sábado, 7 de noviembre de 2026

🏛️🦅🏔️🇦🇷 ¡1908: LOS GIGANTES DE HIERRO QUE CONQUISTARON MENDOZA! ¡LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DE LOS MONUMENTALES PORTONES DEL PARQUE, UNA JOYA ESCOCESA QUE SE CONVIRTIÓ EN SÍMBOLO ETERNO DE NUESTRA PROVINCIA!


📜🏛️🇦🇷 ¡El 7 de noviembre de 1908, hace exactamente 118 años, Mendoza culminaba la instalación de una de las obras ornamentales más imponentes y extraordinarias de su historia! ¡Los majestuosos Portones del entonces Parque del Oeste se alzaban como una auténtica obra maestra de hierro, destinada a convertirse en uno de los símbolos más queridos y reconocibles de nuestra provincia! Aquella fecha no corresponde simplemente a una tradición transmitida de generación en generación: las investigaciones de la historiadora Patricia S. Favre, basadas en documentación oficial y planillas de trabajo de la época, permiten establecer que ese día los tres grandes portones escoceses ya se encontraban completamente colocados. ¡Comenzaba así una historia que atravesaría más de un siglo y que todavía continúa maravillando a mendocinos y visitantes! Detrás de aquellas gigantescas estructuras, coronadas por un cóndor con las alas desplegadas y el escudo de Mendoza, se escondía una fascinante historia de ingeniería, comercio internacional, ambición urbanística y extraordinaria artesanía europea. ¡Su origen nos transporta hasta Glasgow, Escocia, donde funcionaba la prestigiosa firma Walter MacFarlane & Co., propietaria de la célebre Saracen Foundry, una de las grandes fundiciones especializadas en arquitectura ornamental de hierro durante los siglos XIX y XX! La empresa había alcanzado reconocimiento internacional por sus elaborados catálogos comerciales y por la fabricación de columnas, farolas, fuentes, quioscos, rejas, portones y numerosos elementos destinados a embellecer ciudades, jardines y edificios de diferentes países. La historia mendocina de estos monumentales portones comenzó mucho antes de su llegada. ¡El 6 de noviembre de 1896, durante la gobernación de Francisco Moyano, se sancionó la Ley Nº 19, que dio origen al Parque del Oeste, actual Parque General San Martín! El proyecto paisajístico fue confiado al prestigioso francés Carlos Thays y respondía a una ambiciosa iniciativa de transformación urbana, forestación, mejoramiento sanitario y protección frente a los aluviones. Años después, durante su segundo mandato como gobernador, entre 1907 y 1910, Emilio Civit impulsó una nueva etapa de embellecimiento mediante la incorporación de monumentos, esculturas, luminarias y elementos ornamentales adquiridos en Europa. ¡Pero aquel extraordinario parque necesitaba una entrada que estuviera a la altura de semejante proyecto! La adquisición de los portones fue encomendada al ingeniero mendocino Juan Molina Civit, quien gestionó su compra en Gran Bretaña. ¡Las investigaciones históricas permitieron identificar el diseño comercial utilizado: el modelo Nº 900, incluido en la sexta edición del catálogo de Walter MacFarlane, publicada en 1905! Se trataba de un sistema que permitía combinar diferentes piezas ornamentales y adaptar ciertos elementos a las preferencias del comprador. ¡Y aquí aparece uno de los testimonios documentales más fascinantes de las imágenes que acompañan esta publicación! En la parte superior observamos una antigua ilustración comercial de la fundición escocesa, publicada en español bajo el encabezamiento «Fundiciones de Macfarlane», que presenta una monumental «Puerta de entrada principal para parque público», identificada con el número CCXXX. Esta numeración corresponde a la ilustración comercial y no debe confundirse con el modelo Nº 900 del catálogo de la fundición. ¡Lo verdaderamente extraordinario es que la investigadora Lucía Juárez documentó la utilización de esta representación del acceso mendocino en material publicitario de MacFarlane destinado al mercado de habla española! La lámina permite contemplar la complejidad de sus farolas, columnas, rejas y remates decorativos, mientras que la fotografía inferior nos muestra aquellas magníficas estructuras convertidas en una realidad sobre suelo mendocino. ¡Pero la travesía de estos gigantes de hierro fue tan extraordinaria como su fabricación! Las piezas cruzaron el océano Atlántico a bordo del vapor Belgrano y arribaron al puerto de Buenos Aires el 15 de mayo de 1908. ¡El monumental cargamento estaba distribuido en 46 bultos y necesitó seis vagones ferroviarios para completar su traslado hasta Mendoza! Según los estudios de Patricia Favre, el precio de adquisición de los portones fue de aproximadamente 21.076 pesos de aquella época, mientras que la rendición de cuentas presentada por Molina Civit elevó a unos 27.520 pesos el importe que incluía los gastos de aduana y transporte. ¡Una inversión verdaderamente considerable para dotar al paseo público de una entrada monumental! A ello se sumaron las obras de cimentación, montaje, acondicionamiento de jardines e instalación de iluminación eléctrica, cuya ejecución comenzó durante 1908. ¡Y las dimensiones de aquella maravilla resultaban verdaderamente impresionantes! El conjunto escocés comprendía tres grandes accesos de dos hojas cada uno, articulados mediante rejas y columnas ornamentales. Su extensión original alcanzaba aproximadamente 31,50 metros, mientras que el portón central, de 6,30 metros de ancho, llegaba hasta los 9,40 metros de altura total. ¡Según las estimaciones difundidas por organismos provinciales, la estructura ronda las 47 toneladas de hierro! Su construcción combinó elementos fundidos, piezas forjadas y uniones mediante remaches, en una auténtica demostración de las posibilidades técnicas alcanzadas por la industria metalúrgica escocesa. ¡Pero la verdadera magia de estos portones se encuentra también en sus innumerables detalles! Hojas de acanto, delfines estilizados, coronas, rosetones, volutas, espirales, estrellas, medias lunas, antorchas y otros motivos ornamentales forman una composición de extraordinaria riqueza artística. Incluso existe un documento particularmente revelador: ¡en un telegrama fechado el 7 de mayo de 1908, Molina Civit comunicó la incorporación de un cóndor al remate central, por un costo adicional de 334 pesos! Así, una creación industrial europea adquiría una identidad profundamente mendocina. ¡Pero existe otro capítulo que muy pocos conocen! Durante 1909 se incorporaron dos accesos peatonales adicionales, fabricados en Mendoza por la fundición vinculada a Carlos Berri. Estas estructuras, acompañadas por nuevas rejas y balaustradas, ampliaron el conjunto hasta alcanzar aproximadamente 40 metros de extensión. ¡Durante varios años, los Portones del Parque no tuvieron tres entradas, sino cinco! Además, su funcionamiento reflejaba las diferencias sociales y las prácticas políticas de comienzos del siglo XX: el acceso central permanecía habitualmente cerrado y estaba reservado para el gobernador y las grandes ceremonias oficiales; los portones laterales permitían la circulación de carruajes, mientras que los accesos extremos estaban destinados a los peatones. ¡Aquella distribución provocó críticas públicas! Las protestas registradas en la prensa contribuyeron a que, hacia 1914, se dispusiera mantener abierta permanentemente la entrada principal. Décadas después, en 1942, el arquitecto Daniel Ramos Correas impulsó modificaciones que incluyeron la eliminación de los dos portones mendocinos y las balaustradas laterales, dejando nuevamente como protagonistas a los tres grandes accesos originales de fabricación escocesa. ¡Y detrás de estas magníficas estructuras sobrevivió durante generaciones una leyenda tan apasionante como equivocada! Se afirmaba que los portones habían sido encargados para un palacio del sultán otomano Abdul Hamid II y que, después de perder el trono, terminaron siendo adquiridos por el Gobierno de Mendoza. ¡La historia parecía salida de una novela de aventuras! Sin embargo, las investigaciones de Patricia Favre, el análisis de los catálogos originales de MacFarlane y los testimonios históricos permiten descartar aquella supuesta procedencia palaciega. ¡Los portones formaban parte de una producción comercial de la fundición escocesa y no habían sido concebidos como una obra exclusiva para el soberano otomano! La confusión estuvo relacionada, entre otras cuestiones, con la presencia de medias lunas ornamentales, interpretadas como símbolos islámicos. Estos motivos eran alternativas decorativas ofrecidas por el fabricante y estuvieron presentes en los portones laterales durante sus primeros años, hasta que fueron retirados posteriormente. ¡La verdadera historia, lejos de perder atractivo, revela algo todavía más extraordinario: cómo una industria europea podía fabricar, adaptar y exportar monumentales creaciones arquitectónicas a miles de kilómetros de distancia! Con el transcurso de las décadas, los portones fueron testigos de innumerables transformaciones urbanas y recibieron diferentes intervenciones de conservación. ¡Una de las más importantes culminó el 11 de octubre de 2013, cuando fueron presentados nuevamente después de una restauración integral que recuperó numerosos elementos ornamentales y renovó su iluminación! También se realizaron trabajos posteriores de mantenimiento, entre ellos los desarrollados en 2021. Hoy continúan custodiando simbólicamente el ingreso al Parque General San Martín, en la intersección de las avenidas Boulogne Sur Mer y del Libertador, sobre el eje monumental que prolonga la avenida Emilio Civit. ¡Y existe un detalle especialmente significativo! Desde su concepción, estos portones tuvieron una función esencialmente representativa: más que cerrar completamente el parque, buscaban jerarquizar su entrada y anunciar la importancia del paseo público que se extendía detrás de ellos. ¡Son testigos silenciosos de generaciones enteras de mendocinos, de antiguos carruajes y automóviles, de celebraciones, desfiles, encuentros familiares, transformaciones urbanas y momentos que quedaron grabados para siempre en la memoria colectiva de nuestra provincia! ¡Una herencia nacida en las fundiciones de Glasgow, transportada a través del Atlántico y convertida en patrimonio sentimental de Mendoza! ¡Porque detrás de cada columna, cada arabesco y cada pieza ornamental permanece viva una historia de trabajo, ingenio, arte y transformación! ¡Y mientras estos monumentales portones continúen levantándose orgullosos frente a nuestro parque, seguirán recordándonos que la historia de Mendoza también está escrita en hierro! 🏔️🦅🇦🇷 📚 Fuentes: Patricia S. Favre, Escenarios del poder. La escultura en el Parque General San Martín (Universidad Nacional de Cuyo, 2015) e Itinerarios monumentales. Catálogo de escultura pública en Mendoza (2017); Lucía Juárez, Documenting Scottish Architectural Cast Iron in Argentina (ABE Journal, 2014) y Trading Nations: Architecture, Informal Empire, and the Scottish Cast Iron Industry in Argentina (Universidad de Edimburgo, 2017); expedientes del Ministerio de Industrias y Obras Públicas de Mendoza de 1908, citados por Favre; Gobierno de Mendoza, publicaciones sobre la historia, conservación y restauración de los Portones del Parque; catálogos históricos de Walter MacFarlane & Co. 🏷️ #MendozaHistory #HistoricMendoza #ScottishHeritage #ArchitecturalHistory #CastIronArchitecture #HistoricGates #Glasgow #HeritagePreservation #HistoryOfArgentina #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #MendozaAntigua #PortonesDelParque #ParqueGeneralSanMartin #ParqueDelOeste #PatrimonioMendocino #ArquitecturaHistorica #HistoriaArgentina #MemoriaHistorica #EfemeridesMendocinas #GlasgowEscocia #EmilioCivit #CarlosThays #Mendoza1908

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