viernes, 23 de marzo de 2018

8 DE JUNIO DE 1979: HOUSEMAN VOLVIÓ AL BAJO — EL CAMPEÓN DEL MUNDO QUE JAMÁS ABANDONÓ SU BARRIO


El 8 de junio de 1979, una cámara del Archivo General de la Nación retrató a René Orlando Houseman en el Bajo Belgrano, el rincón de Buenos Aires donde había crecido, aprendido a gambetear y forjado una identidad que lo acompañaría durante toda su vida. En la imagen no aparece con la camiseta argentina ni rodeado por multitudes: viste una sencilla remera blanca, pantalones deportivos y zapatos oscuros, de pie frente a una construcción humilde. Sin embargo, aquel hombre de apenas 25 años ya era campeón del mundo, ídolo de Huracán y uno de los extremos más imprevisibles que había dado el fútbol argentino. Nacido en La Banda, Santiago del Estero, en 1953, Houseman llegó siendo niño a Buenos Aires y se crió entre las calles, potreros y viviendas populares del Bajo Belgrano. Allí jugaba en un equipo barrial llamado Los Intocables, sobre una cancha cercana a Pampa y Dragones, donde comenzó a desarrollar aquella gambeta desordenada, veloz e indescifrable que años después desconcertaría a los mejores defensores del mundo. Después de consagrarse con Defensores de Belgrano, llegó a Huracán y se convirtió en una de las grandes figuras del inolvidable equipo dirigido por César Luis Menotti que ganó el Campeonato Metropolitano de 1973. Junto a Miguel Brindisi, Carlos Babington, Roque Avallay y Omar Larrosa, integró una formación recordada por su juego ofensivo, asociado y elegante, considerada una de las expresiones más brillantes de la historia del fútbol argentino. Con la Selección disputó los Mundiales de 1974 y 1978. En Alemania convirtió goles memorables frente a Italia, Haití y Alemania Democrática; cuatro años más tarde integró el plantel que conquistó la primera Copa del Mundo para la Argentina y marcó ante Perú durante la segunda fase del torneo. Su velocidad, sus amagues y aquella manera aparentemente improvisada de llevar la pelota lo transformaron en un atacante imposible de anticipar. Pero esta fotografía también encierra una historia dolorosa. Poco antes del Mundial de 1978, la dictadura militar impulsó la demolición de cientos de viviendas del asentamiento del Bajo Belgrano y obligó a numerosas familias a abandonar el lugar; entre las casas destruidas se encontraba la de los Houseman. La cercanía del barrio con el estadio de River y con zonas que serían recorridas por visitantes extranjeros convirtió a sus habitantes en víctimas de una política de erradicación ejecutada para ocultar la pobreza durante la competencia internacional. Por eso, la escena del 8 de junio de 1979 representa mucho más que el retrato cotidiano de un futbolista. Es el campeón mundial regresando al territorio que lo había formado, posando sin lujos y conservando la misma pertenencia de cuando corría detrás de una pelota en los potreros. Houseman pudo conquistar estadios, levantar trofeos y convertirse en leyenda, pero nunca renegó de sus orígenes. Para el fútbol fue “El Loco”, el último gran wing; para el Bajo Belgrano continuó siendo René, el muchacho del barrio que había llegado a la cima sin olvidar jamás de dónde venía. #RenéHouseman #ElLocoHouseman #BajoBelgrano #Huracán #Globo #SelecciónArgentina #Argentina1978 #CampeónDelMundo #FútbolArgentino #HistoriaDelFútbol #MemoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #ArchivoGeneralDeLaNación #FotografíaHistórica #Potrero #Gambeta #WorldChampion #ArgentinaFootball #FootballHistory #Huracan #WorldCup1978 #HistoricPhotography #BuenosAiresHistory #FootballLegend #TheLastWinger


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