sábado, 12 de septiembre de 2026

🔥💧💰 13 DE SEPTIEMBRE DE 1760: MENDOZA REMATÓ LA DISTRIBUCIÓN DEL AGUA EN 700 PESOS… Y UNO DE LOS COBRADORES RENUNCIÓ POR FALTA DE TIEMPO 🇦🇷📜(IMAGEN ILUSTRATIVA)


En la Mendoza colonial, controlar el agua significaba mucho más que decidir cuándo regar una viña: era organizar la supervivencia de una ciudad levantada en un territorio árido y completamente dependiente de sus acequias. El 13 de septiembre de 1760, un expediente del Cabildo dejó registrada una escena extraordinaria de aquella administración cotidiana. La distribución del agua había sido sacada a remate y Pedro Pacheco había obtenido la concesión por 700 pesos. Para reunir entre los vecinos el dinero correspondiente, las autoridades habían encargado la cobranza a Joseph Méndez de Sanjurjo y Francisco de Videla. Sin embargo, aquel 13 de septiembre Videla comunicó que no podía continuar con la tarea por falta de tiempo y fue reemplazado por Jacinto de Anzorena. La escena parece menor, pero el expediente revela algo mucho más grande: durante 1760 Mendoza atravesó una verdadera cadena de dificultades vinculadas al agua. El 31 de marzo el Cabildo ya reclamaba el pago de la prorrata realizada entre quienes utilizaban la toma del río; el 7 de junio Juan Gregorio de Molina, que tenía a su cargo la distribución privada, renunció ante los problemas para cobrar; y el 19 de julio, debido a la falta de agua para riego, el alcalde de Aguas Francisco de Coria recibió la orden de dirigirse a la toma del río y encauzar el caudal para hacerlo llegar nuevamente hasta la ciudad. Una recopilación documental que reproduce estas actuaciones remite precisamente a la misma serie del Archivo General de la Provincia de Mendoza: Época Colonial, Sección Gobierno, Carpeta 14, Documento 13. El problema era todavía más profundo. Estudios históricos del INCIHUSA-CONICET muestran que hacia mediados del siglo XVIII Mendoza tenía alrededor de 4.000 habitantes y unas 49 manzanas organizadas alrededor de la Plaza Mayor, mientras las acequias de Tabalqué y de la Ciudad resultaban esenciales para abastecer de agua potable y de riego al casco urbano. Apenas tres años antes, en 1757, un gran aluvión había alterado gravemente aquel sistema hidráulico y obligado a replantear parte de la red que protegía y alimentaba a la ciudad. El Departamento General de Irrigación recuerda además que Mendoza nació aprovechando una red hídrica preexistente y que desde los primeros tiempos coloniales las Actas Capitulares registraron continuos esfuerzos para conservar, limpiar y administrar acequias y cauces. Por eso, aquel cambio de cobrador del 13 de septiembre de 1760 no fue una simple anécdota administrativa: detrás de esos 700 pesos, las renuncias, las boletas impagas y las órdenes del Cabildo aparece una Mendoza donde hacer llegar el agua hasta las casas, chacras y viñedos exigía dinero, autoridades, trabajadores, mantenimiento y acuerdos entre vecinos. Más de dos siglos y medio después, el documento permite observar el antecedente remoto de una realidad que continúa definiendo a Mendoza: aquí, administrar el agua siempre significó administrar la vida. Fuente documental principal: AGPM, Época Colonial, Sección Gobierno, Carpeta 14, Documento 13, f. 25; contexto del expediente desde f. 16. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Agua #Acequias #MendozaColonial #CabildoDeMendoza #Riego #PatrimonioHistorico #ArchivoHistorico #HistoriaDelAgua #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalArchives

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