miércoles, 1 de abril de 2026

El agua dibujó Mendoza: la historia del territorio donde el oasis le ganó al desierto


Como planteó Milton Santos, el territorio no es solo una extensión de suelo: es una trama de recursos naturales y de recursos creados por la sociedad. En Mendoza, esa idea se vuelve evidente. La provincia se formó históricamente bajo una relación decisiva entre naturaleza y ocupación humana, donde el clima árido, el relieve y el agua marcaron el modo de habitar, producir y organizar el espacio. No es casual: Mendoza presenta condiciones áridas a semiáridas y registra precipitaciones promedio cercanas a los 250 milímetros anuales, de modo que los ríos de deshielo y las obras de riego terminaron siendo el verdadero sostén de la vida provincial. Esa realidad fue dando forma a dos grandes mundos dentro de la provincia: las tierras irrigadas y las no irrigadas. En las primeras, el aprovechamiento del agua superficial permitió instalar cultivos, concentrar población y desarrollar buena parte de la economía mendocina. Allí se organizaron los grandes oasis productivos: el Oasis Norte, vinculado a los ríos Mendoza y Tunuyán Inferior; el Oasis Centro o Valle de Uco, alimentado por el Tunuyán Superior; y el Oasis Sur, estructurado por los ríos Diamante y Atuel. Aunque las cifras varían según la fuente, los estudios oficiales y académicos coinciden en que estas áreas irrigadas ocupan apenas alrededor del 4,5% al 4,8% del territorio provincial, pero concentran la mayor parte de la población y de las actividades económicas. En ese esquema territorial se inscribe Chacras de Coria, ubicada en el Oasis Norte, dentro de Luján de Cuyo. Su historia no puede entenderse sin el manejo del agua: incluso el sitio oficial de Turismo de Luján recuerda que hacia 1640 Juan Hilario de Coria y Bohorquez abrió allí un canal de regadío que dio impulso a los primeros cultivos del lugar. El distrito, además, se asentó sobre una amplia planicie aluvional del piedemonte, atravesada por ríos secos y cauces temporarios que bajan desde la precordillera hacia el zanjón y el sistema de canales. Esa combinación entre aridez, riego, acequias, cauces estacionales y expansión humana explica por qué el paisaje chacrense es mucho más que una postal: es el resultado de siglos de adaptación, trabajo y disputa por el territorio. Incluso su borde occidental siguió siendo un tema sensible hasta tiempos recientes, al punto que la Suprema Corte mendocina tomó como referencia la cota de 1.500 msnm para precisar el límite pedemontano en esa franja. #Mendoza #Territorio #Oasis #Agua #ChacrasDeCoria #Historia #Paisaje #Memoria #Piedemonte #MendozAntigua

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