jueves, 26 de marzo de 2026

Puente del Inca: la maravilla mendocina que unió leyenda, termas y tragedia en plena Cordillera


En Mendoza hay paisajes que impresionan, y después está Puente del Inca, una de las postales más impactantes de toda la alta montaña. Ubicado en la Cordillera Principal, en el departamento de Las Heras, a unos 193 kilómetros de la Ciudad de Mendoza y a 2.730 metros sobre el nivel del mar, este monumento natural se levanta sobre el río Cuevas y sigue siendo uno de los grandes íconos turísticos de la provincia. Su fama no se explica solo por la belleza. El puente es una formación geológica singular, originada por la acción combinada de aguas termales, depósitos de travertino y procesos físicos, químicos y biológicos que le dieron su forma actual y sus colores tan característicos, entre verdes, amarillos, naranjas y ocres. Investigadores de Mendoza lo describen como un verdadero sistema geobiológico, mientras que el gobierno provincial lo presenta como un arco natural cementado por sales minerales provenientes de las vertientes termales. Además, su nombre no es casual. Puente del Inca está ligado al antiguo Qhapaq Ñan, la red vial andina del mundo incaico. De hecho, el tramo mendocino Ciénaga de Yalguaraz–Puente del Inca forma parte del sistema reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 2014, dentro de un itinerario cultural transnacional de enorme valor histórico. Pero el lugar no solo fue admirado por su geología. A comienzos del siglo XX, la presencia de aguas termales con fama de curativas convirtió al paraje en uno de los centros termales más renombrados de la Argentina. Junto al monumento natural se desarrolló un conjunto turístico que incluyó baños y un hotel cuya construcción comenzó en 1925. Ese mundo de alta montaña tuvo su final abrupto el 15 de agosto de 1965, cuando un alud destruyó el hotel y marcó para siempre la historia del sitio. Con el tiempo, la fragilidad del lugar obligó a reforzar su protección. El área fue declarada zona intangible en 1991, luego se reguló con mayores restricciones en 1992, y finalmente quedó incorporada formalmente como Área Protegida Provincial, categoría Monumento Natural, por la Ley 7465, sancionada el 7 de diciembre de 2005. Hoy el acceso está condicionado por criterios de conservación y seguridad, y la visita debe hacerse respetando únicamente los sectores habilitados. Por eso, visitar Puente del Inca no es solo hacer una parada turística sobre la Ruta Nacional 7, cerca del ingreso al Parque Provincial Aconcagua. Es asomarse a un sitio donde conviven naturaleza extrema, memoria andina, patrimonio mundial y una de las historias más fascinantes de Mendoza. #PuenteDelInca #Mendoza #AltaMontaña #Cordillera #QhapaqÑan #PatrimonioMundial #Aconcagua #HistoriaMendocina #MendozAntigua. No encontramos en fuentes oficiales sólidas, dentro de lo relevado, una confirmación clara para las cifras exactas de 14.000 años de formación y 8.200 años para la apertura del arco. Lo que sí está bien respaldado es su origen geológico milenario y su formación por acción de aguas termales y depósitos travertínicos.

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