domingo, 26 de julio de 2020

26 DE JULIO DE 1952: A LAS 20:25 MURIÓ EVITA — LA MUJER QUE CONVIRTIÓ A LOS OLVIDADOS EN PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA


El 26 de julio de 1952, cuando Eva Perón tenía apenas 33 años, una noticia transmitida por radio paralizó a la Argentina. A las 20:25 se había apagado la vida de una de las mujeres más influyentes, admiradas y combatidas del siglo XX argentino. Para millones era Evita, la mujer que había llevado las necesidades de trabajadores, ancianos, niños y familias humildes hasta el centro mismo del poder; para sus adversarios, representaba el rostro más desafiante de un movimiento político que estaba modificando profundamente la estructura social del país. Su muerte no puso fin a aquella disputa: la convirtió definitivamente en leyenda. Eva María Duarte había nacido el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Era la menor de los cinco hijos de Juan Duarte y Juana Ibarguren y creció marcada por las dificultades económicas y por la discriminación que entonces pesaba sobre los hijos nacidos fuera del matrimonio. La muerte de su padre y las humillaciones sufridas por su familia dejaron en ella una memoria imborrable de la desigualdad. En 1935, con solo 15 años, partió hacia Buenos Aires para convertirse en actriz. Comenzó con pequeños papeles teatrales, atravesó pensiones, incertidumbre y largas esperas, pero consiguió abrirse camino en el cine y, especialmente, en el radioteatro. En 1943 ya tenía una presencia reconocida en la radio y participó en la fundación de la Asociación Radial Argentina, uno de los primeros espacios sindicales de los trabajadores de ese medio. El terremoto que destruyó San Juan en enero de 1944 cruzó para siempre su destino con el del coronel Juan Domingo Perón. Eva colaboró con la campaña solidaria destinada a los damnificados y ambos coincidieron en el gran festival realizado en el Luna Park. Comenzaron una relación, se casaron en 1945 y, después de la histórica movilización obrera del 17 de octubre, Perón se presentó a las elecciones presidenciales de 1946. Su triunfo convirtió a Eva en primera dama, aunque ella jamás se conformaría con ocupar un lugar meramente ceremonial. Sin desempeñar un ministerio ni un cargo electivo, estableció una relación directa con los sindicatos y con miles de personas que llegaban diariamente para pedir trabajo, medicamentos, vivienda o ayuda urgente. En 1948 comenzó a funcionar legalmente la institución que más tarde llevaría su nombre: la Fundación Eva Perón. Desde allí se construyeron hospitales, hogares de tránsito, escuelas, policlínicos, colonias de vacaciones y establecimientos de asistencia; también se otorgaron becas, viviendas, medicamentos, máquinas de coser, prótesis y elementos de primera necesidad. Aquella estructura social, celebrada por sus beneficiarios y cuestionada por sus opositores debido a su concentración de recursos y poder, modificó la manera en que el Estado se relacionaba con los sectores más vulnerables. No se trataba únicamente de entregar ayuda: Evita insistía en presentarla como un derecho ligado a la justicia social y no como una limosna. Su intervención también fue decisiva en la ampliación de la participación política femenina. La Ley 13.010, sancionada el 9 de septiembre de 1947 y promulgada días después, reconoció a las mujeres argentinas los mismos derechos políticos que a los varones. Aquella conquista culminaba décadas de lucha protagonizadas por sufragistas como Julieta Lanteri, Alicia Moreau, Elvira Rawson y Cecilia Grierson, pero Eva logró convertir esa antigua demanda en una prioridad nacional. En 1949 creó el Partido Peronista Femenino y organizó una extensa red de unidades básicas y delegadas censistas. El 11 de noviembre de 1951, más de cuatro millones de argentinas quedaron habilitadas para votar y ser elegidas por primera vez en unas elecciones nacionales. La Constitución de 1949 también incorporó la igualdad jurídica de los cónyuges y el reconocimiento de la patria potestad, avances que serían eliminados tras el golpe de Estado de 1955. En 1951, la Confederación General del Trabajo impulsó su candidatura a vicepresidenta. El llamado Cabildo Abierto del Justicialismo reunió a una multitud que le pidió aceptar, pero la resistencia de sectores militares y políticos, las disputas internas y el avance de un cáncer de cuello uterino terminaron frustrando aquella posibilidad. Eva anunció su renunciamiento el 31 de agosto. Ya gravemente enferma, continuó apareciendo en actos públicos y acompañó a Perón durante su segunda asunción presidencial, el 4 de junio de 1952. Menos de dos meses después, su cuerpo no resistió más. A las 21:36 de aquel 26 de julio, la cadena de radiodifusión comunicó que había fallecido “la Señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación”. El país entró en duelo y una multitud desbordó las calles para despedirla. Evita había vivido solamente 33 años, pero en apenas seis de actividad política intensa consiguió transformar para siempre el vínculo entre las mujeres, los trabajadores, los sectores populares y el poder. Amada con una devoción casi religiosa y rechazada con un odio igualmente extremo, continúa siendo una figura imposible de reducir a una sola interpretación. Su voz se apagó aquella noche de invierno, pero el nombre de Eva Perón quedó encendido en la memoria argentina. #EvaPerón #Evita #26DeJulio #HistoriaArgentina #Peronismo #JusticiaSocial #VotoFemenino #DerechosDeLasMujeres #FundaciónEvaPerón #MujeresEnLaHistoria #MemoriaHistórica #Argentina #EvaPeron #ArgentineHistory #WomensRights #SocialJustice #WomenInHistory #LatinAmericanHistory #HistoricalFigures #RememberingEvita


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