Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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jueves, 30 de julio de 2020
30 DE JULIO DE 1811: FUSILARON A MIGUEL HIDALGO — EL CURA QUE HIZO SONAR UNA CAMPANA Y DESPERTÓ LA LIBERTAD DE MÉXICO
El 30 de julio de 1811, a las siete de la mañana, un pelotón realista fusiló en Chihuahua a Miguel Hidalgo y Costilla, el sacerdote que apenas diez meses antes había convertido el repique de una campana en el llamado que estremeció a toda la Nueva España. Tenía 58 años y moría sin contemplar la independencia consumada, pero dejaba encendida una rebelión que ya no podría ser sofocada. Nacido el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, cerca de Pénjamo, Guanajuato, Hidalgo se formó en el Colegio de San Nicolás, en Valladolid —actual Morelia—, donde fue profesor, tesorero y rector. Hombre de extraordinaria cultura, dominó el latín y el francés, aprendió otomí y adquirió conocimientos de náhuatl y purépecha; estudió a Cicerón, Ovidio, Virgilio, san Jerónimo y otros autores que alimentaron su pensamiento crítico. Ya como párroco de Dolores procuró mejorar la vida de sus feligreses, muchos de ellos indígenas, promoviendo la apicultura, la alfarería, la producción de ladrillos y otros oficios que permitieran reducir su dependencia económica. La invasión napoleónica de España, la abdicación de la monarquía y la crisis de autoridad desataron conspiraciones en distintos territorios americanos. Hidalgo se vinculó con Ignacio Allende, Juan Aldama, Josefa Ortiz de Domínguez y otros partidarios de transformar el gobierno de la Nueva España. Cuando la conspiración de Querétaro fue descubierta y las autoridades comenzaron a actuar, los insurgentes decidieron adelantarse. Durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo hizo repicar las campanas de la parroquia de Dolores y convocó a la población a levantarse contra el mal gobierno. Aquel episodio, recordado como el Grito de Dolores, marcó el comienzo de la Guerra de Independencia de México. La pequeña fuerza inicial creció vertiginosamente mientras avanzaba por el Bajío: pasó por San Miguel el Grande, Celaya y Guanajuato, y en Atotonilco tomó como estandarte una imagen de la Virgen de Guadalupe, que se transformó en uno de los grandes símbolos de la insurgencia. Hidalgo no fue solamente el iniciador de una guerra. Desde el gobierno insurgente impulsó medidas de enorme alcance social: promovió la abolición de la esclavitud, la supresión de tributos que pesaban sobre las comunidades indígenas y la devolución de tierras para su cultivo. Su ejército ocupó importantes ciudades y llegó a amenazar la capital virreinal, pero las diferencias estratégicas entre Hidalgo y Allende, la falta de disciplina militar y la reacción realista fueron debilitando el movimiento. Después de la derrota sufrida el 17 de enero de 1811 en Puente de Calderón, los principales jefes marcharon hacia el norte en busca de armas y apoyo. El 21 de marzo fueron sorprendidos y capturados por las fuerzas de Ignacio Elizondo en Acatita de Baján; durante la emboscada murió Indalecio, hijo de Allende, y cerca de un millar de insurgentes terminó prisionero. Trasladado encadenado hasta Chihuahua, Hidalgo enfrentó una extensa causa militar en la que se le formularon decenas de cargos. Contrariamente a una versión muy difundida, la Inquisición no fue el tribunal que dictó la sentencia de muerte: la condena surgió del proceso militar y, antes de entregarlo al brazo secular, la autoridad eclesiástica lo despojó formalmente de su condición sacerdotal. La degradación se realizó el 29 de julio; a la mañana siguiente fue fusilado y posteriormente decapitado. Su cuerpo quedó sepultado por franciscanos en la capilla de San Antonio, mientras su cabeza fue enviada a Guanajuato y colocada, junto con las de Allende, Aldama y Mariano Jiménez, dentro de jaulas de hierro en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Allí permanecieron expuestas durante una década como advertencia contra quienes se atrevieran a desafiar al poder español. Después de la independencia, sus restos fueron reunidos y trasladados en 1823 a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México; en 1925 fueron depositados en la Columna de la Independencia, monumento popularmente conocido como el Ángel. Hidalgo no llegó a presenciar el nacimiento de la nación por la que entregó su vida, pero su muerte tampoco consiguió detenerla: Morelos, Guerrero y miles de insurgentes recogieron aquella bandera y continuaron la lucha hasta quebrar tres siglos de dominio colonial. Por eso Miguel Hidalgo no permanece únicamente como el cura de Dolores: es el hombre que convirtió una campana, una imagen guadalupana y la voz de un pueblo oprimido en el amanecer irreversible de la libertad mexicana. #MiguelHidalgo #CuraHidalgo #PadreDeLaPatria #GritoDeDolores #IndependenciaDeMéxico #HistoriaDeMéxico #México #Efemérides #Libertad #Insurgencia #VirgenDeGuadalupe #IgnacioAllende #AcatitaDeBaján #AlhóndigaDeGranaditas #MexicanIndependence #MiguelHidalgo #CryOfDolores #HistoryOfMexico #MexicanHistory #IndependenceHeroes
30 DE JULIO DE 1930: URUGUAY CONQUISTÓ EL PRIMER MUNDIAL — LA FINAL QUE CORONÓ AL PRIMER REY DEL FÚTBOL
El 30 de julio de 1930, el Estadio Centenario de Montevideo se convirtió en el escenario de una jornada fundacional: Uruguay derrotó 4 a 2 a la Argentina y se consagró como el primer campeón mundial de la historia. Aquel torneo había comenzado como una aventura incierta. No existieron eliminatorias: las selecciones fueron invitadas directamente y solo trece aceptaron participar, nueve americanas y cuatro europeas. La distancia, el largo viaje en barco, los elevados costos y el complejo contexto económico internacional desalentaron a numerosas federaciones del Viejo Continente; únicamente Bélgica, Francia, Rumania y Yugoslavia cruzaron el Atlántico para sumarse a una competencia que todavía no podía imaginar la dimensión que alcanzaría con el paso del tiempo. Los trece participantes quedaron distribuidos en cuatro grupos. Argentina dominó el Grupo 1 tras vencer 1 a 0 a Francia, 6 a 3 a México y 3 a 1 a Chile; luego goleó 6 a 1 a Estados Unidos en semifinales. Uruguay, por su parte, ganó el Grupo 3 sin recibir goles: superó 1 a 0 a Perú y 4 a 0 a Rumania, antes de aplastar 6 a 1 a Yugoslavia para alcanzar la definición. Así, los dos gigantes del Río de la Plata volvieron a enfrentarse en una final internacional, apenas dos años después de que los uruguayos derrotaran a los argentinos en el partido decisivo de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928. La final comenzó a las 15.30 ante un Centenario desbordado de pasión. El árbitro belga Jean —también conocido como John— Langenus debió resolver una disputa insólita: cada selección pretendía jugar con su propio balón. Como todavía no existía una pelota oficial obligatoria, se determinó mediante un sorteo que durante el primer tiempo se utilizaría la presentada por Argentina y, en el segundo, la elegida por Uruguay. La Albiceleste, dirigida por Francisco Olázar y Juan José Tramutola, formó con Juan Botasso; José Della Torre y Fernando Paternoster; Juan Evaristo, Luis Monti y Pedro Arico Suárez; Carlos Peucelle, Francisco Varallo, Guillermo Stábile, Manuel Ferreira y Mario Evaristo. La Celeste de Alberto Suppici salió con Enrique Ballestrero; José Nasazzi y Ernesto Mascheroni; José Leandro Andrade, Lorenzo Fernández y Álvaro Gestido; Pablo Dorado, Héctor Scarone, Héctor Castro, Pedro Cea y Santos Iriarte. Uruguay golpeó primero: a los 12 minutos, Pablo Dorado venció a Botasso y puso el 1 a 0. Argentina reaccionó con carácter y fútbol. Carlos Peucelle igualó a los 20 y Guillermo Stábile, máximo goleador del campeonato con ocho tantos, estableció el 2 a 1 a los 37 minutos. La selección argentina se marchó al descanso en ventaja y estuvo cerca de aumentar la diferencia cuando Francisco Varallo estrelló un remate contra el poste. Sin embargo, el delantero arrastraba una lesión en la rodilla que se agravó durante el encuentro y, en una época sin cambios reglamentarios, debió continuar disminuido. En el complemento, Uruguay desplegó una reacción que quedó grabada para siempre en la memoria del fútbol. Pedro Cea empató a los 57 minutos y Santos Iriarte, con un potente disparo desde larga distancia, marcó el 3 a 2 a los 68. Argentina todavía tuvo una oportunidad cuando Stábile volvió a encontrarse con el poste, pero a los 89 minutos Héctor Castro, conocido como “el Divino Manco” por haber perdido parte de un brazo durante su juventud, conectó de cabeza el cuarto gol y desató la celebración definitiva. El capitán José Nasazzi recibió el trofeo de manos del presidente de la FIFA, Jules Rimet, y Uruguay escribió la primera página dorada de los campeonatos mundiales. Aquel 4 a 2 no fue simplemente el desenlace de un partido. Fue el nacimiento de una tradición capaz de atravesar generaciones, fronteras y continentes. Uruguay se convirtió en el primer monarca del planeta, mientras Argentina regresó como subcampeona después de protagonizar una campaña extraordinaria y presentar al primer gran artillero mundialista, Guillermo Stábile. En aquella tarde de Montevideo, entre dos balones, seis goles y una rivalidad rioplatense llevada al límite, el fútbol encontró por primera vez a su campeón del mundo. #Uruguay1930 #PrimerMundial #CopaDelMundo #UruguayCampeón #Argentina #SelecciónArgentina #LaCeleste #Albiceleste #EstadioCentenario #Montevideo #HistoriaDelFútbol #FútbolRioplatense #Efemérides #UnDíaComoHoy #GuillermoStábile #JoséNasazzi #WorldCup1930 #FirstWorldCup #WorldCupHistory #UruguayChampion #ArgentinaFootball #FootballHistory #HistoricFinal #CentenarioStadium #OnThisDay
30 DE JULIO DE 1975: JIMMY HOFFA DESAPARECIÓ PARA SIEMPRE — EL JEFE SINDICAL QUE CONVIRTIÓ A LOS CAMIONEROS EN UN IMPERIO ENTRE EL PODER Y LA MAFIA
El 30 de julio de 1975, James Riddle “Jimmy” Hoffa llegó al estacionamiento del restaurante Machus Red Fox, en Bloomfield Township, un suburbio de Detroit, para mantener una reunión que podía decidir su regreso al poder sindical. Tenía 62 años y esperaba encontrarse con Anthony “Tony Jack” Giacalone y Anthony “Tony Pro” Provenzano, dos hombres vinculados por las autoridades al crimen organizado. Cerca de las 14.15 llamó por teléfono a su esposa, Josephine, para decirle que nadie había aparecido. Después de aquella comunicación se perdió todo rastro suyo: nunca se encontró su cuerpo y ninguna persona fue acusada formalmente por su desaparición. Nacido el 14 de febrero de 1913 en Brazil, Indiana, Hoffa conoció desde niño la dureza del mundo laboral. Tras la muerte de su padre, un minero, se mudó con su familia a Detroit y abandonó tempranamente la escuela para trabajar. Su ingreso al sindicalismo no ocurrió como dirigente de camioneros en Indiana, sino mientras era empleado de un depósito de la cadena Kroger: en 1932, con apenas 19 años, encabezó una huelga contra las malas condiciones y el trato injusto que sufrían los trabajadores. Al año siguiente se incorporó a los Teamsters y comenzó un ascenso vertiginoso: fue agente del Local 299 de Detroit, presidente de esa seccional desde 1937, vicepresidente nacional en 1952 y máximo conductor de la International Brotherhood of Teamsters entre 1957 y 1971. Carismático, combativo y dueño de una formidable capacidad negociadora, convirtió al sindicato en una de las organizaciones laborales más poderosas de Estados Unidos. Durante su presidencia, los Teamsters superaron los dos millones de afiliados y en 1964 Hoffa alcanzó su mayor conquista: el National Master Freight Agreement, un convenio que reunió bajo un mismo contrato a más de 400.000 conductores del transporte de cargas y fortaleció salarios, beneficios y condiciones laborales a escala nacional. Para miles de trabajadores fue un defensor implacable que contribuyó a elevar a numerosas familias hacia la clase media; para sus adversarios, representó una concentración de poder capaz de paralizar buena parte de la economía estadounidense. Pero aquella estructura también quedó envuelta en investigaciones, violencia interna y relaciones con figuras del crimen organizado. Hoffa fue perseguido políticamente por Robert F. Kennedy, primero desde una comisión del Senado y después desde el Departamento de Justicia. En 1964 fue condenado por intentar manipular a un jurado y también por fraude y conspiración relacionados con el manejo de fondos sindicales. Las penas acumuladas sumaron 13 años, no veinte, y comenzó a cumplirlas en una prisión federal en 1967. El presidente Richard Nixon conmutó su condena el 23 de diciembre de 1971, después de que Hoffa hubiera permanecido encarcelado durante menos de cinco años, pero impuso una condición decisiva: no podría intervenir directa ni indirectamente en la conducción de organizaciones sindicales hasta marzo de 1980. Lejos de retirarse, Hoffa inició una batalla judicial y política para recuperar su lugar al frente de los Teamsters. Su regreso amenazaba intereses internos y podía alterar relaciones construidas durante sus años de prisión. En ese clima de rivalidades, viejas lealtades y presiones clandestinas se produjo la cita del 30 de julio de 1975. Desde entonces surgieron confesiones contradictorias, excavaciones, pistas falsas y teorías que situaron sus restos en granjas, depósitos, incineradores, estadios y terrenos de distintos estados, pero ninguna logró resolver definitivamente el misterio. Fue declarado legalmente muerto en 1982 y, al cumplirse cincuenta años de su desaparición, el FBI informó que la investigación continuaba abierta y que todavía seguía examinando pistas creíbles. Jimmy Hoffa quedó atrapado para siempre entre dos imágenes imposibles de separar: la del líder que unificó a cientos de miles de trabajadores y conquistó mejoras históricas, y la del dirigente que construyó su poder entre pactos, amenazas y amistades peligrosas. Su desaparición no solo borró a un hombre del mapa: creó uno de los enigmas criminales más célebres del siglo XX. Más de medio siglo después, la pregunta continúa suspendida sobre Detroit como una sombra: ¿quién hizo desaparecer a Jimmy Hoffa y dónde ocultaron su cuerpo? #JimmyHoffa #Hoffa #30DeJulio #MisteriosDeLaHistoria #HistoriaSindical #Sindicatos #Camioneros #Teamsters #Detroit #CrimenOrganizado #MafiaEstadounidense #CasosSinResolver #DesaparicionesMisteriosas #Efemérides #HistoriaContemporánea #UnsolvedMystery #JimmyHoffaMystery #AmericanHistory #LaborHistory #TeamstersUnion #OrganizedCrime #DetroitHistory #ColdCase #MissingPerson #HistoricalMystery
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Efemérides
Mendoza, Argentina
Municipio de Bloomfield, Míchigan, EE. UU.
30 DE JULIO DE 1863: NACIÓ HENRY FORD — EL HOMBRE QUE PUSO AL MUNDO SOBRE RUEDAS Y CONVIRTIÓ LA FÁBRICA EN UNA REVOLUCIÓN
El 30 de julio de 1863, en una granja de Springwells Township, territorio que hoy forma parte de Dearborn, Michigan, nació Henry Ford, el hombre que no inventó el automóvil ni la cadena de montaje, pero que consiguió perfeccionar un sistema productivo capaz de fabricar millones de vehículos con una velocidad y un costo hasta entonces inimaginables. Desde pequeño quedó cautivado por engranajes, relojes y máquinas de vapor; a los 15 años ya había construido un pequeño motor y, decidido a escapar de la vida agrícola, viajó a Detroit para formarse como aprendiz de maquinista en James F. Flower & Brothers y Detroit Dry Dock Company. Posteriormente reparó motores Westinghouse y en 1891 ingresó en Edison Illuminating Company, donde ascendió a ingeniero jefe y conoció a Thomas Alva Edison, quien se convertiría en su amigo y mentor. En 1896 terminó su primer vehículo, el rudimentario Quadricycle, impulsado por un motor de gasolina y sostenido sobre cuatro ruedas de bicicleta. Después de abandonar la compañía eléctrica, Ford fundó en 1899 la Detroit Automobile Company, que quebró aproximadamente 18 meses más tarde. Su siguiente proyecto, la Henry Ford Company, también terminó sin él y fue reorganizado por sus inversores con la participación del ingeniero Henry Leland, dando origen a Cadillac. Lejos de rendirse, Ford utilizó las carreras para demostrar la potencia de sus motores, atraer publicidad y recuperar la confianza de nuevos socios. Finalmente, el 16 de junio de 1903, junto con otros doce inversores y un capital inicial de US$28.000, constituyó la Ford Motor Company. Su gran salto llegó en 1908 con el Model T: un vehículo resistente, sencillo de reparar y pensado para quienes hasta entonces contemplaban el automóvil como un lujo inalcanzable. En 1913, Ford y su equipo implantaron en la planta de Highland Park una línea de montaje móvil inspirada en procedimientos utilizados previamente por otras industrias. En lugar de desplazar cuadrillas alrededor del automóvil, el vehículo avanzaba frente a trabajadores especializados en tareas concretas. El tiempo necesario para montar un chasis cayó de más de doce horas a aproximadamente noventa minutos y el precio del Model T descendió desde unos US$825 en 1908 hasta US$260 en 1925. Cuando su fabricación concluyó en 1927, se habían producido más de quince millones de unidades; para 1918, aproximadamente la mitad de los automóviles que circulaban en Estados Unidos eran Model T. En 1914 sorprendió al mundo industrial al establecer la célebre remuneración de cinco dólares diarios, casi el doble de lo habitual, y reducir los turnos de nueve a ocho horas. La medida atrajo a miles de aspirantes, disminuyó la enorme rotación laboral y permitió que la fábrica funcionara durante tres turnos. Sin embargo, aquel supuesto progreso también tenía un rostro paternalista: parte del beneficio dependía de investigaciones sobre la vida privada, la conducta familiar, los hábitos y hasta la forma de administrar el dinero de los empleados, realizadas por el llamado Departamento Sociológico de Ford. Su relación con los trabajadores organizados fue todavía más contradictoria. Ford combatió durante años la sindicalización y su aparato de seguridad atacó brutalmente a dirigentes de la UAW durante la denominada Batalla del Paso Elevado, en 1937. La compañía no firmó su primer acuerdo sindical hasta junio de 1941, después de huelgas, resoluciones oficiales y una prolongada confrontación. Su gigantesco legado industrial tampoco puede separarse de una de sus facetas más oscuras: su antisemitismo público y documentado. En 1918 compró el semanario The Dearborn Independent y desde 1920 difundió la serie The International Jew, construida sobre falsedades y teorías conspirativas, incluidas ideas procedentes de Los protocolos de los sabios de Sion, una célebre falsificación antisemita. Aquellos textos circularon internacionalmente, alimentaron movimientos extremistas y mancharon de manera irreversible su reputación. Ford publicó una disculpa en 1927 y ordenó cerrar el periódico, pero gran parte del material continuó reproduciéndose en otros países. Tras la muerte de su hijo Edsel en 1943, Ford regresó brevemente a la presidencia de la compañía y en 1945 entregó el mando a su nieto Henry Ford II. Murió el 7 de abril de 1947, a los 83 años, víctima de una hemorragia cerebral en su residencia de Fair Lane. Su historia permanece marcada por una contradicción imposible de ignorar: fue el industrial que democratizó el automóvil, abarató la producción y modificó para siempre la vida urbana, el trabajo y el consumo, pero también un empresario autoritario cuyas campañas antisemitas y antisindicales dejaron una herencia profundamente cuestionada. Henry Ford no creó desde cero la producción en masa: hizo algo igualmente trascendental y temible, la convirtió en el motor de una nueva época. #HenryFord #Ford #FordMotorCompany #ModeloT #ModelT #HistoriaDelAutomóvil #HistoriaIndustrial #ProducciónEnMasa #CadenaDeMontaje #RevoluciónIndustrial #Efemérides #UnDíaComoHoy #Historia #AutomotiveHistory #IndustrialHistory #MassProduction #AssemblyLine #OnThisDay #History
30 DE JULIO DE 2014: MURIÓ JULIO GRONDONA — EL HOMBRE QUE GOBERNÓ 35 AÑOS LA AFA Y CONVIRTIÓ EL FÚTBOL EN UN IMPERIO DE GLORIA, PODER Y SOMBRAS
El 30 de julio de 2014 terminaba una de las eras más extensas, influyentes y controvertidas del deporte argentino: a los 82 años moría en Buenos Aires Julio Humberto Grondona, víctima de la ruptura de un aneurisma en la aorta abdominal. Su fallecimiento, ocurrido pocos días después de que la Selección disputara la final del Mundial de Brasil, dejó vacío el sillón que había ocupado durante 35 años consecutivos al frente de la Asociación del Fútbol Argentino. Nacido en Avellaneda el 18 de septiembre de 1931 y criado en Sarandí, Grondona soñó primero con triunfar dentro de una cancha: fue volante creativo en las divisiones juveniles de River Plate y posteriormente pasó a Defensores de Belgrano, aunque nunca consiguió consolidarse en la máxima categoría. Su verdadero destino no estaba en el césped, sino en los despachos donde se decidía el futuro de la pelota. El 11 de enero de 1957 fundó, junto con su hermano Héctor y un grupo de amigos del barrio, Arsenal Fútbol Club. Desde aquella modesta institución de Sarandí comenzó una carrera dirigencial extraordinaria: fue presidente durante casi dos décadas y consiguió que Arsenal ingresara oficialmente en los torneos de la AFA en 1961. Más tarde trasladó su influencia a Independiente, club del que fue presidente entre 1976 y 1979. Durante ese período el Rojo conquistó la Copa Interamericana de 1976 y los torneos Nacionales de 1977 y 1978, incluido aquel inolvidable campeonato ganado ante Talleres de Córdoba con apenas ocho jugadores en el campo. El 6 de abril de 1979 fue elegido por unanimidad presidente de la AFA y permaneció en el cargo hasta el último día de su vida, atravesando la dictadura militar y todos los gobiernos democráticos posteriores. Desde 1988 también integró la cúpula de la FIFA, donde llegó a ser vicepresidente sénior y presidente de su poderosa Comisión de Finanzas, convirtiéndose en uno de los dirigentes con mayor influencia dentro del fútbol mundial. Bajo su conducción, Grondona respaldó la llegada de Carlos Salvador Bilardo a la Selección en 1983, una decisión duramente discutida que terminó coronada con el campeonato mundial de México 1986 y la final de Italia 1990. Durante sus 35 años de mandato, la Argentina obtuvo además las Copas América de 1991 y 1993, la Copa Confederaciones de 1992, las medallas olímpicas doradas de Atenas 2004 y Pekín 2008 y seis campeonatos mundiales Sub-20: 1979, 1995, 1997, 2001, 2005 y 2007. Sin embargo, su historia también quedó cubierta por profundas sombras. Su capacidad para sobrevivir a gobiernos, crisis económicas, escándalos y enfrentamientos internos alimentó la imagen de un poder personal casi inexpugnable. Fue cuestionado por la concentración de decisiones, la escasa transparencia institucional y sus cambiantes alianzas políticas y empresariales. En 2009 rompió el prolongado vínculo televisivo con TSC y el Grupo Clarín para asociar a la AFA con el programa estatal Fútbol para Todos, una transformación que alteró para siempre el negocio de las transmisiones deportivas. Después de su muerte, testimonios e investigaciones relacionados con el FIFAgate también lo señalaron como participante de mecanismos de sobornos dentro del fútbol internacional; al haber fallecido antes del estallido judicial del escándalo, nunca llegó a enfrentar personalmente esas acusaciones ante un tribunal. Grondona construyó clubes, sostuvo procesos deportivos exitosos y llevó a la Argentina hasta la cima del mundo, pero también dejó una estructura marcada por el personalismo, los secretos y las sospechas. Su célebre anillo proclamaba que “Todo pasa”; sin embargo, su figura continúa provocando admiración, rechazo y debate. Porque Julio Grondona no fue simplemente un presidente de la AFA: fue el arquitecto, el guardián y el símbolo de un sistema que durante más de tres décadas gobernó el fútbol argentino desde las luces del triunfo y desde las sombras del poder. #JulioGrondona #DonJulio #AFA #FútbolArgentino #HistoriaDelFútbol #SelecciónArgentina #México86 #CarlosBilardo #ArsenalDeSarandí #Independiente #FIFA #TodoPasa #Efemérides #MemoriaArgentina #ArgentineFootball #FootballHistory #ArgentinaNationalTeam #WorldCupHistory #FIFAGate #SoccerHistory
30 DE JULIO DE 2003: EL ÚLTIMO ESCARABAJO ABANDONÓ LA FÁBRICA — 21.529.464 AUTOS Y EL FIN DE UNA LEYENDA
El 30 de julio de 2003, entre flores, música de mariachis, aplausos y lágrimas de los trabajadores, la planta de Volkswagen en Puebla, México, despidió al último Escarabajo clásico. Era una unidad azul de la serie “Última Edición”, llevaba el número 21.529.464 y cerraba una de las historias más extensas, controvertidas y extraordinarias de la industria automotriz. No fue el último vehículo que utilizó el nombre Beetle —sus reinterpretaciones modernas continuaron fabricándose hasta 2019—, sino el último ejemplar del Volkswagen Type 1 original, prácticamente fiel a la silueta que había conquistado al mundo durante más de seis décadas Su origen se remonta a la Alemania de la década de 1930. El 17 de enero de 1934, el ingeniero Ferdinand Porsche presentó un memorándum proponiendo un automóvil popular, resistente, liviano y capaz de transportar a cuatro adultos a una velocidad sostenida de 100 kilómetros por hora. El 22 de junio de ese año, la Asociación de la Industria Automotriz Alemana contrató oficialmente a su oficina para desarrollar los prototipos del futuro “auto del pueblo” El régimen de Adolf Hitler transformó aquella iniciativa técnica en un poderoso proyecto propagandístico. En 1938 colocó la piedra fundamental de una enorme fábrica junto al canal Mittelland y la red ferroviaria, en el territorio donde posteriormente crecería la ciudad de Wolfsburgo. El automóvil recibió el nombre de KdF-Wagen y se ofreció mediante un sistema de ahorro por estampillas. Unas 336.638 personas se incorporaron al plan, pero la Segunda Guerra Mundial frustró la promesa: la fábrica fue integrada a la economía bélica, empleó trabajadores forzados y produjo principalmente vehículos y material militar. Hasta el final del conflicto solamente habían salido de allí alrededor de 630 automóviles civiles, mientras miles de ahorristas jamás recibieron el coche por el que habían pagado La verdadera producción masiva comenzó después de la derrota del nazismo. Bajo la administración militar británica, el mayor Ivan Hirst evitó el desmantelamiento de la planta y consiguió un pedido inicial de 20.000 vehículos para las fuerzas de ocupación. El 27 de diciembre de 1945 arrancó la fabricación en serie y, pese a la escasez de acero, carbón, alimentos y mano de obra, durante 1946 se alcanzó un ritmo cercano a los mil automóviles mensuales. De las ruinas de la guerra comenzaba a surgir uno de los mayores símbolos de la recuperación industrial alemana Su motor trasero refrigerado por aire, su mecánica sencilla, la carrocería redondeada y su reconocible sonido lo hicieron popular en continentes enteros. En 1955 se celebró la unidad un millón y, en 1972, el Escarabajo superó al Ford Modelo T como el automóvil de mayor producción acumulada hasta entonces. Brasil comenzó a fabricarlo industrialmente en 1959, mientras que la planta mexicana de Puebla inició sus operaciones en 1967. Allí se construyeron aproximadamente 1.691.542 Sedanes, muchos convertidos en los célebres taxis conocidos como “Vochos”, inseparables durante décadas del paisaje urbano mexicano. Finalmente llegó aquel 30 de julio de 2003. Los últimos 3.000 ejemplares fueron fabricados como una edición especial en colores Azul Acuario y Beige Luna Cosecha, con molduras, espejos y tazas cromadas. Cuando el último automóvil descendió lentamente de la línea de montaje, no terminaba únicamente la producción de un modelo: se despedía una máquina que había sobrevivido a una dictadura, una guerra mundial, la reconstrucción de Europa, la cultura hippie, las rutas americanas y millones de historias familiares. Hoy aquel último Escarabajo se conserva en Wolfsburgo, pero su verdadero museo continúa estando en las calles, en los encuentros de coleccionistas y en la memoria de quienes todavía reconocen su inconfundible motor antes de verlo aparecer. #VolkswagenEscarabajo #Escarabajo #VolkswagenSedán #Vocho #Fusca #HistoriaAutomotriz #AutosClásicos #Efemérides #UnDíaComoHoy #Puebla #México #FerdinandPorsche #VolkswagenBeetle #VWBeetle #ClassicCars #AutomotiveHistory #CarHistory #VintageCars #EndOfAnEra #MadeInMexico
Imágenes Históricas. Levantando una bandera sobre el Reichstag, 1945
"Esto es lo que estaba esperando durante 1.400 días", dijo Yevgeny Khaldei, nacido en Ucrania, mientras contemplaba las ruinas de Berlín el 2 de mayo de 1945. Después de cuatro años de lucha y fotografía en Europa del Este, llegó el soldado del Ejército Rojo. en el corazón de la patria de los nazis armados con su telémetro Leica III y una enorme bandera soviética que su tío, un sastre, le había confeccionado con tres manteles rojos. Adolf Hitler se había suicidado dos días antes, sin embargo, la guerra aún estaba en su apogeo cuando Khaldei se dirigió al Reichstag. Allí les dijo a tres soldados que se unieran a él, y treparon escaleras rotas hacia el parapeto empapado de sangre del edificio del parlamento. Mirando a través de su cámara, Khaldei supo que tenía la foto que esperaba: "Estaba eufórico". Al imprimir, Khaldei dramatizó la imagen intensificando el humo y oscureciendo el cielo, incluso rascando parte de lo negativo, para crear una escena romántica que era en parte realidad, en parte artificio y todo patriotismo. Publicada en la revista rusa Ogonek, la imagen se convirtió en un icono de propaganda instantánea. Y no es de extrañar. La bandera que sobresalía del corazón del enemigo exaltaba a la nobleza del comunismo, proclamaba a los soviéticos los nuevos señores superiores e insinuaba que al bajar el telón de la guerra, el primer ministro Joseph Stalin pronto izaría una nueva y fría plancha de hierro por toda la tierra.
miércoles, 29 de julio de 2020
29 DE JULIO DE 1945: EL INFIERNO DEL USS INDIANAPOLIS — ENTREGÓ EL CORAZÓN DE LA BOMBA ATÓMICA Y DESAPARECIÓ ENTRE TORPEDOS, SED Y TIBURONES
En los últimos minutos del día 29 y primeros minutos del 30 de julio de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su desenlace, el mar de Filipinas se convirtió en escenario de una de las tragedias más estremecedoras de la historia naval estadounidense. El protagonista fue el USS Indianapolis, un crucero pesado de la clase Portland construido por la New York Shipbuilding Corporation en Camden, Nueva Jersey, botado en 1931 y veterano de numerosas operaciones en el Pacífico. Meses antes había sido alcanzado por un avión kamikaze durante la campaña de Okinawa y, luego de ser reparado en Mare Island, recibió una misión tan secreta que la mayoría de sus tripulantes ignoraba qué transportaba. El 16 de julio partió de California rumbo a la isla de Tinian llevando piezas fundamentales y material de uranio enriquecido destinado a Little Boy, la bomba atómica que sería lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto. Tras cruzar el Pacífico a gran velocidad, entregó su carga el 26 de julio y continuó hacia Guam; desde allí zarpó rumbo a Leyte, en Filipinas, sin escolta y sin haber recibido información completa sobre la presencia de submarinos enemigos en su ruta. Poco después de la medianoche, el submarino japonés I-58, comandado por Mochitsura Hashimoto, detectó su silueta y lanzó una salva de torpedos. Dos impactos destrozaron el costado de estribor, provocaron incendios y dejaron al buque herido de muerte. El Indianapolis desapareció bajo las aguas en aproximadamente doce minutos, con tan poca rapidez para organizar la evacuación que muchos botes y equipos de supervivencia no pudieron ser utilizados. De los casi 1.200 marinos y soldados que viajaban a bordo, alrededor de 300 se hundieron con el barco y cerca de 900 quedaron dispersos en el océano, muchos apenas sostenidos por chalecos salvavidas, redes flotantes o restos del crucero. La destrucción de los sistemas de comunicación, sumada a graves errores en los procedimientos para informar que el buque no había llegado a destino, hizo que nadie iniciara inmediatamente una búsqueda. Durante más de cuatro días, los supervivientes soportaron heridas abiertas, quemaduras, hambre, un sol abrasador, noches heladas, sed extrema y el progresivo deterioro de unos salvavidas que perdían flotabilidad. Algunos, desesperados, bebieron agua de mar y comenzaron a sufrir delirios, convulsiones y alucinaciones; hubo hombres que se alejaron de los grupos, atacaron a sus compañeros o se sumergieron convencidos de que encontrarían agua potable debajo de la superficie. A ese infierno se sumaron los tiburones oceánicos de puntas blancas y otras especies atraídas por la sangre, los cuerpos y el movimiento de los náufragos. Atacaron tanto a muertos como a hombres debilitados, aunque el número exacto de personas devoradas nunca pudo establecerse y fue muy inferior a las cifras legendarias difundidas durante décadas. Los supervivientes intentaban permanecer unidos, golpeaban el agua cuando aparecían las aletas y se turnaban para descansar sobre los pocos restos flotantes disponibles. Finalmente, el 2 de agosto, el piloto Wilbur Gwinn observó casualmente una mancha de petróleo y numerosos hombres en el agua durante un vuelo de patrulla. La alarma movilizó un hidroavión PBY Catalina, cuyo comandante Adrian Marks decidió amerizar pese al riesgo para recoger náufragos, y a varios buques, entre ellos el USS Cecil J. Doyle. Cuando terminó el rescate, solamente 316 hombres seguían vivos. Entre ellos estaba el capitán Charles Butler McVay III, quien meses después fue sometido a consejo de guerra y condenado por haber puesto en peligro el barco al suspender la navegación en zigzag, pese a que Hashimoto declaró que aquella maniobra probablemente no habría evitado el ataque. McVay continuó en servicio y se retiró en 1949 con el grado de contralmirante, pero cargó durante años con la tragedia y murió por suicidio en 1968. Después de una prolongada campaña impulsada por supervivientes, historiadores y familiares, el Congreso estadounidense declaró en 2000 que su condena había constituido una injusticia, y en 2001 la Marina incorporó formalmente esa exoneración a su expediente. El USS Indianapolis había completado una de las misiones más secretas y trascendentales de la guerra, pero su tripulación terminó abandonada en medio del océano por una combinación devastadora de torpedos, comunicaciones destruidas y fallas administrativas. Su historia no es solamente la de un barco hundido: es el relato de casi novecientos hombres enfrentados durante días a la inmensidad del mar, mientras el mundo desconocía que seguían vivos y luchaban por regresar. #USSIndianapolis #SegundaGuerraMundial #HistoriaNaval #GuerraDelPacífico #ProyectoManhattan #LittleBoy #Hiroshima #Tiburones #Náufragos #HistoriaMilitar #Efemérides #UnDíaComoHoy #MendozAntigua #WorldWarII #WWIIHistory #USSIndianapolisCA35 #NavalHistory #PacificWar #ManhattanProject #SurvivalAtSea #MilitaryHistory #OnThisDay #HistoryFacts
29 DE JULIO DE 1890: MURIÓ VAN GOGH — EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ EL DOLOR EN COLOR Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA HISTORIA DEL ARTE
El 29 de julio de 1890, en una pequeña habitación de la posada Ravoux, en Auvers-sur-Oise, Francia, moría Vincent van Gogh. Tenía apenas 37 años y agonizaba desde hacía dos días a causa de una herida de bala en el pecho. Su hermano Theo, compañero inseparable, sostén económico y principal confidente, permaneció junto a él durante sus últimas horas. Terminaba así una existencia breve, atormentada y extraordinariamente fecunda, pero comenzaba la inmortalidad de uno de los artistas que transformarían para siempre la manera de representar el color, la naturaleza y las emociones humanas Vincent Willem van Gogh había nacido el 30 de marzo de 1853 en Zundert, Países Bajos, dentro de una familia encabezada por el pastor protestante Theodorus van Gogh y Anna Cornelia Carbentus. Fue el mayor de seis hermanos y recibió el mismo nombre que un niño de la familia nacido muerto exactamente un año antes. A los 16 años comenzó a trabajar en la firma internacional de comerciantes de arte Goupil & Co., pasando por sus sucursales de La Haya, Londres y París entre 1869 y 1876. Sin embargo, todavía estaba lejos de imaginar que sería pintor: después trabajó como maestro, ayudante de predicador y misionero entre los mineros del Borinage belga. Recién en 1880, cuando tenía 27 años, decidió entregarse por completo al dibujo y convertir el arte en el centro de su vida Su formación fue irregular, exigente y, en gran medida, construida mediante la práctica obsesiva. En La Haya recibió lecciones del pintor Anton Mauve; después se instaló en Nuenen, donde retrató campesinos, tejedores y trabajadores con una paleta oscura y terrosa. Allí realizó en 1885 Los comedores de patatas, considerada su primera gran composición. Durante una breve estadía en Amberes conoció de cerca la pintura de Rubens y asistió por un tiempo a la Academia. Pero el gran cambio se produjo cuando llegó a París en 1886: el contacto con el impresionismo, el neoimpresionismo, las estampas japonesas y artistas como Paul Signac, Émile Bernard, Toulouse-Lautrec, Seurat y Gauguin iluminó definitivamente sus colores. Los marrones y negros de sus primeras obras comenzaron a ceder ante amarillos intensos, azules profundos, verdes vibrantes y contrastes complementarios. En febrero de 1888 viajó a Arlés buscando el sol y la luminosidad del sur de Francia. Allí pintó algunos de sus trabajos más célebres, entre ellos las series de Los girasoles, escenas de cosechas, puentes, cafés nocturnos y su habitación en la llamada Casa Amarilla. Soñaba con fundar una comunidad de artistas, pero únicamente Paul Gauguin aceptó acompañarlo. Vivieron y trabajaron juntos durante dos meses, en una convivencia creativa marcada también por fuertes discusiones. El 23 de diciembre de 1888, durante una grave crisis, Van Gogh se cortó una parte de la oreja izquierda. Tras nuevas recaídas, el 8 de mayo de 1889 ingresó voluntariamente en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence. Lejos de abandonar la pintura, produjo allí alrededor de 150 cuadros. En ese período creó Los lirios, paisajes de cipreses y olivos y, en junio de 1889, la inolvidable Noche estrellada, inspirada en la vista y en los recuerdos del paisaje que contemplaba desde el hospital. En mayo de 1890 abandonó Saint-Rémy y se instaló en Auvers-sur-Oise, un pueblo situado unos 30 kilómetros al norte de París, donde quedó bajo la atención del doctor Paul Gachet. Durante sus últimos 70 días desarrolló una actividad descomunal: realizó 74 pinturas, numerosos dibujos y su primer y único grabado. Contrariamente al mito del artista absolutamente ignorado, antes de morir ya había expuesto, recibido elogios de algunos críticos y alcanzado cierto reconocimiento entre sus colegas, aunque estaba muy lejos de la fama pública y comercial que llegaría después. El 27 de julio, según el relato histórico aceptado por las principales instituciones dedicadas a su obra, se disparó en el pecho en las afueras de Auvers. Consiguió regresar herido a la posada y murió durante la madrugada del día 29. Fue sepultado al día siguiente en el cementerio de Auvers-sur-Oise. En aproximadamente una década de actividad artística dejó más de 850 pinturas, cerca de 1.300 obras sobre papel, más de 35 autorretratos y cientos de cartas que permiten conocer sus ideas, sus dudas y su deslumbrante concepción del color. Theo había sostenido su carrera durante años, pero después de la muerte de ambos fue Johanna van Gogh-Bonger, viuda de Theo, quien conservó las pinturas, difundió las cartas y organizó exposiciones decisivas para que el mundo comprendiera la magnitud de aquel legado. Vincent no vivió para contemplar su consagración, pero sus cielos turbulentos, sus campos de trigo, sus cipreses, sus campesinos y sus girasoles terminaron conquistando aquello que en vida parecía imposible: la eternidad. #VincentVanGogh #VanGogh #HistoriaDelArte #Postimpresionismo #ArteUniversal #Pintura #Efemérides #UnDíaComoHoy #NocheEstrellada #LosGirasoles #GeniosDelArte #ArtHistory #PostImpressionism #TheStarryNight #Sunflowers #FamousPainters #OnThisDay #EuropeanArt
29 DE JULIO DE 1973: MURIÓ “PAPILLON” — EL PRESO QUE CONVIRTIÓ EL INFIERNO DEL BAGNE EN UNA LEYENDA ENTRE LA FUGA, LA LIBERTAD Y EL MITO
El 29 de julio de 1973 murió en Madrid Henri Charrière, el exconvicto francés que alcanzó fama mundial bajo el nombre de “Papillon”. Tenía 66 años y padecía cáncer de garganta. Su vida había recorrido un camino casi imposible: pasó de los bajos fondos parisinos y las colonias penitenciarias de la Guayana Francesa a convertirse en escritor superventas, celebridad internacional y símbolo universal de la lucha por la libertad. Sin embargo, detrás de aquella historia extraordinaria quedó una pregunta que continúa abierta: ¿cuánto había vivido realmente Charrière y cuánto pertenecía a las experiencias de otros presidiarios o a la fuerza irresistible de la literatura? Henri Charrière había nacido el 16 de noviembre de 1906 en Saint-Étienne-de-Lugdarès, una pequeña localidad de la región francesa de Ardèche. Perdió a su madre durante la infancia y, con 17 años, ingresó en la Marina francesa, donde permaneció aproximadamente dos años. Más tarde se instaló en París y comenzó a frecuentar los ambientes marginales de Pigalle y Montmartre. Su apodo procedía de una mariposa tatuada en el pecho: papillon significa precisamente “mariposa” en francés. No existe respaldo sólido para la versión según la cual se hizo aquel tatuaje para ocultar su número de presidiario. En 1931 fue declarado culpable del asesinato de un proxeneta parisino, crimen que siempre negó, y condenado a trabajos forzados perpetuos. Dos años después fue enviado al sistema penal de la Guayana Francesa, conocido como el bagne, una gigantesca maquinaria de castigo formada por cárceles, campamentos y establecimientos insulares donde la enfermedad, el aislamiento, el hambre y la violencia reducían drásticamente las posibilidades de regresar con vida. Charrière transformaría aquellos años en una sucesión vertiginosa de intentos de fuga, capturas, calabozos y travesías por el Caribe. Según el relato publicado décadas más tarde en Papillon, escapó junto con otros prisioneros, navegó por territorios costeros, convivió con comunidades indígenas, sufrió largos períodos de aislamiento y protagonizó una fuga espectacular flotando sobre sacos llenos de cocos. En sus páginas, la Isla del Diablo aparece como la última fortaleza que debía vencer: una cárcel rodeada por corrientes peligrosas, considerada prácticamente inexpugnable. Aquellas escenas convirtieron al antiguo preso en un personaje épico, impulsado por dos obsesiones: huir y demostrar que había sido condenado injustamente. La documentación examinada posteriormente, sin embargo, obliga a distinguir entre el hombre histórico y el héroe literario. Investigadores y periodistas comprobaron que varios episodios no coincidían con los registros penitenciarios y que algunas aventuras se parecían notablemente a las vividas por otros condenados. Los archivos difundidos sobre la Isla del Diablo ni siquiera registran a Charrière como prisionero de ese establecimiento. Actualmente, numerosos especialistas consideran Papillon una autobiografía profundamente novelada: un relato construido con experiencias propias, recuerdos alterados, historias escuchadas en prisión y hazañas pertenecientes a otros hombres del bagne. Esto no significa que Charrière hubiera inventado completamente su sufrimiento. Fue condenado, trasladado a la Guayana Francesa y permaneció durante años dentro de uno de los sistemas penitenciarios más despiadados de su tiempo. Finalmente logró abandonar aquel mundo y terminó estableciéndose en Venezuela, donde emprendió una nueva existencia. Allí trabajó en distintos negocios y comenzó a reconstruirse lejos de Francia, convirtiendo la libertad recuperada en su mayor victoria personal. Su segunda obra, Banco, publicada en 1972, continuó la historia relatando sus aventuras posteriores y su vida venezolana. En 1969 apareció Papillon y el éxito fue inmediato. En apenas unos meses vendió alrededor de 800.000 ejemplares en Francia, despertó debates políticos y literarios, fue adquirido para traducciones internacionales y llamó la atención de Hollywood. Charrière ya no era solamente un antiguo convicto: se había transformado en el protagonista de uno de los fenómenos editoriales más extraordinarios de su época. Su relato hablaba de algo que superaba los límites de una cárcel concreta: la negativa del ser humano a aceptar que otro hombre pudiera arrebatarle para siempre la libertad. La adaptación cinematográfica fue dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Steve McQueen como Papillon y Dustin Hoffman como Louis Dega. Pero existe un detalle tan trágico como poco recordado: Charrière murió antes de que la película llegara oficialmente a los cines estadounidenses en diciembre de 1973. No alcanzó a presenciar el fenómeno mundial que convertiría su rostro literario en el rostro cinematográfico de McQueen. La producción terminó siendo un enorme éxito comercial y una de las películas carcelarias más recordadas del siglo XX. Henri Charrière murió convertido en una celebridad, pero dejó tras de sí un personaje mucho más grande que su propia biografía. Tal vez no realizó todas las fugas que describió; quizá tomó prestadas tragedias y proezas escuchadas entre los muros del presidio. Pero consiguió reunir en un solo hombre la memoria colectiva de miles de condenados que padecieron el bagne francés. Papillon fue preso, fugitivo, narrador y fabricante de su propio mito: una mariposa nacida entre barrotes que continúa volando en la frontera incierta entre la historia y la leyenda. #HenriCharrière #Papillon #HistoriaDeFrancia #IslaDelDiablo #GuayanaFrancesa #HistoriasDePrisión #FugasLegendarias #LiteraturaFrancesa #GrandesAventuras #SteveMcQueen #DustinHoffman #CineClásico #HistoriaYLeyenda #Efemérides #Libertad #FrenchHistory #DevilsIsland #PrisonHistory #EscapeStory #LiteraryHistory #ClassicCinema #HistoricalMystery #Freedom #TrueStoryOrFiction
El 29 de Julio de 1966, se escribía una penosa página de la historia Argentina, ese día se iniciaba "La noche de los bastones largos". (EH)
Un mes después del golpe de estado que derrocó a Arturo Humberto Illia el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía violando la autonomía universitaria disolvía el consejo superior de la UBA y con ello el histórico coogobierno, por ello los estudiantes, docentes y graduados ocuparon las sedes de 5 facultades pertenecientes a la Universidad de Buenos Aires. La noche del 29 de Julio la Dirección General de Orden Urbano, perteneciente a la Policía Federal ingresaba en las 5 Facultades, las desalojaba violentamente y las cerraba, particularmente en Exactas y Filosofía formaron un callejón de efectivos por donde hicieron pasar a alumnos, graduados, profesores y autoridades, a los que sometieron a una brutal golpiza, por ello a esta página negra de la historia Argentina se la conoce como "La noche de los bastones largos". Una vez desalojados los estudiantes, la policía se dedicó a destruir laboratorios y quemar las bibliotecas, el entonces decano Rolando García acompañado por el vicedecano Manuel Sadosky, se interpuso ante el director del operativo y le dijo "¿Cómo se atreve a cometer este atropello? Todavía soy el decano de esta casa de estudios" la respuesta fue una brutal golpiza, un adelanto de los tiempos que se avecinaban y el comienzo de la llamada "fuga de cerebros" cuando cientos de científicos y laureados profesores fueron cesanteados y obligados a exiliarse.
29 DE JULIO DE 1990: EL ITALPARK SE APAGÓ PARA SIEMPRE — LA TRAGEDIA QUE REVELÓ AÑOS DE DESIDIA Y ENTERRÓ EL GRAN SUEÑO PORTEÑO
Durante tres décadas, el ruido de las montañas rusas, las luces de neón, la música y el aroma de los pochoclos convirtieron una esquina de Buenos Aires en el territorio de la fantasía. El Italpark había abierto sus puertas en 1960, impulsado por la familia Zanon, inmigrantes italianos vinculados a la fabricación de juegos mecánicos. Instalado en el amplio predio de avenida del Libertador y Callao, donde actualmente se encuentra el Parque Carlos Thays, llegó a contar con alrededor de 35 atracciones electromecánicas y se transformó en uno de los centros de entretenimiento más importantes de Sudamérica. Por sus pasillos desfilaron generaciones enteras de porteños y visitantes del interior. Allí estaban los vertiginosos autódromos Autos Sprint, Súper Monza e Indianápolis, los autitos chocadores, el Pulpo, el Tren Fantasma, la montaña rusa Súper 8 Volante y numerosos juegos que quedaron grabados en la memoria popular. A fines de la década de 1970 comenzó una etapa de modernización: desde Europa llegó una gran montaña rusa con dos tirabuzones, inaugurada en 1980, y en 1982 fue incorporado el Matter Horn, una atracción circular cuyos carros se balanceaban mientras giraban a gran velocidad bajo una intensa fuerza centrífuga. Pero detrás del brillo comenzaba a crecer una realidad mucho más peligrosa. La crisis económica de los últimos años de la década de 1980 afectó el mantenimiento de las instalaciones y las fallas se volvieron cada vez más visibles. La tarde del domingo 29 de julio de 1990, en plenas vacaciones de invierno, uno de los carros del Matter Horn se desprendió violentamente mientras el juego estaba en funcionamiento. Roxana Celia Alaimo, de apenas 15 años, murió como consecuencia del impacto, mientras su amiga Karina Benítez sufrió fracturas, golpes y heridas gravísimas que marcarían para siempre su vida. El accidente no fue presentado por las pericias como una desgracia inevitable. Las inspecciones judiciales determinaron que numerosas atracciones no ofrecían condiciones adecuadas de seguridad, que muchas fallas eran de origen eléctrico y que el Matter Horn llevaba siete años sin recibir estudios técnicos. Al día siguiente, el juez correccional Marcelo Arias ordenó la clausura preventiva. El Italpark consiguió reabrir únicamente durante el 10 y el 11 de noviembre de 1990, pero las denuncias, los informes técnicos y el deterioro descubierto terminaron sellando su cierre definitivo. Así terminó el parque que había sido sinónimo de felicidad para miles de familias. Sus juegos fueron desmontados, vendidos o trasladados, mientras el enorme predio quedó convertido posteriormente en el Parque Carlos Thays. Sin embargo, entre el césped y los senderos del actual espacio verde todavía parece resonar, para quienes vivieron aquella época, el estrépito metálico de la montaña rusa y la música que acompañaba las noches del Italpark. El recuerdo no debería quedar reducido únicamente a la nostalgia. La muerte de Roxana Alaimo reveló el precio irreparable que puede tener la falta de mantenimiento, de controles técnicos y de responsabilidad frente a la seguridad pública. El 29 de julio de 1990 no solo terminó un parque de diversiones: se apagó uno de los grandes símbolos de la infancia porteña y comenzó una historia de dolor que ninguna luz de neón pudo volver a ocultar. #Italpark #RoxanaAlaimo #BuenosAires #HistoriaArgentina #Efemérides #UnDíaComoHoy #MemoriaHistórica #HistoriaPorteña #BuenosAiresAntigua #ParqueDeDiversiones #MatterHorn #ParqueThays #ArgentinaAntigua #CulturaPopular #RecuerdosDeInfancia #SeguridadPública #HistoricalMemory #BuenosAiresHistory #ArgentineHistory #AmusementPark #ThemeParkHistory #UrbanHistory #VintageBuenosAires #NeverForget
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