Enclavado en la precordillera de Las Heras, el Gran Hotel Villavicencio es una de las postales más reconocibles de Mendoza. El edificio fue levantado en 1940, en apenas seis meses, y se convirtió en uno de los grandes hoteles termales de montaña del país. El sitio oficial de Monumentos Nacionales lo define como un complejo pintoresquista de estilo normando, con 30 habitaciones, jardines, glorietas, piscina, cancha de tenis y una capilla neocolonial proyectada por Daniel Ramos Correas. Además, fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 784/2013. Pero la historia del lugar venía de mucho antes. A comienzos del siglo XX, las aguas termales de Villavicencio ya habían ganado fama, y en 1923 Ángel Velaz impulsó el emprendimiento de Termas de Villavicencio y el embotellado de agua mineral. El gran giro llegó después del aluvión de 1934, que afectó al Hotel de Cacheuta y dejó fuera de servicio al Ferrocarril Trasandino durante varios años. En ese contexto, se reactivó el camino por Villavicencio y se construyeron los célebres Caracoles, con sus 365 curvas, lo que volvió a poner a la zona en el centro de la escena turística y vial mendocina. El hotel vivió su edad dorada durante casi cuatro décadas y quedó grabado en la memoria colectiva porque su silueta pasó a ilustrar las etiquetas del agua mineral Villavicencio. Sobre el final de su etapa hotelera hay pequeñas diferencias entre las crónicas: algunas ubican el cierre en 1978 y otras en 1979, pero todas coinciden en que el esplendor se apagó hacia fines de los años 70, después de su último gran impulso con el Mundial 78 y de una larga serie de problemas económicos. La recuperación empezó a tomar forma en una nueva etapa. La Reserva Natural Villavicencio quedó formalmente declarada por la Resolución 1065/2000, y hoy el antiguo hotel forma parte del corazón simbólico de un área protegida de 62.244 hectáreas, reconocida además como sitio Ramsar desde 2017. Ya no funciona como hospedaje, pero sigue en pie como uno de los grandes emblemas de la Mendoza termal, turística y de montaña. #Villavicencio #GranHotelVillavicencio #Mendoza #LasHeras #Historia #Patrimonio #Montaña #Termas #Memoria #MendozAntigua
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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viernes, 27 de marzo de 2026
El palacio perdido de la montaña: la historia del Gran Hotel Villavicencio, el gigante mendocino que desafió al tiempo
Enclavado en la precordillera de Las Heras, el Gran Hotel Villavicencio es una de las postales más reconocibles de Mendoza. El edificio fue levantado en 1940, en apenas seis meses, y se convirtió en uno de los grandes hoteles termales de montaña del país. El sitio oficial de Monumentos Nacionales lo define como un complejo pintoresquista de estilo normando, con 30 habitaciones, jardines, glorietas, piscina, cancha de tenis y una capilla neocolonial proyectada por Daniel Ramos Correas. Además, fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 784/2013. Pero la historia del lugar venía de mucho antes. A comienzos del siglo XX, las aguas termales de Villavicencio ya habían ganado fama, y en 1923 Ángel Velaz impulsó el emprendimiento de Termas de Villavicencio y el embotellado de agua mineral. El gran giro llegó después del aluvión de 1934, que afectó al Hotel de Cacheuta y dejó fuera de servicio al Ferrocarril Trasandino durante varios años. En ese contexto, se reactivó el camino por Villavicencio y se construyeron los célebres Caracoles, con sus 365 curvas, lo que volvió a poner a la zona en el centro de la escena turística y vial mendocina. El hotel vivió su edad dorada durante casi cuatro décadas y quedó grabado en la memoria colectiva porque su silueta pasó a ilustrar las etiquetas del agua mineral Villavicencio. Sobre el final de su etapa hotelera hay pequeñas diferencias entre las crónicas: algunas ubican el cierre en 1978 y otras en 1979, pero todas coinciden en que el esplendor se apagó hacia fines de los años 70, después de su último gran impulso con el Mundial 78 y de una larga serie de problemas económicos. La recuperación empezó a tomar forma en una nueva etapa. La Reserva Natural Villavicencio quedó formalmente declarada por la Resolución 1065/2000, y hoy el antiguo hotel forma parte del corazón simbólico de un área protegida de 62.244 hectáreas, reconocida además como sitio Ramsar desde 2017. Ya no funciona como hospedaje, pero sigue en pie como uno de los grandes emblemas de la Mendoza termal, turística y de montaña. #Villavicencio #GranHotelVillavicencio #Mendoza #LasHeras #Historia #Patrimonio #Montaña #Termas #Memoria #MendozAntigua
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