Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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sábado, 4 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
jueves, 2 de marzo de 2017
Efemérides. 2 de marzo de 1561: El conquistador Pedro del Castillo funda la ciudad de Mendoza, en homenaje al gobernador de Chile, Hurtado de Mendoza.
Documento: Plano topográfico de la Ciudad de Mendoza, 1822.
Mapoteca I-II.
Referencias:
1 Plaza Principal
2 Iglesia Matrix
3 San Francisco
4 San Agustín
5 Santo Domingo
6 La Merced
7 Monjas Claras
8 La Caridad
9 Hospital
10 Capilla del Buen Viaje
11 Casa de Ayuntamiento
12 Colegio de la Santísima Trinidad
13 Paseo Público
14 Brazo de río que riega la ciudad
15 ..
16 Cuartel
17 Capilla de San Niolás
18 Capilla de San José
19 Capilla de San Miguel
20 Calle de la Cañada
21 - 22 y 23 Viñas, arboledas y potreros
24 Barrio del Alto de Godoy
25 Barrio de San Antonio
26 Barrio del Infiernillo
27 Barrio de la ....
29 Barrio de San Miguel
Mapoteca I-II.
Referencias:
1 Plaza Principal
2 Iglesia Matrix
3 San Francisco
4 San Agustín
5 Santo Domingo
6 La Merced
7 Monjas Claras
8 La Caridad
9 Hospital
10 Capilla del Buen Viaje
11 Casa de Ayuntamiento
12 Colegio de la Santísima Trinidad
13 Paseo Público
14 Brazo de río que riega la ciudad
15 ..
16 Cuartel
17 Capilla de San Niolás
18 Capilla de San José
19 Capilla de San Miguel
20 Calle de la Cañada
21 - 22 y 23 Viñas, arboledas y potreros
24 Barrio del Alto de Godoy
25 Barrio de San Antonio
26 Barrio del Infiernillo
27 Barrio de la ....
29 Barrio de San Miguel
Historia del Centro Vitivinícola Nacional. (año 1910) Mendoza
El 13 de Julio de 1904, se celebra en Buenos Aires una primera reunión de fuertes industriales del vino, sentándose allí las bases de lo que fué en un principio "Defensa Vitivinícola Nacional" y mas tarde "Centro Vitivinícola Nacional".
Estuvieron en dicha reunión: Domingo Tomba y Hermano, J.E. Copello y Cia., T. Benegas, Alejandro Suarez, C. Devoto y Cia., Giol y Gargantini, B. Arizu y Hermano, Francisco Uriburu, Carmuere y Piaggio, Battaglia y Cia. Calise Hermanos, B. y C. del Bono, L. Tirasso, Malgor y Herfst.
Este grupo de bodegueros reclamaban al Gobierno combatir el fraude que constituía la venta clandestina de vinos adulterados o artificiales que no pagaban impuestos.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Cuánto tuvieron que ver los esclavos negros con la Vendimia Una investigación pone a los africanos trabajadores vitivinícolas como protagonistas durante 300 años de historia del vino en Mendoza.
Hasta ahora, se ha celebrado la producción y su producto final, el vino en todas sus formas, colores y sabores, con la mirada desde los grandes salones de los inmigrantes que amasaron fortunas y dieron trabajo con sus viñedos y bodegas. El otro lado de la moneda de la industria del vino está en sus trabajadores. Allí hubo también inmigrantes, descendientes de nativos y por supuesto, esclavos negros oriundos de África, otra forma de inmigración, anterior a la gran ola de la que hemos "preferido" hablar a lo largo de la historia. No están en las fotos y son tan solo una anécdota en las referencias históricas, hasta ahora.
Un estudio realizado por el historiador mendocino Pablo Lacoste, junto a Marcela Aranda, desentrañó el protagonismo real de los esclavos en la industria vitivinícola, pero también en la festividad alrededor del fin de la cosecha, la vendimia. Su informe, preparado para la Universidad de Santiago de Chile, se denomina "Los afroamericanos como cofundadores de la vitivinicultura de Argentina y Chile". Como puede apreciarse desde el mismo título del trabajo, el rol asignado no es inferior ni superior al de los empresarios del vino: pares.
En el desarrollo del artículo de Lacoste y Aranda, se examinó el papel de los africanos y sus descendientes en la industria vitivinícola de Argentina y Chile en un período de tiempo que fue desde mediados del siglo XVII hasta comienzos del XIX.
Entre sus conclusiones, detectaron que este grupo desempeñó un aporte relevante en los diversos procesos de la vitivinicultura, al colaborar con el cultivo de la viña, la elaboración de vino y aguardiente, su envasado, transporte y comercialización.
También se destacaron en la innovación, particularmente en la diversificación del patrimonio vitícola regional, y en la elaboración de productos típicos, como el primer pisco chileno.
Al comparar el trabajo de estos grupos en las viñas de Chile y Argentina con el papel que les cupo en otros territorios americanos, sobre todo Perú, el estudio se apoyó en documentos originales inéditos de los fondos notariales y judiciales de Mendoza, San Juan, La Serena, Santiago, San Felipe, San Fernando y Cauquenes, juntamente con los registros de los jesuitas.
Detrás del glamour
De tal modo que, según le explicó Lacoste a MDZ, "la glamorosa industria del vino de Argentina y Chile, que muchas veces está asociada a las élites y a la gente rica, en realidad fue moldeada y surgió gracias al trabajo de los afroamericanos".
En ese sentido, apuntó que "los esclavos, que vinieron a trabajar en la época colonial fueron los artífices de la industria del vino. Trabajaron durante 300 años para levantar la industria madre de Mendoza, que es motivo de orgullo. Sin la presencia de grandes empresarios, estos humildes trabajadores de origen africano se ocupaban de cultivar las viñas, de hacer el vino; se ocupaban de fabricar las tinajas, las barricas en las bodegas. Muchos de ellos eran arrieros o troperos y los llevaban a vender a Buenos Aires".
Fiesteros
Lacoste sostuvo que no solo fueron mano de obra para cosechar uva, fabricar vino, transportarlo de forma segura y venderlo, sino que fueron los primeros en darle sentido festivo a la actividad. "Son -dijo- los que además empezaron a hacer las grandes fiestas alrededor del vino. Con las tinajas de barro cocido, ellos cubrían las aberturas con cueros y hacían los movimientos de percusión para sus celebraciones del fin de cosecha. También le daban clima de alegría que hoy es la herencia enorme de la Fiesta de la Vendimia, con origen en estos trabajadores que con su amor y con su pasión levantaropn la industria madre de Mendoza".
El contexto histórico
Lacoste y Aranda contextualizaron su investigación en la rebelión de esclavos de 1807 en el Convento de San Agustín, en Mendoza, principal polo vitivinícola de la actual Argentina, y hasta poco tiempo antes, capital de la provincia de Cuyo del Reino de Chile. "Los afroamericanos enfrentaron al prior del convento, lo asaltaron y terminaron en la cárcel. La ciudad se vio sacudida por las tensiones, y la justicia solicitó declaraciones de los afectados. Un referente de la industria del vino manifestó su preocupación, pues los esclavos del convento eran 'los únicos que fabrican tinajas y botijas y que la necesidad nos pone en la precisión de tratar con ellos'", sostuvo en el trabajo de investigación.
Agregaron que la industria del vino dependía de los esclavos para "suplirnos de vasija que para el uso de las bodegas nos son tan necesarias pues por falta de ellas muchos años nos vemos precisados a vender por la mitad de su valor los vinos o a desperdiciar las cosechas del año". El testimonio señalaba la importancia estratégica que los esclavos habían alcanzado en la industria vitivinícola regional.
Los autores subrayaron que "esta imagen es difícil de comprender, porque en Chile y Argentina se ha producido una especie de desvanecimiento de la presencia de los africanos y sus descendientes en los paisajes y la memoria colectiva. Paradójicamente, el conflicto de 1807 ofrece un rastro indeleble: los afroamericanos tuvieron un papel en la industria vitivinícola que, todavía, no se ha examinado con suficiente profundidad".
La llegada de los africanos a las viñas
De acuerdo con la investigación, "los primeros africanos esclavizados llegaron a Chile en 1563 y desde entonces fueron en constante aumento, pues llegaban tanto desde Lima como desde Buenos Aires. En el siglo XVII vivían en Chile entre 10.000 y 12.000 y en Mendoza representaban el 25% de la población. En el siglo XVIII se mantuvieron las cifras altas, sin alcanzar nunca la presencia masiva de Brasil y el Caribe. En el censo de 1779 se detectó que el obispado de Santiago (del desierto de Atacama hasta el río Maule) tenía 25.508 negros y mulatos. Un tercio de ellos vivía en el corregimiento de Santiago donde, sobre una población total de 40.607 habitantes, había 7.569 afroamericanos (18,64%). La población de negros y mulatos de la capital chilena y sus alrededores subió de 30.000 personas a fines del siglo XVIII, a 60.000 a fines de la década de 1810 (De Ramón 2000). Al otro lado de la cordillera, en Cuyo, el censo de 1777 detectó 23.500 habitantes, incluyendo 4.000 negros (17%); en el registro siguiente, 1812, la población ascendía a 43.000 personas, incluyendo 8.500 negros (20%). El tráfico de esclavos estaba estimulado por las diferencias de precios entre los distintos lugares. El valor comercial de un esclavo llegaba a $60 en las costas de África, $100 en el Caribe, $200 en Lima y $300 en Chile y Cuyo. Esas grandes diferencias de precios establecían que el tráfico de esclavos era una actividad muy lucrativa. Las élites de los principales polos vitivinícolas impulsaron activamente el tráfico de esclavos. Así se reflejó en 1692 cuando los cabildos de San Juan y Mendoza acordaron elevar petitorio al Rey 'un navío de negros por mano de uno de sus asentistas'".
Agregaron que "la iniciativa partió del cabildo de San Juan, que aprobó el proyecto y lo remitió a Mendoza. En esta sociedad, se convocó a un Cabildo Abierto para ampliar la participación a los vecinos notables, incluyendo todos los religiosos, los encomenderos y hacendados. La propuesta fue aprobada por unanimidad el 29 de octubre de 1692".
¿Cuántos esclavos por finca?
Según Lacoste y Aranda, "la cantidad de esclavos por unidad productiva era también un aspecto relevante. En las plantaciones antillanas trabajaban numerosos esclavos. Por ejemplo, una hacienda típica dedicada a la producción de café contaba con 110 esclavos y 200.000 cafetos. A ello hay que añadir que 'en Jamaica, más de tres cuartos de los esclavos vivían en plantaciones de más de 50 esclavos, y la mitad en plantaciones de más de 150 esclavos, mientras que en América del Norte, más de la mitad de los esclavos vivían en plantaciones de menos de diez esclavos. En 1860, solo el 2,7 % de los propietarios poseían 50 esclavos o más'. En Cuba, hacia 1830, una plantación normal solía producir 72 toneladas anuales de azúcar, empleando unos setenta esclavos".
Mientras que "en el espacio vitivinícola peruano también había grandes haciendas con numerosos esclavos. Solo entre ocho haciendas jesuitas tenían 2.017 esclavos. En realidad, las órdenes religiosas se caracterizaban por poseer grandes cantidades de esclavos en toda América Latina debido a su mayor disponibilidad de capital y de crédito. Esta situación se verificó con claridad en el Virreinato del Perú, incluyendo las zonas vitivinícolas de Perú, Chile y Cuyo, como se examina más adelante".
En tanto -según los autores- "en las zonas vitivinícolas de Chile y Argentina las haciendas laicas tenían pocos esclavos. Las familias más ricas llegaban a reunir alrededor de 20 esclavos, parte de los cuales trabajaban en el servicio doméstico de la ciudad, y parte en las labores agrícolas periurbanas. En Santiago de Chile, el Maestre de Campo don Juan de Obregón Campero, poseía una viña con 10.000 cepas, una bodega con 800 arrobas, y cinco esclavos.8 Dentro del Corregimiento de Coquimbo, en el Valle del Elqui, en 1733, la Hacienda 'La Torre', con 11.000 parras de viña, bodega, lagar y corral de alambiques, tenía tres esclavos: Pascual, Mateo y Santiago" .
Mientras que "el padrón de Mendoza de 1739 detectó 150 propietarios, de los cuales cerca de 100 eran viticultores; en la mitad de esos establecimientos había esclavos. Los principales activos eran bodegas y viñedos; pero también había capitales importantes en carretas, molinos y otros bienes. Por lo general había una correlación entre el valor de la propiedad y la cantidad de esclavos".
Fuente: http://www.mdzol.com/video/721469-cuanto-tuvieron-que-ver-los-esclavos-negros-con-la-vendimia/
EL gobernador que le gustaban los museos Juan Cornelio Moyano dio nombre al museo que hoy funciona en el parque General San Martín. Como él hubiese querido...
A Juan Cornelio Moyano se lo reconoce generalmente por el nombre de un museo que actualmente existe en el Parque General San Martín. Sin embargo este gran mendocino tuvo una activa actuación como hacedor de la educación y de la cultura durante su gestión como primer mandatario constitucional desde 1856 a 1859.
Nació en Mendoza el 15 de setiembre de 1798 y fue bautizado al día siguiente como Juan Cornelio de los Dolores. Fueron sus padres, Antonio Moyano y Juana Videla.
Estudió en Córdoba y se recibió de abogado. También fue militar; participó en varias contiendas entre unitarios y federales. Se casó en 1823 con Leonor Quintana.
Luego incursionó en la política y a pesar que se alejó de ella por varios años, reapareció en 1847 como ministro secretario del gobernador Alejo Mallea.
Moyano fue enjuiciado y condenado a muerte por haber ordenado el fusilamiento de un detenido seguidor de Rosas. Se refugió en Chile, en donde vivió hasta 1852 y regresó a Mendoza en ese año.
En 1856, tras la renuncia de Pedro Pascual Segura, asumió como gobernador interino de la Provincia.
En el contexto de la primera presidencia constitucional desempeñada por el general Justo José de Urquiza, y con el trasfondo de la escisión nacional, la lucha entre Buenos Aires y la Confederación y los sucesos de San Juan, transcurrió el primer gobierno constitucional de Mendoza.
El 22 de febrero de 1856 asumió, en forma interina, Juan Cornelio Moyano, en reemplazo de Pedro Pascual Segura. Dos días después fueron elegidos los integrantes de la Cámara Legislativa y el 20 de abril Moyano fue designado gobernador constitucional.
Una de las preocupaciones que distinguieron a este gobierno fue la referida a la educación. La provincia en 1856 contaba con doce establecimientos primarios.
El gobierno decretó la instalación de otros en los cuerpos de milicias de la Capital y departamentos de campaña, como asimismo en las cárceles públicas.
En el aspecto político administrativo, fueron creados los departamentos de Guaymallén y Maipú, y dividido el territorio de San Carlos en los departamentos de Tunuyán -con cabecera en la villa de San Carlos- y Tupungato, con cabecera en La Arboleda. También fue creado el departamento de Junín, separando parte del territorio de San Martín.
Este gobernador fue un gran entusiasta de las ciencias naturales a las que apoyó incansablemente. Gran ilustrado de estos temas, dictó un decreto que estableció por primera vez en Cuyo, un Museo de Historia Natural que pasó a estar -según la resolución rubricada el 9 de marzo de 1858- a la Dirección de la Biblioteca Pública.
Este museo incluyó muestras de minerales, vegetales, y animales disecados.
De ese proyecto lo único que se conoce es su existencia, no descartándose que, de haber funcionado, las colecciones se habrían perdido por el terremoto de 1861.
En 1911, se creó el Museo General Regional y su primer director fue Carlos Read cuyo sueldo dependía de la Dirección General de Escuelas, que luego se lo denominó "Juan Cornelio Moyano".
El gobernador Moyano concluía su mandato constitucional el 20 de abril de 1859. Pero la Legislatura entendió que debían tenerse en cuenta los días correspondientes a su interinato y, por consiguiente, comunicó al primer mandatario que su período gubernativo terminaba el 23 de febrero.
Como respuesta, Moyano suspendió a los legisladores. Se convocó a elecciones de nuevos representantes y resultaron triunfantes los partidarios del gobernador. Entonces el bando opositor pidió la intervención nacional.
El 25 de marzo de ese mismo año Moyano falleció en la ciudad. La intervención no se hizo y el poder recaló en la Legislatura.
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/el-gobernador-que-le-gustaban-los-museos
Cruce de los Andes. San Martín solicita se repongan los sables que quedaron inutilizados tras la Batalla de Chacabuco. Santiago de Chile, 25 de febrero de 1817.
Transcripción:
Excmo. Sr.
Más de la mitad de los sables que del Ejército traía el Regimiento de Granaderos a Caballo se han quebrado en las acciones de Chacabuco, y demás anteriores, efecto seguramente de su mala calidad. Para reemplazar esta falta es de urgentísima necesidad que V.E. se sirva remitirme por lo menos cuatrocientos por la posta con la mayor posible brevedad.
Dios guíe a V.E. m.a.
Teniente General en Chile, febrero 25 de 1817.
José de San Martín
123 Aniversario de la Batalla de Chacabuco. Imagen en el Paso de los Puntanos. Departamento de Tunuyán. (año 1940) Mendoza
Al pié del cerrillo, del que parte del camino que conduce al Portillo. fué tomada esta imagen en el Paso de los Puntanos, situado en el Valle de el Manzano, lugar donde se conmemoró el 123 aniversario de la Batalla de Chacabuco.
Vemos en ella al Gobenador de Mendoza; Dr. Corominas Segura, el Comandante del Segundo Ejército, General Reynolds; el Jefe de la Policía Sr. Arlosa; El Presidente de la Comisión Iniciadora de los festejos, Dr. Scarabelli; acompañados de sus respectivas esposas, y otras damas y funcionarios.
Efemérides. 1 de Marzo de 1914. Muere Jorge Newbery
Fallece a los 38 años el aviador y deportista Jorge Alejandro Newbery. Crea el Aero Club Argentino, llegó a ser funcionario público de Buenos Aires a comienzos del siglo XX, desempeñando el cargo de Director General de Instalaciones Eléctricas, Mecánicas y Alumbrado.
El 1° de Marzo de 1914, estando en la estancia Los Tamarindos, en lo que hoy sería El Plumerillo en Mendoza, se disponía a estudiar como iba a ser el primer cruce de la Coordillera de Los Andes en avión, proeza que el mismo realizaría en el próximo mes de Abril.
Como había dejado su propio avión en la ciudad de Buenos Aires, Teodoro Fels, hombre cercano a Jorge Newbery le presta su monoplano Morane Saulnier, que al parecer tenía alguna maña o inconveniente con el ala y éste omitió avisarle a Newbery.
Hacia apenas pasadas las 18:30, luego de hacer algunas acrobacias, el pionero Argentino acompañado por Benjamin Jiménez Lastra se precipita a tierra y fallece al instante, sobreviviendo su compañero quedando con heridas graves.
Así nos deja un vasto legado a la Aeronáutica Militar Argentina y es en este día que se conmemora el Día del Transporte.
martes, 28 de febrero de 2017
¿Sabías que este elegante Pullman fue construido íntegramente en Mendoza en 1936? Un viaje entre San Rafael y la capital que marcó época 🚍✨
En 1936, los talleres Cassano, ubicados en calle Barcala 243 de la Ciudad de Mendoza, construyeron íntegramente un coche tipo Pullman destinado a cubrir la travesía entre San Rafael y Mendoza. Este hecho representa un hito en la historia del transporte regional y en la industria metalmecánica mendocina, que por entonces vivía un auge gracias a la innovación técnica y al impulso de talleres locales. Los talleres Cassano eran reconocidos por su capacidad de diseño y manufactura de vehículos adaptados a las necesidades del territorio cuyano. La construcción del Pullman en 1936 demuestra el grado de desarrollo técnico alcanzado por la industria mendocina, capaz de producir unidades completas para transporte interurbano. Este vehículo ofrecía mayor confort y capacidad que los ómnibus tradicionales, con un diseño aerodinámico y ventanales amplios. Cubría una ruta estratégica que conectaba el sur provincial con la capital, favoreciendo el turismo, el comercio y la movilidad de trabajadores. Su puesta en marcha coincidía con un período de modernización del transporte terrestre en Argentina, en paralelo al desarrollo ferroviario. La fotografía compartida con tres hombres elegantemente vestidos frente al vehículo, transmite la solemnidad del momento: probablemente la presentación oficial del Pullman. El número “3” y el destino “Mendoza” indican su ruta, mientras que el estilo del coche y la vestimenta de los presentes evocan la atmósfera urbana de los años treinta. #MendozaAntigua #TalleresCassano #Pullman1936 #TransporteHistórico #SanRafaelMendoza #MemoriaUrbana #HistoriaDelTransporte #IndustriaMendocina #ArchivoVisual #Ruta3 #BusRetro #CuraduríaHistórica #Mendozantigua
🔊 ¿Cómo logró un joven de Bernal hablar con Nueva Zelanda en 1924? La hazaña de Carlos Braggio y el récord mundial que nació en una habitación llena de válvulas y sueños.
En una modesta habitación repleta de cables, válvulas y transmisores caseros, el radioaficionado Carlos Braggio hizo historia desde su hogar en Bernal, partido de Quilmes, provincia de Buenos Aires. En la madrugada del 20 al 21 de mayo de 1924, logró establecer una comunicación inalámbrica con Ivan O’Meara (Z2AC) en Gisborne, Nueva Zelanda, marcando un récord mundial de distancia: más de 10.000 kilómetros. Transmisor de 200 vatios, receptor de construcción propia. Instalado en su domicilio, con el indicativo CB8. Comunicación de dos horas, con intercambio de señales, saludos y direcciones postales. La fotografía muestra a Braggio rodeado de su equipo, concentrado en su labor. El número “366” podría ser parte de la identificación de su estación o del archivo. Es una escena íntima y técnica, que revela el espíritu autodidacta y visionario de los primeros radioaficionados. 📘 Fragmento del diálogo histórico 2AC (Nueva Zelanda): Aquí 2AC, sus señales QSA4 (fuertes). CB8 (Bernal): Muy feliz de recibir tu respuesta. Felicidades. 2AC: Gracias, te devuelvo las felicitaciones. CB8: Mi nombre es Carlos Braggio, Alsina 412 DF, Buenos Aires… #CarlosBraggio #RadioaficiónArgentina #Bernal1924 #HistoriaDeLaRadio #ComunicaciónSinFronteras #RadioPionero #CB8 #RadiocomunicaciónHistórica #ArgentinaInnovadora #MemoriaTecnológica #Mendozantigua. La imagen que muestra a Carlos Braggio en su estación de radioaficionado en Bernal, provincia de Buenos Aires, corresponde a registros históricos difundidos por el Radio Club Quilmes y por comunidades como Fotos Antiguas del Conurbano
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Década de 1920
Mendoza, Argentina
Bernal, Provincia de Buenos Aires, Argentina
🌹 El Rosedal del Parque General San Martín en 1950: atmósfera, historia y belleza urbana
En la Mendoza de mediados del siglo XX, el Rosedal del Parque General San Martín ya era un rincón emblemático, cargado de elegancia y simbolismo. Creado en 1909 por iniciativa del gobernador Emilio Civit y diseñado por el paisajista francés Carlos Thays, este jardín fue concebido como parte de un ambicioso proyecto para transformar la ciudad en una “pequeña Francia”. Ubicación privilegiada: frente al lago del parque, cerca de la Fuente de los Continentes, con la precordillera como telón de fondo. Elementos distintivos: pérgolas cubiertas de enredaderas, columnas clásicas, senderos sinuosos, bancos ornamentales y esculturas traídas de Francia. Estilo europeo: predominan influencias francesas, italianas y escocesas, visibles en las esculturas y luminarias. 🎭 Esculturas y simbolismo: La Jugadora de los huesillos: reproducción en hierro fundido de una obra en mármol de Carrara, representa a una niña absorta en el juego del astrágalo. La Aurora: estatua lampadaria de 1.50 m, símbolo del alumbrado moderno y del despertar urbano. Bacante y sátiro: copia en cemento de una obra mitológica de Clodion, que aporta un aire festivo y clásico al paseo. En esa década (1950), el Rosedal ya era un espacio consolidado de encuentro, paseo y contemplación. Las pérgolas cubiertas de vegetación, como se aprecia en la imagen, ofrecían sombra y frescura, mientras los rosales —más de 15 variedades en sus inicios— perfumaban el aire. Era habitual ver familias, parejas y estudiantes recorriendo sus senderos, en un entorno que combinaba naturaleza, arte y urbanismo. #ElRosedal1950 #ParqueSanMartín #MendozaHistórica #JardinesDeÉpoca #CarlosThays #MemoriaUrbana #PaisajeCuyano #EsculturaYNaturaleza #RinconesDeMendoza #BellezaClásica #Mendozantigua
🛤️ Calle Mitre: de eje fundacional a arteria en expansión (1910–1928)
En el año 1928, se iniciaron las obras de prolongación de la calle Mitre más allá de la intersección con calle Godoy Cruz, en dirección norte. Esta intervención marcó un hito en la expansión urbana de la capital mendocina, buscando conectar sectores residenciales y comerciales emergentes con el centro histórico. La calle Mitre, que ya en 1910 se perfilaba como una de las arterias más elegantes y arboladas de la ciudad, fue concebida como eje de circulación y vitrina urbana. La imagen que acompaña esta crónica —tomada en 1910— muestra su tramo original, con adoquinado, veredas amplias y una bóveda vegetal de tipas y plátanos, que ofrecían sombra y solemnidad al paseo. La prolongación permitió vincular zonas periféricas con el casco céntrico, favoreciendo el desarrollo residencial y comercial. #CalleMitre #MendozaHistórica #Urbanismo1920s #MendozaAntigua #MemoriaUrbana #ArchivoVisual #CiudadDeMendoza #HistoriaArgentina #PatrimonioMendocino #FotografíaHistórica
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Década de 1910
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
Mendoza y las fiestas de antaño Los mendocinos festejaban el Carnaval con mucho jolgorio y chayas, daban rienda suelta a su alegría durante varios días arrojándose agua o harina, asistiendo a bodegones y ramadas improvisadas en las plazas, en las que no faltaban la música, el baile, los juegos ni el alcohol.
Esta nena tan linda es mi mamá, Nelly, disfrazada de bailarina rusa, de arlequina y de rumbera durante los años ´40. (Foto MDZ / Archivo)
Crónica de diario El Comercio del 26 de febrero de 1903 que da cuenta de la petición de Eugenio Caprioglio para realizar un baile de máscaras en el teatro San Martín.
Hoy comamos y bebamos y cantemos y folguemos que mañana ayunaremos, repite el popular villancico del poeta español Juan del Encina. Tal fue su trascendencia que atravesó los siglos, los mares y los continentes para llegar en la voz de los inmigrantes a la Mendoza colonial en los días de carnaval.
Y es que el carnaval (del latín carnelevare, quitar la carne) está asociado al comienzo del ayuno de Cuaresma. Aunque con el paso del tiempo se unificó un heterogéneo conjunto de formas de celebrar el carnaval, los elementos más representativos de esta fiesta popular llegaron a la cultura argentina a través de juegos, disfraces y máscaras, entre otros.
Fiesta pagana por excelencia, en su tradición medieval, las clases populares, los villanos, se permitían satirizar a las autoridades religiosas y cuestionar la jerarquía social existente en una abierta crítica política y social. Al mismo tiempo, se conquistaba por unos días un espacio de libertad individual y colectiva.
Aunque sus raíces son netamente europeas en nuestra cultura, criollización mediante, el carnaval aparece regulado, controlado, permitido pero a la vez sujeto a las pautas sociales del momento. Los festejos eran vigilados por la autoridad pública, limitados a lugares o zonas específicas de la ciudad donde se prohibían las vulgaridades y cualquier tipo de licencia.
Ilustración de El Comercio que muestra
las cómodas chayas de las señoritas desde
el balcón.
Mendoza, la de dos caras
En Mendoza las noticias sobre los festejos de carnaval son casi nulas hasta 1870, aunque se sabe que se festejaba con mucho jolgorio y chayas. El pueblo daba rienda suelta a su alegría durante varios días seguidos arrojándose agua o harina, asistiendo a bodegones y ramadas improvisadas en las plazas, en las que no faltaban la música, el baile, los juegos ni el alcohol.
Todo ello, sumado a la excitación de la fiesta promovía el desenfreno de los asistentes que llegaban en su algarabía a alterar el orden público de una sociedad conservadora como la mendocina, donde las festividades religiosas católicas eran las actividades sociales más congregantes.
De ahí que desde las páginas de El Constitucional, uno de los diarios más antiguos de Mendoza, se promoviera la organización de bailes de máscaras y corsos por considerarlos más civilizados que las carnavalescas y desafiantes manifestaciones del pueblo.
Los mendocinos adinerados de finales del siglo XIX se mostraban reacios a organizar y asistir durante los días de carnaval al baile de enmascarados, aunque se realizara en el teatro San Martín. Pero lentamente esta tradición, adoptada por la influencia de otras ciudades más ilustradas, se fue difundiendo en la sociedad mendocina, en especial la costumbre de disfrazarse.
Hemos sido agradablemente sorprendidos en las noches del carnaval por un grupo de mascaritas que a uso de nuestra capital, Buenos Aires, visitaban a sus amigos y amigas, escribe en El Constitucional un periodista en febrero de 1873.
Generalmente eran los elegantes jóvenes de sociedad quienes protagonizaban estas diversiones a través de la organización de bailes y paseos de carrozas.
Ideas de elaborados disfraces de carnaval en el diario El Comercio.
Serpentina, pomos y papel picado
Hacia las primeras décadas del siglo XX, el carnaval y sus rituales estaban completamente instalados en el calendario anual de las modestas ciudades mendocinas. La serpentina, el papel picado, los pomos, los globitos para agua, las máscaras y los disfraces eran las armas con que los vecinos salían a las calles todavía de tierra a pasearse, a coquetear, a jugar a ser otro.
Bajo la apariencia de un borracho o de un torero, de una gitana o de una princesa, los mendocinos se permitían durante esos días desafiar el orden conservador a través de la risa, de lo grotesco, lo ridículo o lo bello. Como en muchas ciudades argentinas no había diferencias sociales y si las había durante estos días y en estas fiestas no existían a simple vista pues el carnaval era una fiesta comunitaria que no creaba lazos especiales entre los miembros y los participantes.
Jóvenes señoritas vestidas con sus mejores galas desde sus balcones o carruajes arrojaban serpentinas a los transeúntes, galanes que usaban gomina lanzaban respetuosas pero atrevidas palabras a las damas y provocadores piropos burlescos, se organizaban asaltos a una casa de familia y proliferaban los bailes improvisados, la fiesta anual en el club o en el teatro era muy concurrida donde antifaces de raso apenas escondían los rostros conocidos de chicos y chicas casaderas bajo la atenta mirada de las madres.
Una crónica del diario El Comercio de febrero de 1903 da cuenta de los avatares del baile de disfraces de ese año, repasa la ambientación, la música que interpretó la orquesta, destaca las rápidas notas de las polcas y mazurcas, los acordes de un voluptuoso vals, distingue entre torbellino de la danza, con nombre y apellido, a las señoritas con los mejores disfraces y enumera, una por una, a todas las jóvenes que concurrieron al baile de carnaval.
Las comparsas y los desfiles se hicieron habituales en las calles mendocinas durante las décadas del ´30 y ´40 y la nueva inmigración europea aportó nuevos instrumentos musicales, carros fileteados y la elección de una Reina del Carnaval.
Te conozco, mascarita
La costumbre de disfrazarse enraizó en los hábitos mendocinos en ocasión de esta fiesta y grandes y niños se vestían con las más inesperadas ropas para encarnar durante unos días a personajes insólitos o simplemente, distintos de ellos mismos.
El disfraz de carnaval se elegía y pensaba con tanta anterioridad como para encargar trajes especiales a las modistas del barrio, que a toda velocidad confeccionaban arlequines, pierrots, bailarinas, odaliscas, reyes, reinas, indios, cazadores, cosacos, payasos, faraones, brujas, piratas, marineros, rumberas, tirolesas, japonesas y hadas, entre muchos otros.
Las familias que no podían pagar los servicios de las siempre hábiles y cómplices modistas, recurrían al ingenio y a los viejos trapos y prendas domésticas. Con imaginación y pedaleando una máquina de coser, las señoras fabricaban singulares disfraces de borrachos, canillitas, lecheros, muertos vivientes, curas, presos o maquinistas, y quemaban muchos corchos para pintar bigotes y barbas en las caras de sus maridos e hijos.
En el caso de las hijas, achicaban, adaptaban y remozaban cuanta ropa de mujer encontraban en sus cajones con brillitos, encajes y tules para confeccionar disfraces de gitanas, mazamorreras, damas antiguas, princesas, floristas, turistas o enfermeras.
Luego, todos disfrazados, salían a la calle y concurrían a un estudio fotográfico para que la fantasía se perpetuara en una imagen que los haría sonreír durante años. Luego llegó la fatídica dictadura de 1976 que directamente abolió los feriados de los carnavales con la ley 21.329 produciendo un quiebre en la práctica popular de esta tradición y haciendo que esta fiesta, eminentemente callejera, enmudeciera. Hasta hoy. Las guerras de agua y de las otras
En los años ´60 y ´70 las batallas de agua entre vecinos dominaban todos los barrios de Mendoza en los días de carnaval. Sin disfraces, con ropa para ensuciarse y bien pertrechados, sin distinción de edades ni de sexos, los mendocinos se mataban a baldazos.
Munidos de baldes, mangueras o fuentones, chicos y grandes armaban estrategias para esconderse y atacar a los desprevenidos que pasaban por la vereda; las bombitas (a las que se le agregaba pimienta para que doloriera más o témpera de colores para manchar la ropa) eran lanzadas como granadas contra el inocente objetivo y entre corridas y resbalones, gritos y risas, lágrimas de indignación y carcajadas triunfales, el jolgorio general contagiaba hasta al vecino o vecina más hostil.
Una de las variantes es que la traición entre los integrantes de un mismo bando era válida, por lo que generalmente en estas guerras de agua no había ni vencedores ni vencidos porque todos los vecinos, todas las familias terminaban empapadas.
Luego llegó la fatídica dictadura de 1976 que directamente abolió los feriados de los carnavales con la ley 21.329 produciendo un quiebre en la práctica popular de esta tradición y haciendo que esta fiesta, eminentemente callejera, enmudeciera. Hasta hoy.
Fuente:
http://www.mdzol.com/nota/274443-mendoza-y-las-fiestas-de-antano/
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