su vida estaba todavía por empezar. En 1817 recibió patente de corso del gobierno de Buenos Aires y zarpó al mando de la fragata La Argentina para una expedición que lo convertiría en una figura de leyenda. Durante esa travesía combatió el tráfico esclavista en Madagascar, enfrentó piratas en Asia, recuperó en Hawái una nave que había sido sublevada y, en una de sus acciones más famosas, tomó por unos días Monterrey, donde hizo flamear la bandera celeste y blanca. Aquel viaje, además, quedó en la historia como la primera vuelta al mundo de una nave argentina. Por eso Bouchard no fue solo un corsario: fue una pieza clave de la guerra por la independencia en el mar. Mientras las campañas de San Martín, Belgrano o Güemes dominaron con justicia la memoria escolar, hombres como él libraron otra batalla decisiva sobre océanos, puertos y rutas comerciales. Su misión era clara: hostigar al poder español donde más le dolía, cortar suministros, golpear su comercio y extender la guerra emancipadora mucho más allá del territorio rioplatense. Después de sus campañas, se sumó a la empresa libertadora en el Perú y más tarde se retiró de la vida militar. Se radicó allí, fundó un ingenio azucarero y tuvo un final tan áspero como su carácter: murió asesinado el 4 de enero de 1837 en su establecimiento. Su figura quedó durante mucho tiempo a la sombra de otros nombres más célebres, pero su biografía sigue siendo una de las más extraordinarias de todo el proceso independentista americano. #HipólitoBouchard #Corsario #HistoriaArgentina #Independencia #SanLorenzo #California #MarPatrio #Próceres #mendozantigua. Un dato importante: la fecha de muerte más respaldada por las fuentes consultadas es 4 de enero de 1837, no 1835.

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