El 29 de julio de 2000, la Argentina perdió a René Gerónimo Favaloro, uno de los médicos más trascendentes del siglo XX. Tenía 77 años y murió por suicidio en Buenos Aires, mientras la institución a la que había entregado sus esfuerzos atravesaba una asfixiante crisis financiera. Su muerte no puede explicarse mediante una única causa, pero sus últimas cartas revelaron el agotamiento, la soledad y la profunda decepción de un hombre obligado a reclamar pagos, golpear puertas y pedir ayuda para sostener una obra dedicada a curar, enseñar e investigar. La Fundación denunciaba que obras sociales y empresas de medicina prepaga le adeudaban alrededor de 18 millones de pesos —equivalentes entonces a dólares—, mientras afrontaba graves compromisos económicos. Entre los reclamos existían facturas del PAMI correspondientes a prestaciones realizadas durante la década de 1990, que en el año 2000 permanecían bajo un lento proceso de conciliación, verificación y auditoría. En una de sus cartas, Favaloro confesó haberse convertido en “un mendigo” dentro de su propio país y denunció la corrupción que contaminaba parte del sistema sanitario. Había nacido el 12 de julio de 1923 en el humilde barrio El Mondongo, en La Plata. Hijo de un ebanista y de una modista, aprendió de su familia el valor del trabajo, la austeridad y el esfuerzo. Su abuela materna, Cesárea, le transmitió el amor por la naturaleza y recibió una de las dedicatorias más conmovedoras de su tesis: “A mi abuela, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca”. Estudió en el Colegio Nacional de La Plata y se graduó de médico en la Universidad Nacional de La Plata en 1949. Durante su formación en el Hospital Policlínico no se limitaba a cumplir las obligaciones: regresaba para observar la evolución de los enfermos, conversaba con ellos, presenciaba operaciones y acompañaba a los grandes maestros de la cirugía platense. Allí comprendió que detrás de cada diagnóstico existía una persona que merecía respeto y dignidad. En 1950 llegó a Jacinto Aráuz, La Pampa, pensando que reemplazaría durante algunos meses al médico del pueblo, pero permaneció doce años. Junto con su hermano Juan José modernizó el centro asistencial, incorporó equipamiento, organizó un banco de sangre, promovió controles preventivos y capacitó a vecinos, docentes y enfermeros. Aquella transformación permitió reducir de manera notable la mortalidad infantil, la desnutrición y las infecciones vinculadas con los partos. Fue allí, lejos de los grandes hospitales, donde construyó su concepción de la medicina social y comprendió que curar no consistía solamente en operar, sino también en prevenir, educar y mejorar las condiciones de vida de una comunidad. En 1962 viajó a Estados Unidos para perfeccionarse en la Cleveland Clinic de Ohio. Cinco años después, el 9 de mayo de 1967, utilizó una vena safena de la pierna para crear un puente que permitiera llevar sangre más allá de una arteria coronaria obstruida. Favaloro no realizó simplemente una operación aislada: desarrolló, sistematizó y difundió el procedimiento que convirtió al bypass aortocoronario en una técnica reproducible y capaz de transformar el tratamiento de la enfermedad coronaria. La Cleveland Clinic reconoce que fue pionero de esta cirugía y que en 1968 publicó el primer informe mundial sobre el procedimiento. Aunque alcanzó prestigio internacional, siempre sostuvo que aquella conquista había sido producto de un equipo y no de un héroe solitario. En 1971 renunció a una carrera extraordinaria en Estados Unidos y regresó a la Argentina para formar médicos, investigar y atender pacientes. En 1975 creó, junto con sus colaboradores, la Fundación Favaloro; en 1980 impulsó un laboratorio de investigación básica que durante años sostuvo con recursos propios; en 1992 inauguró el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, bajo el lema “Tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico”; y en 1998 nació la Universidad Favaloro. Su proyecto buscaba reunir excelencia científica, enseñanza, investigación y asistencia, incluyendo la atención de personas sin recursos. René Favaloro pudo haberse quedado en los centros más poderosos del mundo y construir una fortuna personal. Eligió regresar, enseñar y levantar una institución en su tierra. Su final fue doloroso, pero su legado no debe quedar reducido a la tragedia: permanece en cada cirugía de revascularización, en cada profesional formado bajo sus principios y en su defensa de una medicina científica, humana y socialmente comprometida. El corazón del hombre se detuvo aquel 29 de julio; el del maestro continúa latiendo en millones de vidas. #RenéFavaloro #Favaloro #HistoriaArgentina #MedicinaArgentina #CienciaArgentina #BypassCoronario #CirugíaCardiovascular #FundaciónFavaloro #MedicinaSocial #Efemérides #GrandesArgentinos #LegadoEterno #HistoriaDeLaMedicina #Cardiología #RenéFavaloroLegacy #MedicalHistory #ArgentineHistory #HeartSurgery #CoronaryBypass #CardiovascularSurgery #MedicalPioneer #ScienceHistory #Healthcare #HumanismInMedicine. Precisión histórica: La versión sobre un supuesto litigio estadounidense por la patente del bypass, porque las fuentes institucionales consultadas hablan de desarrollo, sistematización y publicación científica, no de una patente rechazada. Tampoco existe evidencia firme de que Fernando de la Rúa remitiera personalmente una carta a Horacio Rodríguez Larreta y que este la leyera y rechazara el pago. Está documentado que Rodríguez Larreta integraba la intervención del PAMI y que el reclamo histórico estaba en proceso de verificación y auditoría, pero atribuirle personalmente la decisión final o la muerte de Favaloro excede lo que permiten afirmar las fuentes disponibles.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario