miércoles, 22 de julio de 2026

MENDOZA EN 1960: CUANDO EL HOSPITAL CENTRAL DOMINABA TODO EL HORIZONTE


Esta extraordinaria fotografía tomada por el geógrafo francés Romain Gaignard en 1960 conserva una Mendoza que comenzaba a cambiar de escala, aunque todavía permanecía dominada por viviendas bajas, techos de tejas, terrazas de hormigón, pequeños galpones y una impresionante masa verde que casi ocultaba las calles. En el horizonte se levanta el Hospital Central, monumental y solitario, como un gigante blanco que parecía anticipar la ciudad vertical que llegaría durante las décadas siguientes. El edificio fue concebido dentro de la Dirección Provincial de Arquitectura con la participación de los hermanos Manuel y Arturo Civit, protagonistas fundamentales del movimiento moderno mendocino. El contrato para su construcción fue aprobado en septiembre de 1940 y sus líneas rectas, superficies lisas, estructura antisísmica y organización funcional lo convirtieron en una de las obras racionalistas más importantes de la provincia. Aunque todavía no estaba completamente terminado, debió abrir sus puertas de emergencia después del devastador terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944 para recibir y atender a numerosos heridos; su inauguración formal se realizó finalmente el 19 de agosto de 1945. Quince años después, su enorme estructura seguía sobresaliendo con una fuerza extraordinaria sobre un paisaje urbano mayoritariamente horizontal. La imagen permite descubrir una ciudad en transición: antiguas casas familiares convivían con construcciones modernas, talleres y depósitos, mientras los árboles formaban un verdadero techo vegetal sobre las manzanas. Esa vegetación no era un detalle decorativo, sino la expresión visible de la llamada “ciudad oasis”, un sistema urbano construido mediante la relación entre calles, acequias, veredas y arbolado. Su origen se remonta a las redes de canales y riego desarrolladas por los pueblos originarios y continuadas durante los períodos colonial y republicano; después del terremoto de 1861, la reconstrucción de la nueva ciudad reforzó la presencia de avenidas más amplias, plazas, acequias y forestación pública. Con el paso del tiempo, aquellos túneles de árboles se transformaron en uno de los rasgos más reconocibles de la identidad mendocina. La fotografía también posee un enorme valor por la mirada de su autor. Gaignard llegó a la Argentina en 1960, convocado para desarrollar actividades académicas en Mendoza, donde permaneció durante los períodos 1960-1961 y 1964-1969. Sus investigaciones se concentraron especialmente en la geografía agraria, la ocupación del territorio, las transformaciones económicas y las relaciones entre las ciudades y sus espacios rurales. No fotografiaba únicamente edificios o paisajes: registraba las huellas materiales de una sociedad que estaba cambiando. Su colección de diapositivas sobre la Argentina fue posteriormente clasificada, anotada y digitalizada, y actualmente integra un valioso fondo documental vinculado al CNRS y depositado por la Maison des Sciences de l’Homme et de la Société de Toulouse. Más de seis décadas después, esta toma nos devuelve una Mendoza íntima y reconocible, cubierta de árboles y todavía ajena a las grandes torres que modificarían su horizonte. En medio de aquella ciudad baja, el Hospital Central se elevaba como símbolo de modernidad, salud pública y arquitectura de vanguardia. Gaignard no solamente fotografió edificios y copas de árboles: capturó el instante preciso en que la vieja Mendoza comenzaba a convertirse en una gran metrópoli.#Mendoza #MendozAntigua #CiudadDeMendoza #HospitalCentral #RomainGaignard #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #CiudadOasis #ArquitecturaMendocina #ArturoCivit #PatrimonioMendocino #FotografíaHistórica #MemoriaMendocina #ArgentinaAntigua #Urbanismo #MendozaHistory #HistoricPhotography #ArgentineHistory #UrbanHistory #VintageMendoza

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