martes, 21 de julio de 2026

1918: JOSÉ NÉSTOR LENCINAS DESAFIÓ A LA OLIGARQUÍA Y SALIÓ A BUSCAR EL ORO NEGRO DE MENDOZA — EL SUEÑO PETROLERO QUE SE ADELANTÓ A YPF


La llegada de Hipólito Yrigoyen a la Presidencia en 1916 abrió una nueva etapa política en la Argentina. En Mendoza, esa transformación tomó fuerza el 6 de marzo de 1918, cuando José Néstor Lencinas, el legendario “Gaucho Lencinas”, asumió la gobernación y quebró décadas de predominio conservador. Su ascenso dio origen al lencinismo, un movimiento provincial que buscó incorporar a trabajadores y sectores populares a la vida política, enfrentándose con las antiguas élites económicas. Las leyes 731 y 732 crearon organismos para controlar las condiciones laborales, regularon el trabajo de mujeres y menores, establecieron la jornada de ocho horas y fijaron un salario mínimo, aunque varias de estas disposiciones tuvieron inicialmente una aplicación parcial. Pero Lencinas no solo pretendía modificar las relaciones sociales y laborales: también comprendió que Mendoza no podía depender eternamente de una economía sostenida casi exclusivamente por la vid y el vino. Durante su campaña ya había advertido que la Cordillera escondía minerales y grandes cantidades de petróleo capaces de producir nafta, querosén, gasoil, lubricantes y parafina. Su proyecto perseguía dos objetivos: diversificar la producción provincial y conseguir combustibles más accesibles para la industria y los sectores populares. Aquella visión comenzó en 1918, cuatro años antes de la creación de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, origen de YPF, dispuesta por el Gobierno nacional el 3 de junio de 1922. Una de sus decisiones más innovadoras fue organizar la División de Minas, Petróleo y Geología, dependiente del Ministerio de Industrias y Obras Públicas. La nueva repartición debía elaborar mapas, reunir muestras, estudiar la geología mendocina, ordenar los permisos de cateo y entregar información técnica a quienes quisieran invertir. El proyecto buscaba superar una administración minera limitada hasta entonces a recibir solicitudes y otorgar concesiones. Para conducirlo fue designado Guillermo Hileman, ingeniero formado en la Universidad de California y con experiencia en explotaciones petroleras estadounidenses. Junto a él trabajó Chester B. White, especialista en minería, geología e hidrocarburos. La contratación de estos profesionales demostraba que el petróleo ya no era considerado una aventura improvisada, sino una cuestión científica y estratégica para el Estado provincial. Los estudios se extendieron por Cacheuta, Potrerillos, El Challao, Uspallata, El Sosneado, Río Grande y Barrancas. También se investigaron los esquistos bituminosos, rocas que podían destilarse para obtener petróleo, gas de alumbrado y otros derivados sin las enormes perforaciones que exigían los yacimientos convencionales. En 1920, Antonio y Miguel Vicente patentaron el “Extractor Argentino de Petróleo”, una máquina experimental destinada a procesar esos minerales. Ese mismo año, el estadounidense Roberto O. Kirkpatrick presentó 64 solicitudes de cateo que cubrían más de 100.000 hectáreas en el sur mendocino. Hileman impulsó además un cuerpo de exploradores, estudios de laboratorio y publicaciones técnicas destinadas a exhibir las riquezas provinciales y atraer capitales. La llamada fiebre petrolera multiplicó las denuncias mineras y despertó expectativas en Las Heras, Luján de Cuyo, San Rafael y Malargüe, pero casi ninguno de aquellos proyectos consiguió llegar a la producción comercial. Faltaban caminos, ferrocarriles adecuados, maquinaria, crédito y capitales capaces de sostener una industria extremadamente costosa. A esas dificultades se sumaron los conflictos políticos, las intervenciones federales y la muerte de José Néstor Lencinas el 20 de enero de 1920, cuando todavía ejercía la gobernación. El ciclo continuaría con Carlos Washington Lencinas y Alejandro Orfila, aunque tampoco sus administraciones lograrían completar normalmente sus mandatos. El petróleo no brotó entonces en la escala soñada, pero aquella experiencia dejó algo decisivo: Mendoza comenzó a estudiar científicamente su subsuelo, profesionalizó su administración minera y colocó la cuestión energética dentro de las responsabilidades del Estado. Esos conocimientos serían un antecedente fundamental para el acuerdo firmado en 1932 entre la Provincia e YPF. José Néstor Lencinas no alcanzó a contemplar la transformación petrolera mendocina, pero comprendió antes que muchos que bajo la tierra de la provincia podía encontrarse una poderosa alternativa al imperio de la vid. Antes de que las torres petroleras dominaran el paisaje, el Gaucho Lencinas ya soñaba con convertir el oro negro de la Cordillera en trabajo, industria y futuro. #MendozaHistory, #ArgentineHistory, #OilHistory, #BlackGold, #JoseNestorLencinas, #EnergyHistory, #MiningHistory, #YPFHistory, #HistoricalMendoza, #LatinAmericanHistory, #IndustrialHeritage, #ArgentinaHeritage, #PetroleumHistory, #HistoryMatters #JoséNéstorLencinas, #GauchoLencinas, #Lencinismo, #HistoriaDeMendoza, #MendozAntigua, #MendozaAntigua, #PetróleoMendocino, #OroNegro, #HistoriaArgentina, #MineríaMendocina, #YPF, #Cacheuta, #Potrerillos, #Malargüe, #LasHeras, #PatrimonioMendocino, #HistoriaEconómica, #MemoriaHistórica

No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...