El 22 de julio de 1298, las llanuras cercanas a Falkirk fueron escenario de una de las jornadas más sangrientas y decisivas de la Primera Guerra de Independencia escocesa. Allí, el ejército rebelde dirigido por William Wallace fue derrotado por las fuerzas de Eduardo I de Inglaterra, el poderoso monarca conocido por la posteridad como el “Martillo de los escoceses”. Apenas diez meses antes, Wallace y Andrew Moray habían destrozado a un ejército inglés en Stirling Bridge, aprovechando magistralmente el terreno y el estrecho puente por el que avanzaban sus enemigos. Moray murió poco después a causa de las heridas recibidas y Wallace quedó convertido en Guardián de Escocia, símbolo de una resistencia que parecía capaz de expulsar definitivamente la dominación inglesa. Eduardo I, que se encontraba enfrentado con Felipe IV de Francia, regresó decidido a recuperar el control de Escocia y organizó una enorme expedición compuesta por caballería pesada, infantería y numerosos arqueros. Las cifras exactas siguen siendo discutidas: algunas reconstrucciones calculan alrededor de 15.000 hombres en el bando inglés, mientras las fuentes medievales ofrecieron números exagerados y contradictorios. Lo seguro es que Wallace estaba en inferioridad y trató de debilitar la marcha enemiga retirando o destruyendo alimentos y recursos, una estrategia semejante a la llamada tierra quemada. Sin víveres suficientes, el ejército inglés sufrió retrasos, tensiones y problemas de abastecimiento, pero consiguió localizar a los escoceses cerca de Falkirk y obligarlos a combatir en campo abierto, una situación mucho menos favorable que la de Stirling Bridge. Wallace organizó a sus lanceros en cuatro grandes schiltrons, compactos círculos defensivos erizados de largas lanzas, con arqueros en los espacios intermedios y una reducida fuerza de caballería detrás. La disposición podía contener una carga frontal de jinetes, pero tenía una debilidad fatal: aquellas masas de hombres apenas podían desplazarse y ofrecían un blanco inmenso. La caballería inglesa rodeó las zonas pantanosas, dispersó a los jinetes escoceses y arrolló a buena parte de sus arqueros. Los schiltrons resistieron inicialmente las embestidas, causando importantes pérdidas entre los caballos, pero Eduardo cambió la forma del ataque: sus arqueros avanzaron y descargaron sucesivas lluvias de proyectiles sobre las formaciones inmóviles. Cuando las filas escocesas comenzaron a abrirse, la caballería y la infantería inglesa penetraron por las brechas y transformaron la resistencia en una matanza. Durante siglos se afirmó que la nobleza y la caballería escocesas abandonaron deliberadamente a Wallace, aunque los historiadores actuales advierten que esa acusación puede ser injusta o imposible de demostrar. Tampoco se conocen con precisión las bajas ni el lugar exacto ocupado por cada ejército: incluso la ubicación concreta del campo de batalla continúa siendo objeto de debate. Lo indiscutible es que Falkirk destruyó gran parte de la fuerza militar reunida por Wallace, derrumbó el prestigio obtenido en Stirling y lo llevó a renunciar poco después como Guardián de Escocia. Sin embargo, logró escapar, continuó resistiendo y viajó a Francia en busca de apoyo diplomático antes de regresar a su tierra. Falkirk demostró que William Wallace podía ser vencido, pero no terminó con el sueño escocés. La resistencia siguió bajo otros guardianes y años más tarde resurgió con Robert the Bruce, cuya victoria en Bannockburn, en 1314, modificó nuevamente el rumbo de la guerra. La independencia de Escocia sería finalmente reconocida en 1328 por el Tratado de Edimburgo-Northampton. Por eso, aquella jornada de 1298 no fue el final de una nación, sino el momento más oscuro de una lucha que todavía necesitaría tres décadas de sangre, rebeliones y sacrificios para alcanzar su objetivo. #WilliamWallace, #BatallaDeFalkirk, #Falkirk, #Escocia, #HistoriaDeEscocia, #IndependenciaEscocesa, #EduardoI, #GuerrasMedievales, #HistoriaMedieval, #Efemérides, #UnDíaComoHoy, #HistoriaUniversal, #ScottishHistory, #BattleOfFalkirk, #WilliamWallace, #EdwardI, #ScottishIndependence, #MedievalHistory, #MedievalWarfare, #Scotland, #OnThisDay
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miércoles, 22 de julio de 2020
22 DE JULIO DE 1298: UNA LLUVIA DE FLECHAS QUEBRÓ AL EJÉRCITO DE WILLIAM WALLACE — FALKIRK, LA DERROTA QUE CAMBIÓ LA GUERRA POR ESCOCIA
El 22 de julio de 1298, las llanuras cercanas a Falkirk fueron escenario de una de las jornadas más sangrientas y decisivas de la Primera Guerra de Independencia escocesa. Allí, el ejército rebelde dirigido por William Wallace fue derrotado por las fuerzas de Eduardo I de Inglaterra, el poderoso monarca conocido por la posteridad como el “Martillo de los escoceses”. Apenas diez meses antes, Wallace y Andrew Moray habían destrozado a un ejército inglés en Stirling Bridge, aprovechando magistralmente el terreno y el estrecho puente por el que avanzaban sus enemigos. Moray murió poco después a causa de las heridas recibidas y Wallace quedó convertido en Guardián de Escocia, símbolo de una resistencia que parecía capaz de expulsar definitivamente la dominación inglesa. Eduardo I, que se encontraba enfrentado con Felipe IV de Francia, regresó decidido a recuperar el control de Escocia y organizó una enorme expedición compuesta por caballería pesada, infantería y numerosos arqueros. Las cifras exactas siguen siendo discutidas: algunas reconstrucciones calculan alrededor de 15.000 hombres en el bando inglés, mientras las fuentes medievales ofrecieron números exagerados y contradictorios. Lo seguro es que Wallace estaba en inferioridad y trató de debilitar la marcha enemiga retirando o destruyendo alimentos y recursos, una estrategia semejante a la llamada tierra quemada. Sin víveres suficientes, el ejército inglés sufrió retrasos, tensiones y problemas de abastecimiento, pero consiguió localizar a los escoceses cerca de Falkirk y obligarlos a combatir en campo abierto, una situación mucho menos favorable que la de Stirling Bridge. Wallace organizó a sus lanceros en cuatro grandes schiltrons, compactos círculos defensivos erizados de largas lanzas, con arqueros en los espacios intermedios y una reducida fuerza de caballería detrás. La disposición podía contener una carga frontal de jinetes, pero tenía una debilidad fatal: aquellas masas de hombres apenas podían desplazarse y ofrecían un blanco inmenso. La caballería inglesa rodeó las zonas pantanosas, dispersó a los jinetes escoceses y arrolló a buena parte de sus arqueros. Los schiltrons resistieron inicialmente las embestidas, causando importantes pérdidas entre los caballos, pero Eduardo cambió la forma del ataque: sus arqueros avanzaron y descargaron sucesivas lluvias de proyectiles sobre las formaciones inmóviles. Cuando las filas escocesas comenzaron a abrirse, la caballería y la infantería inglesa penetraron por las brechas y transformaron la resistencia en una matanza. Durante siglos se afirmó que la nobleza y la caballería escocesas abandonaron deliberadamente a Wallace, aunque los historiadores actuales advierten que esa acusación puede ser injusta o imposible de demostrar. Tampoco se conocen con precisión las bajas ni el lugar exacto ocupado por cada ejército: incluso la ubicación concreta del campo de batalla continúa siendo objeto de debate. Lo indiscutible es que Falkirk destruyó gran parte de la fuerza militar reunida por Wallace, derrumbó el prestigio obtenido en Stirling y lo llevó a renunciar poco después como Guardián de Escocia. Sin embargo, logró escapar, continuó resistiendo y viajó a Francia en busca de apoyo diplomático antes de regresar a su tierra. Falkirk demostró que William Wallace podía ser vencido, pero no terminó con el sueño escocés. La resistencia siguió bajo otros guardianes y años más tarde resurgió con Robert the Bruce, cuya victoria en Bannockburn, en 1314, modificó nuevamente el rumbo de la guerra. La independencia de Escocia sería finalmente reconocida en 1328 por el Tratado de Edimburgo-Northampton. Por eso, aquella jornada de 1298 no fue el final de una nación, sino el momento más oscuro de una lucha que todavía necesitaría tres décadas de sangre, rebeliones y sacrificios para alcanzar su objetivo. #WilliamWallace, #BatallaDeFalkirk, #Falkirk, #Escocia, #HistoriaDeEscocia, #IndependenciaEscocesa, #EduardoI, #GuerrasMedievales, #HistoriaMedieval, #Efemérides, #UnDíaComoHoy, #HistoriaUniversal, #ScottishHistory, #BattleOfFalkirk, #WilliamWallace, #EdwardI, #ScottishIndependence, #MedievalHistory, #MedievalWarfare, #Scotland, #OnThisDay
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