jueves, 30 de julio de 2020

30 DE JULIO DE 1811: FUSILARON A MIGUEL HIDALGO — EL CURA QUE HIZO SONAR UNA CAMPANA Y DESPERTÓ LA LIBERTAD DE MÉXICO


El 30 de julio de 1811, a las siete de la mañana, un pelotón realista fusiló en Chihuahua a Miguel Hidalgo y Costilla, el sacerdote que apenas diez meses antes había convertido el repique de una campana en el llamado que estremeció a toda la Nueva España. Tenía 58 años y moría sin contemplar la independencia consumada, pero dejaba encendida una rebelión que ya no podría ser sofocada. Nacido el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, cerca de Pénjamo, Guanajuato, Hidalgo se formó en el Colegio de San Nicolás, en Valladolid —actual Morelia—, donde fue profesor, tesorero y rector. Hombre de extraordinaria cultura, dominó el latín y el francés, aprendió otomí y adquirió conocimientos de náhuatl y purépecha; estudió a Cicerón, Ovidio, Virgilio, san Jerónimo y otros autores que alimentaron su pensamiento crítico. Ya como párroco de Dolores procuró mejorar la vida de sus feligreses, muchos de ellos indígenas, promoviendo la apicultura, la alfarería, la producción de ladrillos y otros oficios que permitieran reducir su dependencia económica.
La invasión napoleónica de España, la abdicación de la monarquía y la crisis de autoridad desataron conspiraciones en distintos territorios americanos. Hidalgo se vinculó con Ignacio Allende, Juan Aldama, Josefa Ortiz de Domínguez y otros partidarios de transformar el gobierno de la Nueva España. Cuando la conspiración de Querétaro fue descubierta y las autoridades comenzaron a actuar, los insurgentes decidieron adelantarse. Durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo hizo repicar las campanas de la parroquia de Dolores y convocó a la población a levantarse contra el mal gobierno. Aquel episodio, recordado como el Grito de Dolores, marcó el comienzo de la Guerra de Independencia de México. La pequeña fuerza inicial creció vertiginosamente mientras avanzaba por el Bajío: pasó por San Miguel el Grande, Celaya y Guanajuato, y en Atotonilco tomó como estandarte una imagen de la Virgen de Guadalupe, que se transformó en uno de los grandes símbolos de la insurgencia. Hidalgo no fue solamente el iniciador de una guerra. Desde el gobierno insurgente impulsó medidas de enorme alcance social: promovió la abolición de la esclavitud, la supresión de tributos que pesaban sobre las comunidades indígenas y la devolución de tierras para su cultivo. Su ejército ocupó importantes ciudades y llegó a amenazar la capital virreinal, pero las diferencias estratégicas entre Hidalgo y Allende, la falta de disciplina militar y la reacción realista fueron debilitando el movimiento. Después de la derrota sufrida el 17 de enero de 1811 en Puente de Calderón, los principales jefes marcharon hacia el norte en busca de armas y apoyo. El 21 de marzo fueron sorprendidos y capturados por las fuerzas de Ignacio Elizondo en Acatita de Baján; durante la emboscada murió Indalecio, hijo de Allende, y cerca de un millar de insurgentes terminó prisionero. Trasladado encadenado hasta Chihuahua, Hidalgo enfrentó una extensa causa militar en la que se le formularon decenas de cargos. Contrariamente a una versión muy difundida, la Inquisición no fue el tribunal que dictó la sentencia de muerte: la condena surgió del proceso militar y, antes de entregarlo al brazo secular, la autoridad eclesiástica lo despojó formalmente de su condición sacerdotal. La degradación se realizó el 29 de julio; a la mañana siguiente fue fusilado y posteriormente decapitado. Su cuerpo quedó sepultado por franciscanos en la capilla de San Antonio, mientras su cabeza fue enviada a Guanajuato y colocada, junto con las de Allende, Aldama y Mariano Jiménez, dentro de jaulas de hierro en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Allí permanecieron expuestas durante una década como advertencia contra quienes se atrevieran a desafiar al poder español. Después de la independencia, sus restos fueron reunidos y trasladados en 1823 a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México; en 1925 fueron depositados en la Columna de la Independencia, monumento popularmente conocido como el Ángel. Hidalgo no llegó a presenciar el nacimiento de la nación por la que entregó su vida, pero su muerte tampoco consiguió detenerla: Morelos, Guerrero y miles de insurgentes recogieron aquella bandera y continuaron la lucha hasta quebrar tres siglos de dominio colonial. Por eso Miguel Hidalgo no permanece únicamente como el cura de Dolores: es el hombre que convirtió una campana, una imagen guadalupana y la voz de un pueblo oprimido en el amanecer irreversible de la libertad mexicana. #MiguelHidalgo #CuraHidalgo #PadreDeLaPatria #GritoDeDolores #IndependenciaDeMéxico #HistoriaDeMéxico #México #Efemérides #Libertad #Insurgencia #VirgenDeGuadalupe #IgnacioAllende #AcatitaDeBaján #AlhóndigaDeGranaditas #MexicanIndependence #MiguelHidalgo #CryOfDolores #HistoryOfMexico #MexicanHistory #IndependenceHeroes
 

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