UA-28861861-1 Juegos de niñas en el año 1902. Las Esquinitas y Abuelita ¿que horas son? | Fotos Antiguas de Mendoza, Argentina y el Mundo de cada década desde 1880

miércoles, 3 de mayo de 2017

Juegos de niñas en el año 1902. Las Esquinitas y Abuelita ¿que horas son?

En este orden están las esquinitas y abuelita, ¿qué hora son? El primero es juego destinado a ejercitar la viveza de los movimientos, la perspicacia y la agilidad de la mente y del cuerpo. Colocadas las niñas, pues ya los niños desdeñan juego tan inocente como de escasas peripecias, en puntos más o menos equidistantes, pero situados todos en un círculo de pequeño radio para que resulte más vivo el ejercicio, ocupa el centro de la curva la niña que ha quedado sin colocación y debe encontrarla, ganándola a una de las favorecidas. Esta se acerca a una de las esquinitas, dando espalda a las demás, cuyos ocupantes, deben ejercitarse en pasar de una a otra con presteza, y durante el cambio la niña que busca el pan debe tomar el lugar que ha quedado desocupado por haber corrido su dueña a hacer el cambio a que la llamaba su vecina. Para disimular las intenciones y dar lugar a la operación, se entabla entre la niña que busca plaza para ubicarse y la que ocupa una esquinita: —¿Hay pan? —No hay... —¿En donde habrá...? —En aquella esquinita hay... que los niños, tan aficionados a las consonancias, pronuncian haciendo contracciones que perjudican al bien decir: en aquella esquinita hay vicio que debe corregírseles. El ejercicio se prolonga según la habilidad y viveza de la niña que busca el pan, la cual debe aprovechar para ubicarse el menor descuido de las que ocupan las esquinitas. 

Otro juego de la misma índole es aquel que llaman de «las horas». Las niñas, colocadas en rueda, sostienen el diálogo siguiente con la abuelita, a la cual representa una niña que se sitúa en el centro, teniendo en la mano un pañuelo que simboliza un rebenque: —Abuelita, ¿qué horas son? Y ésta contesta sucesivamente las doce horas del reloj, enumerándolas. Las niñas hacen la pregunta girando a su alrededor y sucesivamente cada una. —Abuelita... ¿qué buscas?...—dicen las criollitas en su media lengua... —Una agujita... —Una agujita... ¿Para qué, abuelita? —Para coser una bolsita...! —Y para qué querés la bolsita, abuelita? —Para guardar un rebenquito...! —Y para qué es el rebenquito...? Para castigar a las curiosas, hijita. Y la abuela corre a todas las niñas, que huyen, tratando de sujetar a una, que será su sucesora en el cargo, luego de quedar prisionera. Estos dos juegos son solamente de ejercicio físico y por ello de positiva utilidad. Los niños para realizarlo, corren, se agitan y chillan... aunque esto último no sea muy cómodo para los padres.

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