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miércoles, 29 de julio de 2020
29 DE JULIO DE 1945: EL INFIERNO DEL USS INDIANAPOLIS — ENTREGÓ EL CORAZÓN DE LA BOMBA ATÓMICA Y DESAPARECIÓ ENTRE TORPEDOS, SED Y TIBURONES
En los últimos minutos del día 29 y primeros minutos del 30 de julio de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su desenlace, el mar de Filipinas se convirtió en escenario de una de las tragedias más estremecedoras de la historia naval estadounidense. El protagonista fue el USS Indianapolis, un crucero pesado de la clase Portland construido por la New York Shipbuilding Corporation en Camden, Nueva Jersey, botado en 1931 y veterano de numerosas operaciones en el Pacífico. Meses antes había sido alcanzado por un avión kamikaze durante la campaña de Okinawa y, luego de ser reparado en Mare Island, recibió una misión tan secreta que la mayoría de sus tripulantes ignoraba qué transportaba. El 16 de julio partió de California rumbo a la isla de Tinian llevando piezas fundamentales y material de uranio enriquecido destinado a Little Boy, la bomba atómica que sería lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto. Tras cruzar el Pacífico a gran velocidad, entregó su carga el 26 de julio y continuó hacia Guam; desde allí zarpó rumbo a Leyte, en Filipinas, sin escolta y sin haber recibido información completa sobre la presencia de submarinos enemigos en su ruta. Poco después de la medianoche, el submarino japonés I-58, comandado por Mochitsura Hashimoto, detectó su silueta y lanzó una salva de torpedos. Dos impactos destrozaron el costado de estribor, provocaron incendios y dejaron al buque herido de muerte. El Indianapolis desapareció bajo las aguas en aproximadamente doce minutos, con tan poca rapidez para organizar la evacuación que muchos botes y equipos de supervivencia no pudieron ser utilizados. De los casi 1.200 marinos y soldados que viajaban a bordo, alrededor de 300 se hundieron con el barco y cerca de 900 quedaron dispersos en el océano, muchos apenas sostenidos por chalecos salvavidas, redes flotantes o restos del crucero. La destrucción de los sistemas de comunicación, sumada a graves errores en los procedimientos para informar que el buque no había llegado a destino, hizo que nadie iniciara inmediatamente una búsqueda. Durante más de cuatro días, los supervivientes soportaron heridas abiertas, quemaduras, hambre, un sol abrasador, noches heladas, sed extrema y el progresivo deterioro de unos salvavidas que perdían flotabilidad. Algunos, desesperados, bebieron agua de mar y comenzaron a sufrir delirios, convulsiones y alucinaciones; hubo hombres que se alejaron de los grupos, atacaron a sus compañeros o se sumergieron convencidos de que encontrarían agua potable debajo de la superficie. A ese infierno se sumaron los tiburones oceánicos de puntas blancas y otras especies atraídas por la sangre, los cuerpos y el movimiento de los náufragos. Atacaron tanto a muertos como a hombres debilitados, aunque el número exacto de personas devoradas nunca pudo establecerse y fue muy inferior a las cifras legendarias difundidas durante décadas. Los supervivientes intentaban permanecer unidos, golpeaban el agua cuando aparecían las aletas y se turnaban para descansar sobre los pocos restos flotantes disponibles. Finalmente, el 2 de agosto, el piloto Wilbur Gwinn observó casualmente una mancha de petróleo y numerosos hombres en el agua durante un vuelo de patrulla. La alarma movilizó un hidroavión PBY Catalina, cuyo comandante Adrian Marks decidió amerizar pese al riesgo para recoger náufragos, y a varios buques, entre ellos el USS Cecil J. Doyle. Cuando terminó el rescate, solamente 316 hombres seguían vivos. Entre ellos estaba el capitán Charles Butler McVay III, quien meses después fue sometido a consejo de guerra y condenado por haber puesto en peligro el barco al suspender la navegación en zigzag, pese a que Hashimoto declaró que aquella maniobra probablemente no habría evitado el ataque. McVay continuó en servicio y se retiró en 1949 con el grado de contralmirante, pero cargó durante años con la tragedia y murió por suicidio en 1968. Después de una prolongada campaña impulsada por supervivientes, historiadores y familiares, el Congreso estadounidense declaró en 2000 que su condena había constituido una injusticia, y en 2001 la Marina incorporó formalmente esa exoneración a su expediente. El USS Indianapolis había completado una de las misiones más secretas y trascendentales de la guerra, pero su tripulación terminó abandonada en medio del océano por una combinación devastadora de torpedos, comunicaciones destruidas y fallas administrativas. Su historia no es solamente la de un barco hundido: es el relato de casi novecientos hombres enfrentados durante días a la inmensidad del mar, mientras el mundo desconocía que seguían vivos y luchaban por regresar. #USSIndianapolis #SegundaGuerraMundial #HistoriaNaval #GuerraDelPacífico #ProyectoManhattan #LittleBoy #Hiroshima #Tiburones #Náufragos #HistoriaMilitar #Efemérides #UnDíaComoHoy #MendozAntigua #WorldWarII #WWIIHistory #USSIndianapolisCA35 #NavalHistory #PacificWar #ManhattanProject #SurvivalAtSea #MilitaryHistory #OnThisDay #HistoryFacts
29 DE JULIO DE 1890: MURIÓ VAN GOGH — EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ EL DOLOR EN COLOR Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA HISTORIA DEL ARTE
El 29 de julio de 1890, en una pequeña habitación de la posada Ravoux, en Auvers-sur-Oise, Francia, moría Vincent van Gogh. Tenía apenas 37 años y agonizaba desde hacía dos días a causa de una herida de bala en el pecho. Su hermano Theo, compañero inseparable, sostén económico y principal confidente, permaneció junto a él durante sus últimas horas. Terminaba así una existencia breve, atormentada y extraordinariamente fecunda, pero comenzaba la inmortalidad de uno de los artistas que transformarían para siempre la manera de representar el color, la naturaleza y las emociones humanas Vincent Willem van Gogh había nacido el 30 de marzo de 1853 en Zundert, Países Bajos, dentro de una familia encabezada por el pastor protestante Theodorus van Gogh y Anna Cornelia Carbentus. Fue el mayor de seis hermanos y recibió el mismo nombre que un niño de la familia nacido muerto exactamente un año antes. A los 16 años comenzó a trabajar en la firma internacional de comerciantes de arte Goupil & Co., pasando por sus sucursales de La Haya, Londres y París entre 1869 y 1876. Sin embargo, todavía estaba lejos de imaginar que sería pintor: después trabajó como maestro, ayudante de predicador y misionero entre los mineros del Borinage belga. Recién en 1880, cuando tenía 27 años, decidió entregarse por completo al dibujo y convertir el arte en el centro de su vida Su formación fue irregular, exigente y, en gran medida, construida mediante la práctica obsesiva. En La Haya recibió lecciones del pintor Anton Mauve; después se instaló en Nuenen, donde retrató campesinos, tejedores y trabajadores con una paleta oscura y terrosa. Allí realizó en 1885 Los comedores de patatas, considerada su primera gran composición. Durante una breve estadía en Amberes conoció de cerca la pintura de Rubens y asistió por un tiempo a la Academia. Pero el gran cambio se produjo cuando llegó a París en 1886: el contacto con el impresionismo, el neoimpresionismo, las estampas japonesas y artistas como Paul Signac, Émile Bernard, Toulouse-Lautrec, Seurat y Gauguin iluminó definitivamente sus colores. Los marrones y negros de sus primeras obras comenzaron a ceder ante amarillos intensos, azules profundos, verdes vibrantes y contrastes complementarios. En febrero de 1888 viajó a Arlés buscando el sol y la luminosidad del sur de Francia. Allí pintó algunos de sus trabajos más célebres, entre ellos las series de Los girasoles, escenas de cosechas, puentes, cafés nocturnos y su habitación en la llamada Casa Amarilla. Soñaba con fundar una comunidad de artistas, pero únicamente Paul Gauguin aceptó acompañarlo. Vivieron y trabajaron juntos durante dos meses, en una convivencia creativa marcada también por fuertes discusiones. El 23 de diciembre de 1888, durante una grave crisis, Van Gogh se cortó una parte de la oreja izquierda. Tras nuevas recaídas, el 8 de mayo de 1889 ingresó voluntariamente en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence. Lejos de abandonar la pintura, produjo allí alrededor de 150 cuadros. En ese período creó Los lirios, paisajes de cipreses y olivos y, en junio de 1889, la inolvidable Noche estrellada, inspirada en la vista y en los recuerdos del paisaje que contemplaba desde el hospital. En mayo de 1890 abandonó Saint-Rémy y se instaló en Auvers-sur-Oise, un pueblo situado unos 30 kilómetros al norte de París, donde quedó bajo la atención del doctor Paul Gachet. Durante sus últimos 70 días desarrolló una actividad descomunal: realizó 74 pinturas, numerosos dibujos y su primer y único grabado. Contrariamente al mito del artista absolutamente ignorado, antes de morir ya había expuesto, recibido elogios de algunos críticos y alcanzado cierto reconocimiento entre sus colegas, aunque estaba muy lejos de la fama pública y comercial que llegaría después. El 27 de julio, según el relato histórico aceptado por las principales instituciones dedicadas a su obra, se disparó en el pecho en las afueras de Auvers. Consiguió regresar herido a la posada y murió durante la madrugada del día 29. Fue sepultado al día siguiente en el cementerio de Auvers-sur-Oise. En aproximadamente una década de actividad artística dejó más de 850 pinturas, cerca de 1.300 obras sobre papel, más de 35 autorretratos y cientos de cartas que permiten conocer sus ideas, sus dudas y su deslumbrante concepción del color. Theo había sostenido su carrera durante años, pero después de la muerte de ambos fue Johanna van Gogh-Bonger, viuda de Theo, quien conservó las pinturas, difundió las cartas y organizó exposiciones decisivas para que el mundo comprendiera la magnitud de aquel legado. Vincent no vivió para contemplar su consagración, pero sus cielos turbulentos, sus campos de trigo, sus cipreses, sus campesinos y sus girasoles terminaron conquistando aquello que en vida parecía imposible: la eternidad. #VincentVanGogh #VanGogh #HistoriaDelArte #Postimpresionismo #ArteUniversal #Pintura #Efemérides #UnDíaComoHoy #NocheEstrellada #LosGirasoles #GeniosDelArte #ArtHistory #PostImpressionism #TheStarryNight #Sunflowers #FamousPainters #OnThisDay #EuropeanArt
29 DE JULIO DE 1973: MURIÓ “PAPILLON” — EL PRESO QUE CONVIRTIÓ EL INFIERNO DEL BAGNE EN UNA LEYENDA ENTRE LA FUGA, LA LIBERTAD Y EL MITO
El 29 de julio de 1973 murió en Madrid Henri Charrière, el exconvicto francés que alcanzó fama mundial bajo el nombre de “Papillon”. Tenía 66 años y padecía cáncer de garganta. Su vida había recorrido un camino casi imposible: pasó de los bajos fondos parisinos y las colonias penitenciarias de la Guayana Francesa a convertirse en escritor superventas, celebridad internacional y símbolo universal de la lucha por la libertad. Sin embargo, detrás de aquella historia extraordinaria quedó una pregunta que continúa abierta: ¿cuánto había vivido realmente Charrière y cuánto pertenecía a las experiencias de otros presidiarios o a la fuerza irresistible de la literatura? Henri Charrière había nacido el 16 de noviembre de 1906 en Saint-Étienne-de-Lugdarès, una pequeña localidad de la región francesa de Ardèche. Perdió a su madre durante la infancia y, con 17 años, ingresó en la Marina francesa, donde permaneció aproximadamente dos años. Más tarde se instaló en París y comenzó a frecuentar los ambientes marginales de Pigalle y Montmartre. Su apodo procedía de una mariposa tatuada en el pecho: papillon significa precisamente “mariposa” en francés. No existe respaldo sólido para la versión según la cual se hizo aquel tatuaje para ocultar su número de presidiario. En 1931 fue declarado culpable del asesinato de un proxeneta parisino, crimen que siempre negó, y condenado a trabajos forzados perpetuos. Dos años después fue enviado al sistema penal de la Guayana Francesa, conocido como el bagne, una gigantesca maquinaria de castigo formada por cárceles, campamentos y establecimientos insulares donde la enfermedad, el aislamiento, el hambre y la violencia reducían drásticamente las posibilidades de regresar con vida. Charrière transformaría aquellos años en una sucesión vertiginosa de intentos de fuga, capturas, calabozos y travesías por el Caribe. Según el relato publicado décadas más tarde en Papillon, escapó junto con otros prisioneros, navegó por territorios costeros, convivió con comunidades indígenas, sufrió largos períodos de aislamiento y protagonizó una fuga espectacular flotando sobre sacos llenos de cocos. En sus páginas, la Isla del Diablo aparece como la última fortaleza que debía vencer: una cárcel rodeada por corrientes peligrosas, considerada prácticamente inexpugnable. Aquellas escenas convirtieron al antiguo preso en un personaje épico, impulsado por dos obsesiones: huir y demostrar que había sido condenado injustamente. La documentación examinada posteriormente, sin embargo, obliga a distinguir entre el hombre histórico y el héroe literario. Investigadores y periodistas comprobaron que varios episodios no coincidían con los registros penitenciarios y que algunas aventuras se parecían notablemente a las vividas por otros condenados. Los archivos difundidos sobre la Isla del Diablo ni siquiera registran a Charrière como prisionero de ese establecimiento. Actualmente, numerosos especialistas consideran Papillon una autobiografía profundamente novelada: un relato construido con experiencias propias, recuerdos alterados, historias escuchadas en prisión y hazañas pertenecientes a otros hombres del bagne. Esto no significa que Charrière hubiera inventado completamente su sufrimiento. Fue condenado, trasladado a la Guayana Francesa y permaneció durante años dentro de uno de los sistemas penitenciarios más despiadados de su tiempo. Finalmente logró abandonar aquel mundo y terminó estableciéndose en Venezuela, donde emprendió una nueva existencia. Allí trabajó en distintos negocios y comenzó a reconstruirse lejos de Francia, convirtiendo la libertad recuperada en su mayor victoria personal. Su segunda obra, Banco, publicada en 1972, continuó la historia relatando sus aventuras posteriores y su vida venezolana. En 1969 apareció Papillon y el éxito fue inmediato. En apenas unos meses vendió alrededor de 800.000 ejemplares en Francia, despertó debates políticos y literarios, fue adquirido para traducciones internacionales y llamó la atención de Hollywood. Charrière ya no era solamente un antiguo convicto: se había transformado en el protagonista de uno de los fenómenos editoriales más extraordinarios de su época. Su relato hablaba de algo que superaba los límites de una cárcel concreta: la negativa del ser humano a aceptar que otro hombre pudiera arrebatarle para siempre la libertad. La adaptación cinematográfica fue dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Steve McQueen como Papillon y Dustin Hoffman como Louis Dega. Pero existe un detalle tan trágico como poco recordado: Charrière murió antes de que la película llegara oficialmente a los cines estadounidenses en diciembre de 1973. No alcanzó a presenciar el fenómeno mundial que convertiría su rostro literario en el rostro cinematográfico de McQueen. La producción terminó siendo un enorme éxito comercial y una de las películas carcelarias más recordadas del siglo XX. Henri Charrière murió convertido en una celebridad, pero dejó tras de sí un personaje mucho más grande que su propia biografía. Tal vez no realizó todas las fugas que describió; quizá tomó prestadas tragedias y proezas escuchadas entre los muros del presidio. Pero consiguió reunir en un solo hombre la memoria colectiva de miles de condenados que padecieron el bagne francés. Papillon fue preso, fugitivo, narrador y fabricante de su propio mito: una mariposa nacida entre barrotes que continúa volando en la frontera incierta entre la historia y la leyenda. #HenriCharrière #Papillon #HistoriaDeFrancia #IslaDelDiablo #GuayanaFrancesa #HistoriasDePrisión #FugasLegendarias #LiteraturaFrancesa #GrandesAventuras #SteveMcQueen #DustinHoffman #CineClásico #HistoriaYLeyenda #Efemérides #Libertad #FrenchHistory #DevilsIsland #PrisonHistory #EscapeStory #LiteraryHistory #ClassicCinema #HistoricalMystery #Freedom #TrueStoryOrFiction
El 29 de Julio de 1966, se escribía una penosa página de la historia Argentina, ese día se iniciaba "La noche de los bastones largos". (EH)
Un mes después del golpe de estado que derrocó a Arturo Humberto Illia el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía violando la autonomía universitaria disolvía el consejo superior de la UBA y con ello el histórico coogobierno, por ello los estudiantes, docentes y graduados ocuparon las sedes de 5 facultades pertenecientes a la Universidad de Buenos Aires. La noche del 29 de Julio la Dirección General de Orden Urbano, perteneciente a la Policía Federal ingresaba en las 5 Facultades, las desalojaba violentamente y las cerraba, particularmente en Exactas y Filosofía formaron un callejón de efectivos por donde hicieron pasar a alumnos, graduados, profesores y autoridades, a los que sometieron a una brutal golpiza, por ello a esta página negra de la historia Argentina se la conoce como "La noche de los bastones largos". Una vez desalojados los estudiantes, la policía se dedicó a destruir laboratorios y quemar las bibliotecas, el entonces decano Rolando García acompañado por el vicedecano Manuel Sadosky, se interpuso ante el director del operativo y le dijo "¿Cómo se atreve a cometer este atropello? Todavía soy el decano de esta casa de estudios" la respuesta fue una brutal golpiza, un adelanto de los tiempos que se avecinaban y el comienzo de la llamada "fuga de cerebros" cuando cientos de científicos y laureados profesores fueron cesanteados y obligados a exiliarse.
29 DE JULIO DE 1990: EL ITALPARK SE APAGÓ PARA SIEMPRE — LA TRAGEDIA QUE REVELÓ AÑOS DE DESIDIA Y ENTERRÓ EL GRAN SUEÑO PORTEÑO
Durante tres décadas, el ruido de las montañas rusas, las luces de neón, la música y el aroma de los pochoclos convirtieron una esquina de Buenos Aires en el territorio de la fantasía. El Italpark había abierto sus puertas en 1960, impulsado por la familia Zanon, inmigrantes italianos vinculados a la fabricación de juegos mecánicos. Instalado en el amplio predio de avenida del Libertador y Callao, donde actualmente se encuentra el Parque Carlos Thays, llegó a contar con alrededor de 35 atracciones electromecánicas y se transformó en uno de los centros de entretenimiento más importantes de Sudamérica. Por sus pasillos desfilaron generaciones enteras de porteños y visitantes del interior. Allí estaban los vertiginosos autódromos Autos Sprint, Súper Monza e Indianápolis, los autitos chocadores, el Pulpo, el Tren Fantasma, la montaña rusa Súper 8 Volante y numerosos juegos que quedaron grabados en la memoria popular. A fines de la década de 1970 comenzó una etapa de modernización: desde Europa llegó una gran montaña rusa con dos tirabuzones, inaugurada en 1980, y en 1982 fue incorporado el Matter Horn, una atracción circular cuyos carros se balanceaban mientras giraban a gran velocidad bajo una intensa fuerza centrífuga. Pero detrás del brillo comenzaba a crecer una realidad mucho más peligrosa. La crisis económica de los últimos años de la década de 1980 afectó el mantenimiento de las instalaciones y las fallas se volvieron cada vez más visibles. La tarde del domingo 29 de julio de 1990, en plenas vacaciones de invierno, uno de los carros del Matter Horn se desprendió violentamente mientras el juego estaba en funcionamiento. Roxana Celia Alaimo, de apenas 15 años, murió como consecuencia del impacto, mientras su amiga Karina Benítez sufrió fracturas, golpes y heridas gravísimas que marcarían para siempre su vida. El accidente no fue presentado por las pericias como una desgracia inevitable. Las inspecciones judiciales determinaron que numerosas atracciones no ofrecían condiciones adecuadas de seguridad, que muchas fallas eran de origen eléctrico y que el Matter Horn llevaba siete años sin recibir estudios técnicos. Al día siguiente, el juez correccional Marcelo Arias ordenó la clausura preventiva. El Italpark consiguió reabrir únicamente durante el 10 y el 11 de noviembre de 1990, pero las denuncias, los informes técnicos y el deterioro descubierto terminaron sellando su cierre definitivo. Así terminó el parque que había sido sinónimo de felicidad para miles de familias. Sus juegos fueron desmontados, vendidos o trasladados, mientras el enorme predio quedó convertido posteriormente en el Parque Carlos Thays. Sin embargo, entre el césped y los senderos del actual espacio verde todavía parece resonar, para quienes vivieron aquella época, el estrépito metálico de la montaña rusa y la música que acompañaba las noches del Italpark. El recuerdo no debería quedar reducido únicamente a la nostalgia. La muerte de Roxana Alaimo reveló el precio irreparable que puede tener la falta de mantenimiento, de controles técnicos y de responsabilidad frente a la seguridad pública. El 29 de julio de 1990 no solo terminó un parque de diversiones: se apagó uno de los grandes símbolos de la infancia porteña y comenzó una historia de dolor que ninguna luz de neón pudo volver a ocultar. #Italpark #RoxanaAlaimo #BuenosAires #HistoriaArgentina #Efemérides #UnDíaComoHoy #MemoriaHistórica #HistoriaPorteña #BuenosAiresAntigua #ParqueDeDiversiones #MatterHorn #ParqueThays #ArgentinaAntigua #CulturaPopular #RecuerdosDeInfancia #SeguridadPública #HistoricalMemory #BuenosAiresHistory #ArgentineHistory #AmusementPark #ThemeParkHistory #UrbanHistory #VintageBuenosAires #NeverForget
29 DE JULIO DE 2000: FAVALORO DEJÓ DE LATIR — EL MÉDICO QUE SALVÓ MILLONES DE CORAZONES Y TERMINÓ DERROTADO POR LA INDIFERENCIA
El 29 de julio de 2000, la Argentina perdió a René Gerónimo Favaloro, uno de los médicos más trascendentes del siglo XX. Tenía 77 años y murió por suicidio en Buenos Aires, mientras la institución a la que había entregado sus esfuerzos atravesaba una asfixiante crisis financiera. Su muerte no puede explicarse mediante una única causa, pero sus últimas cartas revelaron el agotamiento, la soledad y la profunda decepción de un hombre obligado a reclamar pagos, golpear puertas y pedir ayuda para sostener una obra dedicada a curar, enseñar e investigar. La Fundación denunciaba que obras sociales y empresas de medicina prepaga le adeudaban alrededor de 18 millones de pesos —equivalentes entonces a dólares—, mientras afrontaba graves compromisos económicos. Entre los reclamos existían facturas del PAMI correspondientes a prestaciones realizadas durante la década de 1990, que en el año 2000 permanecían bajo un lento proceso de conciliación, verificación y auditoría. En una de sus cartas, Favaloro confesó haberse convertido en “un mendigo” dentro de su propio país y denunció la corrupción que contaminaba parte del sistema sanitario. Había nacido el 12 de julio de 1923 en el humilde barrio El Mondongo, en La Plata. Hijo de un ebanista y de una modista, aprendió de su familia el valor del trabajo, la austeridad y el esfuerzo. Su abuela materna, Cesárea, le transmitió el amor por la naturaleza y recibió una de las dedicatorias más conmovedoras de su tesis: “A mi abuela, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca”. Estudió en el Colegio Nacional de La Plata y se graduó de médico en la Universidad Nacional de La Plata en 1949. Durante su formación en el Hospital Policlínico no se limitaba a cumplir las obligaciones: regresaba para observar la evolución de los enfermos, conversaba con ellos, presenciaba operaciones y acompañaba a los grandes maestros de la cirugía platense. Allí comprendió que detrás de cada diagnóstico existía una persona que merecía respeto y dignidad. En 1950 llegó a Jacinto Aráuz, La Pampa, pensando que reemplazaría durante algunos meses al médico del pueblo, pero permaneció doce años. Junto con su hermano Juan José modernizó el centro asistencial, incorporó equipamiento, organizó un banco de sangre, promovió controles preventivos y capacitó a vecinos, docentes y enfermeros. Aquella transformación permitió reducir de manera notable la mortalidad infantil, la desnutrición y las infecciones vinculadas con los partos. Fue allí, lejos de los grandes hospitales, donde construyó su concepción de la medicina social y comprendió que curar no consistía solamente en operar, sino también en prevenir, educar y mejorar las condiciones de vida de una comunidad. En 1962 viajó a Estados Unidos para perfeccionarse en la Cleveland Clinic de Ohio. Cinco años después, el 9 de mayo de 1967, utilizó una vena safena de la pierna para crear un puente que permitiera llevar sangre más allá de una arteria coronaria obstruida. Favaloro no realizó simplemente una operación aislada: desarrolló, sistematizó y difundió el procedimiento que convirtió al bypass aortocoronario en una técnica reproducible y capaz de transformar el tratamiento de la enfermedad coronaria. La Cleveland Clinic reconoce que fue pionero de esta cirugía y que en 1968 publicó el primer informe mundial sobre el procedimiento. Aunque alcanzó prestigio internacional, siempre sostuvo que aquella conquista había sido producto de un equipo y no de un héroe solitario. En 1971 renunció a una carrera extraordinaria en Estados Unidos y regresó a la Argentina para formar médicos, investigar y atender pacientes. En 1975 creó, junto con sus colaboradores, la Fundación Favaloro; en 1980 impulsó un laboratorio de investigación básica que durante años sostuvo con recursos propios; en 1992 inauguró el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, bajo el lema “Tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico”; y en 1998 nació la Universidad Favaloro. Su proyecto buscaba reunir excelencia científica, enseñanza, investigación y asistencia, incluyendo la atención de personas sin recursos. René Favaloro pudo haberse quedado en los centros más poderosos del mundo y construir una fortuna personal. Eligió regresar, enseñar y levantar una institución en su tierra. Su final fue doloroso, pero su legado no debe quedar reducido a la tragedia: permanece en cada cirugía de revascularización, en cada profesional formado bajo sus principios y en su defensa de una medicina científica, humana y socialmente comprometida. El corazón del hombre se detuvo aquel 29 de julio; el del maestro continúa latiendo en millones de vidas. #RenéFavaloro #Favaloro #HistoriaArgentina #MedicinaArgentina #CienciaArgentina #BypassCoronario #CirugíaCardiovascular #FundaciónFavaloro #MedicinaSocial #Efemérides #GrandesArgentinos #LegadoEterno #HistoriaDeLaMedicina #Cardiología #RenéFavaloroLegacy #MedicalHistory #ArgentineHistory #HeartSurgery #CoronaryBypass #CardiovascularSurgery #MedicalPioneer #ScienceHistory #Healthcare #HumanismInMedicine. Precisión histórica: La versión sobre un supuesto litigio estadounidense por la patente del bypass, porque las fuentes institucionales consultadas hablan de desarrollo, sistematización y publicación científica, no de una patente rechazada. Tampoco existe evidencia firme de que Fernando de la Rúa remitiera personalmente una carta a Horacio Rodríguez Larreta y que este la leyera y rechazara el pago. Está documentado que Rodríguez Larreta integraba la intervención del PAMI y que el reclamo histórico estaba en proceso de verificación y auditoría, pero atribuirle personalmente la decisión final o la muerte de Favaloro excede lo que permiten afirmar las fuentes disponibles.
Imágenes Históricas. Primera foto de teléfono celular, 1997
El aburrimiento puede ser un poderoso incentivo. En 1997, Philippe Kahn estaba atrapado en una sala de maternidad del norte de California sin nada que hacer. El empresario de software había sido ahuyentado por su esposa mientras ella daba a luz a su hija, Sophie. Así que Kahn, que había estado jugando con tecnologías que comparten imágenes al instante, construyó rápidamente un dispositivo que podría enviar una foto de su recién nacido a amigos y familiares, en tiempo real. Como cualquier invención, la configuración fue cruda: una cámara digital conectada a su teléfono celular plegable, sincronizada por unas pocas líneas de código que había escrito en su computadora portátil en el hospital. Pero el efecto ha transformado el mundo: el dispositivo de Kahn capturó los primeros momentos de su hija y los transmitió instantáneamente a más de 2,000 personas. Kahn pronto refinó su prototipo ad hoc , y en 2000 Sharp utilizó su tecnología para lanzar el primer teléfono con cámara integrado disponible comercialmente, en Japón. Los teléfonos se introdujeron en el mercado estadounidense unos años más tarde y pronto se hicieron omnipresentes. El invento de Kahn alteró para siempre la forma en que nos comunicamos, percibimos y experimentamos el mundo y sentó las bases para los teléfonos inteligentes y las aplicaciones para compartir fotos como Instagram y Snapchat. Los teléfonos ahora se usan para enviar cientos de millones de imágenes a todo el mundo todos los días, incluida una buena cantidad de fotos de bebés.
martes, 28 de julio de 2020
28 DE JULIO DE 1741: VIVALDI MURIÓ EN LA SOMBRA — EL “SACERDOTE ROJO” QUE HIZO HABLAR AL VIOLÍN Y VOLVIÓ ETERNAS LAS CUATRO ESTACIONES
El 28 de julio de 1741, lejos de los canales, los teatros y el esplendor musical de Venecia, Antonio Lucio Vivaldi murió pobre y casi olvidado en Viena. Tenía 63 años y dejaba tras de sí una producción monumental que, siglos después, lo convertiría en uno de los compositores más reconocibles de la historia. Había nacido en Venecia el 4 de marzo de 1678. Su padre, Giovanni Battista Vivaldi, violinista de la basílica de San Marcos, probablemente fue su primer maestro y quien lo introdujo en el universo de las cuerdas. En marzo de 1703 fue ordenado sacerdote y, debido al color rojizo de su cabello, comenzó a ser conocido como Il Prete Rosso, “el Sacerdote Rojo”. Ese mismo año fue contratado como maestro de violín del Ospedale della Pietà, una institución benéfica veneciana que acogía y educaba a niñas abandonadas y poseía una extraordinaria orquesta femenina. Para aquellas jóvenes músicas, algunas convertidas en auténticas virtuosas, Vivaldi escribió gran parte de sus conciertos y obras religiosas. Su consagración europea llegó con colecciones como L’estro armonico, publicada en 1711, cuya fuerza rítmica, brillantez y audacia impresionaron profundamente a Johann Sebastian Bach, quien transcribió varios de aquellos conciertos. Vivaldi fue también violinista virtuoso, profesor, director, compositor de óperas y empresario teatral. A lo largo de su vida creó más de quinientos conciertos y decenas de óperas, además de sonatas, música sacra y obras vocales. No inventó por sí solo el concierto solista, pero llevó ese género a una de sus mayores alturas, consolidando el diálogo dramático entre el instrumento principal y la orquesta, el empleo del ritornello y la estructura de tres movimientos —rápido, lento y rápido— que se convertiría en modelo para generaciones posteriores En 1725 apareció en Ámsterdam su célebre colección Il cimento dell’armonia e dell’invenzione, integrada por doce conciertos. Los cuatro primeros formaban Las cuatro estaciones, una revolución musical capaz de transformar en sonidos el canto de las aves, las tormentas estivales, las vendimias, los vientos helados y el temblor del invierno. Las partituras estaban vinculadas a sonetos y llevaban indicaciones que permitían reconocer las escenas representadas: pájaros, arroyos, truenos, perros ladrando, cazadores y paisajes cubiertos por el hielo. Vivaldi no se limitó a escribir música hermosa; convirtió a la orquesta en un escenario donde la naturaleza parecía cobrar vida Sin embargo, el gusto musical cambió y su fama comenzó a desvanecerse. En 1740 viajó a Viena esperando obtener el apoyo del emperador Carlos VI, pero el monarca murió poco después y sus proyectos quedaron truncos. Vivaldi falleció el 28 de julio de 1741 y recibió una sepultura modesta en un cementerio vienés hoy desaparecido. Durante casi dos siglos, una enorme parte de su música permaneció fuera de los escenarios. Su recuperación no fue obra exclusiva de una sola persona: comenzó a tomar fuerza cuando centenares de manuscritos fueron descubiertos cerca de Turín en 1926 y reunidos definitivamente en la Biblioteca Nacional Universitaria de esa ciudad en 1930. La Semana Vivaldiana de Siena de 1939, las nuevas ediciones y las grabaciones realizadas a mediados del siglo XX terminaron devolviéndolo al mundo. Aquel sacerdote que murió casi sin reconocimiento se convirtió finalmente en inmortal: cada vez que suenan los primeros compases de La primavera, el violín vuelve a abrir las puertas de Venecia y Vivaldi renace una vez más. #AntonioVivaldi #Vivaldi #LasCuatroEstaciones #MúsicaBarroca #HistoriaDeLaMúsica #MúsicaClásica #Efemérides #UnDíaComoHoy #ElSacerdoteRojo #Venecia #HistoriaUniversal #MendozAntigua #AntonioVivaldi #TheFourSeasons #BaroqueMusic #ClassicalMusic #MusicHistory #ViolinConcerto #OnThisDay #MusicalGenius
28 DE JULIO DE 1976: TANGSHAN DESAPARECIÓ EN LA MADRUGADA — EL TERREMOTO QUE SEPULTÓ A UNA CIUDAD ENTERA
El 28 de julio de 1976, cuando casi un millón de personas dormían, la tierra convirtió a Tangshan en un inmenso campo de ruinas. Eran las 3:42 de la madrugada cuando un terremoto superficial, cuya magnitud fue calculada entre 7,5 y 7,8 según las distintas escalas utilizadas, golpeó esta poderosa ciudad industrial de la provincia china de Hebei, situada a unos 150 kilómetros de Pekín. En cuestión de segundos, barrios completos quedaron aplastados, fábricas y hospitales se desplomaron, las comunicaciones dejaron de funcionar y numerosos puentes ferroviarios y carreteros quedaron destruidos. Cerca del 85 % de las construcciones colapsó o sufrió daños que las volvieron inutilizables, una devastación agravada por la escasa resistencia sísmica de gran parte de los edificios. Cuando los sobrevivientes comenzaban a buscar familiares entre montañas de ladrillos y los primeros equipos intentaban abrirse camino hacia la ciudad, unas quince horas después se produjo otro terremoto de magnitud 7,1 cerca de Luanxian, a unos 40 kilómetros del epicentro principal. La segunda sacudida terminó de derribar estructuras debilitadas y sembró nuevamente el pánico entre quienes trabajaban en los rescates. La cifra oficial reconoció alrededor de 242.000 fallecidos y más de 160.000 heridos graves, aunque diversas estimaciones históricas elevaron considerablemente el número de víctimas. Por su impacto humano, Tangshan es considerado el terremoto más mortífero del siglo XX y uno de los mayores desastres sísmicos registrados por la humanidad. Aquella tragedia no fue causada por el terremoto más potente de la historia, sino por una combinación mortal: un foco poco profundo, una ciudad densamente poblada, construcciones vulnerables, la hora nocturna y la ausencia de una advertencia efectiva. Con los años también surgieron testimonios sobre resplandores y destellos observados en el cielo antes o durante el desastre, dando origen a la leyenda de las “Luces de Tangshan”. La ciencia denomina “luces de terremoto” a ciertos fenómenos luminosos asociados con algunos sismos, pero su existencia y sus posibles mecanismos continúan siendo debatidos; incluso varios casos pueden explicarse por arcos eléctricos producidos en líneas de alta tensión. Tampoco existen pruebas sólidas de que las autoridades dispusieran de una predicción precisa y decidieran ocultarla: el terremoto de Tangshan continúa siendo recordado por los especialistas como una catástrofe que golpeó sin una alarma confiable. Tangshan fue levantada nuevamente sobre sus escombros, pero la madrugada del 28 de julio quedó grabada como la noche en que una ciudad desapareció bajo el polvo, el acero retorcido y el silencio de cientos de miles de vidas. Una herida inmensa que también dejó una advertencia universal: los terremotos no pueden impedirse, pero la prevención, la construcción antisísmica y la preparación de la población pueden evitar que la naturaleza vuelva a convertir una ciudad en una tumba. #TerremotoDeTangshan #Tangshan1976 #HistoriaMundial #DesastresNaturales #Terremotos #China #MemoriaHistórica #LucesDeTangshan #PrevenciónSísmica #Efemérides #TangshanEarthquake #EarthquakeHistory #NaturalDisaster #WorldHistory #SeismicSafety #EarthquakeLights #RememberingTangshan
28 DE JULIO DE 1655: MURIÓ EL VERDADERO CYRANO — EL SOLDADO REBELDE QUE VIAJÓ A LA LUNA DOS SIGLOS ANTES DE JULIO VERNE
El 28 de julio de 1655, en la localidad francesa de Sannois, moría con apenas 36 años Savinien de Cyrano de Bergerac, mucho más que el espadachín romántico de enorme nariz que el teatro convertiría después en leyenda. Había sido bautizado en París el 6 de marzo de 1619 y, pese a lo que su apellido puede sugerir, no procedía de la ciudad gascona de Bergerac: el nombre estaba vinculado a unas tierras que su familia poseía en el valle de Chevreuse, cerca de París. De joven ingresó junto con su amigo Henry Le Bret en el Regimiento de Guardias del rey. Fue herido durante el sitio de Mouzon en 1639 y nuevamente en el de Arrás, en 1640, episodio que contribuyó a apartarlo definitivamente de la carrera militar. Su fama de hombre valiente, provocador y hábil con las armas alimentó numerosas historias, aunque con el tiempo resultaría tan temible con la pluma como con la espada. Cyrano formó parte del ambiente de los llamados libertinos eruditos del siglo XVII: pensadores que defendían el uso de la razón, cuestionaban los dogmas religiosos y desafiaban las convenciones intelectuales de su época. Escribió sátiras, cartas, panfletos y obras teatrales como El pedante burlado y La muerte de Agripina. Esta última causó escándalo por los discursos irreverentes y las afirmaciones atribuidas al ambicioso Sejano, interpretadas por algunos espectadores como una provocación contra la religión y el poder establecido. Sin embargo, su creación más extraordinaria fue El otro mundo, formada por los viajes imaginarios a los Estados e Imperios de la Luna y del Sol. En esas narraciones mezcló filosofía, sátira, astronomía, política y fantasía para describir sociedades extraterrestres desde las cuales podía criticar las costumbres humanas. La primera parte apareció póstumamente en 1657 y la segunda en 1662. La Biblioteca Nacional de Francia considera el viaje lunar uno de los relatos imaginarios más notables de la literatura francesa del siglo XVII. Entre sus ideas más asombrosas figura una máquina impulsada por sucesivas filas de cohetes que se encendían unas después de otras, una descripción que recuerda sorprendentemente el principio de los cohetes por etapas. Por ello, sus viajes cósmicos son considerados antecedentes fundamentales de la ciencia ficción, escritos mucho antes de que Julio Verne, H. G. Wells o la exploración espacial convirtieran esos sueños en parte de la cultura moderna. Los últimos meses de su vida permanecen rodeados de dudas. Su amigo Le Bret afirmó que había recibido un fuerte golpe en la cabeza, pero los documentos conocidos no permiten establecer con certeza si aquella lesión, una enfermedad o varias complicaciones provocaron su muerte. Falleció en la casa de su primo Pierre de Cyrano y fue sepultado en la iglesia de Sannois. Más de dos siglos después, Edmond Rostand tomó fragmentos de su existencia y los transformó en la célebre obra teatral Cyrano de Bergerac, estrenada en 1897. El amor secreto por Roxana, la exageración de su nariz y numerosos episodios heroicos pertenecen principalmente al universo literario de Rostand. Pero detrás del personaje romántico existió un hombre todavía más fascinante: soldado, poeta, polemista, libre pensador y visionario que imaginó viajes interplanetarios cuando la humanidad apenas comenzaba a comprender su lugar en el universo. Una frase conservada en antiguas ediciones de sus escritos resume aquella mirada universal: «Un hombre honesto no es francés, alemán ni español: es ciudadano del mundo y su patria está en todas partes». #CyranoDeBergerac #HistoriaUniversal #Efemérides #LiteraturaFrancesa #CienciaFicción #HistoriaDeLaLiteratura #ViajeALaLuna #EscritoresMalditos #Librepensamiento #TeatroFrancés #UnDíaComoHoy #MendozAntigua #FrenchLiterature #ScienceFictionHistory #LiteraryHistory #Cyrano #OnThisDay #JourneyToTheMoon #FreeThinker #HistoricFigures
28 DE JULIO DE 1794: LA REVOLUCIÓN DEVORÓ AL “INCORRUPTIBLE” — ROBESPIERRE SUBIÓ EN NOMBRE DE LA VIRTUD Y CAYÓ BAJO LA GUILLOTINA DEL TERROR
El 28 de julio de 1794, en la Plaza de la Revolución de París, la cuchilla de la guillotina puso fin a la vida de Maximilien Robespierre, el abogado que había defendido la igualdad, denunciado los privilegios y prometido una república virtuosa, pero que terminó convertido en el rostro más temido del Terror. Tenía 36 años y fue ejecutado junto con otros 21 dirigentes y partidarios de su movimiento, apenas un día después de que la Convención Nacional ordenara su arresto. La Revolución francesa volvía a demostrar que podía destruir con la misma rapidez a sus enemigos, a sus héroes y a sus propios conductores. Maximilien François Marie Isidore de Robespierre había nacido en Arras el 6 de mayo de 1758. La muerte de su madre y la posterior ausencia de su padre dejaron a los hermanos al cuidado de familiares. Estudió Derecho, ejerció como abogado y, cuando Luis XVI convocó los Estados Generales, fue elegido en 1789 representante del Tercer Estado por Artois. Desde sus primeras intervenciones se destacó por su austeridad, su discurso inflexible y una reputación de honestidad política que terminaría otorgándole el célebre sobrenombre de “el Incorruptible”. En aquellos primeros años defendió ideas que, para la época, resultaban profundamente avanzadas: el sufragio masculino universal, la igualdad jurídica, la abolición de la esclavitud y la eliminación de la pena de muerte. También se opuso a iniciar una guerra contra las monarquías europeas, convencido de que la libertad no podía imponerse mediante ejércitos invasores. Sin embargo, la Revolución lo enfrentaría con una contradicción devastadora: aunque había combatido la pena capital, sostuvo que Luis XVI debía morir para que la República pudiera sobrevivir y, más tarde, aceptó la violencia estatal como instrumento de defensa revolucionaria. En 1793 Francia se encontraba cercada por ejércitos extranjeros, rebeliones internas, hambre, conspiraciones y una feroz lucha entre facciones revolucionarias. El Comité de Salvación Pública ya había sido creado cuando Robespierre ingresó en él, el 27 de julio de aquel año. No gobernó completamente solo, pero se convirtió en su integrante más visible y en el gran portavoz de una política que pretendía salvar la República eliminando a quienes fueran considerados traidores, conspiradores o enemigos de la Revolución. El 5 de febrero de 1794 pronunció uno de los discursos más estremecedores de la historia política. Para Robespierre, la virtud republicana debía conducir al pueblo, mientras que el terror debía caer sobre sus enemigos. Su fórmula quedó grabada para siempre: “La virtud sin terror es impotente; el terror sin virtud es funesto”. Definía el terror como una justicia rápida, severa e inflexible, no como una desviación de la Revolución, sino como una consecuencia de ella en tiempos de emergencia. Bajo aquella lógica, los tribunales revolucionarios aceleraron procesos y ejecuciones. Cayeron realistas, sacerdotes, girondinos y contrarrevolucionarios, pero también antiguos compañeros de lucha. Los seguidores radicales de Jacques Hébert fueron enviados a la guillotina; poco después, Georges Danton, Camille Desmoulins y los llamados “indulgentes” corrieron la misma suerte. Cada adversario eliminado aumentaba el poder del Comité, pero también multiplicaba el número de diputados que temían convertirse en las próximas víctimas. El hombre que pretendía purificar la República terminó rodeado de enemigos que veían en su caída la única posibilidad de conservar la cabeza. El 26 de julio Robespierre regresó a la Convención y denunció la existencia de una nueva conspiración, aunque no identificó claramente a todos los acusados. El discurso provocó el efecto contrario al esperado: numerosos diputados interpretaron que sus nombres podían figurar en una futura lista de condenados. Al día siguiente, el 9 de Termidor del año II —27 de julio de 1794—, sus adversarios se unieron, le impidieron dominar el debate y ordenaron detenerlo junto con Louis de Saint-Just, Georges Couthon, su hermano Augustin y otros aliados. La Comuna de París intentó organizar una resistencia y los prisioneros terminaron reunidos en el Hôtel de Ville. Durante la madrugada, las fuerzas leales a la Convención irrumpieron en el edificio. Robespierre recibió un disparo que le destrozó la mandíbula; todavía se discute si trató de suicidarse o si fue alcanzado por uno de los atacantes. Ensangrentado, casi incapaz de hablar y con el rostro vendado, fue conducido horas después hacia la misma guillotina que había devorado a tantos enemigos de la Revolución. La tarde del 28 de julio, Robespierre y 21 compañeros fueron ejecutados. Su muerte suele considerarse el cierre del Terror y el comienzo de la Reacción Termidoriana, una etapa durante la cual la Convención redujo el poder de los jacobinos y comenzó a desmontar parte del sistema represivo anterior. Sin embargo, la historia de Robespierre continúa provocando discusiones: para algunos fue un idealista atrapado por una guerra desesperada; para otros, un dirigente que convirtió la virtud en dogma y la sospecha en sentencia de muerte. El “Incorruptible” quiso construir una sociedad gobernada por la igualdad, la moral y la justicia, pero terminó legitimando un sistema en el que el miedo podía decidir quién merecía vivir. Su final dejó una de las imágenes más poderosas de la Revolución francesa: el hombre que había hablado en nombre del pueblo avanzando herido y en silencio hacia la cuchilla. El 28 de julio de 1794, Robespierre no murió solamente a manos de sus enemigos. Fue devorado por la misma Revolución que había ayudado a convertir en un poder implacable. #Robespierre #RevoluciónFrancesa #ElIncorruptible #ReinadoDelTerror #ElTerror #Guillotina #HistoriaUniversal #HistoriaDeFrancia #Jacobinos #NueveDeTermidor #Efemérides #MendozAntigua #FrenchRevolution #MaximilienRobespierre #ReignOfTerror #TheIncorruptible #Guillotine #Jacobin #Thermidor #WorldHistory
28 DE JULIO DE 1977: NACIÓ MANU GINÓBILI — EL BAHIENSE QUE DESAFIÓ TODOS LOS PRONÓSTICOS Y LLEVÓ EL BÁSQUET ARGENTINO HASTA LA CIMA DEL MUNDO
El 28 de julio de 1977 nació en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Emanuel David Ginóbili, el hombre que convertiría una carrera iniciada lejos de los grandes escenarios en una de las historias más extraordinarias del deporte argentino. Con 1,98 metros de altura, talento, inteligencia, valentía y una competitividad inagotable, “Manu” llegaría a conquistar Europa, la NBA y los Juegos Olímpicos. Su camino no comenzó rodeado de fama ni de certezas. A los 18 años dejó su ciudad para incorporarse a Andino Sport Club de La Rioja y el 29 de septiembre de 1995 debutó en la Liga Nacional frente a Peñarol de Mar del Plata. Aquella temporada fue reconocido como la gran revelación del torneo. Luego regresó a Bahía Blanca para jugar en Estudiantes entre 1996 y 1998, antes de emprender una aventura europea que cambiaría definitivamente su destino. En 1998 llegó al Viola Reggio Calabria de Italia. Dos años más tarde fue contratado por la poderosa Virtus Bologna, conocida entonces como Kinder Bologna. Allí dejó de ser una promesa para transformarse en una estrella continental: ganó la Euroliga de 2001, fue elegido jugador más valioso de aquella final y conquistó además reconocimientos como dos veces MVP de la Liga italiana. En 2002 volvió a disputar la definición europea, confirmándose entre los jugadores más determinantes del continente. Mientras brillaba en Europa, los San Antonio Spurs ya habían visto algo especial en él. La franquicia texana lo había seleccionado en el lejano puesto 57 del Draft de 1999, una elección que con el tiempo sería considerada una de las mayores joyas ocultas de la historia de la NBA. Ginóbili finalmente llegó a San Antonio en 2002, después de conducir a la Selección Argentina al subcampeonato mundial en Indianápolis. En su primera temporada ya levantó el trofeo de campeón. Después vendrían los anillos de 2005, 2007 y 2014, completando cuatro títulos durante sus 16 temporadas con los Spurs. Junto con Tim Duncan y Tony Parker formó el corazón de una dinastía que dominó durante más de una década. Manu fue elegido para los Juegos de las Estrellas de 2005 y 2011, integró dos veces el tercer equipo ideal de la NBA y en 2008 recibió el premio al Mejor Sexto Hombre. Al retirarse acumulaba 1.057 partidos de temporada regular, 14.043 puntos, 4.001 asistencias y 1.392 robos, además de haberse convertido en líder histórico de los Spurs en triples y recuperaciones. Sin embargo, su obra más emocionante fue escrita con la camiseta argentina. En el Mundial de Indianápolis 2002 encabezó al equipo que alcanzó la final y terminó con la medalla de plata. Dos años después, en los Juegos Olímpicos de Atenas, protagonizó una campaña inolvidable desde el primer encuentro: cuando el partido contra Serbia y Montenegro parecía perdido, convirtió en el último instante un doble acrobático que selló el triunfo por 83-82. Argentina avanzó hasta las semifinales, donde enfrentó a Estados Unidos. Ginóbili ofreció una actuación monumental de 29 puntos y condujo la victoria por 89-81. En la final, el seleccionado derrotó a Italia por 84-69 y conquistó la primera medalla de oro olímpica de su historia en básquet. Manu fue elegido jugador más valioso del torneo y se convirtió en el emblema de una generación irrepetible. Cuatro años después sumó el bronce en Pekín 2008. Su trayectoria alcanzó una dimensión reservada para muy pocos: se convirtió, junto con el estadounidense Bill Bradley, en uno de los únicos jugadores que reunieron una Euroliga, un campeonato de la NBA y una medalla de oro olímpica. Los Spurs retiraron su camiseta número 20 en 2019 y, en 2022, fue incorporado al Salón de la Fama del Básquetbol de Springfield. Pero su grandeza nunca quedó limitada a trofeos, números o jugadas imposibles. Ginóbili fue admirado por competir sin especular, aceptar cualquier función necesaria para ayudar a su equipo y mantener una sencillez poco frecuente entre las grandes estrellas. Fue titular, suplente, anotador, defensor, líder y compañero. Siempre puso al equipo por encima de su lucimiento personal. Manu Ginóbili no fue solamente el basquetbolista argentino más trascendente de todos los tiempos: fue el hombre que demostró que desde Bahía Blanca se podía llegar a conquistar el mundo sin perder la humildad, la identidad ni el amor por la camiseta. Un campeón en Argentina, Italia, Estados Unidos y el Olimpo deportivo. Un ejemplo que convirtió cada caída, cada sacrificio y cada oportunidad en una lección de grandeza. #ManuGinóbili #EmanuelGinóbili #Ginóbili #GeneraciónDorada #BásquetArgentino #SelecciónArgentina #ArgentinaOlímpica #Atenas2004 #SanAntonioSpurs #NBA #BahíaBlanca #OrgulloArgentino #HistoriaDelDeporte #LeyendaArgentina #BasketballLegend #ArgentineBasketball #GoldenGeneration #OlympicChampion #NBAChampion #SanAntonioSpurs #HallOfFame #Argentina
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Efemérides
Mendoza, Argentina
Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina
28 DE JULIO DE 1821: SAN MARTÍN PROCLAMÓ LA LIBERTAD DEL PERÚ — EL GRITO QUE SACUDIÓ AL ÚLTIMO GRAN BASTIÓN ESPAÑOL DE SUDAMÉRICA
El 28 de julio de 1821, la Plaza Mayor de Lima se convirtió en el escenario de una de las jornadas más trascendentales de la emancipación americana. Ante autoridades, militares y una multitud expectante, el general José de San Martín levantó la nueva bandera peruana y proclamó solemnemente la independencia. Sin embargo, aquel instante histórico no había nacido de un solo combate ni de la decisión aislada de un libertador: era la culminación simbólica de décadas de rebeliones, conspiraciones, campañas militares y resistencias protagonizadas por indígenas, mestizos, criollos, afrodescendientes y combatientes llegados desde distintos territorios de América. Durante el siglo XVIII, el endurecimiento fiscal y administrativo de las Reformas Borbónicas había multiplicado el descontento contra el régimen colonial. Las rebeliones encabezadas por Túpac Amaru II, Túpac Katari y, años después, Mateo Pumacahua fueron aplastadas con una violencia destinada a sembrar terror, pero dejaron una memoria de resistencia que sobrevivió a las ejecuciones y a las represalias. La invasión napoleónica de España, la crisis de la monarquía y las revoluciones iniciadas desde 1810 en Buenos Aires, Caracas, Santiago y otros centros americanos volvieron a demostrar que el dominio español podía ser desafiado. Mientras pensadores como Hipólito Unanue, José Baquíjano y otros intelectuales peruanos discutían nuevas ideas políticas, los levantamientos de Tacna, Huánuco y Cuzco revelaban que la ruptura con el orden virreinal ya no era una posibilidad remota, aunque la restauración absolutista de Fernando VII dejó en claro que la independencia difícilmente llegaría sin una ofensiva militar continental. En el mar también comenzó a abrirse el camino: Guillermo Brown realizó entre 1815 y 1816 una audaz campaña corsaria por las costas del Pacífico, mientras que posteriormente la escuadra dirigida por Thomas Cochrane hostigó las comunicaciones y posiciones navales realistas. Tras liberar Chile, San Martín organizó allí la Expedición Libertadora del Perú, que desembarcó en Paracas el 8 de septiembre de 1820. Desde entonces, la estrategia combinó presión militar, propaganda, negociaciones políticas y el avance por la sierra de las fuerzas comandadas por Juan Antonio Álvarez de Arenales, acompañadas por guerrillas y montoneras peruanas que conocían los caminos, abastecían a los patriotas y cercaban progresivamente el poder virreinal. El propio régimen español atravesaba una profunda crisis interna. Joaquín de la Pezuela no fue simplemente reemplazado por orden del rey: en enero de 1821, sus propios oficiales lo obligaron a entregar el mando durante el pronunciamiento de Aznapuquio, colocando en su lugar a José de la Serna. Las conversaciones entre San Martín y el nuevo jefe realista, especialmente la conferencia de Punchauca, fracasaron porque ninguno de los dos bandos aceptó las condiciones fundamentales del otro. Cuando las tropas virreinales evacuaron Lima y se retiraron hacia la sierra, el Libertador ingresó en la capital y convocó a sus principales autoridades y vecinos. El 15 de julio de 1821, el Cabildo Abierto aprobó y comenzó a firmar el Acta de Independencia, redactada por el jurista Manuel Pérez de Tudela; durante los días siguientes se incorporaron nuevas firmas. Trece días después llegó la gran proclamación pública. San Martín salió acompañado por una imponente comitiva y repitió la ceremonia en distintos puntos de Lima, llevando el anuncio más allá del corazón político de la ciudad. En la Plaza Mayor pronunció las palabras que atravesarían los siglos: “El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa”. Luego resonaron los vivas a la patria, a la libertad y a la independencia mientras repicaban las campanas, se desplegaban las banderas y la antigua capital del virreinato contemplaba el nacimiento de un nuevo poder. Aquel 28 de julio no terminó inmediatamente con la guerra. Gran parte del territorio permanecía bajo dominio realista y el virrey La Serna conservaba un poderoso ejército en la sierra. La proclamación de Lima fue, por lo tanto, un acto político decisivo y el nacimiento formal del Perú independiente, pero la emancipación militar todavía debía defenderse con sangre. La lucha continuaría hasta las batallas de Junín y Ayacucho, en 1824, y los últimos defensores españoles resistirían en las fortalezas del Callao hasta enero de 1826. Por eso, el gesto de San Martín no debe recordarse como una escena aislada ni como el regalo de un solo hombre, sino como la expresión pública de una revolución continental construida por pueblos enteros. Aquel día, frente a la multitud reunida en Lima, el proyecto que había cruzado los Andes, liberado Chile y navegado el Pacífico encontró finalmente su momento más solemne: el corazón del poder español en Sudamérica escuchó, por primera vez, que el Perú se declaraba dueño de su destino. #PeruvianIndependence #JoseDeSanMartin #IndependenceDay #LatinAmericanHistory #LiberatorsOfAmerica #SouthAmericanHistory #PeruHistory #FreedomOfPeru #IndependenciaDelPerú #JoséDeSanMartín #28DeJulio #HistoriaDelPerú #LibertadoresDeAmérica #ExpediciónLibertadora #HistoriaSudamericana #PatriaYLibertad #Perú1821 #MendozAntigua
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