sábado, 12 de septiembre de 2026

🔥🌳⛓️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1796: OLIVOS, FRUTALES Y ESCLAVITUD — DOS FOJAS DEL MISMO PROTOCOLO REVELAN LAS DOS CARAS DE LA MENDOZA COLONIAL 🇦🇷📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 13 de septiembre de 1796, cuando Mendoza todavía formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, una escritura asentada ante escribano dejó registrada una operación aparentemente cotidiana: Clemente Godoy compró a Pedro Videla y a su esposa Ana María Fernandes un sitio situado en La Cañada, plantado con olivos y árboles frutales. El documento se conserva en el Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Colonial, Protocolo 131, folio 121. Pero al seguir las páginas de ese mismo registro aparece una secuencia mucho más reveladora. Apenas unas semanas antes, el 29 de agosto, Clemente Godoy había adquirido por 2.000 pesos otra hacienda cuyos límites alcanzaban la Calle Real de la Cañada y la acequia del Tajamar. Y apenas un día después de la compra del terreno con frutales, el 14 de septiembre, el protocolo registró un acto de naturaleza radicalmente distinta: José Godoy, sacerdote y hermano de Clemente, vendió a este último a Francisco, un adolescente afrodescendiente esclavizado de aproximadamente 14 o 15 años. Las tres operaciones aparecen en el mismo Protocolo 131, en torno a los folios 109, 121 y 123. La ubicación tampoco era menor. Investigaciones sobre la evolución urbana de Mendoza identifican la antigua Calle de la Cañada con la actual calle Ituzaingó, en inmediaciones del Área Fundacional y de la actual plaza Pedro del Castillo. Durante el siglo XVIII fue una arteria fundamental del casco colonial y también cumplió funciones vinculadas al drenaje y al complejo sistema de acequias que permitía sostener huertas, viñas y propiedades en una región árida. Estudios de la UNCuyo describen precisamente a la Cañada como una de las calles más importantes de aquella ciudad. El comprador tampoco era un personaje anónimo. Clemente Godoy Videla pertenecía a una de las familias destacadas de la sociedad mendocina y fue padre de Tomás Godoy Cruz, futuro diputado por Mendoza en el Congreso de Tucumán y gobernador provincial. Clemente desarrollaría además una extensa participación en la vida pública local. Pero quizá lo más estremecedor del protocolo sea la convivencia, separada por apenas unas páginas, entre la compra de tierra fértil, olivos y frutales y la compraventa legal de una persona adolescente. No se trataba de una excepcionalidad aislada. Un censo de 1777 registró que negros y negras representaban alrededor del 24 % de la población mendocina; para 1802, otro padrón contabilizó 2.140 personas esclavizadas dentro de una numerosa población afrodescendiente. La presencia africana y afromestiza fue, por lo tanto, una parte demográficamente importante de la Mendoza de fines del siglo XVIII. Así, el Protocolo 131 permite observar en unas pocas fojas una extraordinaria radiografía de la sociedad colonial: propiedades, acequias, árboles productivos, familias poderosas y, al mismo tiempo, seres humanos convertidos jurídicamente en bienes negociables. Francisco tenía apenas unos 14 o 15 años. Su nombre sobrevivió porque un escribano lo dejó asentado en una operación comercial. Más de dos siglos después, esa breve anotación permite devolverlo a la historia y recordar que detrás de cada escritura colonial existieron vidas reales. Fuente documental principal: AGPM, Época Colonial, Protocolo 131, especialmente ff. 109, 121 y 123. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #LaCañada #AreaFundacional #AfroMendocinos #Afrodescendientes #Esclavitud #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #MemoriaHistorica #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #AfroArgentineHistory #SlaveryHistory #HistoricalArchives

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