miércoles, 22 de julio de 2026

1965: FRENTE AL COLOSO DE GIOL — LA FOTOGRAFÍA QUE INMORTALIZÓ A UNA GENERACIÓN BAJO EL EMBLEMA DE VINO TORO


En 1965, un grupo de jóvenes visitantes posó en el interior de la histórica Bodega Giol de Maipú frente a uno de los objetos más extraordinarios de la vitivinicultura mendocina: el gigantesco tonel coronado por el nombre GIOL y las placas de Vino Toro. La fotografía conserva mucho más que una visita colectiva; retrata una época en la que aquella empresa era sinónimo de producción masiva, trabajo, poder económico y orgullo industrial para toda Mendoza. La historia del coloso había comenzado varias décadas antes. Juan Giol y Gerónimo Bautista Gargantini fundaron en 1896 la sociedad La Colina de Oro, que pasó de elaborar unos 40.000 hectolitros en 1898 a cerca de 300.000 en 1910. Para la Exposición Industrial del Centenario argentino encargaron a la prestigiosa firma francesa Fruhinsholz un tonel de 800 hectolitros, equivalente a aproximadamente 80.000 litros. Más que un recipiente para vino, aquella pieza de roble, ornamentada con relieves y figuras, funcionaba como una monumental demostración de riqueza, modernidad y capacidad productiva. Cuando se tomó esta imagen, Giol atravesaba una etapa decisiva. En 1954, el Estado mendocino había adquirido el 51 % de las acciones  para convertir la compañía en una herramienta de intervención sobre el mercado vitivinícola y proteger a productores golpeados por las crisis de sobreproducción. Diez años después, la totalidad de la empresa quedó bajo control provincial. Por eso, la escena de 1965 corresponde al período en que Giol ya no era solamente una bodega privada: era también la gran empresa del Estado mendocino, un establecimiento gigantesco visitado por estudiantes, trabajadores, turistas y delegaciones de todo el país. En el centro de aquella inmensa estructura sobresalía Toro, una marca que terminó atravesando generaciones y convirtiéndose en una de las referencias más populares del vino argentino. Fecovita, continuadora de parte del patrimonio comercial de Giol, señala que Toro posee más de 120 años de historia y conserva el legado de Giol y Gargantini. La imagen es poderosa por su contraste: delante aparecen hombres y mujeres jóvenes, con sus trajes, peinados y anteojos propios de los años sesenta; detrás se levanta un tonel desmesurado que parece empequeñecerlos. Cada rostro pertenece a una historia personal, pero el conjunto representa a toda una generación que conoció a Giol en pleno funcionamiento, cuando sus naves, cubas, depósitos y trenes de carga formaban parte del paisaje cotidiano de Maipú. Hoy, aquella fotografía nos permite volver por un instante a la Mendoza industrial, obrera y vitivinícola que construyó buena parte de su identidad alrededor del vino. #MendozaHistory #ArgentineWine #WineHistory #HistoricWinery #BodegaGiol #VintageArgentina #MendozaArgentina #WineHeritage #HistoricPhotography #ArgentineHistory #MendozAntigua #BodegaGiol #VinoToro #Maipú #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Vitivinicultura #VinoArgentino #MendozaAntigua #HistoriaDelVino #PatrimonioMendocino #MemoriaFotográfica #ArgentinaAntigua #TonelDeGiol

22 DE JULIO DE 1946: EL DÍA EN QUE EL PODEROSO PARTIDO CONSERVADOR DE MENDOZA PERDIÓ LA PALABRA “NACIONAL” (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 22 de julio de 1946, mientras la Argentina comenzaba a reorganizarse alrededor del naciente poder de Juan Domingo Perón, una de las fuerzas políticas más antiguas e influyentes del país debió modificar su identidad. La convención del Partido Demócrata Nacional resolvió retirar de su denominación la palabra “Nacional” y continuar su actividad bajo un nombre más breve: Partido Demócrata. No se trató de una renovación ideológica ni de una simple estrategia publicitaria. La decisión respondía al Estatuto Orgánico de los Partidos Políticos, aprobado mediante el Decreto 11.976 del 30 de mayo de 1945, que impedía formar nombres partidarios con referencias a la Argentina, a la cuestión nacional o con nombres y derivados de personas. Fundado en 1931, el antiguo PDN perdía así, después de quince años, una palabra que había simbolizado su aspiración de reunir a las fuerzas conservadoras de distintas provincias. En Mendoza, aquella modificación tuvo una resonancia especial. El Partido Demócrata había sido durante años una auténtica maquinaria de poder provincial: sus dirigentes ocuparon la gobernación de manera consecutiva con Ricardo Videla, Guillermo Cano, Rodolfo Corominas Segura y Adolfo Vicchi, entre 1932 y 1943. Su estructura se extendía por todo el territorio mendocino y había construido una identidad asociada con la obra pública, la administración estatal, la regulación vitivinícola y la defensa de los intereses regionales. Sin embargo, el golpe militar de 1943 y el nacimiento del peronismo alteraron por completo aquel escenario. En las elecciones de febrero de 1946, los demócratas descendieron al tercer lugar en Mendoza y consiguieron solamente tres diputados provinciales, frente a veinticuatro representantes peronistas y seis radicales. El cambio de nombre llegó, por lo tanto, cuando la agrupación no solo estaba perdiendo una palabra: también comenzaba a perder buena parte del poder que había ejercido durante la década anterior. La historia todavía reservaba una extraordinaria paradoja. En 1948, los apoderados demócratas exigieron que la misma norma se aplicara al oficialismo y cuestionaron el nombre “Partido Peronista”, argumentando que derivaba directamente del apellido de una persona: Perón. La Junta Electoral permitió que la agrupación oficialista participara de los comicios y los demócratas llevaron el reclamo hasta la Corte Suprema, que también consideró improcedente la impugnación. De ese modo, el partido conservador que había sido obligado a abandonar la palabra “Nacional” no consiguió que sus adversarios renunciaran a la palabra “Peronista”. Una disputa aparentemente gramatical que, en realidad, revelaba algo mucho más profundo: en aquella Argentina convulsionada, hasta el nombre de un partido podía convertirse en territorio de lucha política. #ArgentineHistory #MendozaHistory #PoliticalHistory #ArgentinaPolitics #ConservativeParty #Peronism #JuanPeron #HistoricArgentina #July22 #HistoryMatters #PoliticalMemory #MendozaArgentina #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #HistoriaArgentina #PartidoDemocrata #PartidoDemocrataNacional #Peronismo #JuanDomingoPeron #PoliticaArgentina #Efemerides #22DeJulio #MemoriaHistorica

MENDOZA EN 1960: CUANDO EL HOSPITAL CENTRAL DOMINABA TODO EL HORIZONTE


Esta extraordinaria fotografía tomada por el geógrafo francés Romain Gaignard en 1960 conserva una Mendoza que comenzaba a cambiar de escala, aunque todavía permanecía dominada por viviendas bajas, techos de tejas, terrazas de hormigón, pequeños galpones y una impresionante masa verde que casi ocultaba las calles. En el horizonte se levanta el Hospital Central, monumental y solitario, como un gigante blanco que parecía anticipar la ciudad vertical que llegaría durante las décadas siguientes. El edificio fue concebido dentro de la Dirección Provincial de Arquitectura con la participación de los hermanos Manuel y Arturo Civit, protagonistas fundamentales del movimiento moderno mendocino. El contrato para su construcción fue aprobado en septiembre de 1940 y sus líneas rectas, superficies lisas, estructura antisísmica y organización funcional lo convirtieron en una de las obras racionalistas más importantes de la provincia. Aunque todavía no estaba completamente terminado, debió abrir sus puertas de emergencia después del devastador terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944 para recibir y atender a numerosos heridos; su inauguración formal se realizó finalmente el 19 de agosto de 1945. Quince años después, su enorme estructura seguía sobresaliendo con una fuerza extraordinaria sobre un paisaje urbano mayoritariamente horizontal. La imagen permite descubrir una ciudad en transición: antiguas casas familiares convivían con construcciones modernas, talleres y depósitos, mientras los árboles formaban un verdadero techo vegetal sobre las manzanas. Esa vegetación no era un detalle decorativo, sino la expresión visible de la llamada “ciudad oasis”, un sistema urbano construido mediante la relación entre calles, acequias, veredas y arbolado. Su origen se remonta a las redes de canales y riego desarrolladas por los pueblos originarios y continuadas durante los períodos colonial y republicano; después del terremoto de 1861, la reconstrucción de la nueva ciudad reforzó la presencia de avenidas más amplias, plazas, acequias y forestación pública. Con el paso del tiempo, aquellos túneles de árboles se transformaron en uno de los rasgos más reconocibles de la identidad mendocina. La fotografía también posee un enorme valor por la mirada de su autor. Gaignard llegó a la Argentina en 1960, convocado para desarrollar actividades académicas en Mendoza, donde permaneció durante los períodos 1960-1961 y 1964-1969. Sus investigaciones se concentraron especialmente en la geografía agraria, la ocupación del territorio, las transformaciones económicas y las relaciones entre las ciudades y sus espacios rurales. No fotografiaba únicamente edificios o paisajes: registraba las huellas materiales de una sociedad que estaba cambiando. Su colección de diapositivas sobre la Argentina fue posteriormente clasificada, anotada y digitalizada, y actualmente integra un valioso fondo documental vinculado al CNRS y depositado por la Maison des Sciences de l’Homme et de la Société de Toulouse. Más de seis décadas después, esta toma nos devuelve una Mendoza íntima y reconocible, cubierta de árboles y todavía ajena a las grandes torres que modificarían su horizonte. En medio de aquella ciudad baja, el Hospital Central se elevaba como símbolo de modernidad, salud pública y arquitectura de vanguardia. Gaignard no solamente fotografió edificios y copas de árboles: capturó el instante preciso en que la vieja Mendoza comenzaba a convertirse en una gran metrópoli.#Mendoza #MendozAntigua #CiudadDeMendoza #HospitalCentral #RomainGaignard #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #CiudadOasis #ArquitecturaMendocina #ArturoCivit #PatrimonioMendocino #FotografíaHistórica #MemoriaMendocina #ArgentinaAntigua #Urbanismo #MendozaHistory #HistoricPhotography #ArgentineHistory #UrbanHistory #VintageMendoza

22 DE JULIO DE 1951: LOS ANDES DESTAPÓ EL VINO AGUADO QUE SE VENDÍA A MÁS DEL DOBLE DEL PRECIO OFICIAL (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 22 de julio de 1951, el diario Los Andes publicó en su página 4 una denuncia titulada “Las cuotas de expendio y el fraude en la vinicultura”. La nota puso bajo la lupa una trama que golpeaba el corazón económico de Mendoza: vinos adulterados, cortes y mezclas irregulares, sustancias utilizadas para incrementar artificialmente el volumen, maniobras de “estiramiento” y ventas por encima de los precios máximos establecidos por el Estado. Décadas después, aquella publicación sería recuperada como fuente por investigaciones académicas dedicadas a estudiar la economía vitivinícola mendocina durante el primer peronismo. El fraude se desarrollaba en medio de un escenario complejo. Desde finales de la década de 1940, Mendoza sufría una escasez de vino vinculada con la caída de la producción de uva, afectada especialmente por heladas, granizo y otras contingencias climáticas. Al mismo tiempo, la demanda nacional había crecido: el consumo anual por habitante había pasado de unos 51 litros en 1946 a 69 en 1949. Para impedir una escalada descontrolada, el Estado fijó precios máximos sobre la uva, el vino de traslado y el producto destinado al consumidor, aunque esas regulaciones generaron fuertes tensiones entre viñateros, pequeñas bodegas, grandes elaboradores y comerciantes. Los números permiten comprender la magnitud del problema. El quintal de uva, valuado en 27,94 pesos moneda nacional en 1950, trepó a 44,83 pesos en 1951. Ese año, el vino común en botella retornable de un litro debía venderse entre 1,10 y 1,15 pesos en bodega o depósito, y entre 1,30 y 1,35 pesos al consumidor, según se tratara de vino tinto, criollo, clarete o blanco. Sin embargo, la reconstrucción académica señala que podía encontrarse vino aguado ofrecido a 3 pesos por litro, más del doble del precio máximo fijado para una botella común. La desigualdad dentro de la cadena era evidente. Mientras numerosos pequeños elaboradores debían vender vino genuino a un precio regulado cercano a los 70 centavos por litro, algunos grandes compradores disponían de mayor capacidad para fijar el valor final, realizar mezclas y obtener márgenes muy superiores. El problema no era únicamente que el consumidor pagara más por un producto adulterado: las maniobras también debilitaban al viñatero y al bodeguero trasladista que intentaban producir dentro de las normas. La falta de controles efectivos sobre la comercialización fue señalada como uno de los factores que facilitaban aquellos abusos. La crisis aceleró además la concentración industrial. En 1951 elaboró vino solamente alrededor del 70 % de las bodegas existentes en Mendoza; al año siguiente, la proporción descendió al 60 %. Muchos establecimientos pequeños dejaron de vinificar y optaron por vender sus uvas a empresas de mayor tamaño, porque el precio oficial del vino de traslado no alcanzaba para cubrir adecuadamente sus costos. Una investigación posterior menciona que, entre 1949 y 1950, los ingresos de la bodega El Globo habrían aumentado cerca del 50 % y los de El Trapiche alrededor del 186 %, mientras que las ganancias de la sociedad Gabrielli y Baldini habrían crecido un 360 % entre 1948 y 1950. Estas cifras deben manejarse con cautela: provenían de un boletín económico editado por el Partido Comunista, fueron citadas por el dirigente Benito Marianetti y más tarde recuperadas por la historiadora Ivana Hirschegger; por lo tanto, no constituyen estadísticas oficiales indiscutibles, sino datos atribuidos a una publicación opositora de la época. Aquella denuncia del 22 de julio de 1951 reveló mucho más que una estafa comercial. Mostró una Mendoza atrapada entre cosechas dañadas, inflación, controles de precios, bodegas que cerraban y grandes empresas que ampliaban su poder. Detrás de cada litro “estirado” no solamente había agua y fraude: también se escondía la lucha por controlar una industria que ya era parte fundamental de la identidad, el trabajo y la riqueza provincial. #Mendoza, #MendozAntigua, #VinoArgentino, #HistoriaDelVino, #Vitivinicultura, #HistoriaDeMendoza, #LosAndes, #FraudeVitivinícola, #BodegasMendocinas, #IndustriaVitivinícola, #Peronismo, #Efemérides, #UnDíaComoHoy, #MemoriaMendocina, #ArgentineWine, #WineHistory, #MendozaWine, #WineIndustry, #ArgentineHistory, #OnThisDay

22 DE JULIO DE 1956: MURIÓ FEDERICO CANTONI, EL CAUDILLO QUE DESAFIÓ AL PODER Y PUSO A SAN JUAN A LA VANGUARDIA SOCIAL DE LA ARGENTINA


El 22 de julio de 1956 murió en San Juan Federico Cantoni, médico, político y diplomático que marcó como pocos la vida pública provincial durante la primera mitad del siglo XX. Tenía 66 años y dejaba detrás una trayectoria atravesada por triunfos electorales, encarcelamientos, intervenciones federales, enfrentamientos armados y reformas que colocaron a San Juan varios años por delante del resto del país. Había nacido el 12 de abril de 1890 y, desde el radicalismo, encabezó la corriente que daría origen a la Unión Cívica Radical Bloquista, un movimiento popular que incorporó a trabajadores, pequeños productores y sectores medios hasta entonces relegados de las grandes decisiones políticas. Cantoni llegó por primera vez a la gobernación en 1923, después de una campaña extraordinaria realizada mientras permanecía encarcelado en medio de la violenta crisis que siguió al asesinato del gobernador Amable Jones. Volvió a ser elegido en 1931, pero ninguna de sus experiencias gubernativas pudo completar normalmente el mandato previsto: el primer ciclo cantonista fue interrumpido por la intervención del Gobierno nacional y su segundo gobierno terminó en febrero de 1934, cuando una sangrienta sublevación local lo derrocó y lo dejó gravemente herido. Su figura despertaba adhesiones apasionadas y rechazos igualmente intensos: para sus seguidores era el médico convertido en defensor de los trabajadores; para sus adversarios, un caudillo demasiado poderoso. Su legado más trascendente quedó asociado a la Constitución sanjuanina de 1927, sancionada durante la gobernación de su hermano Aldo Cantoni y defendida por Federico como convencional constituyente. Aquella Carta Magna incorporó derechos sociales, legislación laboral, salario mínimo, límites a la jornada de trabajo, protección del hogar familiar, educación laica, impuestos progresivos, impulso a la enseñanza técnica, planes de vivienda y políticas destinadas a fortalecer las industrias del vino y del olivo. También reconoció a las mujeres los mismos derechos electorales provinciales que a los varones. El 8 de abril de 1928, las sanjuaninas pudieron elegir y ser elegidas, con una participación cercana al 97 % del padrón femenino; de aquellos comicios surgió Emilia Collado como intendenta de Calingasta. Su vida todavía guardaba un capítulo internacional. Después de apoyar la candidatura presidencial de Juan Domingo Perón, fue designado embajador argentino ante la Unión Soviética y viajó a Moscú en 1947, cuando las relaciones diplomáticas entre ambos países acababan de reanudarse. Así, aquel dirigente nacido entre viñedos, montañas y luchas provinciales terminó representando a la Argentina en uno de los escenarios más complejos del mundo de posguerra. Federico Cantoni murió hace setenta años, pero su nombre continúa unido a uno de los períodos más apasionantes, violentos y transformadores de la historia sanjuanina. Fue un dirigente polémico, amado y combatido, capaz de desafiar al poder central y de convertir a San Juan en un laboratorio de derechos sociales y participación política. Su muerte cerró la vida de un hombre; el cantonismo, sus conquistas y las discusiones sobre su figura permanecieron para siempre. #FedericoCantoni, #SanJuan, #HistoriaArgentina, #HistoriaDeSanJuan, #Bloquismo, #Cantonismo, #Efemérides, #VotoFemenino, #DerechosSociales, #PolíticaArgentina, #MemoriaHistórica, #ArgentinaAntigua, #UnDíaComoHoy, #ArgentineHistory, #SanJuanHistory, #FedericoCantoni, #WomensSuffrage, #SocialRights, #PoliticalHistory, #HistoricalMemory, #OnThisDay

22 DE JULIO DE 1947: MURIÓ LUIS STOPPEL, EL VISIONARIO QUE UNIÓ MENDOZA Y CHILE ENTRE CARRUAJES, CORDILLERA Y DIPLOMACIA (Imagen Ilustrativa)


El 22 de julio de 1947 murió en Mendoza Luis Stoppel, uno de aquellos hombres que, sin haber nacido en la provincia, terminaron dejando una marca imborrable en su desarrollo económico, político y urbano. Tenía 85 años y detrás de su nombre quedaba una historia atravesada por el comercio, los caminos cordilleranos, la diplomacia y una residencia monumental que todavía conserva su memoria Había nacido el 7 de julio de 1862 en Santiago de Chile, en el seno de una familia de ascendencia alemana, y llegó siendo joven a Mendoza. Con apenas 23 años ya se había convertido en un empresario próspero gracias a su fábrica de carruajes, una actividad poco común y de enorme importancia en una época en la que los coches tirados por caballos dominaban el transporte urbano y regional. El 16 de abril de 1885, sus carruajes fueron distinguidos con una medalla de oro en la Exposición Interprovincial de Comercio e Industria, reconocimiento que confirmó la calidad alcanzada por su establecimiento. Su espíritu emprendedor no se detuvo allí. En 1894, asociado con Federico Witestein, impulsó una empresa de transporte internacional que facilitaba el viaje de pasajeros a través de la Cordillera. Cuando todavía no existía el túnel ferroviario inaugurado en 1910, los viajeros avanzaban por los distintos tramos del recorrido entre Mendoza, Punta de Vacas, Puente del Inca, Las Cuevas y territorio chileno, combinando trenes y carruajes para atravesar uno de los caminos más difíciles del continente. También invirtió en tierras y llegó a establecer una bodega en Maipú, posteriormente destruida por un incendio. Stoppel no fue solamente un hombre de negocios. Ejerció como concejal de la Ciudad de Mendoza y ocupó cargos de conducción en el Concejo Deliberante. Su origen chileno y sus vínculos a ambos lados de los Andes lo llevaron a desempeñarse como vicecónsul de Chile, prestando ayuda y protección a ciudadanos de ese país radicados o circunstancialmente presentes en Mendoza. También ejerció funciones consulares en representación del Perú y participó activamente en instituciones sociales y filantrópicas, realizando aportes destinados a obras de caridad. Hacia 1910 encargó al arquitecto genovés Víctor Barabino la construcción de una imponente residencia en una zona occidental de la Ciudad que por entonces estaba escasamente poblada. La obra, terminada en 1912, fue tan ambiciosa que Stoppel debió costear la extensión de la red de agua potable hasta la propiedad. La mansión incorporó estructura de hormigón armado, adelantos antisísmicos, amplios jardines, acceso para carruajes y automóviles, y una arquitectura ecléctica inspirada en las grandes villas italianas. Después de su muerte, sus restos fueron sepultados en el Cementerio de la Capital. Dos años más tarde, la Provincia adquirió la residencia para instalar allí el Patronato de Menores. Tras décadas de usos diversos, deterioro, abandono y restauración, aquella casa señorial fue recuperada como espacio cultural y actualmente alberga el Museo Carlos Alonso–Mansión Stoppel, uno de los edificios patrimoniales más valiosos de Mendoza. Luis Stoppel fue fabricante de carruajes, transportista, terrateniente, político, filántropo y diplomático. Pero, sobre todo, fue un protagonista de aquella Mendoza que comenzaba a crecer más allá de sus antiguas fronteras, a conquistar la Cordillera y a construir una identidad moderna. Su vida terminó en 1947; su apellido, en cambio, quedó grabado para siempre en una de las mansiones más fascinantes de la provincia. #LuisStoppel #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #MansiónStoppel #MuseoCarlosAlonso #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #CordilleraDeLosAndes #PuenteDelInca #LasCuevas #Carruajes #Diplomacia #EmpresariosPioneros #MemoriaHistórica #Efemérides #UnDíaComoHoy #MendozAntigua #LuisStoppel #MendozaHistory #ArgentineHistory #ChileanHistory #HistoricMendoza #MansionStoppel #CarlosAlonsoMuseum #CulturalHeritage #AndesMountains #HistoricTransport #CarriageMaker #DiplomaticHistory #LocalHistory #HistoricalMemory #OnThisDay

22 DE JULIO DE 1923: NACIÓ JOSÉ BERMÚDEZ, EL MAESTRO QUE CONVIRTIÓ LA VIDA MENDOCINA EN COLOR, DIGNIDAD Y ESPERANZA


El 22 de julio de 1923 nació en San Rafael José Bermúdez, uno de los grandes referentes de las artes plásticas de Mendoza. Pintor, dibujante, grabador, escultor, muralista y docente, construyó durante más de seis décadas una obra profundamente humana, reconocible por sus figuras expresivas, sus contrastes, su intenso tratamiento del color y una mirada que siempre colocó a las personas en el centro de la creación. Su vocación apareció muy temprano. Siendo niño ganó un concurso intercolegial de dibujo y, cuando tenía alrededor de trece años, comenzó a frecuentar la Escuela de Dibujo y Pintura al Aire Libre que Vicente Lahir Estrella dirigía en el Parque General San Martín. Bermúdez vendía diarios en aquel lugar y observaba con curiosidad a los jóvenes que dibujaban entre los árboles. Lahir Estrella descubrió su interés y le propuso comprarle el periódico de los domingos con una condición extraordinaria: debía quedarse a dibujar junto al grupo. Aquel encuentro casual abrió para siempre las puertas de su destino artístico. A los catorce años ingresó en la Academia Provincial de Bellas Artes, donde recibió las enseñanzas de importantes maestros como Roberto Azzoni, Antonio Bravo, Fidel de Lucía, Roberto Cascarini y el propio Lahir Estrella. En 1946 obtuvo el título de profesor de Dibujo y Pintura y también se perfeccionó como alumno libre en el Taller de Grabado de la Universidad Nacional de Cuyo, bajo la guía del célebre Víctor Delhez. Sus primeras obras estuvieron ligadas al paisaje mendocino y al realismo social. Más tarde, la figura humana —especialmente mujeres, vendimiadores, trabajadores, familias y personajes cotidianos— se transformó en el corazón de su universo plástico. Su estilo fue incorporando elementos del cubismo, la abstracción y el fauvismo, aunque nunca abandonó el compromiso con la realidad, la vida y la dignidad del ser humano. Él mismo resumía esa búsqueda con una frase inolvidable: “En cada trabajo intenté expresar mi esperanza”. Durante la década de 1950 integró el Club del Grabado y participó activamente del movimiento muralista mendocino. Junto con Luis Quesada y Mario Vicente realizó los emblemáticos murales de la rotonda central de la Galería Tonsa, declarados Patrimonio Cultural de la Ciudad de Mendoza en 2010. También intervino en obras del Palacio de Gobierno y, en 1969, creó para la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo los monumentales paneles de hierro batido “Estructura y Sol” y “Estructura y Luna”, concebidos como guardianes simbólicos de aquella casa de estudios. Su primera exposición individual se realizó en 1956. Desde entonces participó en más de veinte muestras individuales y en alrededor de ciento cincuenta exposiciones colectivas realizadas en Mendoza, otras provincias argentinas y diversos países. Sus obras ingresaron en museos y colecciones de Argentina, Italia y otros lugares del mundo. También recibió numerosos premios y reconocimientos, entre ellos la distinción de Mayor Notable Argentino, otorgada por la Cámara de Diputados de la Nación en 2002, y el nombramiento como Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Mendoza en 2017. Su vida también estuvo atravesada por momentos difíciles. Bermúdez recordó que alcanzó a trabajar como profesor en la Academia Provincial de Bellas Artes, pero que una dictadura lo apartó del puesto: “La dictadura me separó del cargo”. Lejos de abandonar el arte, decidió sostenerse con su propio trabajo y nunca dejó de pintar, dibujar o grabar. Su disciplina fue extraordinaria. Una de sus hijas recordó que hasta los noventa años pintaba durante ocho horas diarias. El inventario realizado durante sus últimos años logró documentar 2.118 obras: 780 pinturas, 334 grabados y más de mil dibujos, cifras que permiten dimensionar la magnitud de una producción construida con perseverancia, sensibilidad y una fe inquebrantable en el ser humano. José Bermúdez murió en Mendoza el 5 de febrero de 2021, a los 97 años. Sin embargo, continúa vivo en sus cuadros, en sus grabados, en los muros de la ciudad y en aquellas figuras de enormes manos, rostros intensos y colores luminosos con las que consiguió transformar la vida cotidiana de Mendoza en memoria universal. No pintó solamente paisajes o personajes: pintó la esperanza de una provincia y dejó su corazón grabado para siempre en la historia del arte mendocino. #JoséBermúdez #MendozaAntigua #MendozAntigua #ArteMendocino #HistoriaDeMendoza #SanRafael #PinturaArgentina #ArtistasMendocinos #CulturaMendocina #GaleríaTonsa #Muralismo #Grabado #PatrimonioCultural #Efemérides #UnDíaComoHoy #JoseBermudez #ArgentineArt #MendozaHistory #MendozaArt #ArgentinePainter #LatinAmericanArt #ArtHistory #CulturalHeritage #Muralism #Printmaking #HistoricMendoza #OnThisDay

martes, 21 de julio de 2026

HACIA 1899: EL AMOR SE DETUVO FRENTE AL LAGO — DOS JÓVENES, UN NEGATIVO DE VIDRIO Y UN INSTANTE QUE VENCIÓ AL TIEMPO


Sentados sobre un sencillo embarcadero de madera, frente a las aguas inmóviles de un lago rodeado de árboles, dos jóvenes compartieron un instante de serenidad que sobrevivió durante más de un siglo. Él aparece con traje oscuro y gorra, sentado sobre las tablas y observándola atentamente; ella, vestida de blanco, descansa sobre uno de los postes del muelle con una expresión tranquila, como si escuchara una conversación que el tiempo dejó suspendida para siempre. La fotografía circula como el retrato de una pareja sueca tomado hacia 1899, aunque el lugar exacto, sus nombres y la identidad del fotógrafo permanecen desconocidos. No sabemos si eran novios, esposos, amigos o familiares. Tampoco conocemos qué estaban diciendo, qué ocurrió después o por qué decidieron posar en aquel rincón junto al agua. Precisamente ese misterio convierte la escena en algo profundamente humano: sus rostros no pertenecen a grandes personalidades ni a un acontecimiento célebre, sino a dos personas comunes que, sin imaginarlo, dejaron una pequeña ventana abierta hacia su mundo. Si la datación es correcta, la imagen probablemente fue obtenida mediante una placa seca de gelatina sobre vidrio, una tecnología que se había extendido desde la década de 1880. A diferencia de los antiguos negativos húmedos, estas placas podían comprarse preparadas y no necesitaban revelarse inmediatamente, facilitando que los fotógrafos abandonaran parcialmente el estudio y registraran excursiones, reuniones familiares y momentos de ocio al aire libre. Su mayor sensibilidad también permitió exposiciones más rápidas y escenas considerablemente más naturales. La extraordinaria nitidez del negativo conservó los pliegues del vestido, las vetas de la madera, la quietud del agua y, sobre todo, la delicada conexión entre ambas figuras. Más de 125 años después, el lago continúa en silencio y aquellas voces se han perdido; pero la mirada del hombre, la sonrisa contenida de la mujer y la calma de esa tarde permanecen intactas. Es la prueba de que la fotografía no solamente registra cómo vestían las personas del pasado: también rescata sus gestos, sus afectos y esos instantes cotidianos que parecían insignificantes hasta que se convirtieron en eternidad. Fotógrafo original desconocido. #VintagePhotography #SwedishHistory #SwedishCouple #GlassNegative #VictorianEra #VictorianPhotography #HistoricalPhotos #OldPhotographs #LoveThroughTime #EverydayHistory #VisualHistory #LifeIn1899 #ForgottenFaces #HistoryCaptured #FotografíaAntigua #HistoriaDeLaFotografía #SueciaAntigua #ParejaSueca #Año1899 #SigloXIX #NegativoDeVidrio #FotosHistóricas #HistoriaVisual #AmorEterno #MemoriaHistórica #VidaCotidiana #ImágenesDelPasado #MendozAntigua

21 DE JULIO DE 1964: RETIRO VOLÓ POR LOS AIRES — 200 KILOS DE PÓLVORA PARTIERON UN EDIFICIO Y DESENTERRARON UN PLAN GUERRILLERO


A las 15:23 del 21 de julio de 1964, una detonación estremeció el corazón de Buenos Aires. En apenas unos segundos, los siete pisos del contrafrente del edificio de Posadas 1168 se desplomaron como si una fuerza gigantesca hubiera cortado la construcción de arriba abajo. Una nube de polvo cubrió la calle, los vidrios estallaron en edificios y residencias situados hasta quince cuadras de distancia y el tranquilo barrio de Retiro se transformó en un escenario de destrucción, gritos y escombros. Diez personas perdieron la vida: cinco integrantes de una organización armada en formación, cuatro miembros de una familia argentino-egipcia que vivía en un departamento vecino —entre ellos un niño de apenas dos años— y un bombero que murió alcanzado por una losa durante las tareas de rescate. Antes de que llegaran los equipos de emergencia, un obrero municipal que trabajaba en las inmediaciones ingresó solo entre las ruinas y consiguió rescatar a nueve heridos. Los vecinos improvisaron una lona para salvar a una mujer que amenazaba con arrojarse desde un balcón, mientras otra sobreviviente era evacuada mediante una escalera humana formada por bomberos. Poco después arribaron cinco dotaciones y más de cien hombres comenzaron a remover los restos del edificio. Durante toda la noche, reflectores y usinas iluminaron una búsqueda desesperada que fue revelando la verdadera magnitud de la tragedia. En un principio se creyó que todo había sido provocado por un escape de gas o por la explosión de la caldera. Sin embargo, cerca de las cinco de la tarde, la pala de una topadora golpeó un objeto oculto entre los cascotes y originó una nueva detonación. A partir de ese momento, las sospechas cambiaron por completo. Entre los escombros aparecieron cargas explosivas, detonadores, mechas, caños preparados, granadas, municiones, ametralladoras PAM, transmisores y mapas de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca. Una pericia de la Policía Federal estimó que en el departamento 108 se almacenaban entre 150 y 200 kilos de pólvora negra aluminizada, colocados peligrosamente cerca de una de las columnas estructurales. El departamento funcionaba como centro logístico de las Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional —FARN—, una pequeña organización dirigida por Ángel “el Vasco” Bengochea. El grupo reunía antiguos militantes trotskistas y peronistas que proyectaban instalar un foco armado en Tucumán, inspirado por el clima revolucionario abierto tras el triunfo de la Revolución cubana. Bengochea y varios de sus compañeros habían recibido formación político-militar en Cuba, pero nunca llegaron a iniciar su campaña: el estallido destruyó al núcleo principal de la organización apenas cuatro días antes de que venciera el contrato de alquiler del departamento. La investigación no consiguió reconstruir con absoluta certeza qué ocurrió durante los segundos anteriores, aunque la hipótesis policial más firme sostuvo que uno de los detonadores fue manipulado incorrectamente mientras se preparaban granadas de mano, provocando una reacción en cadena que alcanzó el enorme depósito de pólvora.

La historia adquirió además un tono casi cinematográfico. Antes de convertirse en departamentos, el inmueble había funcionado como el Sweet Home Hotel, establecimiento que había pertenecido a Juan Duarte, hermano de Eva Perón. Un año antes del desastre, Daniel Tinayre lo había utilizado como locación para la película La cigarra no es un bicho. Enfrente vivía la actriz Hilda Bernard y por aquella cuadra solían circular figuras como Mariano Mores y Rosita Quiroga; la onda expansiva fue tan poderosa que desencajó del marco la puerta del departamento de esta última. Aquella tarde de invierno, detrás de la fachada de un edificio elegante de Retiro, quedaron expuestos un arsenal clandestino, un proyecto guerrillero que no alcanzó a comenzar y una de las explosiones urbanas más extrañas y devastadoras de la historia argentina.

21 de Julio de 1964 ¡EL DECRETO SILENCIOSO QUE REVOLUCIONÓ LA INCLUSIÓN EN ARGENTINA! EL DÍA QUE LOS TRENES ABRIERON SUS PUERTAS A LA LIBERTAD (Imagen Ilustrativa)


A veces, las transformaciones sociales más profundas no nacen entre aplausos multitudinarios ni en debates estruendosos, sino en la calma firme de una decisión guiada por la empatía. El 21 de julio de 1964, bajo la gestión del presidente Dr. Arturo Umberto Illia —reconocido por su marcada vocación social y su defensa inflexible de los derechos ciudadanos—, se promulgó el Decreto 5417/1964. Mediante este instrumento, el Poder Ejecutivo modificó el artículo 164 del Reglamento General de Ferrocarriles, autorizando legalmente por primera vez a las personas con discapacidad visual a viajar en los servicios ferroviarios del país acompañadas por sus perros lazarillos. Publicada formalmente en el Boletín Oficial el 27 de julio de 1964, esta medida pudo parecer un detalle menor frente a la convulsionada agenda política de la época. Sin embargo, representó un hito pionero de accesibilidad en América Latina. La norma no solo abrió la puerta de un vagón: reconoció jurídicamente una verdad fundamental. Un perro guía no es un simple animal de compañía ni una mascota en tránsito, sino un nexo vital para la autonomía, la seguridad y la dignidad de su acompañante. Con esta firma, el Estado argentino dejó de ver al perro lazarillo como un obstáculo y pasó a garantizar el derecho inalienable a la libre circulación e independencia de sus ciudadanos. Un hito histórico que nos recuerda que la verdadera grandeza de un país se construye cuando la ley se pone al servicio del respeto y la inclusión. 🚂🐕‍🦺🇦🇷 
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21 DE JULIO DE 2005: MENDOZA PERDIÓ AL PINTOR QUE CONVIRTIÓ EL DESIERTO, EL DOLOR Y LA MEMORIA EN ARTE - HERNÁN DARÍO ABAL


El 21 de julio de 2005 se apagó en Mendoza la vida de Hernán Darío Abal, pero no la intensidad de una obra que todavía parece respirar entre árboles retorcidos, caminos solitarios, cielos inquietantes y figuras humanas atravesadas por una silenciosa melancolía. Había nacido el 25 de mayo de 1919 en Guaymallén y tenía 86 años cuando murió. Se formó en la Academia Provincial de Bellas Artes de Mendoza, donde obtuvo los títulos de profesor de Dibujo, Pintura, Escenografía y Decoración, para luego regresar a sus aulas como docente y director, convirtiéndose en uno de los grandes formadores de artistas de la provincia. Entre 1950 y 1951, una beca del Gobierno francés le permitió perfeccionarse en París, entrar en contacto directo con las nuevas corrientes del arte moderno y recorrer centros culturales de Europa. Aquella experiencia amplió su universo creativo, pero nunca lo apartó de sus raíces: Abal regresó una y otra vez al paisaje cuyano, a la aridez, las jarillas, los suburbios, las mujeres humildes y los seres anónimos de una Mendoza profunda que su pincel transformaba en símbolos universales. Su pintura, identificada con un poderoso figurativismo expresionista, no buscaba reproducir dócilmente la realidad. La deformaba, la tensaba y la cargaba de emoción. En sus telas, los cuerpos se alargan, los rostros parecen soportar antiguas tristezas y los árboles se retuercen como si compartieran el destino de los seres humanos. Los amarillos, ocres, verdes, rojos y azules construyen territorios donde conviven lo americano, lo ancestral, lo mágico y una permanente reflexión sobre la soledad, el sufrimiento y la condición humana. Por esa profundidad y por la fuerza de su lenguaje personal, sus colegas llegaron a llamarlo “pintor de pintores”. Abal también fue presidente de la Sociedad de Artistas Plásticos de Mendoza, participó en la creación del Museo Municipal de Arte Moderno y representó a la Argentina en encuentros como la Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, Ecuador, en 1987. En 1994 integró la exposición Maestros del Nuevo Cuyo en el Palais de Glace de Buenos Aires. Su influencia trascendió sus propios cuadros: artistas como Antonio Sarelli, Ángel Gil, José Scacco y Alfredo Ceverino reconocieron en él a un maestro decisivo. Su legado continúa vivo en las colecciones públicas mendocinas. Una de las salas del Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú–Casa de Fader lleva su nombre y conserva obras de su autoría. En mayo de 2026, Guaymallén volvió a honrarlo con una placa conmemorativa en la Plaza de las Artes y las Flores, recordando al hombre que convirtió la identidad local en una experiencia artística universal. A más de un siglo de su nacimiento, las pinturas de Hernán Abal siguen interrogándonos. No son simples paisajes ni retratos: son escenarios del alma, territorios donde Mendoza se vuelve misterio y donde la belleza nace, precisamente, de aquello que el ser humano debe luchar para no perder. El 21 de julio de 2005 murió el artista; el maestro, en cambio, continúa habitando cada línea, cada color y cada mirada que dejó suspendida sobre el lienzo. #HernanAbal #ArgentineArt #ArgentinePainter #MendozaHistory #MendozaArt #LatinAmericanArt #ExpressionistArt #ArtHistory #CulturalHeritage #HistoricalMemory #SouthAmericanArt #OnThisDay #HernánAbal #ArteMendocino #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #CulturaMendocina #PinturaArgentina #ArteArgentino #Guaymallén #Efemérides #ArtistasMendocinos #Expresionismo #MuseoFader #PatrimonioCultural #MemoriaMendocina #HistoriaDelArte

1827: EL CLARÍN QUE NO SONÓ Y CAMBIÓ LA BATALLA — SEGUNDO ROCA DETUVO LA RETIRADA Y OLAVARRÍA CARGÓ CONTRA EL IMPERIO


A mediados de febrero de 1827, mientras las Provincias Unidas del Río de la Plata combatían contra el poderoso Imperio del Brasil, una fuerza de caballería dirigida por el general Lucio Norberto Mansilla encontró a las tropas imperiales de Bento Manuel Ribeiro en las inmediaciones del arroyo Ombú. El enfrentamiento se produjo durante la campaña por la Banda Oriental y apenas unos días antes de la decisiva batalla de Ituzaingó. La jornada comenzó de la peor manera. Mansilla ordenó avanzar al galope cuando sus hombres todavía se encontraban lejos del enemigo. El terreno era pedregoso, irregular, cubierto de pendientes y arbustos: los escuadrones perdieron cohesión, los jinetes quedaron dispersos y los caballos llegaron exhaustos. El capitán Domingo Arrieta, testigo del combate, recordaría que aquella formación se parecía más a una tropa en completa derrota que a una división preparada para luchar. Los brasileños, montados sobre animales descansados, aprovecharon el desorden y comenzaron a cerrar un gran semicírculo alrededor de los republicanos. Cuando todo parecía perdido, el corneta del general levantó el clarín para transmitir la retirada. Sin embargo, antes de que pudiera emitir la señal, José Segundo Roca, ayudante de Mansilla, se lo apartó de la boca. Esta precisión es fundamental: la acción suele atribuirse erróneamente a José Valentín de Olavarría, pero los testimonios históricos señalan a Segundo Roca como el hombre que impidió que sonara la retirada. Aquel gesto no ganó por sí solo el combate, pero concedió unos instantes decisivos para que las unidades que todavía resistían pudieran reaccionar. Gerónimo Espejo, militar mendocino que participó en la Guerra del Brasil y posteriormente reunió valiosas memorias históricas, dejó constancia de aquel episodio. Entonces apareció Olavarría. Al frente del Regimiento N.º 16 de Caballería, los célebres Lanceros de Olavarría, reunió a los hombres que aún podían sostenerse sobre sus monturas, cerró las filas como fue posible, bajó las lanzas y cargó contra los imperiales que ya creían tener la victoria asegurada. No atacaron a un adversario vencido: se lanzaron contra una fuerza que los estaba rodeando y que contaba con caballos en mejores condiciones. La embestida frenó el avance brasileño, permitió que otros escuadrones se reorganizaran y transformó una retirada casi inevitable en una ofensiva que terminó poniendo en fuga al enemigo. José Valentín de Olavarría no era un improvisado. Había ingresado muy joven a la vida militar, formado parte del Ejército de los Andes y combatido en Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú. Después continuó la campaña del Perú y participó en Junín y Ayacucho antes de regresar para luchar en la guerra contra el Brasil. Llevaba sobre sus hombros más de una década de campañas cuando debió reorganizar aquella caballería agotada junto al arroyo Ombú. La victoria no perteneció a un único hombre. Segundo Roca impidió que sonara la orden que habría desatado la retirada; Olavarría reunió a sus lanceros y sostuvo la carga; los soldados, exhaustos y cercados, decidieron continuar luchando. Así, una batalla que parecía perdida cambió porque un clarín permaneció en silencio y porque un grupo de jinetes se negó a aceptar que todo había terminado. A veces la historia cambia con un disparo, una orden o una carga. En Ombú, cambió por una nota que nunca llegó a escucharse. ¿Conocías esta extraordinaria historia? #ArgentineHistory, #BattleOfOmbu, #JoseValentinDeOlavarria, #SegundoRoca, #BrazilianWar, #MilitaryHistory, #CavalryCharge, #ArgentineArmy, #Lancers, #SouthAmericanHistory, #ForgottenHistory, #HistoricBattle, #HistoryMatters, #HeroesOfHistory, #LatinAmericanHistory #JoséValentínDeOlavarría, #SegundoRoca, #BatallaDeOmbú, #LancerosDeOlavarría, #GuerraDelBrasil, #HistoriaArgentina, #EjércitoArgentino, #ImperioDelBrasil, #LucioMansilla, #BentoManuelRibeiro, #CaballeríaArgentina, #HéroesArgentinos, #HistoriaMilitar, #EjércitoDeLosAndes, #Ituzaingó, #MemoriaHistórica, #MendozAntigua, #LaHistoriaCobraVida

1918: JOSÉ NÉSTOR LENCINAS DESAFIÓ A LA OLIGARQUÍA Y SALIÓ A BUSCAR EL ORO NEGRO DE MENDOZA — EL SUEÑO PETROLERO QUE SE ADELANTÓ A YPF


La llegada de Hipólito Yrigoyen a la Presidencia en 1916 abrió una nueva etapa política en la Argentina. En Mendoza, esa transformación tomó fuerza el 6 de marzo de 1918, cuando José Néstor Lencinas, el legendario “Gaucho Lencinas”, asumió la gobernación y quebró décadas de predominio conservador. Su ascenso dio origen al lencinismo, un movimiento provincial que buscó incorporar a trabajadores y sectores populares a la vida política, enfrentándose con las antiguas élites económicas. Las leyes 731 y 732 crearon organismos para controlar las condiciones laborales, regularon el trabajo de mujeres y menores, establecieron la jornada de ocho horas y fijaron un salario mínimo, aunque varias de estas disposiciones tuvieron inicialmente una aplicación parcial. Pero Lencinas no solo pretendía modificar las relaciones sociales y laborales: también comprendió que Mendoza no podía depender eternamente de una economía sostenida casi exclusivamente por la vid y el vino. Durante su campaña ya había advertido que la Cordillera escondía minerales y grandes cantidades de petróleo capaces de producir nafta, querosén, gasoil, lubricantes y parafina. Su proyecto perseguía dos objetivos: diversificar la producción provincial y conseguir combustibles más accesibles para la industria y los sectores populares. Aquella visión comenzó en 1918, cuatro años antes de la creación de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, origen de YPF, dispuesta por el Gobierno nacional el 3 de junio de 1922. Una de sus decisiones más innovadoras fue organizar la División de Minas, Petróleo y Geología, dependiente del Ministerio de Industrias y Obras Públicas. La nueva repartición debía elaborar mapas, reunir muestras, estudiar la geología mendocina, ordenar los permisos de cateo y entregar información técnica a quienes quisieran invertir. El proyecto buscaba superar una administración minera limitada hasta entonces a recibir solicitudes y otorgar concesiones. Para conducirlo fue designado Guillermo Hileman, ingeniero formado en la Universidad de California y con experiencia en explotaciones petroleras estadounidenses. Junto a él trabajó Chester B. White, especialista en minería, geología e hidrocarburos. La contratación de estos profesionales demostraba que el petróleo ya no era considerado una aventura improvisada, sino una cuestión científica y estratégica para el Estado provincial. Los estudios se extendieron por Cacheuta, Potrerillos, El Challao, Uspallata, El Sosneado, Río Grande y Barrancas. También se investigaron los esquistos bituminosos, rocas que podían destilarse para obtener petróleo, gas de alumbrado y otros derivados sin las enormes perforaciones que exigían los yacimientos convencionales. En 1920, Antonio y Miguel Vicente patentaron el “Extractor Argentino de Petróleo”, una máquina experimental destinada a procesar esos minerales. Ese mismo año, el estadounidense Roberto O. Kirkpatrick presentó 64 solicitudes de cateo que cubrían más de 100.000 hectáreas en el sur mendocino. Hileman impulsó además un cuerpo de exploradores, estudios de laboratorio y publicaciones técnicas destinadas a exhibir las riquezas provinciales y atraer capitales. La llamada fiebre petrolera multiplicó las denuncias mineras y despertó expectativas en Las Heras, Luján de Cuyo, San Rafael y Malargüe, pero casi ninguno de aquellos proyectos consiguió llegar a la producción comercial. Faltaban caminos, ferrocarriles adecuados, maquinaria, crédito y capitales capaces de sostener una industria extremadamente costosa. A esas dificultades se sumaron los conflictos políticos, las intervenciones federales y la muerte de José Néstor Lencinas el 20 de enero de 1920, cuando todavía ejercía la gobernación. El ciclo continuaría con Carlos Washington Lencinas y Alejandro Orfila, aunque tampoco sus administraciones lograrían completar normalmente sus mandatos. El petróleo no brotó entonces en la escala soñada, pero aquella experiencia dejó algo decisivo: Mendoza comenzó a estudiar científicamente su subsuelo, profesionalizó su administración minera y colocó la cuestión energética dentro de las responsabilidades del Estado. Esos conocimientos serían un antecedente fundamental para el acuerdo firmado en 1932 entre la Provincia e YPF. José Néstor Lencinas no alcanzó a contemplar la transformación petrolera mendocina, pero comprendió antes que muchos que bajo la tierra de la provincia podía encontrarse una poderosa alternativa al imperio de la vid. Antes de que las torres petroleras dominaran el paisaje, el Gaucho Lencinas ya soñaba con convertir el oro negro de la Cordillera en trabajo, industria y futuro. #MendozaHistory, #ArgentineHistory, #OilHistory, #BlackGold, #JoseNestorLencinas, #EnergyHistory, #MiningHistory, #YPFHistory, #HistoricalMendoza, #LatinAmericanHistory, #IndustrialHeritage, #ArgentinaHeritage, #PetroleumHistory, #HistoryMatters #JoséNéstorLencinas, #GauchoLencinas, #Lencinismo, #HistoriaDeMendoza, #MendozAntigua, #MendozaAntigua, #PetróleoMendocino, #OroNegro, #HistoriaArgentina, #MineríaMendocina, #YPF, #Cacheuta, #Potrerillos, #Malargüe, #LasHeras, #PatrimonioMendocino, #HistoriaEconómica, #MemoriaHistórica

1964: MENDOZA CRECÍA HACIA EL CIELO — LA CIUDAD OASIS VISTA DESDE LAS ALTURAS. Argentina


En 1964, una cámara elevada sobre los techos de la capital mendocina dejó registrada esta extraordinaria panorámica orientada hacia el norte. La imagen muestra una ciudad que comenzaba a abandonar lentamente su perfil bajo y residencial: entre viviendas con patios, terrazas, chimeneas y tejados rojizos ya se levantaban edificios modernos que anunciaban una transformación urbana irreversible. En el horizonte, las primeras torres disputaban protagonismo con la inmensidad de la precordillera, mientras el abundante arbolado todavía dominaba gran parte del paisaje. Sobre el sector izquierdo aparece un detalle capaz de transportar inmediatamente a otra época: el inconfundible cartel publicitario de 7UP, instalado sobre una construcción cercana a la avenida José Vicente Zapata. Aquella arteria, situada en el límite sur del área central y convertida con el tiempo en una de las principales vías de ingreso y egreso de la capital, ya formaba parte del movimiento cotidiano de una Mendoza que crecía, incorporaba automóviles, comercios y nuevas formas de publicidad urbana. Actualmente continúa siendo un corredor fundamental para la circulación de la ciudad. La fotografía pertenece a la colección personal del geógrafo francés Romain Gaignard, quien llegó a la Argentina en 1960 convocado por el geógrafo mendocino Mariano Zamorano y desarrolló tareas académicas en la Universidad Nacional de Cuyo. Gaignard residió y trabajó en Mendoza durante distintos períodos de la década de 1960, estudiando las transformaciones territoriales, económicas y sociales del país. Su valioso archivo gráfico fue posteriormente incorporado a fondos documentales científicos franceses vinculados al CNRS, permitiendo que estas escenas urbanas sobrevivieran como fuentes para investigadores y futuras generaciones. Más que una simple vista panorámica, esta imagen captura el momento exacto en que la Ciudad Oasis comenzaba a mirar hacia arriba. Las casas familiares todavía predominaban, las copas de los árboles ocultaban calles enteras y las grandes construcciones eran apenas excepciones recortadas contra el cielo. Sin embargo, ya estaban allí las señales del futuro: torres de departamentos, carteles luminosos, tránsito creciente y una trama urbana que pronto modificaría para siempre la silueta de Mendoza.  Han pasado más de seis décadas. Muchos de aquellos techos desaparecieron, las torres se multiplicaron y el Gran Mendoza se extendió mucho más allá de los límites visibles en la fotografía. Pero permanecen la montaña en el horizonte, el bosque urbano y esa singular relación entre arquitectura, acequias, árboles y desierto que continúa definiendo la identidad mendocina. #Mendoza #MendozaArgentina #OldMendoza #HistoricMendoza #MendozaHistory #VintageArgentina #ArgentinaHistory #HistoricalPhotography #VintageCity #UrbanHistory #Cityscape #1960sArgentina #OldPhotos #PhotoArchive #ThenAndNow #CityOasis #SouthAmericaHistory #VintageArchitecture #UrbanTransformation #MendozaCity #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #CiudadDeMendoza #Mendoza1964 #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #ArgentinaAntigua #MemoriaMendocina #CiudadOasis #VicenteZapata #AvenidaVicenteZapata #ArquitecturaMendocina #MendozaDesdeElAire #PaisajeUrbano #HistoriaArgentina #ArchivoFotográfico #FotografíaHistórica #AntesYAhora #GranMendoza


21 DE JULIO DE 1965: MENDOZA ESTUVO A UN PASO DE CREAR UN PARAÍSO TERMAL — EL POZO DE YPF CON “140 VECES MÁS YODO QUE EL AGUA DEL MAR” (Imagen Ilustrativa)


El 21 de julio de 1965, la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a un proyecto que podía transformar para siempre el turismo mendocino. La iniciativa autorizaba a Yacimientos Petrolíferos Fiscales a transferir gratuitamente a la provincia el pozo T-9 del yacimiento Tupungato, junto con 120 hectáreas ubicadas fuera del área de explotación petrolera. El objetivo era ambicioso: levantar en plena geografía cordillerana un centro termal y turístico de carácter popular, accesible no solamente para visitantes adinerados, sino también para amplios sectores de la población. La donación, sin embargo, llevaba incorporado un límite decisivo. Mendoza dispondría de diez años, contados desde la transferencia, para concretar el emprendimiento. Si no cumplía con aquel destino, tanto el pozo como los terrenos debían regresar a YPF. No se trataba, por lo tanto, de una entrega sin condiciones, sino de una carrera contra el tiempo para convertir una riqueza subterránea en infraestructura turística, sanitaria y social. Todo había comenzado casi dos décadas antes. Durante las exploraciones petroleras realizadas por YPF en Los Cerrillos, Tupungato, una perforación encontró fortuitamente, a unos 500 metros de profundidad, una napa termal de características poco comunes. Lo que había comenzado como una búsqueda de petróleo terminó revelando la posibilidad de desarrollar un extraordinario establecimiento de aguas minerales frente a la Cordillera de los Andes. Durante el debate parlamentario de 1965 se reprodujo un informe elaborado en 1957 por los médicos mendocinos Villalobos y Pablo Corica. Según las clasificaciones utilizadas en aquellos años, las aguas eran cloruradas, bromoyoduradas, cálcicas, sódicas, débilmente bicarbonatadas, de mineralización muy fuerte, hipertónicas y mesotermales. También se mencionaba cierto grado de radiactividad natural, una característica que en aquella época era presentada como un atributo terapéutico. Estas apreciaciones corresponden al conocimiento médico y termal de mediados del siglo XX y no deben entenderse como una recomendación sanitaria válida en la actualidad. El dato que más impresionó a los legisladores fue su supuesto contenido de yodo: el informe afirmaba que era 140 veces mayor que el del agua de mar y describía la fuente como “un verdadero mar en las puertas de nuestra ciudad”. Sus características fueron comparadas con las célebres aguas salinas y bromoyodadas de Salsomaggiore, Italia, y se sostuvo que aquella era, por entonces, la única terma yodada de ese tipo utilizada en la Argentina. El proyecto iba mucho más allá de construir unas pocas piscinas. Se imaginaba un hotel con todas las comodidades, instalaciones asistenciales, servicios para recibir turistas argentinos y extranjeros e incluso lagunas artificiales formadas en las depresiones naturales existentes entre las lomas. El senador mendocino Fernando Abdala describió el sitio como un escenario de excepcional belleza, con las aguas emergiendo entre los cerrillos y la cordillera levantándose al fondo como una gigantesca muralla natural. La iniciativa venía gestándose desde hacía años. El directorio de YPF había intentado donar anteriormente los terrenos, pero el Tribunal de Cuentas de la Nación objetó la operación porque la empresa no podía transferir por sí sola bienes inmuebles pertenecientes al Estado nacional. Por esa razón fue necesaria la intervención del Congreso. El gobernador Francisco J. Gabrielli respaldó expresamente el proyecto y comunicó que Mendoza preparaba un amplio plan asistencial para aprovechar la fuente termal. Finalmente, el Senado aprobó el proyecto el 2 de septiembre de 1965 y la iniciativa se convirtió en la Ley Nacional 16.711, publicada en el Boletín Oficial el 19 de octubre de aquel año. La norma dejó legalmente abiertas las puertas para que Mendoza desarrollara uno de los complejos termales más singulares del país. Pero existe un misterio documental. La ley y el proyecto aprobado identifican la perforación como T-9, mientras que el informe técnico leído en el Senado hablaba del T-10. Un documento reciente del Plan Municipal de Ordenamiento Territorial de Tupungato menciona, además, que las aguas de Los Cerrillos fueron aprovechadas mediante los pozos T-19 y T-10, antes de ser abandonadas por problemas de manejo y gestión. Las fuentes disponibles no permiten determinar si existió una modificación de nombres, si se trataba de perforaciones diferentes o si hubo un error de transcripción legislativa. Así quedó enterrado uno de los sueños turísticos más sorprendentes de Mendoza: un hotel, lagunas y baños termales populares alimentados por un “mar” mineral escondido bajo Los Cerrillos. La perforación que buscaba petróleo había encontrado otra riqueza; sin embargo, aquel paraíso cordillerano imaginado en 1965 jamás alcanzó la dimensión que los legisladores proyectaron. #MendozaHistory #ArgentineHistory #Tupungato #ValleDeUco #ThermalWaters #HotSprings #YPF #AndesMountains #HistoricalArgentina #HiddenHistory #VintageMendoza #ArgentinaTravel #ThermalTourism #HistoryLovers #OnThisDay #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #Tupungato #LosCerrillos #ValleDeUco #TermasDeMendoza #YPF #HistoriaArgentina #Efemérides #TurismoMendoza #CordilleraDeLosAndes #PatrimonioMendocino #ArturoIllia #Argentina

21 DE JULIO DE 1968: LOS ANDES CREÓ A SU PROPIO RIVAL — NACIÓ EL ANDINO, EL DIARIO QUE CONQUISTÓ LAS TARDES DE CUYO


El 21 de julio de 1968, el periodismo mendocino cambió de ritmo con la aparición de El Andino, un diario vespertino que llegó para ocupar el espacio que había quedado vacío tras la desaparición de El Tiempo de Cuyo. En aquel escenario, Los Andes volvía a quedar prácticamente solo en la plaza periodística de la capital provincial, pero la empresa de la familia Calle tomó una decisión audaz: en lugar de conformarse con aquella posición dominante, puso en circulación un nuevo periódico que terminaría funcionando como una verdadera competencia nacida dentro de sus propios talleres. La iniciativa obligó a ampliar y reorganizar la redacción, establecer dos cierres periodísticos diarios, modernizar la diagramación, multiplicar la utilización de las máquinas impresoras y crear nuevos recorridos de distribución. El Andino salió a la calle en formato tabloide, con cuarenta páginas, una presentación visual más dinámica, textos breves y abundante información policial, deportiva, general y dedicada al público femenino. No llevaba los editoriales tradicionales de los grandes matutinos: buscaba rapidez, impacto y cercanía con el lector que regresaba del trabajo y deseaba conocer las noticias de la jornada. Su primer número tuvo una portada contundente, ocupada completamente por una fotografía de Eduardo Copello, el célebre piloto sanjuanino que había llevado al Torino a la gloria y se había convertido en uno de los grandes ídolos del automovilismo argentino. En su presentación, el nuevo periódico se definió como un hijo de la tradición cuyana, nacido para vivir intensamente su época y acercar al público las novedades de “la Tierra y el espacio”. La apuesta encontró rápidamente lectores en un mercado vespertino casi desierto y alcanzó una notable presencia en San Juan. Detrás de su renovación periodística y estética estuvo también la figura del escritor Antonio Di Benedetto, quien desarrolló una extraordinaria carrera en la redacción de Los Andes y en la conducción de El Andino. Con el paso de los años, aquel diario no solo narraría triunfos deportivos, policiales y acontecimientos cotidianos: también sería testigo de una Mendoza convulsionada. Durante el Mendozazo de abril de 1972, una de sus ediciones fue prohibida e incautada por las autoridades, demostrando que sus páginas podían incomodar al poder. El Andino fue mucho más que un experimento empresarial: representó una manera diferente de informar, obligó a transformar las rutinas de una histórica redacción y dejó su nombre grabado en la memoria de miles de mendocinos y sanjuaninos que, durante años, esperaron cada tarde la llegada de sus noticias. #MendozaHistory #ArgentineHistory #NewspaperHistory #HistoricNewspapers #JournalismHistory #PrintJournalism #VintageNewspaper #MediaHistory #LocalHistory #CuyoHistory #Argentina1968 #AntonioDiBenedetto #EduardoCopello #MotorsportHistory #TorinoArgentina #HistoricalArchives #OnThisDay #RememberingHistory #SouthAmericanHistory #MendozAntigua #MendozAntigua #ElAndino #DiarioElAndino #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #PeriodismoMendocino #PrensaArgentina #DiarioLosAndes #AntonioDiBenedetto #EduardoCopello #HistoriaCuyana #MemoriaMendocina #Mendoza1968 #AutomovilismoArgentino #ElZonda #TorinoArgentino #EfeméridesMendocinas #CulturaMendocina #ArchivosHistóricos #UnDíaComoHoy

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