domingo, 26 de julio de 2020

26 DE JULIO DE 1856: NACIÓ GEORGE BERNARD SHAW — EL REBELDE QUE CONVIRTIÓ EL TEATRO EN UN ARMA Y CONQUISTÓ EL NOBEL Y EL OSCAR


El 26 de julio de 1856 nacía en Dublín George Bernard Shaw, el escritor irlandés que utilizó la inteligencia, la ironía y el teatro para desnudar las contradicciones de la sociedad de su tiempo. Provenía de una familia protestante venida a menos y recibió una educación irregular en distintas escuelas de la ciudad. Nunca ocultó su rechazo por la enseñanza rígida: prefería aprender por cuenta propia, leer incansablemente y observar el mundo con una mirada crítica que terminaría transformándolo en uno de los grandes dramaturgos de la literatura universal. A los veinte años abandonó Dublín y se instaló en Londres. Allí atravesó una etapa difícil, dependiendo durante algún tiempo de la ayuda familiar y buscando un lugar dentro del ambiente cultural. Escribió cinco novelas que no consiguieron éxito inmediato y acumuló numerosos rechazos editoriales, pero aquella derrota no logró silenciarlo. Mientras esperaba su oportunidad, se formó en bibliotecas, asistió a debates públicos y comenzó a publicar críticas literarias, artísticas, musicales y teatrales. Su conocimiento musical le abrió las puertas del periódico The Star, donde firmó sus columnas con el extravagante seudónimo “Corno di Bassetto”, nombre tomado de un antiguo instrumento de viento. Su prosa mordaz, llena de humor y provocación, lo convirtió en un crítico temido y admirado. Shaw no se limitaba a juzgar una obra: atacaba la solemnidad de los especialistas, cuestionaba al público y obligaba a sus lectores a pensar. También abrazó el socialismo y se convirtió en una figura destacada de la Sociedad Fabiana, organización que promovía reformas graduales y democráticas en lugar de una revolución armada. No fue un intelectual encerrado en su escritorio: redactó folletos políticos, ofreció conferencias y entre 1897 y 1903 participó en el gobierno municipal de St. Pancras, primero como representante parroquial y después como concejal. El verdadero campo de batalla de Shaw fue, sin embargo, el escenario. Sus obras no estaban diseñadas únicamente para entretener: discutían la pobreza, la desigualdad, el matrimonio, la prostitución, la moral burguesa, el militarismo, la religión y las diferencias de clase. Títulos como La profesión de la señora Warren, El discípulo del diablo, Hombre y superhombre, Mayor Barbara, Pigmalión y Santa Juana hicieron del teatro un espacio de confrontación intelectual. Bajo sus diálogos brillantes y situaciones cómicas aparecía siempre una pregunta incómoda dirigida al público. En Pigmalión, estrenada originalmente en la década de 1910, narró la transformación de Eliza Doolittle, una humilde vendedora de flores cuya pronunciación es modificada por el profesor Henry Higgins. La historia era mucho más que una comedia: cuestionaba la forma en que el acento, la educación y las apariencias determinaban el lugar de una persona dentro de la sociedad británica. Décadas después, esa obra serviría como base para el célebre musical My Fair Lady. En 1925 recibió el Premio Nobel de Literatura por una producción marcada, según la Academia Sueca, por el idealismo, la humanidad y una sátira estimulante acompañada de singular belleza poética. El galardón correspondiente a 1925 fue anunciado en noviembre de 1926. Shaw aceptó el reconocimiento, aunque rechazó beneficiarse personalmente del dinero del premio y favoreció que se utilizara para impulsar traducciones de literatura sueca al inglés. Su consagración alcanzó también al cine. La adaptación cinematográfica de Pigmalión, estrenada en 1938, obtuvo en la ceremonia de los Oscar de 1939 el premio al mejor guion. La Academia reconoció el guion y los diálogos de Shaw junto con el trabajo de adaptación de W. P. Lipscomb, Cecil Lewis e Ian Dalrymple. De ese modo, el dramaturgo se convirtió en el primer creador que reunió un Nobel de Literatura y un Premio de la Academia. Su enfrentamiento verbal con Winston Churchill también alimentó su leyenda. Durante décadas se difundió la historia de que Shaw le habría enviado dos entradas para un estreno invitándolo a llevar a un amigo, “si tenía alguno”, y Churchill habría respondido que asistiría a la segunda función, “si llegaba a existir”. Aunque el diálogo representa perfectamente el ingenio de ambos personajes, investigadores especializados en Churchill sostienen que el intercambio fue probablemente inventado y no existe evidencia sólida de que haya ocurrido. Vegetariano, polemista, defensor de reformas sociales y enemigo declarado de las convenciones, Shaw continuó escribiendo hasta una edad extraordinariamente avanzada. Murió el 2 de noviembre de 1950, a los 94 años, en Shaw’s Corner, la residencia de Hertfordshire donde había vivido junto con su esposa Charlotte desde 1906. La casa, con su célebre refugio giratorio de escritura en el jardín, conserva actualmente la memoria del dramaturgo y puede ser visitada por el público. George Bernard Shaw no escribió para tranquilizar conciencias. Escribió para sacudirlas. Fracasó como novelista antes de conquistar los escenarios, desafió a políticos, críticos y académicos, y demostró que una carcajada podía ser tan demoledora como un discurso. Su obra atravesó el teatro, la política y el cine porque detrás de cada frase ingeniosa había una idea peligrosa: la sociedad podía cambiar, pero primero debía atreverse a mirarse en el espejo. #GeorgeBernardShaw #BernardShaw #HistoriaDeLaLiteratura #LiteraturaIrlandesa #TeatroUniversal #Pigmalión #PremioNobel #PremiosOscar #UnDíaComoHoy #Efemérides #GrandesEscritores #CulturaUniversal #IrishLiterature #LiteraryHistory #TheatreHistory #NobelPrize #AcademyAwards #Pygmalion #IrishWriters #OnThisDay #GreatPlaywrights #WorldLiterature

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