martes, 28 de julio de 2020

28 DE JULIO DE 1821: SAN MARTÍN PROCLAMÓ LA LIBERTAD DEL PERÚ — EL GRITO QUE SACUDIÓ AL ÚLTIMO GRAN BASTIÓN ESPAÑOL DE SUDAMÉRICA


El 28 de julio de 1821, la Plaza Mayor de Lima se convirtió en el escenario de una de las jornadas más trascendentales de la emancipación americana. Ante autoridades, militares y una multitud expectante, el general José de San Martín levantó la nueva bandera peruana y proclamó solemnemente la independencia. Sin embargo, aquel instante histórico no había nacido de un solo combate ni de la decisión aislada de un libertador: era la culminación simbólica de décadas de rebeliones, conspiraciones, campañas militares y resistencias protagonizadas por indígenas, mestizos, criollos, afrodescendientes y combatientes llegados desde distintos territorios de América. Durante el siglo XVIII, el endurecimiento fiscal y administrativo de las Reformas Borbónicas había multiplicado el descontento contra el régimen colonial. Las rebeliones encabezadas por Túpac Amaru II, Túpac Katari y, años después, Mateo Pumacahua fueron aplastadas con una violencia destinada a sembrar terror, pero dejaron una memoria de resistencia que sobrevivió a las ejecuciones y a las represalias. La invasión napoleónica de España, la crisis de la monarquía y las revoluciones iniciadas desde 1810 en Buenos Aires, Caracas, Santiago y otros centros americanos volvieron a demostrar que el dominio español podía ser desafiado. Mientras pensadores como Hipólito Unanue, José Baquíjano y otros intelectuales peruanos discutían nuevas ideas políticas, los levantamientos de Tacna, Huánuco y Cuzco revelaban que la ruptura con el orden virreinal ya no era una posibilidad remota, aunque la restauración absolutista de Fernando VII dejó en claro que la independencia difícilmente llegaría sin una ofensiva militar continental. En el mar también comenzó a abrirse el camino: Guillermo Brown realizó entre 1815 y 1816 una audaz campaña corsaria por las costas del Pacífico, mientras que posteriormente la escuadra dirigida por Thomas Cochrane hostigó las comunicaciones y posiciones navales realistas. Tras liberar Chile, San Martín organizó allí la Expedición Libertadora del Perú, que desembarcó en Paracas el 8 de septiembre de 1820. Desde entonces, la estrategia combinó presión militar, propaganda, negociaciones políticas y el avance por la sierra de las fuerzas comandadas por Juan Antonio Álvarez de Arenales, acompañadas por guerrillas y montoneras peruanas que conocían los caminos, abastecían a los patriotas y cercaban progresivamente el poder virreinal. El propio régimen español atravesaba una profunda crisis interna. Joaquín de la Pezuela no fue simplemente reemplazado por orden del rey: en enero de 1821, sus propios oficiales lo obligaron a entregar el mando durante el pronunciamiento de Aznapuquio, colocando en su lugar a José de la Serna. Las conversaciones entre San Martín y el nuevo jefe realista, especialmente la conferencia de Punchauca, fracasaron porque ninguno de los dos bandos aceptó las condiciones fundamentales del otro. Cuando las tropas virreinales evacuaron Lima y se retiraron hacia la sierra, el Libertador ingresó en la capital y convocó a sus principales autoridades y vecinos. El 15 de julio de 1821, el Cabildo Abierto aprobó y comenzó a firmar el Acta de Independencia, redactada por el jurista Manuel Pérez de Tudela; durante los días siguientes se incorporaron nuevas firmas. Trece días después llegó la gran proclamación pública. San Martín salió acompañado por una imponente comitiva y repitió la ceremonia en distintos puntos de Lima, llevando el anuncio más allá del corazón político de la ciudad. En la Plaza Mayor pronunció las palabras que atravesarían los siglos: “El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa”. Luego resonaron los vivas a la patria, a la libertad y a la independencia mientras repicaban las campanas, se desplegaban las banderas y la antigua capital del virreinato contemplaba el nacimiento de un nuevo poder. Aquel 28 de julio no terminó inmediatamente con la guerra. Gran parte del territorio permanecía bajo dominio realista y el virrey La Serna conservaba un poderoso ejército en la sierra. La proclamación de Lima fue, por lo tanto, un acto político decisivo y el nacimiento formal del Perú independiente, pero la emancipación militar todavía debía defenderse con sangre. La lucha continuaría hasta las batallas de Junín y Ayacucho, en 1824, y los últimos defensores españoles resistirían en las fortalezas del Callao hasta enero de 1826. Por eso, el gesto de San Martín no debe recordarse como una escena aislada ni como el regalo de un solo hombre, sino como la expresión pública de una revolución continental construida por pueblos enteros. Aquel día, frente a la multitud reunida en Lima, el proyecto que había cruzado los Andes, liberado Chile y navegado el Pacífico encontró finalmente su momento más solemne: el corazón del poder español en Sudamérica escuchó, por primera vez, que el Perú se declaraba dueño de su destino.  #PeruvianIndependence #JoseDeSanMartin #IndependenceDay #LatinAmericanHistory #LiberatorsOfAmerica #SouthAmericanHistory #PeruHistory #FreedomOfPeru #IndependenciaDelPerú #JoséDeSanMartín #28DeJulio #HistoriaDelPerú #LibertadoresDeAmérica #ExpediciónLibertadora #HistoriaSudamericana #PatriaYLibertad #Perú1821 #MendozAntigua

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