miércoles, 29 de julio de 2020

29 DE JULIO DE 2000: FAVALORO DEJÓ DE LATIR — EL MÉDICO QUE SALVÓ MILLONES DE CORAZONES Y TERMINÓ DERROTADO POR LA INDIFERENCIA


El 29 de julio de 2000, la Argentina perdió a René Gerónimo Favaloro, uno de los médicos más trascendentes del siglo XX. Tenía 77 años y murió por suicidio en Buenos Aires, mientras la institución a la que había entregado sus esfuerzos atravesaba una asfixiante crisis financiera. Su muerte no puede explicarse mediante una única causa, pero sus últimas cartas revelaron el agotamiento, la soledad y la profunda decepción de un hombre obligado a reclamar pagos, golpear puertas y pedir ayuda para sostener una obra dedicada a curar, enseñar e investigar. La Fundación denunciaba que obras sociales y empresas de medicina prepaga le adeudaban alrededor de 18 millones de pesos —equivalentes entonces a dólares—, mientras afrontaba graves compromisos económicos. Entre los reclamos existían facturas del PAMI correspondientes a prestaciones realizadas durante la década de 1990, que en el año 2000 permanecían bajo un lento proceso de conciliación, verificación y auditoría. En una de sus cartas, Favaloro confesó haberse convertido en “un mendigo” dentro de su propio país y denunció la corrupción que contaminaba parte del sistema sanitario. Había nacido el 12 de julio de 1923 en el humilde barrio El Mondongo, en La Plata. Hijo de un ebanista y de una modista, aprendió de su familia el valor del trabajo, la austeridad y el esfuerzo. Su abuela materna, Cesárea, le transmitió el amor por la naturaleza y recibió una de las dedicatorias más conmovedoras de su tesis: “A mi abuela, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca”. Estudió en el Colegio Nacional de La Plata y se graduó de médico en la Universidad Nacional de La Plata en 1949. Durante su formación en el Hospital Policlínico no se limitaba a cumplir las obligaciones: regresaba para observar la evolución de los enfermos, conversaba con ellos, presenciaba operaciones y acompañaba a los grandes maestros de la cirugía platense. Allí comprendió que detrás de cada diagnóstico existía una persona que merecía respeto y dignidad. En 1950 llegó a Jacinto Aráuz, La Pampa, pensando que reemplazaría durante algunos meses al médico del pueblo, pero permaneció doce años. Junto con su hermano Juan José modernizó el centro asistencial, incorporó equipamiento, organizó un banco de sangre, promovió controles preventivos y capacitó a vecinos, docentes y enfermeros. Aquella transformación permitió reducir de manera notable la mortalidad infantil, la desnutrición y las infecciones vinculadas con los partos. Fue allí, lejos de los grandes hospitales, donde construyó su concepción de la medicina social y comprendió que curar no consistía solamente en operar, sino también en prevenir, educar y mejorar las condiciones de vida de una comunidad. En 1962 viajó a Estados Unidos para perfeccionarse en la Cleveland Clinic de Ohio. Cinco años después, el 9 de mayo de 1967, utilizó una vena safena de la pierna para crear un puente que permitiera llevar sangre más allá de una arteria coronaria obstruida. Favaloro no realizó simplemente una operación aislada: desarrolló, sistematizó y difundió el procedimiento que convirtió al bypass aortocoronario en una técnica reproducible y capaz de transformar el tratamiento de la enfermedad coronaria. La Cleveland Clinic reconoce que fue pionero de esta cirugía y que en 1968 publicó el primer informe mundial sobre el procedimiento. Aunque alcanzó prestigio internacional, siempre sostuvo que aquella conquista había sido producto de un equipo y no de un héroe solitario. En 1971 renunció a una carrera extraordinaria en Estados Unidos y regresó a la Argentina para formar médicos, investigar y atender pacientes. En 1975 creó, junto con sus colaboradores, la Fundación Favaloro; en 1980 impulsó un laboratorio de investigación básica que durante años sostuvo con recursos propios; en 1992 inauguró el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, bajo el lema “Tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico”; y en 1998 nació la Universidad Favaloro. Su proyecto buscaba reunir excelencia científica, enseñanza, investigación y asistencia, incluyendo la atención de personas sin recursos. René Favaloro pudo haberse quedado en los centros más poderosos del mundo y construir una fortuna personal. Eligió regresar, enseñar y levantar una institución en su tierra. Su final fue doloroso, pero su legado no debe quedar reducido a la tragedia: permanece en cada cirugía de revascularización, en cada profesional formado bajo sus principios y en su defensa de una medicina científica, humana y socialmente comprometida. El corazón del hombre se detuvo aquel 29 de julio; el del maestro continúa latiendo en millones de vidas. #RenéFavaloro #Favaloro #HistoriaArgentina #MedicinaArgentina #CienciaArgentina #BypassCoronario #CirugíaCardiovascular #FundaciónFavaloro #MedicinaSocial #Efemérides #GrandesArgentinos #LegadoEterno #HistoriaDeLaMedicina #Cardiología #RenéFavaloroLegacy #MedicalHistory #ArgentineHistory #HeartSurgery #CoronaryBypass #CardiovascularSurgery #MedicalPioneer #ScienceHistory #Healthcare #HumanismInMedicine. Precisión histórica: La versión sobre un supuesto litigio estadounidense por la patente del bypass, porque las fuentes institucionales consultadas hablan de desarrollo, sistematización y publicación científica, no de una patente rechazada. Tampoco existe evidencia firme de que Fernando de la Rúa remitiera personalmente una carta a Horacio Rodríguez Larreta y que este la leyera y rechazara el pago. Está documentado que Rodríguez Larreta integraba la intervención del PAMI y que el reclamo histórico estaba en proceso de verificación y auditoría, pero atribuirle personalmente la decisión final o la muerte de Favaloro excede lo que permiten afirmar las fuentes disponibles.

Grandioso homenaje celebrado con motivo de la victoria de las armas italianas, al recibirse la noticia del armisticio concertado en aquel frente. Al acto asistieron las sociedades aliadas. Fin de la Primera Guerra Mundial. (1918) San Miguel de Tucuman


Claromecó, 1932


Vista Panorámica de la Ciudad de Resistencia, Provincia del Chaco, c.1920.


Asunción de Raúl Alfonsin a la Presidencia de Argentina. (10 de Diciembre de 1983)


Imágenes Históricas. Primera foto de teléfono celular, 1997

El aburrimiento puede ser un poderoso incentivo. En 1997, Philippe Kahn estaba atrapado en una sala de maternidad del norte de California sin nada que hacer. El empresario de software había sido ahuyentado por su esposa mientras ella daba a luz a su hija, Sophie. Así que Kahn, que había estado jugando con tecnologías que comparten imágenes al instante, construyó rápidamente un dispositivo que podría enviar una foto de su recién nacido a amigos y familiares, en tiempo real. Como cualquier invención, la configuración fue cruda: una cámara digital conectada a su teléfono celular plegable, sincronizada por unas pocas líneas de código que había escrito en su computadora portátil en el hospital. Pero el efecto ha transformado el mundo: el dispositivo de Kahn capturó los primeros momentos de su hija y los transmitió instantáneamente a más de 2,000 personas. Kahn pronto refinó su prototipo ad hoc , y en 2000 Sharp utilizó su tecnología para lanzar el primer teléfono con cámara integrado disponible comercialmente, en Japón. Los teléfonos se introdujeron en el mercado estadounidense unos años más tarde y pronto se hicieron omnipresentes. El invento de Kahn alteró para siempre la forma en que nos comunicamos, percibimos y experimentamos el mundo y sentó las bases para los teléfonos inteligentes y las aplicaciones para compartir fotos como Instagram y Snapchat. Los teléfonos ahora se usan para enviar cientos de millones de imágenes a todo el mundo todos los días, incluida una buena cantidad de fotos de bebés.

(Crédito de la foto: Philippe Kahn).

Imagen coloreada del frente Alemán en la Primera Guerra Mundial.1914-1918 (Hans Hildenbrand)


martes, 28 de julio de 2020

28 DE JULIO DE 1741: VIVALDI MURIÓ EN LA SOMBRA — EL “SACERDOTE ROJO” QUE HIZO HABLAR AL VIOLÍN Y VOLVIÓ ETERNAS LAS CUATRO ESTACIONES


El 28 de julio de 1741, lejos de los canales, los teatros y el esplendor musical de Venecia, Antonio Lucio Vivaldi murió pobre y casi olvidado en Viena. Tenía 63 años y dejaba tras de sí una producción monumental que, siglos después, lo convertiría en uno de los compositores más reconocibles de la historia. Había nacido en Venecia el 4 de marzo de 1678. Su padre, Giovanni Battista Vivaldi, violinista de la basílica de San Marcos, probablemente fue su primer maestro y quien lo introdujo en el universo de las cuerdas. En marzo de 1703 fue ordenado sacerdote y, debido al color rojizo de su cabello, comenzó a ser conocido como Il Prete Rosso, “el Sacerdote Rojo”. Ese mismo año fue contratado como maestro de violín del Ospedale della Pietà, una institución benéfica veneciana que acogía y educaba a niñas abandonadas y poseía una extraordinaria orquesta femenina. Para aquellas jóvenes músicas, algunas convertidas en auténticas virtuosas, Vivaldi escribió gran parte de sus conciertos y obras religiosas. Su consagración europea llegó con colecciones como L’estro armonico, publicada en 1711, cuya fuerza rítmica, brillantez y audacia impresionaron profundamente a Johann Sebastian Bach, quien transcribió varios de aquellos conciertos. Vivaldi fue también violinista virtuoso, profesor, director, compositor de óperas y empresario teatral. A lo largo de su vida creó más de quinientos conciertos y decenas de óperas, además de sonatas, música sacra y obras vocales. No inventó por sí solo el concierto solista, pero llevó ese género a una de sus mayores alturas, consolidando el diálogo dramático entre el instrumento principal y la orquesta, el empleo del ritornello y la estructura de tres movimientos —rápido, lento y rápido— que se convertiría en modelo para generaciones posteriores En 1725 apareció en Ámsterdam su célebre colección Il cimento dell’armonia e dell’invenzione, integrada por doce conciertos. Los cuatro primeros formaban Las cuatro estaciones, una revolución musical capaz de transformar en sonidos el canto de las aves, las tormentas estivales, las vendimias, los vientos helados y el temblor del invierno. Las partituras estaban vinculadas a sonetos y llevaban indicaciones que permitían reconocer las escenas representadas: pájaros, arroyos, truenos, perros ladrando, cazadores y paisajes cubiertos por el hielo. Vivaldi no se limitó a escribir música hermosa; convirtió a la orquesta en un escenario donde la naturaleza parecía cobrar vida Sin embargo, el gusto musical cambió y su fama comenzó a desvanecerse. En 1740 viajó a Viena esperando obtener el apoyo del emperador Carlos VI, pero el monarca murió poco después y sus proyectos quedaron truncos. Vivaldi falleció el 28 de julio de 1741 y recibió una sepultura modesta en un cementerio vienés hoy desaparecido. Durante casi dos siglos, una enorme parte de su música permaneció fuera de los escenarios. Su recuperación no fue obra exclusiva de una sola persona: comenzó a tomar fuerza cuando centenares de manuscritos fueron descubiertos cerca de Turín en 1926 y reunidos definitivamente en la Biblioteca Nacional Universitaria de esa ciudad en 1930. La Semana Vivaldiana de Siena de 1939, las nuevas ediciones y las grabaciones realizadas a mediados del siglo XX terminaron devolviéndolo al mundo. Aquel sacerdote que murió casi sin reconocimiento se convirtió finalmente en inmortal: cada vez que suenan los primeros compases de La primavera, el violín vuelve a abrir las puertas de Venecia y Vivaldi renace una vez más. #AntonioVivaldi #Vivaldi #LasCuatroEstaciones #MúsicaBarroca #HistoriaDeLaMúsica #MúsicaClásica #Efemérides #UnDíaComoHoy #ElSacerdoteRojo #Venecia #HistoriaUniversal #MendozAntigua #AntonioVivaldi #TheFourSeasons #BaroqueMusic #ClassicalMusic #MusicHistory #ViolinConcerto #OnThisDay #MusicalGenius


28 DE JULIO DE 1976: TANGSHAN DESAPARECIÓ EN LA MADRUGADA — EL TERREMOTO QUE SEPULTÓ A UNA CIUDAD ENTERA


El 28 de julio de 1976, cuando casi un millón de personas dormían, la tierra convirtió a Tangshan en un inmenso campo de ruinas. Eran las 3:42 de la madrugada cuando un terremoto superficial, cuya magnitud fue calculada entre 7,5 y 7,8 según las distintas escalas utilizadas, golpeó esta poderosa ciudad industrial de la provincia china de Hebei, situada a unos 150 kilómetros de Pekín. En cuestión de segundos, barrios completos quedaron aplastados, fábricas y hospitales se desplomaron, las comunicaciones dejaron de funcionar y numerosos puentes ferroviarios y carreteros quedaron destruidos. Cerca del 85 % de las construcciones colapsó o sufrió daños que las volvieron inutilizables, una devastación agravada por la escasa resistencia sísmica de gran parte de los edificios. Cuando los sobrevivientes comenzaban a buscar familiares entre montañas de ladrillos y los primeros equipos intentaban abrirse camino hacia la ciudad, unas quince horas después se produjo otro terremoto de magnitud 7,1 cerca de Luanxian, a unos 40 kilómetros del epicentro principal. La segunda sacudida terminó de derribar estructuras debilitadas y sembró nuevamente el pánico entre quienes trabajaban en los rescates. La cifra oficial reconoció alrededor de 242.000 fallecidos y más de 160.000 heridos graves, aunque diversas estimaciones históricas elevaron considerablemente el número de víctimas. Por su impacto humano, Tangshan es considerado el terremoto más mortífero del siglo XX y uno de los mayores desastres sísmicos registrados por la humanidad. Aquella tragedia no fue causada por el terremoto más potente de la historia, sino por una combinación mortal: un foco poco profundo, una ciudad densamente poblada, construcciones vulnerables, la hora nocturna y la ausencia de una advertencia efectiva. Con los años también surgieron testimonios sobre resplandores y destellos observados en el cielo antes o durante el desastre, dando origen a la leyenda de las “Luces de Tangshan”. La ciencia denomina “luces de terremoto” a ciertos fenómenos luminosos asociados con algunos sismos, pero su existencia y sus posibles mecanismos continúan siendo debatidos; incluso varios casos pueden explicarse por arcos eléctricos producidos en líneas de alta tensión. Tampoco existen pruebas sólidas de que las autoridades dispusieran de una predicción precisa y decidieran ocultarla: el terremoto de Tangshan continúa siendo recordado por los especialistas como una catástrofe que golpeó sin una alarma confiable. Tangshan fue levantada nuevamente sobre sus escombros, pero la madrugada del 28 de julio quedó grabada como la noche en que una ciudad desapareció bajo el polvo, el acero retorcido y el silencio de cientos de miles de vidas. Una herida inmensa que también dejó una advertencia universal: los terremotos no pueden impedirse, pero la prevención, la construcción antisísmica y la preparación de la población pueden evitar que la naturaleza vuelva a convertir una ciudad en una tumba. #TerremotoDeTangshan #Tangshan1976 #HistoriaMundial #DesastresNaturales #Terremotos #China #MemoriaHistórica #LucesDeTangshan #PrevenciónSísmica #Efemérides #TangshanEarthquake #EarthquakeHistory #NaturalDisaster #WorldHistory #SeismicSafety #EarthquakeLights #RememberingTangshan


28 DE JULIO DE 1655: MURIÓ EL VERDADERO CYRANO — EL SOLDADO REBELDE QUE VIAJÓ A LA LUNA DOS SIGLOS ANTES DE JULIO VERNE


El 28 de julio de 1655, en la localidad francesa de Sannois, moría con apenas 36 años Savinien de Cyrano de Bergerac, mucho más que el espadachín romántico de enorme nariz que el teatro convertiría después en leyenda. Había sido bautizado en París el 6 de marzo de 1619 y, pese a lo que su apellido puede sugerir, no procedía de la ciudad gascona de Bergerac: el nombre estaba vinculado a unas tierras que su familia poseía en el valle de Chevreuse, cerca de París. De joven ingresó junto con su amigo Henry Le Bret en el Regimiento de Guardias del rey. Fue herido durante el sitio de Mouzon en 1639 y nuevamente en el de Arrás, en 1640, episodio que contribuyó a apartarlo definitivamente de la carrera militar. Su fama de hombre valiente, provocador y hábil con las armas alimentó numerosas historias, aunque con el tiempo resultaría tan temible con la pluma como con la espada. Cyrano formó parte del ambiente de los llamados libertinos eruditos del siglo XVII: pensadores que defendían el uso de la razón, cuestionaban los dogmas religiosos y desafiaban las convenciones intelectuales de su época. Escribió sátiras, cartas, panfletos y obras teatrales como El pedante burlado y La muerte de Agripina. Esta última causó escándalo por los discursos irreverentes y las afirmaciones atribuidas al ambicioso Sejano, interpretadas por algunos espectadores como una provocación contra la religión y el poder establecido. Sin embargo, su creación más extraordinaria fue El otro mundo, formada por los viajes imaginarios a los Estados e Imperios de la Luna y del Sol. En esas narraciones mezcló filosofía, sátira, astronomía, política y fantasía para describir sociedades extraterrestres desde las cuales podía criticar las costumbres humanas. La primera parte apareció póstumamente en 1657 y la segunda en 1662. La Biblioteca Nacional de Francia considera el viaje lunar uno de los relatos imaginarios más notables de la literatura francesa del siglo XVII. Entre sus ideas más asombrosas figura una máquina impulsada por sucesivas filas de cohetes que se encendían unas después de otras, una descripción que recuerda sorprendentemente el principio de los cohetes por etapas. Por ello, sus viajes cósmicos son considerados antecedentes fundamentales de la ciencia ficción, escritos mucho antes de que Julio Verne, H. G. Wells o la exploración espacial convirtieran esos sueños en parte de la cultura moderna. Los últimos meses de su vida permanecen rodeados de dudas. Su amigo Le Bret afirmó que había recibido un fuerte golpe en la cabeza, pero los documentos conocidos no permiten establecer con certeza si aquella lesión, una enfermedad o varias complicaciones provocaron su muerte. Falleció en la casa de su primo Pierre de Cyrano y fue sepultado en la iglesia de Sannois. Más de dos siglos después, Edmond Rostand tomó fragmentos de su existencia y los transformó en la célebre obra teatral Cyrano de Bergerac, estrenada en 1897. El amor secreto por Roxana, la exageración de su nariz y numerosos episodios heroicos pertenecen principalmente al universo literario de Rostand. Pero detrás del personaje romántico existió un hombre todavía más fascinante: soldado, poeta, polemista, libre pensador y visionario que imaginó viajes interplanetarios cuando la humanidad apenas comenzaba a comprender su lugar en el universo. Una frase conservada en antiguas ediciones de sus escritos resume aquella mirada universal: «Un hombre honesto no es francés, alemán ni español: es ciudadano del mundo y su patria está en todas partes». #CyranoDeBergerac #HistoriaUniversal #Efemérides #LiteraturaFrancesa #CienciaFicción #HistoriaDeLaLiteratura #ViajeALaLuna #EscritoresMalditos #Librepensamiento #TeatroFrancés #UnDíaComoHoy #MendozAntigua #FrenchLiterature #ScienceFictionHistory #LiteraryHistory #Cyrano #OnThisDay #JourneyToTheMoon #FreeThinker #HistoricFigures


28 DE JULIO DE 1794: LA REVOLUCIÓN DEVORÓ AL “INCORRUPTIBLE” — ROBESPIERRE SUBIÓ EN NOMBRE DE LA VIRTUD Y CAYÓ BAJO LA GUILLOTINA DEL TERROR


El 28 de julio de 1794, en la Plaza de la Revolución de París, la cuchilla de la guillotina puso fin a la vida de Maximilien Robespierre, el abogado que había defendido la igualdad, denunciado los privilegios y prometido una república virtuosa, pero que terminó convertido en el rostro más temido del Terror. Tenía 36 años y fue ejecutado junto con otros 21 dirigentes y partidarios de su movimiento, apenas un día después de que la Convención Nacional ordenara su arresto. La Revolución francesa volvía a demostrar que podía destruir con la misma rapidez a sus enemigos, a sus héroes y a sus propios conductores. Maximilien François Marie Isidore de Robespierre había nacido en Arras el 6 de mayo de 1758. La muerte de su madre y la posterior ausencia de su padre dejaron a los hermanos al cuidado de familiares. Estudió Derecho, ejerció como abogado y, cuando Luis XVI convocó los Estados Generales, fue elegido en 1789 representante del Tercer Estado por Artois. Desde sus primeras intervenciones se destacó por su austeridad, su discurso inflexible y una reputación de honestidad política que terminaría otorgándole el célebre sobrenombre de “el Incorruptible”. En aquellos primeros años defendió ideas que, para la época, resultaban profundamente avanzadas: el sufragio masculino universal, la igualdad jurídica, la abolición de la esclavitud y la eliminación de la pena de muerte. También se opuso a iniciar una guerra contra las monarquías europeas, convencido de que la libertad no podía imponerse mediante ejércitos invasores. Sin embargo, la Revolución lo enfrentaría con una contradicción devastadora: aunque había combatido la pena capital, sostuvo que Luis XVI debía morir para que la República pudiera sobrevivir y, más tarde, aceptó la violencia estatal como instrumento de defensa revolucionaria. En 1793 Francia se encontraba cercada por ejércitos extranjeros, rebeliones internas, hambre, conspiraciones y una feroz lucha entre facciones revolucionarias. El Comité de Salvación Pública ya había sido creado cuando Robespierre ingresó en él, el 27 de julio de aquel año. No gobernó completamente solo, pero se convirtió en su integrante más visible y en el gran portavoz de una política que pretendía salvar la República eliminando a quienes fueran considerados traidores, conspiradores o enemigos de la Revolución. El 5 de febrero de 1794 pronunció uno de los discursos más estremecedores de la historia política. Para Robespierre, la virtud republicana debía conducir al pueblo, mientras que el terror debía caer sobre sus enemigos. Su fórmula quedó grabada para siempre: “La virtud sin terror es impotente; el terror sin virtud es funesto”. Definía el terror como una justicia rápida, severa e inflexible, no como una desviación de la Revolución, sino como una consecuencia de ella en tiempos de emergencia. Bajo aquella lógica, los tribunales revolucionarios aceleraron procesos y ejecuciones. Cayeron realistas, sacerdotes, girondinos y contrarrevolucionarios, pero también antiguos compañeros de lucha. Los seguidores radicales de Jacques Hébert fueron enviados a la guillotina; poco después, Georges Danton, Camille Desmoulins y los llamados “indulgentes” corrieron la misma suerte. Cada adversario eliminado aumentaba el poder del Comité, pero también multiplicaba el número de diputados que temían convertirse en las próximas víctimas. El hombre que pretendía purificar la República terminó rodeado de enemigos que veían en su caída la única posibilidad de conservar la cabeza. El 26 de julio Robespierre regresó a la Convención y denunció la existencia de una nueva conspiración, aunque no identificó claramente a todos los acusados. El discurso provocó el efecto contrario al esperado: numerosos diputados interpretaron que sus nombres podían figurar en una futura lista de condenados. Al día siguiente, el 9 de Termidor del año II —27 de julio de 1794—, sus adversarios se unieron, le impidieron dominar el debate y ordenaron detenerlo junto con Louis de Saint-Just, Georges Couthon, su hermano Augustin y otros aliados. La Comuna de París intentó organizar una resistencia y los prisioneros terminaron reunidos en el Hôtel de Ville. Durante la madrugada, las fuerzas leales a la Convención irrumpieron en el edificio. Robespierre recibió un disparo que le destrozó la mandíbula; todavía se discute si trató de suicidarse o si fue alcanzado por uno de los atacantes. Ensangrentado, casi incapaz de hablar y con el rostro vendado, fue conducido horas después hacia la misma guillotina que había devorado a tantos enemigos de la Revolución. La tarde del 28 de julio, Robespierre y 21 compañeros fueron ejecutados. Su muerte suele considerarse el cierre del Terror y el comienzo de la Reacción Termidoriana, una etapa durante la cual la Convención redujo el poder de los jacobinos y comenzó a desmontar parte del sistema represivo anterior. Sin embargo, la historia de Robespierre continúa provocando discusiones: para algunos fue un idealista atrapado por una guerra desesperada; para otros, un dirigente que convirtió la virtud en dogma y la sospecha en sentencia de muerte. El “Incorruptible” quiso construir una sociedad gobernada por la igualdad, la moral y la justicia, pero terminó legitimando un sistema en el que el miedo podía decidir quién merecía vivir. Su final dejó una de las imágenes más poderosas de la Revolución francesa: el hombre que había hablado en nombre del pueblo avanzando herido y en silencio hacia la cuchilla. El 28 de julio de 1794, Robespierre no murió solamente a manos de sus enemigos. Fue devorado por la misma Revolución que había ayudado a convertir en un poder implacable. #Robespierre #RevoluciónFrancesa #ElIncorruptible #ReinadoDelTerror #ElTerror #Guillotina #HistoriaUniversal #HistoriaDeFrancia #Jacobinos #NueveDeTermidor #Efemérides #MendozAntigua #FrenchRevolution #MaximilienRobespierre #ReignOfTerror #TheIncorruptible #Guillotine #Jacobin #Thermidor #WorldHistory


28 DE JULIO DE 1977: NACIÓ MANU GINÓBILI — EL BAHIENSE QUE DESAFIÓ TODOS LOS PRONÓSTICOS Y LLEVÓ EL BÁSQUET ARGENTINO HASTA LA CIMA DEL MUNDO


El 28 de julio de 1977 nació en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Emanuel David Ginóbili, el hombre que convertiría una carrera iniciada lejos de los grandes escenarios en una de las historias más extraordinarias del deporte argentino. Con 1,98 metros de altura, talento, inteligencia, valentía y una competitividad inagotable, “Manu” llegaría a conquistar Europa, la NBA y los Juegos Olímpicos. Su camino no comenzó rodeado de fama ni de certezas. A los 18 años dejó su ciudad para incorporarse a Andino Sport Club de La Rioja y el 29 de septiembre de 1995 debutó en la Liga Nacional frente a Peñarol de Mar del Plata. Aquella temporada fue reconocido como la gran revelación del torneo. Luego regresó a Bahía Blanca para jugar en Estudiantes entre 1996 y 1998, antes de emprender una aventura europea que cambiaría definitivamente su destino. En 1998 llegó al Viola Reggio Calabria de Italia. Dos años más tarde fue contratado por la poderosa Virtus Bologna, conocida entonces como Kinder Bologna. Allí dejó de ser una promesa para transformarse en una estrella continental: ganó la Euroliga de 2001, fue elegido jugador más valioso de aquella final y conquistó además reconocimientos como dos veces MVP de la Liga italiana. En 2002 volvió a disputar la definición europea, confirmándose entre los jugadores más determinantes del continente. Mientras brillaba en Europa, los San Antonio Spurs ya habían visto algo especial en él. La franquicia texana lo había seleccionado en el lejano puesto 57 del Draft de 1999, una elección que con el tiempo sería considerada una de las mayores joyas ocultas de la historia de la NBA. Ginóbili finalmente llegó a San Antonio en 2002, después de conducir a la Selección Argentina al subcampeonato mundial en Indianápolis. En su primera temporada ya levantó el trofeo de campeón. Después vendrían los anillos de 2005, 2007 y 2014, completando cuatro títulos durante sus 16 temporadas con los Spurs. Junto con Tim Duncan y Tony Parker formó el corazón de una dinastía que dominó durante más de una década. Manu fue elegido para los Juegos de las Estrellas de 2005 y 2011, integró dos veces el tercer equipo ideal de la NBA y en 2008 recibió el premio al Mejor Sexto Hombre. Al retirarse acumulaba 1.057 partidos de temporada regular, 14.043 puntos, 4.001 asistencias y 1.392 robos, además de haberse convertido en líder histórico de los Spurs en triples y recuperaciones. Sin embargo, su obra más emocionante fue escrita con la camiseta argentina. En el Mundial de Indianápolis 2002 encabezó al equipo que alcanzó la final y terminó con la medalla de plata. Dos años después, en los Juegos Olímpicos de Atenas, protagonizó una campaña inolvidable desde el primer encuentro: cuando el partido contra Serbia y Montenegro parecía perdido, convirtió en el último instante un doble acrobático que selló el triunfo por 83-82. Argentina avanzó hasta las semifinales, donde enfrentó a Estados Unidos. Ginóbili ofreció una actuación monumental de 29 puntos y condujo la victoria por 89-81. En la final, el seleccionado derrotó a Italia por 84-69 y conquistó la primera medalla de oro olímpica de su historia en básquet. Manu fue elegido jugador más valioso del torneo y se convirtió en el emblema de una generación irrepetible. Cuatro años después sumó el bronce en Pekín 2008. Su trayectoria alcanzó una dimensión reservada para muy pocos: se convirtió, junto con el estadounidense Bill Bradley, en uno de los únicos jugadores que reunieron una Euroliga, un campeonato de la NBA y una medalla de oro olímpica. Los Spurs retiraron su camiseta número 20 en 2019 y, en 2022, fue incorporado al Salón de la Fama del Básquetbol de Springfield. Pero su grandeza nunca quedó limitada a trofeos, números o jugadas imposibles. Ginóbili fue admirado por competir sin especular, aceptar cualquier función necesaria para ayudar a su equipo y mantener una sencillez poco frecuente entre las grandes estrellas. Fue titular, suplente, anotador, defensor, líder y compañero. Siempre puso al equipo por encima de su lucimiento personal. Manu Ginóbili no fue solamente el basquetbolista argentino más trascendente de todos los tiempos: fue el hombre que demostró que desde Bahía Blanca se podía llegar a conquistar el mundo sin perder la humildad, la identidad ni el amor por la camiseta. Un campeón en Argentina, Italia, Estados Unidos y el Olimpo deportivo. Un ejemplo que convirtió cada caída, cada sacrificio y cada oportunidad en una lección de grandeza. #ManuGinóbili #EmanuelGinóbili #Ginóbili #GeneraciónDorada #BásquetArgentino #SelecciónArgentina #ArgentinaOlímpica #Atenas2004 #SanAntonioSpurs #NBA #BahíaBlanca #OrgulloArgentino #HistoriaDelDeporte #LeyendaArgentina #BasketballLegend #ArgentineBasketball #GoldenGeneration #OlympicChampion #NBAChampion #SanAntonioSpurs #HallOfFame #Argentina



28 DE JULIO DE 1821: SAN MARTÍN PROCLAMÓ LA LIBERTAD DEL PERÚ — EL GRITO QUE SACUDIÓ AL ÚLTIMO GRAN BASTIÓN ESPAÑOL DE SUDAMÉRICA


El 28 de julio de 1821, la Plaza Mayor de Lima se convirtió en el escenario de una de las jornadas más trascendentales de la emancipación americana. Ante autoridades, militares y una multitud expectante, el general José de San Martín levantó la nueva bandera peruana y proclamó solemnemente la independencia. Sin embargo, aquel instante histórico no había nacido de un solo combate ni de la decisión aislada de un libertador: era la culminación simbólica de décadas de rebeliones, conspiraciones, campañas militares y resistencias protagonizadas por indígenas, mestizos, criollos, afrodescendientes y combatientes llegados desde distintos territorios de América. Durante el siglo XVIII, el endurecimiento fiscal y administrativo de las Reformas Borbónicas había multiplicado el descontento contra el régimen colonial. Las rebeliones encabezadas por Túpac Amaru II, Túpac Katari y, años después, Mateo Pumacahua fueron aplastadas con una violencia destinada a sembrar terror, pero dejaron una memoria de resistencia que sobrevivió a las ejecuciones y a las represalias. La invasión napoleónica de España, la crisis de la monarquía y las revoluciones iniciadas desde 1810 en Buenos Aires, Caracas, Santiago y otros centros americanos volvieron a demostrar que el dominio español podía ser desafiado. Mientras pensadores como Hipólito Unanue, José Baquíjano y otros intelectuales peruanos discutían nuevas ideas políticas, los levantamientos de Tacna, Huánuco y Cuzco revelaban que la ruptura con el orden virreinal ya no era una posibilidad remota, aunque la restauración absolutista de Fernando VII dejó en claro que la independencia difícilmente llegaría sin una ofensiva militar continental. En el mar también comenzó a abrirse el camino: Guillermo Brown realizó entre 1815 y 1816 una audaz campaña corsaria por las costas del Pacífico, mientras que posteriormente la escuadra dirigida por Thomas Cochrane hostigó las comunicaciones y posiciones navales realistas. Tras liberar Chile, San Martín organizó allí la Expedición Libertadora del Perú, que desembarcó en Paracas el 8 de septiembre de 1820. Desde entonces, la estrategia combinó presión militar, propaganda, negociaciones políticas y el avance por la sierra de las fuerzas comandadas por Juan Antonio Álvarez de Arenales, acompañadas por guerrillas y montoneras peruanas que conocían los caminos, abastecían a los patriotas y cercaban progresivamente el poder virreinal. El propio régimen español atravesaba una profunda crisis interna. Joaquín de la Pezuela no fue simplemente reemplazado por orden del rey: en enero de 1821, sus propios oficiales lo obligaron a entregar el mando durante el pronunciamiento de Aznapuquio, colocando en su lugar a José de la Serna. Las conversaciones entre San Martín y el nuevo jefe realista, especialmente la conferencia de Punchauca, fracasaron porque ninguno de los dos bandos aceptó las condiciones fundamentales del otro. Cuando las tropas virreinales evacuaron Lima y se retiraron hacia la sierra, el Libertador ingresó en la capital y convocó a sus principales autoridades y vecinos. El 15 de julio de 1821, el Cabildo Abierto aprobó y comenzó a firmar el Acta de Independencia, redactada por el jurista Manuel Pérez de Tudela; durante los días siguientes se incorporaron nuevas firmas. Trece días después llegó la gran proclamación pública. San Martín salió acompañado por una imponente comitiva y repitió la ceremonia en distintos puntos de Lima, llevando el anuncio más allá del corazón político de la ciudad. En la Plaza Mayor pronunció las palabras que atravesarían los siglos: “El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa”. Luego resonaron los vivas a la patria, a la libertad y a la independencia mientras repicaban las campanas, se desplegaban las banderas y la antigua capital del virreinato contemplaba el nacimiento de un nuevo poder. Aquel 28 de julio no terminó inmediatamente con la guerra. Gran parte del territorio permanecía bajo dominio realista y el virrey La Serna conservaba un poderoso ejército en la sierra. La proclamación de Lima fue, por lo tanto, un acto político decisivo y el nacimiento formal del Perú independiente, pero la emancipación militar todavía debía defenderse con sangre. La lucha continuaría hasta las batallas de Junín y Ayacucho, en 1824, y los últimos defensores españoles resistirían en las fortalezas del Callao hasta enero de 1826. Por eso, el gesto de San Martín no debe recordarse como una escena aislada ni como el regalo de un solo hombre, sino como la expresión pública de una revolución continental construida por pueblos enteros. Aquel día, frente a la multitud reunida en Lima, el proyecto que había cruzado los Andes, liberado Chile y navegado el Pacífico encontró finalmente su momento más solemne: el corazón del poder español en Sudamérica escuchó, por primera vez, que el Perú se declaraba dueño de su destino.  #PeruvianIndependence #JoseDeSanMartin #IndependenceDay #LatinAmericanHistory #LiberatorsOfAmerica #SouthAmericanHistory #PeruHistory #FreedomOfPeru #IndependenciaDelPerú #JoséDeSanMartín #28DeJulio #HistoriaDelPerú #LibertadoresDeAmérica #ExpediciónLibertadora #HistoriaSudamericana #PatriaYLibertad #Perú1821 #MendozAntigua

domingo, 26 de julio de 2020

Imagen de Leonardo Favio, de visita en la Ciudad de Mendoza. (Septiembre de 1975)


Estado de Emergencia. Sensacional Estreno. Cine Cóndor. (Septiembre de 1975) Ciudad de Mendoza


Primer equipo de Fútbol del Club Leonardo Murialdo. (1975) Provincia de Mendoza

Integrantes: R. Barroso, D. Olguín, R. Rodriguez, O. Giana, S. Domínguez, N. Manuele, H. Oro, R. Pettignano, M. Biondo, J. Flac, R. Navarro, J. Calígole, F. Bisole

Boletos del Tren Trasandino. Servicio Internacional. Los Andes - Las Cuevas.


Edificio donde estaba ubicado el Banco de Mendoza en 1975. Gutierrez y San Martín. (Esquina Noroeste). Ciudad de Mendoza


Piedra del Águila, Neuquén (c.1920).


26 DE JULIO DE 1856: NACIÓ GEORGE BERNARD SHAW — EL REBELDE QUE CONVIRTIÓ EL TEATRO EN UN ARMA Y CONQUISTÓ EL NOBEL Y EL OSCAR


El 26 de julio de 1856 nacía en Dublín George Bernard Shaw, el escritor irlandés que utilizó la inteligencia, la ironía y el teatro para desnudar las contradicciones de la sociedad de su tiempo. Provenía de una familia protestante venida a menos y recibió una educación irregular en distintas escuelas de la ciudad. Nunca ocultó su rechazo por la enseñanza rígida: prefería aprender por cuenta propia, leer incansablemente y observar el mundo con una mirada crítica que terminaría transformándolo en uno de los grandes dramaturgos de la literatura universal. A los veinte años abandonó Dublín y se instaló en Londres. Allí atravesó una etapa difícil, dependiendo durante algún tiempo de la ayuda familiar y buscando un lugar dentro del ambiente cultural. Escribió cinco novelas que no consiguieron éxito inmediato y acumuló numerosos rechazos editoriales, pero aquella derrota no logró silenciarlo. Mientras esperaba su oportunidad, se formó en bibliotecas, asistió a debates públicos y comenzó a publicar críticas literarias, artísticas, musicales y teatrales. Su conocimiento musical le abrió las puertas del periódico The Star, donde firmó sus columnas con el extravagante seudónimo “Corno di Bassetto”, nombre tomado de un antiguo instrumento de viento. Su prosa mordaz, llena de humor y provocación, lo convirtió en un crítico temido y admirado. Shaw no se limitaba a juzgar una obra: atacaba la solemnidad de los especialistas, cuestionaba al público y obligaba a sus lectores a pensar. También abrazó el socialismo y se convirtió en una figura destacada de la Sociedad Fabiana, organización que promovía reformas graduales y democráticas en lugar de una revolución armada. No fue un intelectual encerrado en su escritorio: redactó folletos políticos, ofreció conferencias y entre 1897 y 1903 participó en el gobierno municipal de St. Pancras, primero como representante parroquial y después como concejal. El verdadero campo de batalla de Shaw fue, sin embargo, el escenario. Sus obras no estaban diseñadas únicamente para entretener: discutían la pobreza, la desigualdad, el matrimonio, la prostitución, la moral burguesa, el militarismo, la religión y las diferencias de clase. Títulos como La profesión de la señora Warren, El discípulo del diablo, Hombre y superhombre, Mayor Barbara, Pigmalión y Santa Juana hicieron del teatro un espacio de confrontación intelectual. Bajo sus diálogos brillantes y situaciones cómicas aparecía siempre una pregunta incómoda dirigida al público. En Pigmalión, estrenada originalmente en la década de 1910, narró la transformación de Eliza Doolittle, una humilde vendedora de flores cuya pronunciación es modificada por el profesor Henry Higgins. La historia era mucho más que una comedia: cuestionaba la forma en que el acento, la educación y las apariencias determinaban el lugar de una persona dentro de la sociedad británica. Décadas después, esa obra serviría como base para el célebre musical My Fair Lady. En 1925 recibió el Premio Nobel de Literatura por una producción marcada, según la Academia Sueca, por el idealismo, la humanidad y una sátira estimulante acompañada de singular belleza poética. El galardón correspondiente a 1925 fue anunciado en noviembre de 1926. Shaw aceptó el reconocimiento, aunque rechazó beneficiarse personalmente del dinero del premio y favoreció que se utilizara para impulsar traducciones de literatura sueca al inglés. Su consagración alcanzó también al cine. La adaptación cinematográfica de Pigmalión, estrenada en 1938, obtuvo en la ceremonia de los Oscar de 1939 el premio al mejor guion. La Academia reconoció el guion y los diálogos de Shaw junto con el trabajo de adaptación de W. P. Lipscomb, Cecil Lewis e Ian Dalrymple. De ese modo, el dramaturgo se convirtió en el primer creador que reunió un Nobel de Literatura y un Premio de la Academia. Su enfrentamiento verbal con Winston Churchill también alimentó su leyenda. Durante décadas se difundió la historia de que Shaw le habría enviado dos entradas para un estreno invitándolo a llevar a un amigo, “si tenía alguno”, y Churchill habría respondido que asistiría a la segunda función, “si llegaba a existir”. Aunque el diálogo representa perfectamente el ingenio de ambos personajes, investigadores especializados en Churchill sostienen que el intercambio fue probablemente inventado y no existe evidencia sólida de que haya ocurrido. Vegetariano, polemista, defensor de reformas sociales y enemigo declarado de las convenciones, Shaw continuó escribiendo hasta una edad extraordinariamente avanzada. Murió el 2 de noviembre de 1950, a los 94 años, en Shaw’s Corner, la residencia de Hertfordshire donde había vivido junto con su esposa Charlotte desde 1906. La casa, con su célebre refugio giratorio de escritura en el jardín, conserva actualmente la memoria del dramaturgo y puede ser visitada por el público. George Bernard Shaw no escribió para tranquilizar conciencias. Escribió para sacudirlas. Fracasó como novelista antes de conquistar los escenarios, desafió a políticos, críticos y académicos, y demostró que una carcajada podía ser tan demoledora como un discurso. Su obra atravesó el teatro, la política y el cine porque detrás de cada frase ingeniosa había una idea peligrosa: la sociedad podía cambiar, pero primero debía atreverse a mirarse en el espejo. #GeorgeBernardShaw #BernardShaw #HistoriaDeLaLiteratura #LiteraturaIrlandesa #TeatroUniversal #Pigmalión #PremioNobel #PremiosOscar #UnDíaComoHoy #Efemérides #GrandesEscritores #CulturaUniversal #IrishLiterature #LiteraryHistory #TheatreHistory #NobelPrize #AcademyAwards #Pygmalion #IrishWriters #OnThisDay #GreatPlaywrights #WorldLiterature

26 DE JULIO DE 1928: NACIÓ STANLEY KUBRICK — EL GENIO QUE FILMÓ SOLO 13 LARGOMETRAJES Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA FORMA DE MIRAR EL CINE


El 26 de julio de 1928 nacía en Nueva York Stanley Kubrick, un director que necesitó apenas trece largometrajes para construir una de las obras más influyentes, discutidas y admiradas de la historia del cine. Antes de ponerse detrás de una cámara cinematográfica había aprendido a observar el mundo como fotógrafo de la revista Look: allí desarrolló su obsesión por el encuadre, la luz, los gestos humanos y esos pequeños detalles que más tarde convertiría en imágenes imposibles de olvidar. Desde su primer largometraje, Fear and Desire, hasta la póstuma Eyes Wide Shut, trabajó durante casi medio siglo investigando cada proyecto, interviniendo en los guiones y controlando minuciosamente la fotografía, el montaje, el diseño, las actuaciones y hasta la promoción de sus películas. Kubrick no se limitó a contar historias: entraba en cada género para desmontarlo y reconstruirlo según sus propias reglas. Con Paths of Glory denunció la maquinaria absurda de la guerra; con Dr. Strangelove transformó la amenaza nuclear en una comedia feroz; con Barry Lyndon reprodujo la atmósfera pictórica del siglo XVIII mediante interiores iluminados con velas; y con Eyes Wide Shut convirtió una crisis matrimonial en un inquietante recorrido por el deseo, los celos, el poder y la identidad. Sus películas podían ser bélicas, históricas, satíricas, eróticas, futuristas o terroríficas, pero casi todas regresaban a una misma pregunta: ¿qué ocurre cuando el ser humano queda atrapado dentro de los sistemas que él mismo ha creado? La música era otro personaje dentro de su universo. Después de 2001: A Space Odyssey, resulta difícil escuchar Así habló Zaratustra o El Danubio azul sin imaginar planetas, estaciones orbitales y naves desplazándose por el vacío. Beethoven quedó unido para siempre a Alex y su perturbadora fascinación por la belleza en A Clockwork Orange, mientras que “Surfin’ Bird”, interpretada por The Trashmen, acompaña en Full Metal Jacket el avance de los soldados por un paisaje devastado. Kubrick comprendía que una melodía colocada en el instante preciso podía ampliar el significado de una escena y crear una asociación visual imborrable. Estrenada en 1968 y desarrollada junto con Arthur C. Clarke, 2001: A Space Odyssey elevó la ciencia ficción cinematográfica hacia territorios filosóficos y visuales hasta entonces poco explorados. La evolución humana, el misterio del universo, la relación entre el hombre y la tecnología y la inquietante inteligencia de HAL 9000 se combinaron en una obra de escasos diálogos, efectos revolucionarios y una precisión estética que todavía conserva su poder. La película obtuvo el Óscar a los mejores efectos visuales y fue incorporada al Registro Nacional de Cine de Estados Unidos por su relevancia cultural, histórica y estética. Tres años después llegó A Clockwork Orange, adaptación de la novela de Anthony Burgess. Violenta, provocadora, satírica y visualmente hipnótica, la película convirtió a Malcolm McDowell en el inolvidable Alex y enfrentó al espectador con un dilema incómodo: si el Estado elimina la capacidad de elegir el mal, ¿también destruye la libertad humana? En 1980, The Shining, inspirada en la novela de Stephen King, transformó el gigantesco Hotel Overlook en un laberinto psicológico. Los movimientos flotantes de la Steadicam, la creciente desintegración de Jack Torrance y la actuación desbordante de Jack Nicholson ayudaron a establecer una nueva manera de representar el terror, basada tanto en el espacio y la sugestión como en la violencia. En Full Metal Jacket, adaptación de The Short-Timers, de Gustav Hasford, Kubrick dividió la experiencia bélica en dos infiernos complementarios: primero, la deshumanización de los reclutas durante el entrenamiento de los marines; después, el caos moral del combate en Vietnam. El sargento Hartman, interpretado por R. Lee Ermey, se transformó en uno de los instructores militares más imitados del cine, mientras la segunda mitad mostró una guerra sin héroes impecables, habitada por jóvenes aterrados que intentaban sobrevivir dentro de una maquinaria capaz de convertir personas en instrumentos de destrucción. Kubrick también dejó proyectos que nunca llegó a concretar. Durante años preparó Aryan Papers, inspirado en la novela Wartime Lies, de Louis Begley, pero terminó archivándolo en la década de 1990, cuando Schindler’s List abordó un territorio histórico semejante y el propio peso emocional del Holocausto dificultaba su realización. Paralelamente desarrolló A.I. Artificial Intelligence, una fábula futurista inspirada en un relato de Brian Aldiss y concebida como una reinterpretación tecnológica de Pinocho. Kubrick consideró que Steven Spielberg era el director adecuado para llevarla a la pantalla; después de su muerte, Spielberg escribió y dirigió la película a partir del extenso trabajo previo, los tratamientos y los diseños supervisados por su amigo. Stanley Kubrick murió el 7 de marzo de 1999 en su casa de Hertfordshire, Inglaterra, antes del estreno de Eyes Wide Shut. Su filmografía fue breve en cantidad, pero gigantesca en consecuencias: revolucionó la ciencia ficción, renovó el terror, desnudó la locura de la guerra, convirtió la música clásica en memoria cinematográfica y demostró que una película podía ser simultáneamente espectáculo, provocación intelectual y obra de arte. Kubrick no filmaba para explicar el mundo: construía enigmas destinados a sobrevivirlo. Y por eso, décadas después, todavía continuamos entrando en sus laberintos sin encontrar una salida definitiva. #StanleyKubrick #HistoriaDelCine #CineClásico #Efemérides #2001OdiseaDelEspacio #LaNaranjaMecánica #ElResplandor #FullMetalJacket #OjosBienCerrados #DirectorDeCine #SéptimoArte #CulturaCinematográfica #FilmHistory #CinemaHistory #ClassicCinema #MovieLegend #MasterOfCinema #StanleyKubrickFilms #CinematicMasterpiece #FilmDirector


26 DE JULIO DE 1875: NACIÓ ANTONIO MACHADO — EL POETA QUE CONVIRTIÓ EL DOLOR DE ESPAÑA EN PALABRAS ETERNAS


El 26 de julio de 1875, en una vivienda del sevillano Palacio de las Dueñas, nació Antonio Cipriano José María Machado Ruiz, uno de los grandes pilares de la poesía española contemporánea. Su infancia quedó unida para siempre a los patios, las fuentes y los limoneros de Sevilla, pero cuando tenía ocho años su familia se trasladó a Madrid. Allí estudió en la Institución Libre de Enseñanza, espacio decisivo para su formación intelectual, basado en la libertad de pensamiento, la cultura y la renovación pedagógica. La estabilidad familiar pronto comenzó a derrumbarse: su padre, el abogado y reconocido folclorista Antonio Machado Álvarez, viajó a Puerto Rico buscando aliviar las dificultades económicas, enfermó gravemente y murió en 1893; tres años después falleció también su abuelo, agravando la precariedad de la familia.
Antonio se sumergió entonces en la bohemia madrileña, frecuentó cafés, tertulias y teatros, y llegó a trabajar como actor en la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. En 1899 viajó a París junto a su hermano Manuel y trabajó como traductor para la editorial Garnier; regresó en 1902, conoció a Rubén Darío y, nuevamente en Madrid, entabló amistad con Juan Ramón Jiménez. En 1903 publicó Soledades, obra de sensibilidad modernista y simbolista que amplió en 1907 con Soledades, galerías y otros poemas. Ese mismo año obtuvo una plaza como profesor de francés en Soria. Allí no solo descubrió el paisaje castellano que transformaría profundamente su poesía, sino también a Leonor Izquierdo, hija de los propietarios de la pensión donde vivía. Se casaron el 30 de julio de 1909, cuando ella acababa de cumplir quince años. En 1911 viajaron a París gracias a una beca concedida a Machado para ampliar sus estudios; allí Leonor sufrió una grave crisis de tuberculosis y ambos regresaron precipitadamente a Soria. Murió el 1 de agosto de 1912, pocos días después de que llegaran los primeros ejemplares de Campos de Castilla, libro que Antonio alcanzó a dedicarle y entregar en sus manos. Aquella pérdida lo dejó devastado y lo obligó a abandonar una ciudad cargada de recuerdos. Trasladado a Baeza, y más tarde a Segovia, continuó enseñando, estudiando filosofía y escribiendo sobre el paisaje, el paso del tiempo, la identidad española, la soledad y la muerte. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española, aunque nunca llegó a ocupar oficialmente la silla V. Un año después conoció a la poeta Pilar de Valderrama, la misteriosa “Guiomar” de sus versos, con quien mantuvo durante años una relación secreta, principalmente epistolar e idealizada. También escribió teatro junto a su hermano Manuel, colaboración de la que surgieron obras como La Lola se va a los puertos y La duquesa de Benamejí. Machado recibió con esperanza la proclamación de la Segunda República: el 14 de abril de 1931 participó en el izamiento de la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia. En 1932 regresó a Madrid para ejercer como catedrático de francés en el Instituto Calderón de la Barca y colaborar en la organización del teatro popular de las Misiones Pedagógicas; no fue, como suele afirmarse, profesor de la Universidad de Madrid. Cuando el golpe militar de julio de 1936 desembocó en la Guerra Civil, puso su palabra al servicio de la legalidad republicana. Fue evacuado de Madrid a Valencia a finales de ese año, participó en 1937 en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura y, ante el avance de las tropas franquistas, se trasladó a Barcelona en 1938. El 22 de enero de 1939 comenzó su último viaje. Anciano antes de tiempo, enfermo y acompañado por su madre, atravesó bajo el frío y la lluvia una frontera desbordada por miles de refugiados. Llegó sin recursos a Collioure, en el sur de Francia, y fue alojado en el modesto Hotel Bougnol-Quintana. Allí murió el 22 de febrero de 1939; su madre, Ana Ruiz, falleció apenas tres días después. En uno de los bolsillos del abrigo del poeta encontraron un papel con su último verso: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Antonio Machado dejó mucho más que una colección de poemas: dejó una manera profundamente humana de mirar el mundo. Desde A un olmo seco y La saeta hasta Retrato, El crimen fue en Granada y aquellos inolvidables Proverbios y cantares que enseñaron que el camino se construye al andar, su voz continúa atravesando generaciones. Murió derrotado por el exilio, pero sus palabras vencieron al tiempo: España perdió a un hombre en Collioure y la literatura universal ganó un poeta eterno. #AntonioMachado #Efemérides #Historia #PoesíaEspañola #LiteraturaEspañola #GeneraciónDel98 #CamposDeCastilla #CaminanteNoHayCamino #LaSaeta #Soria #Sevilla #Collioure #MemoriaHistórica #Cultura #PoetasEternos #SpanishPoetry #SpanishLiterature #PoetryHistory #GenerationOf98 #LiteraryLegacy #HistoricalMemory #PoetryLovers #OnThisDay #EternalPoetry

26 Y 27 DE JULIO DE 1822: DOS LIBERTADORES, UN CONTINENTE EN JUEGO — GUAYAQUIL CAMBIÓ EL DESTINO DE AMÉRICA


El 26 de julio de 1822, en el estratégico puerto de Guayaquil, quedaron frente a frente los dos hombres que habían llevado la revolución independentista desde extremos opuestos del continente. José de San Martín llegaba desde el sur; Simón Bolívar avanzaba desde el norte. Durante dos jornadas, el 26 y el 27 de julio, mantuvieron extensas conversaciones privadas que marcarían un punto de inflexión en la lucha contra el poder español en Sudamérica. Bolívar se encontraba en pleno ascenso. Presidía la República de Colombia —conocida posteriormente como Gran Colombia— y sus fuerzas, comandadas por Antonio José de Sucre, acababan de vencer en Pichincha el 24 de mayo de 1822, asegurando la liberación de Quito. San Martín, por su parte, había dirigido el Cruce de los Andes, contribuido decisivamente a la independencia de Chile, organizado la expedición libertadora y proclamado la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, asumiendo después el cargo de Protector. Sin embargo, la guerra estaba lejos de concluir: los realistas conservaban poderosos ejércitos en las regiones interiores peruanas, mientras escaseaban hombres, dinero, armas y respaldo político para continuar la campaña Guayaquil tampoco era un escenario neutral. Tras haberse independizado de España, sus habitantes se encontraban divididos entre conservar una autonomía propia, incorporarse a Colombia o vincularse con el Perú. Bolívar había llegado a la ciudad acompañado por miles de soldados y afirmado allí la autoridad colombiana pocos días antes del arribo de San Martín. De esta manera, el encuentro no solo debía resolver cómo terminar la guerra en el Perú: también involucraba el destino político de Guayaquil y el modelo de gobierno que adoptarían las nuevas naciones. Ambos libertadores compartían un objetivo gigantesco: expulsar definitivamente a los ejércitos españoles. Pero no imaginaban del mismo modo el futuro. San Martín consideraba que una monarquía constitucional podía ofrecerle al Perú una transición más estable y evitar nuevas guerras civiles. Bolívar defendía la organización republicana, aunque sostenía la necesidad de un poder ejecutivo fuerte y centralizado capaz de impedir la fragmentación y la anarquía. No se trataba simplemente de una disputa personal, sino de dos proyectos políticos nacidos de experiencias, ejércitos y realidades diferentes. Lo conversado continúa rodeado de misterio. Las reuniones se realizaron sin testigos, sin agenda oficial y sin acuerdos escritos, por lo que las palabras exactas de San Martín y Bolívar nunca pudieron reconstruirse completamente. Las versiones posteriores deben leerse con cautela, porque fueron alimentadas por cartas, memorias e interpretaciones muchas veces enfrentadas. Años después, San Martín afirmó que se había ofrecido sinceramente a servir bajo las órdenes de Bolívar y que terminó convencido de que su propia presencia dificultaba la llegada del ejército colombiano al Perú. Más allá de las discusiones historiográficas sobre los detalles de aquella propuesta, el resultado fue evidente: San Martín decidió apartarse y dejar una única conducción militar para la etapa final de la guerra. Regresó a Lima y el 20 de septiembre de 1822 instaló el primer Congreso Constituyente del Perú. Ante aquella representación nacional presentó su renuncia irrevocable al Protectorado y rechazó continuar al frente del ejército. En una carta dirigida a Bernardo O’Higgins expresó el cansancio acumulado después de décadas de servicio: “mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles, mi edad media al de mi patria”, y sostuvo que tenía derecho a disponer de su vejez. Aquella misma noche abandonó Lima y comenzó a retirarse de la vida pública. La lucha continuó bajo el liderazgo bolivariano. El 6 de agosto de 1824, Bolívar venció en Junín; el 9 de diciembre, Antonio José de Sucre comandó la victoria decisiva de Ayacucho, donde capituló el principal ejército realista del Perú. La obra iniciada desde el sur y el norte finalmente se unía en un mismo desenlace. Guayaquil no fue solamente la reunión de dos generales. Fue el instante en que dos trayectorias colosales se cruzaron y uno de los libertadores tomó la decisión más dolorosa de su carrera: renunciar al mando para evitar que una rivalidad entre patriotas pusiera en riesgo la independencia. San Martín se retiró sin coronas ni recompensas; Bolívar y Sucre continuaron hasta los campos de Junín y Ayacucho. Los tres, desde lugares diferentes, terminaron derribando el último gran poder militar español en Sudamérica. #SanMartín #SimónBolívar #EncuentroDeGuayaquil #Guayaquil #LibertadoresDeAmérica #IndependenciaDeAmérica #HistoriaArgentina #HistoriaLatinoamericana #GranColombia #IndependenciaDelPerú #AntonioJoséDeSucre #BatallaDeAyacucho #HistoriaDelPerú #HistoriaDeEcuador #LatinAmericanHistory #GuayaquilConference #SouthAmericanIndependence #LiberatorsOfAmerica #SimonBolivar #JoseDeSanMartin #BattleOfAyacucho #HistoryOfTheAmericas


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