lunes, 13 de julio de 2020

13 DE JULIO DE 1954: MUERE FRIDA KAHLO, LA MUJER QUE PINTÓ SUS HERIDAS Y CONVIRTIÓ SU VIDA EN ETERNIDAD


El 13 de julio de 1954, a los 47 años, Frida Kahlo murió en la Casa Azul de Coyoacán, el mismo lugar de Ciudad de México donde había nacido el 6 de julio de 1907. Hija del fotógrafo alemán Guillermo Kahlo y de la mexicana Matilde Calderón, atravesó desde pequeña una existencia marcada por el dolor físico: a los seis años contrajo poliomielitis, enfermedad que dejó su pierna derecha más corta y delgada. Lejos de rendirse, practicó deportes y desarrolló un carácter rebelde, inteligente y profundamente independiente. En 1922 ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria con la intención de estudiar Medicina, convirtiéndose en una de apenas 35 mujeres dentro de un alumnado dominado por unos 2.000 varones. Su destino cambió brutalmente el 17 de septiembre de 1925, cuando el autobús en el que viajaba fue embestido por un tranvía. Las fracturas y graves lesiones en la columna y la pelvis la obligaron a permanecer inmovilizada durante meses y la llevaron, con el paso de los años, a soportar numerosas operaciones, corsés ortopédicos y largas hospitalizaciones. Durante aquella convalecencia, su madre instaló un espejo sobre la cama y sus padres le encargaron un caballete que pudiera utilizar recostada. Así nació la pintora: en 1926 realizó su primer autorretrato al óleo y comenzó a convertir su propio cuerpo, sus emociones, sus pérdidas y su identidad mexicana en el centro de una obra profundamente personal. A través de la fotógrafa Tina Modotti se acercó a los círculos artísticos y políticos de México y conoció al célebre muralista Diego Rivera, con quien se casó en 1929. Su vínculo fue intenso, creativo y tormentoso: estuvo atravesado por admiración, infidelidades, separación, divorcio en 1939 y un nuevo matrimonio en 1940. Sin embargo, Frida nunca fue solamente “la esposa de Rivera”. En 1938 presentó su primera exposición individual en Nueva York; al año siguiente expuso en París y el Museo del Louvre adquirió El marco, actualmente conservado en el Centre Pompidou, una consagración excepcional para una artista mexicana de su tiempo. Aunque André Breton vinculó sus cuadros con el surrealismo, ella defendía que no pintaba sueños, sino su propia realidad. En abril de 1953, con la salud gravemente deteriorada, asistió en ambulancia a la única exposición individual realizada en México durante su vida. Fue llevada hasta la Galería de Arte Contemporáneo de Lola Álvarez Bravo sobre una cama hospitalaria y, desde allí, recibió a los invitados, conversó y celebró la muestra. Meses después, la gangrena obligó a amputarle la pierna derecha por debajo de la rodilla, pero ni siquiera esa nueva tragedia consiguió apagar completamente su voluntad creadora. Frida murió durante la madrugada del 13 de julio de 1954, después de haber padecido neumonía y una embolia pulmonar. Sus restos fueron despedidos en el Palacio de Bellas Artes y posteriormente cremados; sus cenizas descansan en la Casa Azul, convertida en museo en 1958. Poco antes de morir había escrito sobre unas sandías las palabras “Viva la vida”, una despedida luminosa de quien transformó el sufrimiento, el amor, la política, la discapacidad y la identidad en una de las obras más poderosas del arte universal. Su cuerpo fue vulnerable, pero su imagen, su pintura y su espíritu resultaron imposibles de quebrar. #FridaKahlo #FridaKahloArt #MexicanArt #WomenInArt #ArtHistory #VivaLaVida #MexicanCulture #HistoriaDelArte #ArteMexicano #MujeresEnLaHistoria #CulturaMexicana #Pintura #Coyoacán #CasaAzul #DiegoRivera #UnDíaComoHoy


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