domingo, 6 de septiembre de 2020

🔥🎼🇮🇹 6 DE SEPTIEMBRE DE 2007: EL MUNDO PERDÍA A LUCIANO PAVAROTTI… 19 AÑOS SIN LA VOZ QUE HIZO GRITAR “VINCERÒ” A MILLONES 🌍🎤✨


El 6 de septiembre de 2007 se apagaba en Módena una de las voces más reconocibles y extraordinarias del siglo XX: Luciano Pavarotti, el tenor italiano que consiguió algo reservado a muy pocos artistas líricos, llevar la ópera más allá de los grandes teatros y convertirla en una emoción popular capaz de conquistar estadios, plazas y audiencias de todo el planeta. Había nacido en Módena el 12 de octubre de 1935, hijo de Fernando Pavarotti, panadero y tenor aficionado, y Adele Venturi, trabajadora de una fábrica de tabacos. Fue precisamente su padre quien alimentó desde niño su fascinación por las grandes voces, mientras Luciano cantaba junto a él en coros de su ciudad. Antes de decidir su futuro dudó entre el deporte —el fútbol era una de sus grandes pasiones— y la música; terminó la escuela magistral, llegó a trabajar como maestro y más tarde como agente de seguros, mientras estudiaba canto seriamente con Arrigo Pola y después con Ettore Campogalliani. En 1955 llegó una primera señal de lo que vendría: formando parte de la Corale Rossini de Módena obtuvo el primer premio en el prestigioso Eisteddfod Internacional de Llangollen, en Gales. Seis años después, tras ganar el Concurso Internacional Achille Peri, llegó la noche que cambiaría su vida: el 29 de abril de 1961 debutó profesionalmente en el Teatro Municipale Valli de Reggio Emilia interpretando a Rodolfo en “La Bohème”, de Giacomo Puccini. A partir de allí comenzó una carrera imparable por los grandes escenarios internacionales. Uno de los momentos que terminó de convertirlo en leyenda ocurrió el 17 de febrero de 1972 en el Metropolitan Opera de Nueva York, cuando, junto a la soprano Joan Sutherland en “La fille du régiment” de Donizetti, afrontó con una facilidad asombrosa los nueve célebres do agudos del aria “Pour mon âme”; el propio archivo del Metropolitan recuerda que la reacción del público fue delirante y que aquella producción disparó definitivamente su fama. No necesitaba limitarse a una única ópera: su Rodolfo en “La Bohème”, el Duque de Mantua de “Rigoletto”, Alfredo de “La Traviata”, sus personajes en “Lucia di Lammermoor”, “L’elisir d’amore”, “Tosca” y tantas otras obras construyeron un repertorio que hizo de su timbre luminoso, su dicción y sus agudos una marca inconfundible. Pero hubo una melodía que terminó ligada para siempre a su nombre: “Nessun dorma”, de “Turandot”. Su interpretación convirtió el “Vincerò!” final en uno de los sonidos más reconocibles de la música clásica popularizada en el siglo XX. En 1990 escribió otro capítulo inolvidable cuando se reunió con Plácido Domingo y José Carreras para el histórico concierto de Los Tres Tenores en las Termas de Caracalla de Roma, el 7 de julio, en vísperas de la final del Mundial de Italia; aquella combinación de ópera, espectáculo y fútbol alcanzó una difusión extraordinaria y después continuó en grandes encuentros internacionales. Pero detrás del artista gigantesco existió también un hombre decidido a utilizar su celebridad para ayudar: los conciertos “Pavarotti & Friends” reunieron en Módena a estrellas de la lírica, el rock y el pop para recaudar fondos destinados a causas humanitarias. En 1995 unió su voz a Bono, The Edge y Brian Eno en “Miss Sarajevo”, estrenada en vivo en un concierto dedicado a los niños de Bosnia. Su compromiso con las personas refugiadas llevó a Naciones Unidas a nombrarlo Mensajero de la Paz en 1998 y a ACNUR a concederle en 2001 el prestigioso Premio Nansen; la agencia recuerda que las iniciativas vinculadas a Pavarotti ayudaron a financiar proyectos para refugiados en Kosovo, Pakistán, Zambia e Irak. El 10 de febrero de 2006, ya enfermo, regresó ante una audiencia mundial durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín. Allí, bajo las luces del estadio, volvió a cantar “Nessun dorma”: sería su última actuación pública. Diecinueve meses después, a las cinco de la mañana del 6 de septiembre de 2007, Luciano Pavarotti fallecía en su casa de Módena, a los 71 años, después de luchar contra un cáncer de páncreas. Había terminado la vida del hombre, pero no la de aquella voz que había conseguido atravesar idiomas, generaciones y fronteras. Porque para millones de personas que jamás habían pisado un teatro de ópera, Pavarotti fue la puerta de entrada a Puccini, Verdi, Donizetti y al universo de la lírica. Y cada vez que el último “Vincerò!” de “Nessun dorma” vuelve a elevarse, parece recordarnos que algunas voces, en realidad, nunca terminan de apagarse. 🎼🕊️🇮🇹🌍 #LucianoPavarotti #Pavarotti #Opera #NessunDorma #LaBoheme #TresTenores #MusicaClasica #HistoriaDeLaMusica #Efemerides #Italia #Modena #Puccini #Donizetti #Vincero #LucianoPavarottiLegacy #OperaLegend #ClassicalMusic #TheThreeTenors #MusicHistory #ItalianOpera #NessunDorma #OperaSinger #GreatTenor #MusicLegend

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