El 14 de septiembre de 1819, mientras las guerras de la Independencia todavía sacudían ambos lados de los Andes, el anciano jesuita tucumano Diego León de Villafañe presentó en Mendoza una extraordinaria exposición al gobernador intendente Toribio de Luzuriaga. Tenía 78 años y llevaba meses preparando una empresa tan difícil como arriesgada: atravesar la cordillera por el paso del Planchón, avanzar hacia el sur de Chile e intentar establecer una nueva misión entre los pueblos que la documentación de su tiempo denominaba “araucanos”, vinculados históricamente al mundo mapuche. Villafañe no hablaba de una simple intención. En su escrito explicó que pensaba reanudar el viaje a comienzos de octubre, acercarse cuanto pudiera al territorio asignado a su misión y aguardar allí la apertura del paso cordillerano. También justificó por qué había permanecido tanto tiempo en Mendoza: necesitaba reunir información para internarse, adoptar precauciones, conseguir recursos y esperar las respuestas definitivas de sacerdotes que se habían ofrecido a acompañarlo. Su proyecto venía de mucho antes. Villafañe había ingresado a la Compañía de Jesús antes de la expulsión de 1767, había vivido décadas en Europa y, antes de regresar a Sudamérica, había obtenido facultades vinculadas a la Congregación romana de Propaganda Fide. Ya de vuelta, intentó en varias oportunidades concretar su sueño de establecer una misión en la Araucanía. Pero detrás del documento mendocino aparece otro personaje fascinante: Santiago Lincogur, militar de origen indígena cuya trayectoria fue estudiada posteriormente por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Lincogur era hijo del jefe Guayquignir y desarrolló una extensa actuación militar en Chile. Villafañe esperaba que su conocimiento y sus contactos facilitaran la entrada al territorio indígena. La relación, sin embargo, terminó convirtiéndose en un conflicto. Según las exposiciones conservadas, Manuel Belgrano había interrogado personalmente a Lincogur sobre su disposición para acompañar al jesuita y le indicó que debía reconocer al sacerdote como jefe de la expedición. Villafañe, además, aseguró haber intervenido ante Belgrano y luego ante el secretario de Hacienda Antonio González de Balcarce/Gascón —la transcripción histórica menciona al doctor Gascón— para que Lincogur consiguiera el grado de capitán. Pero una vez en marcha, el sacerdote denunció demoras, desacuerdos e insubordinación: sostuvo que Lincogur pretendía que fuera él quien quedara sometido a sus órdenes y no al revés. En la exposición del 14 de septiembre, pese a esos obstáculos, Villafañe fue terminante: no abandonaría su empresa. Hay todavía otro detalle extraordinario. Para aquella travesía Villafañe pidió al gobierno un altar portátil que había pertenecido al fallecido obispo Nicolás Videla del Pino, junto con los elementos necesarios para celebrar misa. Investigaciones publicadas en la revista Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y reproducidas por CONICET documentan que el gobierno le concedió tanto asistencia para la misión como aquel altar. Finalmente, el anciano sacerdote consiguió avanzar por San Rafael y cruzar el Planchón hasta Curicó a comienzos de 1820. Desde allí intentó durante meses continuar hacia las tierras situadas al sur del Bío-Bío, pero la inestabilidad militar de Chile frustró el proyecto. Y la historia de Lincogur tampoco termina en Mendoza: documentos oficiales chilenos de marzo de 1820 lo mencionan como capitán comisionado para marchar junto a Villafañe hacia la parte meridional del Bío-Bío, una confirmación independiente de que aquella singular expedición realmente existió y llegó a ser asunto de Estado a ambos lados de la cordillera. Más de dos siglos después, aquella aventura sobrevive gracias a unas pocas fojas mendocinas: un jesuita de 78 años, un capitán indígena, Manuel Belgrano, Toribio de Luzuriaga, un altar portátil y un camino abierto hacia el sur por uno de los pasos más duros de los Andes. Una historia casi desconocida en la que Mendoza volvió a convertirse en puerta entre dos mundos. Fuente de origen: Archivo Histórico de Mendoza, Época Independiente, Sección Eclesiástica, Carpeta 56, exposiciones de Diego León de Villafañe del 3 de agosto y 14 de septiembre de 1819; documentación publicada por Guillermo Furlong S.J. en la Academia Nacional de la Historia. Fuentes complementarias: Nicolás Perrone y Vanina Scocchera, “Los altares portátiles tras la expulsión de la Compañía de Jesús en el Río de la Plata y Chile (1780-1820)”, Historia, vol. 51, 2018; Jorge Fernández, “Pichi Painé Gner... Descubriendo a su probable hermano, el capitán Santiago Lincogur”, Cuadernos del INAPL, vol. 18; Sesiones del Senado Conservador de Chile, marzo de 1820. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #DiegoLeonVillafañe #PasoDelPlanchon #Araucania #PuebloMapuche #SantiagoLincogur #ToribioDeLuzuriaga #ManuelBelgrano #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #CordilleraDeLosAndes #Jesuitas #ArchivoHistorico #MendozaHistory #ArgentineHistory #ChileanHistory #AndesHistory #JesuitHistory #MapucheHistory #HistoricalArchives
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lunes, 14 de septiembre de 2026
🔥⛰️✝️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1819: A LOS 78 AÑOS QUERÍA CRUZAR EL PLANCHÓN Y LLEGAR HASTA LA ARAUCANÍA — LA EXTRAORDINARIA MISIÓN QUE QUEDÓ ESCRITA EN UN ARCHIVO DE MENDOZA 📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1819, mientras las guerras de la Independencia todavía sacudían ambos lados de los Andes, el anciano jesuita tucumano Diego León de Villafañe presentó en Mendoza una extraordinaria exposición al gobernador intendente Toribio de Luzuriaga. Tenía 78 años y llevaba meses preparando una empresa tan difícil como arriesgada: atravesar la cordillera por el paso del Planchón, avanzar hacia el sur de Chile e intentar establecer una nueva misión entre los pueblos que la documentación de su tiempo denominaba “araucanos”, vinculados históricamente al mundo mapuche. Villafañe no hablaba de una simple intención. En su escrito explicó que pensaba reanudar el viaje a comienzos de octubre, acercarse cuanto pudiera al territorio asignado a su misión y aguardar allí la apertura del paso cordillerano. También justificó por qué había permanecido tanto tiempo en Mendoza: necesitaba reunir información para internarse, adoptar precauciones, conseguir recursos y esperar las respuestas definitivas de sacerdotes que se habían ofrecido a acompañarlo. Su proyecto venía de mucho antes. Villafañe había ingresado a la Compañía de Jesús antes de la expulsión de 1767, había vivido décadas en Europa y, antes de regresar a Sudamérica, había obtenido facultades vinculadas a la Congregación romana de Propaganda Fide. Ya de vuelta, intentó en varias oportunidades concretar su sueño de establecer una misión en la Araucanía. Pero detrás del documento mendocino aparece otro personaje fascinante: Santiago Lincogur, militar de origen indígena cuya trayectoria fue estudiada posteriormente por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Lincogur era hijo del jefe Guayquignir y desarrolló una extensa actuación militar en Chile. Villafañe esperaba que su conocimiento y sus contactos facilitaran la entrada al territorio indígena. La relación, sin embargo, terminó convirtiéndose en un conflicto. Según las exposiciones conservadas, Manuel Belgrano había interrogado personalmente a Lincogur sobre su disposición para acompañar al jesuita y le indicó que debía reconocer al sacerdote como jefe de la expedición. Villafañe, además, aseguró haber intervenido ante Belgrano y luego ante el secretario de Hacienda Antonio González de Balcarce/Gascón —la transcripción histórica menciona al doctor Gascón— para que Lincogur consiguiera el grado de capitán. Pero una vez en marcha, el sacerdote denunció demoras, desacuerdos e insubordinación: sostuvo que Lincogur pretendía que fuera él quien quedara sometido a sus órdenes y no al revés. En la exposición del 14 de septiembre, pese a esos obstáculos, Villafañe fue terminante: no abandonaría su empresa. Hay todavía otro detalle extraordinario. Para aquella travesía Villafañe pidió al gobierno un altar portátil que había pertenecido al fallecido obispo Nicolás Videla del Pino, junto con los elementos necesarios para celebrar misa. Investigaciones publicadas en la revista Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y reproducidas por CONICET documentan que el gobierno le concedió tanto asistencia para la misión como aquel altar. Finalmente, el anciano sacerdote consiguió avanzar por San Rafael y cruzar el Planchón hasta Curicó a comienzos de 1820. Desde allí intentó durante meses continuar hacia las tierras situadas al sur del Bío-Bío, pero la inestabilidad militar de Chile frustró el proyecto. Y la historia de Lincogur tampoco termina en Mendoza: documentos oficiales chilenos de marzo de 1820 lo mencionan como capitán comisionado para marchar junto a Villafañe hacia la parte meridional del Bío-Bío, una confirmación independiente de que aquella singular expedición realmente existió y llegó a ser asunto de Estado a ambos lados de la cordillera. Más de dos siglos después, aquella aventura sobrevive gracias a unas pocas fojas mendocinas: un jesuita de 78 años, un capitán indígena, Manuel Belgrano, Toribio de Luzuriaga, un altar portátil y un camino abierto hacia el sur por uno de los pasos más duros de los Andes. Una historia casi desconocida en la que Mendoza volvió a convertirse en puerta entre dos mundos. Fuente de origen: Archivo Histórico de Mendoza, Época Independiente, Sección Eclesiástica, Carpeta 56, exposiciones de Diego León de Villafañe del 3 de agosto y 14 de septiembre de 1819; documentación publicada por Guillermo Furlong S.J. en la Academia Nacional de la Historia. Fuentes complementarias: Nicolás Perrone y Vanina Scocchera, “Los altares portátiles tras la expulsión de la Compañía de Jesús en el Río de la Plata y Chile (1780-1820)”, Historia, vol. 51, 2018; Jorge Fernández, “Pichi Painé Gner... Descubriendo a su probable hermano, el capitán Santiago Lincogur”, Cuadernos del INAPL, vol. 18; Sesiones del Senado Conservador de Chile, marzo de 1820. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #DiegoLeonVillafañe #PasoDelPlanchon #Araucania #PuebloMapuche #SantiagoLincogur #ToribioDeLuzuriaga #ManuelBelgrano #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #CordilleraDeLosAndes #Jesuitas #ArchivoHistorico #MendozaHistory #ArgentineHistory #ChileanHistory #AndesHistory #JesuitHistory #MapucheHistory #HistoricalArchives
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