El 20 de julio de 1989, precisamente cuando la Argentina celebraba el Día del Amigo, murió en Buenos Aires Juan Carlos Altavista. Tenía apenas 60 años, pero ya había conquistado un lugar eterno en la memoria popular gracias a Minguito Tinguitella, aquel porteño desprolijo, inocente, sentimental y dueño de una sabiduría callejera capaz de desmontar cualquier discurso solemne con una palabra mal pronunciada, una ocurrencia inesperada o su inolvidable saludo: “¿Qué hacé, tri tri?”. Altavista había nacido el 4 de enero de 1929 en la ciudad de Buenos Aires, dentro de una familia humilde. Desde muy joven se formó en el Teatro Infantil Lavardén, donde compartió sus comienzos con futuras figuras como Julia Sandoval y Beba Bidart. Su crecimiento artístico lo acercó a maestros de la escena argentina como Narciso Ibáñez Menta, Francisco Petrone y Luis Sandrini. Junto a Raquel Álvarez, su compañera de toda la vida, formó una familia y tuvo tres hijos. Minguito nació originalmente de una idea del autor de radioteatros Juan Carlos Chiappe. En sus primeras apariciones era un “ciruja” que revolvía la quema, vestido con ropa vieja, boina y alpargatas. Altavista, sin embargo, fue transformándolo hasta convertirlo en un auténtico símbolo del barrio porteño. Para componer su vestimenta más recordada utilizó prendas inspiradas en las de su propio padre: sombrero, saco, camisa, echarpe, cinturón, zapatillas de paño y el infaltable escarbadientes. No era un disfraz elegido al azar, sino un homenaje íntimo convertido en personaje nacional. Su consagración definitiva llegó cuando Minguito ocupó una silla en Polémica en el bar, el ciclo creado por Gerardo y Hugo Sofovich que había comenzado como un sketch de Operación Ja-Já. Alrededor de aquella mesa desfilaron figuras como Jorge Porcel, Fidel Pintos, Javier Portales, Vicente La Russa, Adolfo García Grau y otros grandes intérpretes. Allí se discutía sobre fútbol, política, economía y costumbres argentinas, mientras Minguito representaba al hombre común que quizá no dominaba las palabras difíciles, pero entendía perfectamente las emociones de la calle. Aunque el personaje parecía espontáneo y desinformado, detrás de él había un actor disciplinado y un extraordinario observador de la vida cotidiana. Altavista estudiaba los gestos, las formas de hablar y las pequeñas contradicciones de los vecinos; luego las mezclaba con su talento para construir un humor popular, afectuoso y sin crueldad. Minguito podía destrozar el idioma, confundir nombres y acumular papelitos en los bolsillos, pero siempre conservaba algo esencial: la bondad. Su trayectoria fue mucho más extensa que un único personaje. La base especializada Cine Nacional registra 59 películas argentinas o coproducciones, rodadas entre 1942 y 1988. Participó en títulos como Juvenilia, Los Pérez García, Carne, Los muchachos de mi barrio, Minguito Tinguitela, papá, Brigada en acción, La nona y la recordada saga de Mingo y Aníbal junto a Juan Carlos Calabró. En 1981 recibió el Konex de Platino como Actor Cómico, reconocimiento que confirmó su enorme importancia dentro del espectáculo argentino. Altavista padecía el síndrome de Wolff-Parkinson-White, una alteración capaz de provocar episodios de taquicardia. Falleció el 20 de julio de 1989 a causa de un ataque cardíaco. La fecha añadió una dolorosa paradoja a su historia: el actor que había conseguido transformarse en amigo de millones de argentinos se marchó justamente durante el Día del Amigo. Murió Juan Carlos Altavista, pero Minguito continuó caminando por las calles de Buenos Aires. Quedaron su sombrero inclinado, las pantuflas, el echarpe, los bolsillos repletos de papeles, la devoción por Boca, sus palabras pronunciadas “a la marchanta” y una ternura que atravesó generaciones. Porque algunos personajes desaparecen cuando termina un programa; otros, como Minguito, se quedan para siempre sentados en la mesa del café de la memoria argentina. #JuanCarlosAltavista #Minguito #MinguitoTinguitella #PolémicaEnElBar #HumorArgentino #TelevisiónArgentina #CineArgentino #HistoriaArgentina #DíaDelAmigo #CulturaPopular #BuenosAiresAntigua #MemoriaArgentina #MendozAntigua #ArgentineComedy #ArgentineTelevision #ArgentineCinema #VintageTelevision #ComedyLegend #PopularCulture #ArgentinaHistory
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lunes, 20 de julio de 2020
20 DE JULIO DE 1989: SE APAGÓ MINGUITO, PERO EL BARRIO NUNCA DEJÓ DE ESCUCHAR SU “¿QUÉ HACÉ, TRI TRI?”
El 20 de julio de 1989, precisamente cuando la Argentina celebraba el Día del Amigo, murió en Buenos Aires Juan Carlos Altavista. Tenía apenas 60 años, pero ya había conquistado un lugar eterno en la memoria popular gracias a Minguito Tinguitella, aquel porteño desprolijo, inocente, sentimental y dueño de una sabiduría callejera capaz de desmontar cualquier discurso solemne con una palabra mal pronunciada, una ocurrencia inesperada o su inolvidable saludo: “¿Qué hacé, tri tri?”. Altavista había nacido el 4 de enero de 1929 en la ciudad de Buenos Aires, dentro de una familia humilde. Desde muy joven se formó en el Teatro Infantil Lavardén, donde compartió sus comienzos con futuras figuras como Julia Sandoval y Beba Bidart. Su crecimiento artístico lo acercó a maestros de la escena argentina como Narciso Ibáñez Menta, Francisco Petrone y Luis Sandrini. Junto a Raquel Álvarez, su compañera de toda la vida, formó una familia y tuvo tres hijos. Minguito nació originalmente de una idea del autor de radioteatros Juan Carlos Chiappe. En sus primeras apariciones era un “ciruja” que revolvía la quema, vestido con ropa vieja, boina y alpargatas. Altavista, sin embargo, fue transformándolo hasta convertirlo en un auténtico símbolo del barrio porteño. Para componer su vestimenta más recordada utilizó prendas inspiradas en las de su propio padre: sombrero, saco, camisa, echarpe, cinturón, zapatillas de paño y el infaltable escarbadientes. No era un disfraz elegido al azar, sino un homenaje íntimo convertido en personaje nacional. Su consagración definitiva llegó cuando Minguito ocupó una silla en Polémica en el bar, el ciclo creado por Gerardo y Hugo Sofovich que había comenzado como un sketch de Operación Ja-Já. Alrededor de aquella mesa desfilaron figuras como Jorge Porcel, Fidel Pintos, Javier Portales, Vicente La Russa, Adolfo García Grau y otros grandes intérpretes. Allí se discutía sobre fútbol, política, economía y costumbres argentinas, mientras Minguito representaba al hombre común que quizá no dominaba las palabras difíciles, pero entendía perfectamente las emociones de la calle. Aunque el personaje parecía espontáneo y desinformado, detrás de él había un actor disciplinado y un extraordinario observador de la vida cotidiana. Altavista estudiaba los gestos, las formas de hablar y las pequeñas contradicciones de los vecinos; luego las mezclaba con su talento para construir un humor popular, afectuoso y sin crueldad. Minguito podía destrozar el idioma, confundir nombres y acumular papelitos en los bolsillos, pero siempre conservaba algo esencial: la bondad. Su trayectoria fue mucho más extensa que un único personaje. La base especializada Cine Nacional registra 59 películas argentinas o coproducciones, rodadas entre 1942 y 1988. Participó en títulos como Juvenilia, Los Pérez García, Carne, Los muchachos de mi barrio, Minguito Tinguitela, papá, Brigada en acción, La nona y la recordada saga de Mingo y Aníbal junto a Juan Carlos Calabró. En 1981 recibió el Konex de Platino como Actor Cómico, reconocimiento que confirmó su enorme importancia dentro del espectáculo argentino. Altavista padecía el síndrome de Wolff-Parkinson-White, una alteración capaz de provocar episodios de taquicardia. Falleció el 20 de julio de 1989 a causa de un ataque cardíaco. La fecha añadió una dolorosa paradoja a su historia: el actor que había conseguido transformarse en amigo de millones de argentinos se marchó justamente durante el Día del Amigo. Murió Juan Carlos Altavista, pero Minguito continuó caminando por las calles de Buenos Aires. Quedaron su sombrero inclinado, las pantuflas, el echarpe, los bolsillos repletos de papeles, la devoción por Boca, sus palabras pronunciadas “a la marchanta” y una ternura que atravesó generaciones. Porque algunos personajes desaparecen cuando termina un programa; otros, como Minguito, se quedan para siempre sentados en la mesa del café de la memoria argentina. #JuanCarlosAltavista #Minguito #MinguitoTinguitella #PolémicaEnElBar #HumorArgentino #TelevisiónArgentina #CineArgentino #HistoriaArgentina #DíaDelAmigo #CulturaPopular #BuenosAiresAntigua #MemoriaArgentina #MendozAntigua #ArgentineComedy #ArgentineTelevision #ArgentineCinema #VintageTelevision #ComedyLegend #PopularCulture #ArgentinaHistory
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