El 19 de septiembre de 1928 nacía en Walla Walla, Washington, William West Anderson, el hombre que décadas más tarde el mundo entero conocería como Adam West. Mucho antes de ponerse la capa y la máscara, ya había quedado fascinado por los cómics: el propio West recordó que de niño leía las aventuras de Batman, personaje aparecido en 1939 en Detective Comics #27 y creado por Bob Kane con la decisiva colaboración de Bill Finger. Años después, aquella admiración infantil terminaría convirtiéndose en uno de los encuentros más extraordinarios entre un actor y un personaje de la historia de la televisión. West estudió en Whitman College, en su ciudad natal, donde se graduó en 1951 con formación en literatura inglesa y psicología. Después trabajó en radio y fue incorporado al Ejército de los Estados Unidos, experiencia en la que también desarrolló tareas vinculadas a medios y televisión militar. Tras su servicio recorrió Europa y posteriormente llegó a Hawái, donde comenzó a abrirse camino frente a las cámaras. En 1959 se instaló definitivamente en Hollywood y adoptó el nombre artístico Adam West. La propia ciudad de Walla Walla, al homenajearlo oficialmente después de su muerte, recordó tanto sus estudios como su servicio militar y el comienzo de aquella carrera que terminaría haciéndolo mundialmente famoso. Hollywood comenzó a utilizarlo especialmente en westerns y series de aventuras. Antes de Gotham City pasó por producciones como Maverick, 77 Sunset Strip, Bonanza, Perry Mason, Gunsmoke, The Outer Limits y Bewitched, además de convertirse en actor contratado por Warner Bros. Sin embargo, el giro decisivo llegó gracias a algo inesperado: unos comerciales de Nestlé Quik en los que interpretaba a “Captain Q”, una parodia de James Bond. El productor William Dozier vio aquellos anuncios y pensó que West podía encarnar al nuevo Bruce Wayne de la televisión. Y entonces ocurrió la transformación. El 12 de enero de 1966 ABC estrenó Batman, con Adam West como Bruce Wayne/Batman y Burt Ward como Robin. La serie mezclaba aventura, colores desbordantes, humor deliberadamente absurdo, villanos inolvidables y aquellos gigantescos “POW!”, “BAM!” y “KAPOW!” que parecían haber escapado directamente de las páginas de un cómic. No fueron simplemente “dos años” de televisión: Batman tuvo tres temporadas, se emitió hasta marzo de 1968 y alcanzó 120 episodios, además de una película estrenada en 1966. El fenómeno fue inmediato; ambos episodios semanales llegaron al Top 10 de audiencia durante su primera temporada y West se convirtió, prácticamente de la noche a la mañana, en una de las caras más reconocibles de la cultura popular estadounidense. Pero aquella gloria tenía una cara mucho más cruel. Cuando Batman terminó, Hollywood parecía incapaz de mirar a Adam West sin ver debajo de su ropa el traje gris, la capa azul y el cinturón amarillo. El encasillamiento fue real y el propio actor habló durante años de la dificultad para conseguir papeles importantes después de interpretar al héroe. Aquello que lo había convertido en una estrella también limitó seriamente su carrera como protagonista. Con el tiempo comprendió que luchar contra Batman era inútil: decidió abrazarlo, burlarse de su propia imagen y transformar aquel encasillamiento en una nueva fuente de trabajo y popularidad. Aquí conviene corregir una de las historias más repetidas sobre su vida: no está sólidamente documentado que en 1966 tuviera que “elegir entre James Bond y Batman”. West sí contó años después que mantuvo conversaciones con el productor de Bond, Albert “Cubby” Broccoli, y que incluso se habló de él como posible 007; también aseguró que tenía compromisos contractuales y que consideraba que James Bond debía ser interpretado por un británico. Pero esa historia pertenece a otro momento de su carrera y no debe presentarse como si hubiese rechazado a Bond para aceptar Batman en aquel casting de 1966. Paradójicamente, aquello que durante años pareció una condena terminó convirtiéndose en su mayor tesoro. West regresó una y otra vez al universo del personaje mediante animación y apariciones especiales. Prestó nuevamente su voz a Batman junto a Burt Ward en The New Adventures of Batman y, décadas después, volvió con él en producciones animadas como Batman: Return of the Caped Crusaders. Además, aprendió a explotar magistralmente su propio mito: apareció en The Simpsons, The Drew Carey Show, 30 Rock, The Big Bang Theory y muchas otras producciones, mientras una generación completamente nueva lo descubría como el delirante “Mayor Adam West” de Family Guy, una versión exagerada de sí mismo que convirtió su inconfundible voz y personalidad en parte de otro fenómeno televisivo. Cuando Tim Burton llevó nuevamente a Batman al cine en 1989 con Michael Keaton, West no recibió un papel en aquella nueva versión. Para entonces, sin embargo, su interpretación de los años sesenta ya pertenecía a la historia: durante décadas, para millones de espectadores, la imagen de Batman había sido inevitablemente la suya. Con el paso del tiempo West dejó de combatir aquella identificación y comenzó a celebrarla. En una extensa entrevista conservada por la Television Academy resumió su reconciliación con una frase sencilla: sabía que probablemente sería recordado sobre todo como Batman y estaba conforme con ello porque el personaje había dado felicidad a muchísimas personas. Adam West murió en Los Ángeles el 9 de junio de 2017, a los 88 años, después de una breve batalla contra la leucemia. Apenas unos días más tarde, Los Ángeles encendió una gigantesca Batiseñal sobre el Ayuntamiento para despedirlo. Era difícil imaginar un homenaje más apropiado: el niño de Walla Walla que alguna vez leyó fascinado las aventuras de un misterioso vigilante de Gotham había terminado convertido en una parte inseparable de su leyenda. Adam West no necesitó poderes, armaduras digitales ni efectos monumentales. Con una capa, una máscara, una voz inconfundible y una interpretación absolutamente seria dentro del más disparatado de los mundos, consiguió algo todavía más difícil: que más de medio siglo después, cuando alguien piensa en el Batman de los años sesenta, siga apareciendo inmediatamente su rostro. #AdamWest #Batman #Batman1966 #BruceWayne #BurtWard #Robin #Batmobile #HistoriaDeLaTelevision #HistoriaDelCine #Efemerides #UnDiaComoHoy #CulturaPopular #SeriesClasicas #TelevisionClasica #Hollywood #DCComics #CapedCrusader #TheBrightKnight #ClassicBatman #BatmanHistory #TelevisionHistory #PopCulture #HollywoodHistory #OnThisDay #RetroTV #FamilyGuy #SuperheroHistory
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sábado, 19 de septiembre de 2020
El 19 de Septiembre de 1928, en Walla Walla, Washington, EEUU, nacía EL HOMBRE QUE QUEDÓ ATRAPADO EN LA CAPA: ADAM WEST, EL BATMAN QUE CONQUISTÓ AL MUNDO… Y PAGÓ EL PRECIO DE SER INOLVIDABLE
El 19 de septiembre de 1928 nacía en Walla Walla, Washington, William West Anderson, el hombre que décadas más tarde el mundo entero conocería como Adam West. Mucho antes de ponerse la capa y la máscara, ya había quedado fascinado por los cómics: el propio West recordó que de niño leía las aventuras de Batman, personaje aparecido en 1939 en Detective Comics #27 y creado por Bob Kane con la decisiva colaboración de Bill Finger. Años después, aquella admiración infantil terminaría convirtiéndose en uno de los encuentros más extraordinarios entre un actor y un personaje de la historia de la televisión. West estudió en Whitman College, en su ciudad natal, donde se graduó en 1951 con formación en literatura inglesa y psicología. Después trabajó en radio y fue incorporado al Ejército de los Estados Unidos, experiencia en la que también desarrolló tareas vinculadas a medios y televisión militar. Tras su servicio recorrió Europa y posteriormente llegó a Hawái, donde comenzó a abrirse camino frente a las cámaras. En 1959 se instaló definitivamente en Hollywood y adoptó el nombre artístico Adam West. La propia ciudad de Walla Walla, al homenajearlo oficialmente después de su muerte, recordó tanto sus estudios como su servicio militar y el comienzo de aquella carrera que terminaría haciéndolo mundialmente famoso. Hollywood comenzó a utilizarlo especialmente en westerns y series de aventuras. Antes de Gotham City pasó por producciones como Maverick, 77 Sunset Strip, Bonanza, Perry Mason, Gunsmoke, The Outer Limits y Bewitched, además de convertirse en actor contratado por Warner Bros. Sin embargo, el giro decisivo llegó gracias a algo inesperado: unos comerciales de Nestlé Quik en los que interpretaba a “Captain Q”, una parodia de James Bond. El productor William Dozier vio aquellos anuncios y pensó que West podía encarnar al nuevo Bruce Wayne de la televisión. Y entonces ocurrió la transformación. El 12 de enero de 1966 ABC estrenó Batman, con Adam West como Bruce Wayne/Batman y Burt Ward como Robin. La serie mezclaba aventura, colores desbordantes, humor deliberadamente absurdo, villanos inolvidables y aquellos gigantescos “POW!”, “BAM!” y “KAPOW!” que parecían haber escapado directamente de las páginas de un cómic. No fueron simplemente “dos años” de televisión: Batman tuvo tres temporadas, se emitió hasta marzo de 1968 y alcanzó 120 episodios, además de una película estrenada en 1966. El fenómeno fue inmediato; ambos episodios semanales llegaron al Top 10 de audiencia durante su primera temporada y West se convirtió, prácticamente de la noche a la mañana, en una de las caras más reconocibles de la cultura popular estadounidense. Pero aquella gloria tenía una cara mucho más cruel. Cuando Batman terminó, Hollywood parecía incapaz de mirar a Adam West sin ver debajo de su ropa el traje gris, la capa azul y el cinturón amarillo. El encasillamiento fue real y el propio actor habló durante años de la dificultad para conseguir papeles importantes después de interpretar al héroe. Aquello que lo había convertido en una estrella también limitó seriamente su carrera como protagonista. Con el tiempo comprendió que luchar contra Batman era inútil: decidió abrazarlo, burlarse de su propia imagen y transformar aquel encasillamiento en una nueva fuente de trabajo y popularidad. Aquí conviene corregir una de las historias más repetidas sobre su vida: no está sólidamente documentado que en 1966 tuviera que “elegir entre James Bond y Batman”. West sí contó años después que mantuvo conversaciones con el productor de Bond, Albert “Cubby” Broccoli, y que incluso se habló de él como posible 007; también aseguró que tenía compromisos contractuales y que consideraba que James Bond debía ser interpretado por un británico. Pero esa historia pertenece a otro momento de su carrera y no debe presentarse como si hubiese rechazado a Bond para aceptar Batman en aquel casting de 1966. Paradójicamente, aquello que durante años pareció una condena terminó convirtiéndose en su mayor tesoro. West regresó una y otra vez al universo del personaje mediante animación y apariciones especiales. Prestó nuevamente su voz a Batman junto a Burt Ward en The New Adventures of Batman y, décadas después, volvió con él en producciones animadas como Batman: Return of the Caped Crusaders. Además, aprendió a explotar magistralmente su propio mito: apareció en The Simpsons, The Drew Carey Show, 30 Rock, The Big Bang Theory y muchas otras producciones, mientras una generación completamente nueva lo descubría como el delirante “Mayor Adam West” de Family Guy, una versión exagerada de sí mismo que convirtió su inconfundible voz y personalidad en parte de otro fenómeno televisivo. Cuando Tim Burton llevó nuevamente a Batman al cine en 1989 con Michael Keaton, West no recibió un papel en aquella nueva versión. Para entonces, sin embargo, su interpretación de los años sesenta ya pertenecía a la historia: durante décadas, para millones de espectadores, la imagen de Batman había sido inevitablemente la suya. Con el paso del tiempo West dejó de combatir aquella identificación y comenzó a celebrarla. En una extensa entrevista conservada por la Television Academy resumió su reconciliación con una frase sencilla: sabía que probablemente sería recordado sobre todo como Batman y estaba conforme con ello porque el personaje había dado felicidad a muchísimas personas. Adam West murió en Los Ángeles el 9 de junio de 2017, a los 88 años, después de una breve batalla contra la leucemia. Apenas unos días más tarde, Los Ángeles encendió una gigantesca Batiseñal sobre el Ayuntamiento para despedirlo. Era difícil imaginar un homenaje más apropiado: el niño de Walla Walla que alguna vez leyó fascinado las aventuras de un misterioso vigilante de Gotham había terminado convertido en una parte inseparable de su leyenda. Adam West no necesitó poderes, armaduras digitales ni efectos monumentales. Con una capa, una máscara, una voz inconfundible y una interpretación absolutamente seria dentro del más disparatado de los mundos, consiguió algo todavía más difícil: que más de medio siglo después, cuando alguien piensa en el Batman de los años sesenta, siga apareciendo inmediatamente su rostro. #AdamWest #Batman #Batman1966 #BruceWayne #BurtWard #Robin #Batmobile #HistoriaDeLaTelevision #HistoriaDelCine #Efemerides #UnDiaComoHoy #CulturaPopular #SeriesClasicas #TelevisionClasica #Hollywood #DCComics #CapedCrusader #TheBrightKnight #ClassicBatman #BatmanHistory #TelevisionHistory #PopCulture #HollywoodHistory #OnThisDay #RetroTV #FamilyGuy #SuperheroHistory
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