El 8 de septiembre de 1986 comenzó en Mendoza una de las páginas más extremas del alpinismo español en el Aconcagua. Fernando Ruiz Sainz, joven montañero burgalés de Miranda de Ebro, se internó completamente solo en la temible Pared Sur del Coloso de América, decidido a realizar una ascensión que ya había intentado pocos días antes junto a Antonio de Lorenzo, tentativa que el mal tiempo obligó a abandonar alrededor de los 5.000 metros. Esta vez Ruiz regresó sin compañero y eligió la histórica Ruta Francesa abierta en 1954, enlazándola con la salida Messner. Lo hizo en pleno invierno austral y en estilo alpino, es decir, avanzando con rapidez y autonomía, sin el sistema de grandes campamentos propio de las expediciones pesadas. Cinco días y medio después de abandonar la base, el 13 de septiembre, alcanzó la cumbre principal del Aconcagua. El American Alpine Journal registró aquella escalada como la segunda ascensión invernal de la Pared Sur, realizada además en solitario y estilo alpino. La primera invernal había sido protagonizada en agosto de 1981 por una expedición japonesa dirigida por Tsuneo Hasegawa: el japonés terminó alcanzando solo la cumbre después de que el grupo instalara tres campamentos sobre la pared. Pero para Fernando Ruiz conquistar la montaña fue apenas la mitad de la historia. El verdadero drama comenzó durante el descenso por la ruta normal. Pasó una noche estremecedora en el refugio Independencia y después quedó atrapado durante siete noches en el refugio Berlín, esperando que las tormentas permitieran continuar. Según relató posteriormente, soportó temporales y vientos que llegaron a alcanzar unos 180 km/h, con escasez de alimentos y un agotamiento tan profundo que sufrió momentos de depresión y alucinaciones. Recién el 22 de septiembre consiguió regresar a Puente del Inca: habían transcurrido catorce días desde aquella partida solitaria del día 8. La montaña, sin embargo, le había cobrado un precio terrible. Las graves congelaciones sufridas en manos y pies terminaron provocándole amputaciones parciales en los diez dedos de los pies y nueve de las manos. La prensa española de 1986 lo describió entonces como el primer europeo y el segundo montañista del mundo en conseguir la Pared Sur del Aconcagua en solitario y durante el invierno. A pesar de las secuelas, Ruiz manifestó que esperaba continuar vinculado a la montaña. Aquella ascensión tuvo como escenario uno de los grandes gigantes del planeta: el Aconcagua, en Mendoza, cuya altura oficial actual ronda los 6.961 metros y que constituye la máxima elevación de América. Su Pared Sur, abierta por una expedición francesa en febrero de 1954, representa uno de sus terrenos técnicamente más severos, muy distinto de la ruta normal utilizada por la mayoría de los ascensionistas. Cuarenta años después, aquel 8 de septiembre de 1986 sigue recordando algo esencial de la historia del montañismo: llegar a una cumbre puede convertirse en una hazaña extraordinaria, pero en la alta montaña la verdadera victoria siempre consiste en regresar. Fernando Ruiz alcanzó el techo de América solo, en invierno y por una de sus caras más temibles; después comenzó una segunda escalada, mucho más larga y desesperada: la de sobrevivir al Aconcagua. #Aconcagua #Mendoza #Argentina #ParedSur #FernandoRuiz #Andinismo #Montañismo #AltaMontaña #CordilleraDeLosAndes #HistoriaDelMontañismo #Efemerides #MendozAntigua #AconcaguaMountain #Mountaineering #Alpinism #SouthFace #SoloClimbing #WinterClimbing #Andes #ClimbingHistory #MountainHistory #ExtremeMountaineering
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