El 14 de septiembre de 1940 moría en La Rioja el doctor Diego Catalán, una de las figuras más recordadas de la historia sanitaria provincial y un médico cuyo nombre terminó convertido en símbolo de una manera de ejercer la profesión: cerca de la gente, recorriendo enormes distancias y atendiendo especialmente a quienes tenían menos recursos. Nacido en 1856 en la zona de Chilecito —una fuente histórica local precisa San Nicolás de Capayán—, perteneció a una de las primeras generaciones de médicos formadas en Córdoba. La propia Revista de la Universidad Nacional de Córdoba lo registra entre los médicos diplomados por su Escuela de Medicina en 1884, junto a un reducido grupo de profesionales de aquella promoción. Pese a las posibilidades que habría tenido de permanecer vinculado al ambiente universitario cordobés, Catalán eligió regresar a su provincia y ejercer allí durante décadas. La memoria riojana lo convirtió en el prototipo del “médico a caballo”: un profesional que no limitaba su trabajo al consultorio de la capital, sino que recorría pueblos y parajes para llegar hasta enfermos que muchas veces carecían de recursos o de medios para trasladarse. Las efemérides oficiales de la Cámara de Diputados riojana destacan precisamente que gran parte de aquellos servicios eran prestados gratuitamente y recuerdan, siguiendo al médico e historiador Enrique Vera Barros, que su vida estuvo particularmente consagrada a la asistencia de las clases más necesitadas. Su nombre también quedó profundamente ligado al histórico Hospital San Vicente de Paul. El establecimiento fue inaugurado el 1 de abril de 1894 y, en una votación secreta de las integrantes de la Sociedad Vicentina, Diego Catalán fue elegido como su primer médico, con una remuneración de 60 pesos mensuales. Tenía inicialmente bajo su responsabilidad los pabellones de internación y los consultorios externos; al incorporarse otro profesional para la sala de hombres, Catalán quedó encargado de la sala de mujeres. La historiografía sanitaria riojana lo recuerda además como uno de los grandes impulsores del hospital y como una figura que permaneció vinculada a él durante décadas. Su importancia no terminó en la práctica médica. Las reseñas históricas provinciales atribuyen también a sus conocimientos algunos de los primeros trabajos escritos sobre medicina realizados en La Rioja, en una época en la que la infraestructura sanitaria era escasa, las distancias enormes y llegar a un enfermo podía significar horas de viaje por caminos difíciles. Así, detrás de la imagen casi legendaria del doctor desplazándose a caballo aparece algo mucho más profundo: uno de los pioneros de la medicina profesional riojana, formado en una universidad cuando todavía eran muy pocos los médicos diplomados y decidido a ejercer su profesión en su propia provincia. Más de ocho décadas después de su muerte, su apellido continúa unido a la salud pública: en Ulapes, departamento General San Martín, funciona el Hospital Distrital Dr. Diego Catalán, incorporado incluso en los registros sanitarios oficiales de la provincia y de organismos nacionales. Es posiblemente el homenaje más coherente para aquel médico que convirtió la asistencia a los enfermos en el centro de su vida. Diego Catalán murió el 14 de septiembre de 1940, pero quedó en la memoria riojana como algo más que un profesional de prestigio: quedó como el médico que salía al encuentro del paciente, atravesaba distancias, atendía a quienes no podían pagar y ayudó a construir las primeras páginas de la medicina organizada de La Rioja. #DiegoCatalán #LaRioja #HistoriaArgentina #HistoriaDeLaMedicina #MedicinaArgentina #Efemérides #14DeSeptiembre #HospitalSanVicenteDePaul #Ulapes #Chilecito #MédicosArgentinos #PatrimonioHistórico #ArgentineHistory #MedicalHistory #HistoryOfMedicine #LaRiojaArgentina #ArgentineMedicine #OnThisDay #HealthcareHistory #LocalHistory
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lunes, 14 de septiembre de 2026
🔥🐎🩺 14 DE SEPTIEMBRE DE 1940: MURIÓ DIEGO CATALÁN — EL “MÉDICO A CABALLO” QUE RECORRIÓ LA RIOJA CURANDO A QUIENES NO PODÍAN PAGAR 🇦🇷❤️🩹(IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1940 moría en La Rioja el doctor Diego Catalán, una de las figuras más recordadas de la historia sanitaria provincial y un médico cuyo nombre terminó convertido en símbolo de una manera de ejercer la profesión: cerca de la gente, recorriendo enormes distancias y atendiendo especialmente a quienes tenían menos recursos. Nacido en 1856 en la zona de Chilecito —una fuente histórica local precisa San Nicolás de Capayán—, perteneció a una de las primeras generaciones de médicos formadas en Córdoba. La propia Revista de la Universidad Nacional de Córdoba lo registra entre los médicos diplomados por su Escuela de Medicina en 1884, junto a un reducido grupo de profesionales de aquella promoción. Pese a las posibilidades que habría tenido de permanecer vinculado al ambiente universitario cordobés, Catalán eligió regresar a su provincia y ejercer allí durante décadas. La memoria riojana lo convirtió en el prototipo del “médico a caballo”: un profesional que no limitaba su trabajo al consultorio de la capital, sino que recorría pueblos y parajes para llegar hasta enfermos que muchas veces carecían de recursos o de medios para trasladarse. Las efemérides oficiales de la Cámara de Diputados riojana destacan precisamente que gran parte de aquellos servicios eran prestados gratuitamente y recuerdan, siguiendo al médico e historiador Enrique Vera Barros, que su vida estuvo particularmente consagrada a la asistencia de las clases más necesitadas. Su nombre también quedó profundamente ligado al histórico Hospital San Vicente de Paul. El establecimiento fue inaugurado el 1 de abril de 1894 y, en una votación secreta de las integrantes de la Sociedad Vicentina, Diego Catalán fue elegido como su primer médico, con una remuneración de 60 pesos mensuales. Tenía inicialmente bajo su responsabilidad los pabellones de internación y los consultorios externos; al incorporarse otro profesional para la sala de hombres, Catalán quedó encargado de la sala de mujeres. La historiografía sanitaria riojana lo recuerda además como uno de los grandes impulsores del hospital y como una figura que permaneció vinculada a él durante décadas. Su importancia no terminó en la práctica médica. Las reseñas históricas provinciales atribuyen también a sus conocimientos algunos de los primeros trabajos escritos sobre medicina realizados en La Rioja, en una época en la que la infraestructura sanitaria era escasa, las distancias enormes y llegar a un enfermo podía significar horas de viaje por caminos difíciles. Así, detrás de la imagen casi legendaria del doctor desplazándose a caballo aparece algo mucho más profundo: uno de los pioneros de la medicina profesional riojana, formado en una universidad cuando todavía eran muy pocos los médicos diplomados y decidido a ejercer su profesión en su propia provincia. Más de ocho décadas después de su muerte, su apellido continúa unido a la salud pública: en Ulapes, departamento General San Martín, funciona el Hospital Distrital Dr. Diego Catalán, incorporado incluso en los registros sanitarios oficiales de la provincia y de organismos nacionales. Es posiblemente el homenaje más coherente para aquel médico que convirtió la asistencia a los enfermos en el centro de su vida. Diego Catalán murió el 14 de septiembre de 1940, pero quedó en la memoria riojana como algo más que un profesional de prestigio: quedó como el médico que salía al encuentro del paciente, atravesaba distancias, atendía a quienes no podían pagar y ayudó a construir las primeras páginas de la medicina organizada de La Rioja. #DiegoCatalán #LaRioja #HistoriaArgentina #HistoriaDeLaMedicina #MedicinaArgentina #Efemérides #14DeSeptiembre #HospitalSanVicenteDePaul #Ulapes #Chilecito #MédicosArgentinos #PatrimonioHistórico #ArgentineHistory #MedicalHistory #HistoryOfMedicine #LaRiojaArgentina #ArgentineMedicine #OnThisDay #HealthcareHistory #LocalHistory
🔥📻🥊 14 DE SEPTIEMBRE DE 1923: SAN JUAN ESCUCHÓ “LA PELEA DEL SIGLO” Y ENCENDIÓ LA HISTORIA DE UNA DE SUS RADIOS MÁS LEGENDARIAS 🇦🇷📡(IMAGEN ILUSTRAIVA)
El 14 de septiembre de 1923, cuando escuchar una voz llegada desde cientos o miles de kilómetros todavía parecía casi un prodigio tecnológico, San Juan vivió una jornada que quedaría ligada para siempre al nacimiento de su radiodifusión. Aquella noche se realizó una transmisión experimental de Radio La Merced, antecedente directo de la futura LV5 Radio Sarmiento, tomando desde Buenos Aires las noticias y alternativas de un acontecimiento que mantenía en vilo a buena parte del país: el combate por el campeonato mundial de los pesos pesados entre el argentino Luis Ángel Firpo —no Miguel Ángel, como aparece en algunas referencias— y el estadounidense Jack Dempsey. Fuentes históricas sanjuaninas sitúan precisamente en aquella experiencia del 14 de septiembre de 1923 la primera transmisión radial de la provincia. El emprendimiento estuvo inicialmente vinculado a un técnico español de apellido Martínez y luego a los hermanos Mercado, quienes dieron a la estación el nombre de Radio La Merced. La transmisión no significó todavía el comienzo de una programación regular: la continuidad llegaría en 1925, cuando Antonio y Laureano González tomaron la emisora, la establecieron como Radio González y comenzaron sus emisiones permanentes. Aquella elección para probar la nueva tecnología difícilmente podría haber sido más espectacular. Esa misma noche, en el Polo Grounds de Nueva York, Luis Ángel Firpo, el célebre “Toro de las Pampas”, desafió al campeón mundial Jack Dempsey ante una multitud. En el primer asalto ocurrió la escena que transformaría al argentino en leyenda: Firpo conectó un golpe que lanzó a Dempsey fuera del cuadrilátero y sobre la zona de la prensa. El estadounidense consiguió regresar y finalmente venció por nocaut en el segundo round, pero la imagen del campeón cayendo entre las cuerdas recorrió el mundo y fue inmortalizada poco después por el artista George Bellows. La propia Biblioteca del Congreso de Estados Unidos conserva las célebres litografías de Bellows y confirma que el episodio ocurrió el 14 de septiembre de 1923 en el Polo Grounds. En Argentina, la dimensión de aquella pelea fue todavía mayor porque ayudó a demostrar el extraordinario poder social de la radio. La Biblioteca Nacional señala que el Firpo-Dempsey fue la primera pelea difundida por radio en el país y que miles de personas se reunieron en lugares públicos, patios y viviendas alrededor de los pocos receptores disponibles para conocer las alternativas casi inmediatamente. En San Juan, aquella fiebre deportiva se convirtió además en un capítulo fundacional de la historia de las comunicaciones. Con los años, aquella pequeña experiencia cambiaría varias veces de nombre y de propietarios. Radio González dio paso, desde 1934, a LV5 Radio Los Andes bajo la conducción de Cándido Rodríguez Vila, etapa en la que llegaron mejoras técnicas y espectáculos artísticos en vivo. En 1949 la emisora fue adquirida por Editorial Haynes e integrada a la Red Azul y Blanca, encabezada por Radio El Mundo. Finalmente, el 11 de septiembre de 1962 adoptó definitivamente el nombre LV5 Radio Sarmiento, en homenaje al gran sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento. Así, detrás de una pelea que duró apenas dos rounds se esconde una historia enorme: aquella noche de septiembre de 1923 no sólo enfrentó a Firpo y Dempsey por la gloria mundial; también permitió que muchos sanjuaninos descubrieran el asombro de escuchar a distancia un acontecimiento que estaba sucediendo en otro continente. De aquella rudimentaria prueba nació una tradición radiofónica que atravesaría generaciones, terremotos, transformaciones políticas, noches deportivas, música, noticias y buena parte de la memoria colectiva de San Juan. #SanJuan #RadioSarmiento #LV5 #RadioLaMerced #LuisAngelFirpo #JackDempsey #HistoriaArgentina #HistoriaDeSanJuan #RadioArgentina #Boxeo #Efemerides #14DeSeptiembre #MemoriaHistorica #PatrimonioCultural #ArgentineHistory #RadioHistory #BroadcastingHistory #BoxingHistory #LuisFirpo #JackDempsey #SanJuanArgentina #HistoricRadio
🔥📚🕯️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1884: ABRIÓ “EL SIGLO ILUSTRADO” — LA LIBRERÍA QUE CONVIRTIÓ LA CALLE SAN MARTÍN EN UN ATENEO Y AYUDÓ A IMPRIMIR LA CULTURA DE MENDOZA 🇦🇷📖 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1884 abrió sus puertas en la ciudad de Mendoza “El Siglo Ilustrado”, una librería destinada a convertirse durante más de siete décadas en uno de los grandes puntos de encuentro cultural de la provincia. Fuentes locales atribuyen su fundación a Juan Verdaguer y José Corominas y la ubican sobre calle San Martín —posteriormente identificada en San Martín 1477 y vinculada a la esquina de Las Heras—, en una época en la que aquella arteria comenzaba a consolidarse como uno de los grandes ejes comerciales de la nueva ciudad. El establecimiento permaneció activo hasta alrededor de 1960 y llegó a ser considerado uno de los comercios libreros más antiguos de Mendoza. Aquello, sin embargo, fue mucho más que un negocio donde comprar libros. Sus estantes reunían literatura, filosofía, ciencia y obras llegadas desde España, Francia, Gran Bretaña y otros puntos de Europa. La sala asociada a Juan Verdaguer terminó funcionando como una suerte de ateneo informal: lectores, estudiantes e intelectuales podían encontrarse alrededor de una mercancía que en el siglo XIX seguía siendo una formidable puerta de acceso al conocimiento. Crónicas históricas mendocinas recuerdan incluso que muchos paseantes que recorrían la Alameda terminaban recalando en la librería, transformándola poco a poco en un auténtico espacio de sociabilidad cultural. Verdaguer llevó luego aquella aventura todavía más lejos: instaló imprenta y taller de encuadernación y desarrolló una actividad editorial que permitió que escritores de la región pudieran materializar sus manuscritos sin depender exclusivamente de talleres de Buenos Aires o Córdoba. La firma mantuvo además vínculos con editoriales europeas y actuó como centro de suscripciones. Entre los nombres que distintas reconstrucciones históricas relacionan con sus prensas aparecen Agustín Álvarez, monseñor José Aníbal Verdaguer, Jorge A. Calle —autor de “Los iluminados”—, Lucio Funes, Julio Leónidas Aguirre, que utilizó el seudónimo Franklin Harrow para “Sociología criolla”, Alfredo R. Bufano, Enrique Peralta Andrade y, posteriormente, Leonardo Napolitano, Dionisio Chaca, Vicente Fino, Benito Marianetti, Mercedes Ruiz Vila, César Ponce y Julio Fernández Peláez. En algunos casos, la editorial habría asumido incluso gastos de impresión de autores que no contaban con recursos suficientes, convirtiendo el emprendimiento en algo mucho mayor que un comercio: una verdadera plataforma para la producción intelectual mendocina. Su importancia puede medirse también por lo que ocurrió en sus últimos años. A fines de la década de 1950 todavía podían encontrarse allí ejemplares agotados y libros de segunda mano que habían desaparecido de otros comercios. Tras la muerte de su antiguo propietario y el paso por sucesivas administraciones, la firma entró en crisis y alrededor de 1960 cerró definitivamente, dejando atrás más de 75 años de actividad. El 14 de septiembre de 1884, por lo tanto, Mendoza no inauguró simplemente una librería: abrió uno de aquellos lugares donde una ciudad aprendía, debatía, leía, imprimía y construía su propia memoria. “El Siglo Ilustrado” desapareció físicamente de la calle San Martín, pero una parte importante de la cultura mendocina del cambio de siglo pasó alguna vez por sus estantes, sus mesas, sus tipos de imprenta y sus páginas. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #ElSigloIlustrado #JuanVerdaguer #CulturaMendocina #Libros #LibreríasHistóricas #CalleSanMartín #HistoriaArgentina #PatrimonioCultural #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricBookstore #Books #CulturalHeritage #LocalHistory
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🔥📚📰 14 DE SEPTIEMBRE DE 1863: NACIÓ NICOLÁS JOFRÉ — EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ SU CASA Y SU BIBLIOTECA EN UNA UNIVERSIDAD ABIERTA PARA SAN LUIS 🇦🇷📜
El 14 de septiembre de 1863 nacía en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, Nicolás Jofré, una de aquellas extraordinarias figuras provincianas cuya vida atravesó la educación, el derecho, el periodismo, la política y la investigación histórica. Su trayectoria comenzó en las aulas: obtuvo el título de profesor normal en 1884 y llegó a desempeñarse como docente, regente, vicedirector y rector en instituciones fundamentales de la educación puntana, entre ellas la Escuela Normal de Maestros, el Colegio Nacional de San Luis y la Escuela Normal de Maestras. Pero su inquietud intelectual no se limitó a la enseñanza. En 1898 obtuvo el título de abogado y ejerció funciones vinculadas con la Justicia, desempeñándose también como procurador, fiscal y juez. Ocupó importantes responsabilidades públicas, entre ellas el Ministerio de Gobierno de San Luis en dos oportunidades, y participó en procesos de reforma constitucional provincial. El periodismo fue otro de sus grandes territorios. Participó en publicaciones como El Destino, El Pueblo, El Demócrata, Nueva Era, El Heraldo y La Opinión. En 1890 dirigió y publicó la revista cultural Lafinur, por cuyas páginas pasaron intelectuales como Raúl B. Díaz, Juan W. Gez y Reinaldo Pastor. Ese mismo ambiente intelectual lo llevó a investigar asuntos tan diversos como la historia de San Luis, la filosofía, el arte, la educación, el derecho y las tradiciones populares. La documentación cultural puntana destaca incluso que Jofré fue uno de los primeros estudiosos de San Luis en abordar sistemáticamente el folclore como campo de conocimiento. Entre sus trabajos se recuerdan Lanza Seca, El Lancero Ayala, Los Cuatro Hermanos Videla, La Revolución de 1874, Romance del Coronel Pringles y Panchita Hernández y Paralelo y Diálogo entre San Martín y Pringles. Quizás, sin embargo, uno de los aspectos más fascinantes de su vida estuvo puertas adentro. Jofré reunió una biblioteca particular considerada en su tiempo una de las más importantes de la ciudad y de la provincia. Pero aquel tesoro de libros no permaneció encerrado: alumnos, maestros, abogados, escritores, historiadores y artistas acudían a consultarlo y a conversar con aquel erudito que parecía convertir su propia casa en una verdadera aula pública. Incluso después de jubilarse de la docencia oficial en 1932 continuó enseñando de manera informal entre libros, documentos y visitantes. Su obsesión por conservar información también dejó una huella material extraordinaria. El Archivo Histórico Provincial de San Luis conserva parte de sus papeles personales: cartas, telegramas, investigaciones genealógicas y cuadernos cuidadosamente organizados en los que copiaba información y pegaba recortes de diarios y revistas. Ese archivo permite hoy reconstruir el método de trabajo de un hombre que dedicó décadas a preservar la memoria de su provincia. Nicolás Jofré murió en la ciudad de San Luis el 23 de marzo de 1958. Habían pasado más de nueve décadas desde aquel 14 de septiembre de 1863 en que nació en San Francisco del Monte de Oro. Su legado no quedó encerrado únicamente en cargos públicos, periódicos o libros: sobrevivió en generaciones de alumnos, en investigaciones históricas, en documentos conservados y en aquella formidable biblioteca que puso al servicio de todos los que llegaban buscando conocimiento. Una verdadera figura de la cultura puntana cuya historia merece volver a ser contada. 🇦🇷📚📜 #NicolásJofré #SanLuis #SanFranciscoDelMonteDeOro #HistoriaArgentina #HistoriaDeSanLuis #Efemérides #14DeSeptiembre #CulturaPuntana #Educación #Periodismo #Historia #Bibliotecas #PatrimonioCultural #ArgentineHistory #SanLuisHistory #ArgentineCulture #History #Education #Journalism #CulturalHeritage
🔥⛪⚔️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1829: “ABRAN TODOS LOS TEMPLOS” — LA NOCHE EN QUE MENDOZA TEMIÓ QUE LA GUERRA CIVIL ESTALLARA EN PLENA PLAZA MAYOR (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1829, Mendoza vivió una de aquellas jornadas en las que la guerra dejó de ser una noticia llegada desde otras provincias y apareció prácticamente en el corazón de la ciudad. En medio del feroz enfrentamiento entre unitarios y federales, las fuerzas federales que avanzaban sobre Mendoza llegaron hasta la Plaza Mayor —el antiguo centro político, religioso y social de la ciudad colonial— y desde allí el general de Vanguardia dirigió una intimación al gobernador delegado Juan de Dios Correas: debía nombrar una comisión para iniciar negociaciones o comenzarían las hostilidades. La amenaza era concreta. Semanas antes, el avance federal había obligado al gobierno surgido de la revolución unitaria encabezada por Juan Agustín Moyano y encabezado políticamente por el general Rudecindo Alvarado a prepararse para una invasión. Entre las fuerzas que presionaban sobre Mendoza se encontraban hombres vinculados a José Félix Aldao, Francisco Aldao, Benito Villafañe y otros jefes del federalismo cuyano. Pero lo verdaderamente impactante de aquel 14 de septiembre no quedó solamente en los movimientos de tropas ni en las negociaciones políticas: fue la reacción adoptada dentro de la propia ciudad. Juan de Dios Correas dispuso que se abrieran todos los templos para que las familias mendocinas pudieran refugiarse en su interior si comenzaba el combate. Al mismo tiempo convocó a todos los ciudadanos varones capaces de empuñar armas para que se presentaran y quedaran bajo las órdenes de los jefes militares encargados de la defensa. La escena debió ser extraordinaria: mientras soldados federales ocupaban posiciones en torno a la Plaza Mayor y se esperaba una posible lucha urbana, mujeres, niños y familias enteras tenían a las iglesias como lugares de resguardo, mientras hombres comunes eran llamados a incorporarse a la defensa de la ciudad. Mendoza estaba literalmente esperando el estruendo de las armas. La crisis no terminó aquel día. Las negociaciones, amenazas y enfrentamientos continuaron durante la semana siguiente y el 22 de septiembre de 1829 la guerra desembocó finalmente en la sangrienta batalla del Pilar, librada en la zona que hoy pertenece a Godoy Cruz. Allí las fuerzas federales encabezadas por José Félix Aldao derrotaron a los unitarios; entre quienes participaron del lado unitario estuvieron figuras como Francisco Narciso Laprida —presidente del Congreso que declaró la Independencia en 1816— y el joven Domingo Faustino Sarmiento. La derrota provocó el derrumbe del gobierno unitario y permitió el regreso de Juan Corvalán al Poder Ejecutivo mendocino. Aquellos días también dejaron muertes, persecuciones, saqueos y una profunda fractura política. Pero entre todos esos acontecimientos, la orden del 14 de septiembre conserva una fuerza especial porque permite observar la guerra civil desde otro lugar: no desde los grandes generales, sino desde el miedo cotidiano de una ciudad que abrió las puertas de sus iglesias para proteger a sus familias mientras afuera los ejércitos se preparaban para combatir. Fuente de origen de la información: Teresa Alicia Giamportone, “Unitarios y federales: las luchas por el poder. Enfrentamientos armados y disputas políticas desde la batalla del Pilar hasta Rodeo del Medio”, Revista de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, Tercera Época, Nº 14, 2015, pp. 59-85; complementado con la publicación de la misma autora en diario Los Andes, “Unitarios y federales en Mendoza: la batalla del Pilar”, y antecedentes históricos provinciales. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #EfeméridesMendocinas #14DeSeptiembre #JuanDeDiosCorreas #JoséFélixAldao #UnitariosYFederales #BatallaDelPilar #GodoyCruz #GuerrasCivilesArgentinas #HistoriaArgentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #CivilWars #HistoricalMendoza #September14 #History
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🔥⛰️✝️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1819: A LOS 78 AÑOS QUERÍA CRUZAR EL PLANCHÓN Y LLEGAR HASTA LA ARAUCANÍA — LA EXTRAORDINARIA MISIÓN QUE QUEDÓ ESCRITA EN UN ARCHIVO DE MENDOZA 📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1819, mientras las guerras de la Independencia todavía sacudían ambos lados de los Andes, el anciano jesuita tucumano Diego León de Villafañe presentó en Mendoza una extraordinaria exposición al gobernador intendente Toribio de Luzuriaga. Tenía 78 años y llevaba meses preparando una empresa tan difícil como arriesgada: atravesar la cordillera por el paso del Planchón, avanzar hacia el sur de Chile e intentar establecer una nueva misión entre los pueblos que la documentación de su tiempo denominaba “araucanos”, vinculados históricamente al mundo mapuche. Villafañe no hablaba de una simple intención. En su escrito explicó que pensaba reanudar el viaje a comienzos de octubre, acercarse cuanto pudiera al territorio asignado a su misión y aguardar allí la apertura del paso cordillerano. También justificó por qué había permanecido tanto tiempo en Mendoza: necesitaba reunir información para internarse, adoptar precauciones, conseguir recursos y esperar las respuestas definitivas de sacerdotes que se habían ofrecido a acompañarlo. Su proyecto venía de mucho antes. Villafañe había ingresado a la Compañía de Jesús antes de la expulsión de 1767, había vivido décadas en Europa y, antes de regresar a Sudamérica, había obtenido facultades vinculadas a la Congregación romana de Propaganda Fide. Ya de vuelta, intentó en varias oportunidades concretar su sueño de establecer una misión en la Araucanía. Pero detrás del documento mendocino aparece otro personaje fascinante: Santiago Lincogur, militar de origen indígena cuya trayectoria fue estudiada posteriormente por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Lincogur era hijo del jefe Guayquignir y desarrolló una extensa actuación militar en Chile. Villafañe esperaba que su conocimiento y sus contactos facilitaran la entrada al territorio indígena. La relación, sin embargo, terminó convirtiéndose en un conflicto. Según las exposiciones conservadas, Manuel Belgrano había interrogado personalmente a Lincogur sobre su disposición para acompañar al jesuita y le indicó que debía reconocer al sacerdote como jefe de la expedición. Villafañe, además, aseguró haber intervenido ante Belgrano y luego ante el secretario de Hacienda Antonio González de Balcarce/Gascón —la transcripción histórica menciona al doctor Gascón— para que Lincogur consiguiera el grado de capitán. Pero una vez en marcha, el sacerdote denunció demoras, desacuerdos e insubordinación: sostuvo que Lincogur pretendía que fuera él quien quedara sometido a sus órdenes y no al revés. En la exposición del 14 de septiembre, pese a esos obstáculos, Villafañe fue terminante: no abandonaría su empresa. Hay todavía otro detalle extraordinario. Para aquella travesía Villafañe pidió al gobierno un altar portátil que había pertenecido al fallecido obispo Nicolás Videla del Pino, junto con los elementos necesarios para celebrar misa. Investigaciones publicadas en la revista Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y reproducidas por CONICET documentan que el gobierno le concedió tanto asistencia para la misión como aquel altar. Finalmente, el anciano sacerdote consiguió avanzar por San Rafael y cruzar el Planchón hasta Curicó a comienzos de 1820. Desde allí intentó durante meses continuar hacia las tierras situadas al sur del Bío-Bío, pero la inestabilidad militar de Chile frustró el proyecto. Y la historia de Lincogur tampoco termina en Mendoza: documentos oficiales chilenos de marzo de 1820 lo mencionan como capitán comisionado para marchar junto a Villafañe hacia la parte meridional del Bío-Bío, una confirmación independiente de que aquella singular expedición realmente existió y llegó a ser asunto de Estado a ambos lados de la cordillera. Más de dos siglos después, aquella aventura sobrevive gracias a unas pocas fojas mendocinas: un jesuita de 78 años, un capitán indígena, Manuel Belgrano, Toribio de Luzuriaga, un altar portátil y un camino abierto hacia el sur por uno de los pasos más duros de los Andes. Una historia casi desconocida en la que Mendoza volvió a convertirse en puerta entre dos mundos. Fuente de origen: Archivo Histórico de Mendoza, Época Independiente, Sección Eclesiástica, Carpeta 56, exposiciones de Diego León de Villafañe del 3 de agosto y 14 de septiembre de 1819; documentación publicada por Guillermo Furlong S.J. en la Academia Nacional de la Historia. Fuentes complementarias: Nicolás Perrone y Vanina Scocchera, “Los altares portátiles tras la expulsión de la Compañía de Jesús en el Río de la Plata y Chile (1780-1820)”, Historia, vol. 51, 2018; Jorge Fernández, “Pichi Painé Gner... Descubriendo a su probable hermano, el capitán Santiago Lincogur”, Cuadernos del INAPL, vol. 18; Sesiones del Senado Conservador de Chile, marzo de 1820. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #DiegoLeonVillafañe #PasoDelPlanchon #Araucania #PuebloMapuche #SantiagoLincogur #ToribioDeLuzuriaga #ManuelBelgrano #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #CordilleraDeLosAndes #Jesuitas #ArchivoHistorico #MendozaHistory #ArgentineHistory #ChileanHistory #AndesHistory #JesuitHistory #MapucheHistory #HistoricalArchives
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🔥📰⚔️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1828: “LA ABEJA MENDOCINA” CALLÓ SUS PRENSAS — LA LEY QUE DESATÓ UNA BATALLA POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN MENDOZA 🇦🇷📜
El 14 de septiembre de 1828 desaparecía de circulación La Abeja Mendocina, uno de los periódicos más combativos de aquella Mendoza sacudida por la lucha política entre unitarios y federales. Su final no fue un simple problema editorial: ocurrió apenas cinco días después de que la Legislatura provincial aprobara una severa Ley de Libertad de Imprenta que, aunque comenzaba reconociendo el derecho de todo hombre a comunicar sus pensamientos mediante la prensa, castigaba duramente los considerados “abusos” y prohibía publicar escritos sin la firma de su autor. La sanción podía alcanzar los 200 pesos de multa o cuatro meses de presidio, responsabilidad que incluso podía recaer sobre el impresor. La Abeja Mendocina era una publicación de orientación unitaria y abiertamente opositora a la política del gobernador bonaerense Manuel Dorrego. Francisco Borja Correa y Víctor Barreau figuraban entre sus redactores, con la participación de Anacleto García y el padre Torres, mientras Juan Gualberto Godoy utilizaba sus páginas para lanzar versos satíricos y mordaces contra Dorrego y los federales. El trabajo realizado por la Universidad Nacional de Cuyo y el Archivo y Museo Mitre señala que el periódico habría alcanzado aproximadamente 21 números y confirma que una colección incompleta conservada en Brasil llega precisamente hasta el 14 de septiembre de 1828. El Museo Mitre conserva, además, el número 18 de la publicación; sus ejemplares tenían cuatro páginas dispuestas en dos columnas y constituyen hoy una verdadera rareza de la prensa argentina de los primeros años posteriores a la Independencia. Pero el silenciamiento de La Abeja no terminó con la polémica. Poco después, 203 ciudadanos elevaron un manifiesto a la Legislatura exigiendo la derogación de aquella ley, a la que acusaban de atacar la libertad de pensamiento y la libertad individual. Según la reconstrucción del historiador Jorge Enrique Oviedo, la Legislatura nunca respondió aquella presentación. La confrontación tenía detrás una figura extraordinaria: Juan Gualberto Godoy, poeta, periodista, satírico y uno de los pioneros de la literatura gauchesca argentina. Su pluma ya había provocado fuertes choques políticos en Mendoza. Domingo F. Sarmiento hijo, autor de una temprana biografía de Godoy publicada en 1864, recordó que la persecución llegó a tal extremo que el escritor debió escapar “a uña de caballo” del gobierno que lo perseguía. El propio texto biográfico original se conserva incorporado a la edición de sus Poesías. Tras aquella tormenta política, Godoy se alejó hacia Buenos Aires; Francisco Borja Correa también terminaría emigrando a Chile por razones políticas. El episodio revela que, hace casi dos siglos, Mendoza ya discutía con enorme intensidad un problema que continúa vigente: hasta dónde llega la libertad de expresión y cuándo puede el poder convertir la regulación de la prensa en una herramienta para silenciar a sus adversarios. La Abeja Mendocina desapareció, pero aquel 14 de septiembre de 1828 dejó una huella extraordinaria: un periódico cerrado, una ley cuestionada, 203 ciudadanos reclamando y una batalla política librada con tinta, versos y tipografías en las imprentas de la vieja Mendoza. 📰🔥 #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #EfemeridesMendocinas #14DeSeptiembre #LaAbejaMendocina #JuanGualbertoGodoy #LibertadDePrensa #LibertadDeExpresion #Periodismo #PrensaArgentina #UnitariosYFederales #ManuelDorrego #SigloXIX #HistoriaArgentina #MemoriaHistorica #MendozaHistory #ArgentineHistory #PressFreedom #FreedomOfSpeech #FreedomOfThePress #JournalismHistory
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domingo, 13 de septiembre de 2026
🔥📰⚖️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1858: “LIBERTAD DE PRENSA”… PERO CON 500 PESOS DE FIANZA — LA LEY QUE PUSO BAJO REGLAS A LAS IMPRENTAS DE MENDOZA 🇦🇷📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1858 quedó marcado en la historia del periodismo mendocino por la sanción de una de las normas más significativas —y discutidas— sobre la libertad de imprenta del siglo XIX. Durante el gobierno de Juan Cornelio Moyano, primer gobernador constitucional de Mendoza, la Legislatura trató un proyecto destinado a reglamentar qué podía publicarse, quién debía responder por los impresos y cómo se castigarían los llamados “abusos” de la prensa. La cuestión encerraba una enorme contradicción política: la Constitución mendocina de 1854 había reconocido el derecho de publicar ideas por la prensa sin censura previa, pero apenas cuatro años después el Estado provincial establecía un complejo sistema de responsabilidades para ejercer esa libertad. La ley exigía que quien quisiera establecer una imprenta comunicara su instalación al jefe de Policía y constituyera una fianza de 500 pesos. También debía existir un impresor responsable y, cuando un escrito originara una acusación, la responsabilidad podía alcanzar primero al autor, luego al impresor y finalmente al propietario de la imprenta si los anteriores no podían ser identificados o encontrados. La normativa definía como abusos, entre otros casos, la incitación a la sublevación, la desobediencia a las leyes o a las autoridades, determinados ataques contra la moral y las buenas costumbres y las injurias o calumnias contra particulares y funcionarios. Sin embargo, el aspecto más extraordinario para nuestros ojos actuales era el procedimiento: Mendoza conservó un verdadero sistema de jurados ciudadanos para las causas de prensa. Los integrantes surgían de una lista formada por la Legislatura y eran sorteados; un primer jurado resolvía si existían fundamentos para iniciar la causa y otro debía pronunciarse sobre el abuso denunciado, mientras el juez de letras conducía el proceso y posteriormente dictaba sentencia. La ley incluso obligaba a los periódicos a conceder espacio gratuito para publicar la “vindicación” de una persona que se considerara agraviada por una publicación, disposición que años después sería fuertemente cuestionada por periodistas mendocinos. El camino hacia la norma tampoco se resolvió en una sola jornada: la investigación de García Garino documenta sesiones legislativas los días 15 y 18 de junio, 16 de julio, 20 de agosto, 3 y 14 de septiembre de 1858. Y existe un dato político todavía más sugestivo: meses antes, la Cámara había considerado que un escrito aparecido en el periódico La Constitución había ofendido la dignidad de los diputados y pidió al Poder Ejecutivo que actuara contra sus responsables. La historiadora aclara que no existen pruebas suficientes para afirmar que aquel enfrentamiento haya causado directamente la sanción de la ley, aunque la proximidad temporal resulta significativa. La norma de 1858 terminaría convirtiéndose durante años en blanco de las críticas de la propia prensa mendocina, que denunció la dureza de sus disposiciones y la posibilidad de que pudiera utilizarse contra publicaciones opositoras. Más que una simple ley sobre periódicos, aquel texto retrata una discusión que atravesó todo el siglo XIX argentino: dónde terminaba la libertad de expresión y dónde comenzaba, para el poder político, el “abuso” de esa libertad. Y hay una precisión documental fundamental para cualquier publicación histórica: las sesiones del tratamiento de 1858 citadas por la investigación especializada se encuentran referenciadas en el Libro de Actas Legislativas, tomo VI, 1854–1859, del Archivo Legislativo de Mendoza, no en el Archivo General de la Provincia de Mendoza. FUENTES: Archivo Legislativo de Mendoza, Libro de Actas Legislativas, tomo VI, 1854–1859; Gabriela García Garino, “La prensa y la Legislatura: disputas por la opinión pública. Mendoza, 1852–1880”, Quinto Sol, vol. 22, nº 3, 2018; Gabriela García Garino, “Honor y libertad de prensa: dos procesos judiciales por injurias (Mendoza, 1860)”, Estudios Avanzados, nº 17, 2012; Manuel de Ahumada, Código de las leyes, decretos y acuerdos que sobre administración de justicia se ha dictado en la Provincia de Mendoza, Imprenta de El Constitucional, Mendoza, 1860; Jorge Enrique Oviedo, El Periodismo en Mendoza. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #EfeméridesMendocinas #PrensaMendocina #LibertadDePrensa #Periodismo #Imprenta #SigloXIX #JuanCornelioMoyano #HistoriaArgentina #ArchivosHistóricos #MendozaHistory #ArgentineHistory #PressFreedom #HistoryOfJournalism #PrintingHistory #NineteenthCentury
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🔥🍷📜 14 DE SEPTIEMBRE DE 1703: MENDOZA PIDIÓ SEPARARSE DE CHILE — LA CARTA QUE ANTICIPÓ EL GIRO POLÍTICO DE CUYO 73 AÑOS ANTES 🏔️⚖️ (IMAGEN ILUSTRATIVA)
Según la documentación real que reconstruye este extraordinario expediente, el 14 de septiembre de 1703 el Cabildo, Justicia y Regimiento de Mendoza elevó a la Corona española una petición que, vista desde hoy, resulta sorprendentemente audaz: solicitó que la ciudad y la provincia de Cuyo fueran segregadas de la jurisdicción del Reino de Chile y pasaran a depender del Tucumán. Mendoza llevaba entonces casi un siglo y medio vinculada políticamente a Chile, pero sus intereses económicos y sus principales circuitos comerciales miraban cada vez con mayor fuerza hacia el este de la cordillera. El reclamo tenía dos ejes centrales. El primero denunciaba la situación de los indígenas de Cuyo, que según la representación eran trasladados hacia Santiago y entregados en encomienda a vecinos chilenos, una práctica que el propio documento señalaba como contraria a las disposiciones vigentes. Para las autoridades mendocinas aquello significaba pérdida de población y de mano de obra, además de una profunda queja contra la manera en que se distribuían las encomiendas. El segundo problema era económico y tocaba directamente el corazón productivo de la Mendoza colonial: la vid. El Cabildo afirmaba que la provincia prácticamente sustentaba su actividad en sus viñas y que vinos y aguardientes debían recorrer enormes distancias en carretas, con bueyes y mulas, rumbo a Buenos Aires, Santa Fe y Tucumán, soportando contribuciones y obstáculos que encarecían notablemente el comercio. La petición fue lo suficientemente seria como para llegar hasta la Corona. El 18 de febrero de 1706, desde Madrid, se expidieron reales cédulas ordenando al presidente y oidores de la Audiencia de Chile y al obispo de Santiago que informaran detalladamente sobre las denuncias y sobre la conveniencia de separar Mendoza de Chile. La Corona señalaba, además, que la presentación mendocina había llegado sin los instrumentos necesarios para probar plenamente sus acusaciones, razón por la cual no quería resolver una cuestión territorial de semejante magnitud sin reunir nuevos antecedentes. El expediente todavía ofrece un detalle formidable sobre las penurias del comercio mendocino: en el informe episcopal que luego fue considerado por el Consejo de Indias se recogió la queja de los troperos que llevaban vinos y aguardientes hasta Buenos Aires. Allí, según ese testimonio, se los obligaba a que cada carreta transportara hasta veinte carretadas de arena destinadas supuestamente a reparaciones de murallas y obras públicas. La demora provocaba gastos adicionales, pérdida de bueyes y mayores jornales para peones, agravando todavía más un viaje que ya atravesaba cientos de kilómetros de territorio. El proyecto mendocino finalmente no prosperó en aquel momento. Sin embargo, la historia terminaría produciendo décadas después un cambio territorial en la misma dirección general que habían imaginado aquellos capitulares: en 1776, con la creación del Virreinato del Río de la Plata, Cuyo fue separado de la jurisdicción chilena e incorporado al nuevo virreinato con centro político al este de los Andes. No puede afirmarse que la carta de 1703 haya provocado directamente aquella reforma realizada 73 años después, pero sí demuestra algo extraordinario: mucho antes de la independencia, Mendoza ya discutía dónde convenía que estuviera su centro político y económico y cuestionaba una organización territorial que consideraba perjudicial para sus habitantes, sus indígenas, sus viñas y su comercio. Era una Mendoza colonial, todavía súbdita de Felipe V y de la Monarquía Hispánica, pero que ya miraba hacia Buenos Aires, Santa Fe y Tucumán y se preguntaba si su futuro debía seguir dependiendo de Santiago de Chile. FUENTES DE ORIGEN: José Aníbal Verdaguer, Historia Eclesiástica de Cuyo, t. I, pp. 293-295; Carlos Salinas Araneda, “Catálogo de los Libros Registros del Cedulario Chileno, 1573-1727”, Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, registros 2137-2138 y 2267; Archivo General de Indias, Audiencia de Chile, leg. 168, vols. 2 y 3; Pablo Lacoste, “Viticultura y política internacional: el intento de reincorporar a Mendoza y San Juan a Chile (1820-1835)”, Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, vol. 39, n.º 1, 2006. NOTA DOCUMENTAL: hasta el momento no he localizado una referencia inequívoca que permita afirmar que el original de la representación de 1703 se conserva en el AGPM. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Cuyo #Chile #HistoriaDeChile #CabildoDeMendoza #MendozaColonial #Vitivinicultura #VinoMendocino #HistoriaDelVino #ArchivoGeneralDeIndias #HistoriaColonial #Efemérides #MendozaHistory #ArgentineHistory #CuyoHistory #ChileHistory #ColonialHistory #WineHistory #HistoricalDocuments
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🔥⛓️💍 14 DE SEPTIEMBRE DE 1817: JACINTA MOLINA, DE LA ESCLAVITUD A LA LIBERTAD — EL SEGUNDO MATRIMONIO QUE REVELA LA MENDOZA DE LAS “CASTAS” 🇦🇷📜( IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1817, mientras Mendoza todavía sentía el impacto de la campaña libertadora que meses antes había llevado al Ejército de los Andes hacia Chile, la Parroquia Matriz registró un acontecimiento aparentemente cotidiano que, más de dos siglos después, permite reconstruir una extraordinaria historia de esclavitud, libertad, familia y movilidad social. Ese día Jacinta Molina, viuda de Cruz Sánchez, contrajo segundas nupcias con Paulino Barrionuevo, identificado en la documentación como mestizo. La partida quedó asentada en el Archivo del Arzobispado de Mendoza, Parroquia Matriz, Libro de Matrimonios N.º 5, “Castas”, años 1806-1821, folio 134. La referencia ha sido corroborada por una investigación académica de Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero publicada en la revista Claves de la Universidad de la República. Pero detrás de aquella boda existe una historia mucho más profunda. Jacinta y su madre, Casimira, habían sido mujeres esclavizadas: ambas fueron compradas en Mendoza en 1787 por el hacendado Felipe Molina. Jacinta fue madre de José María y Tomasa, registrados dentro de una familia afromestiza. En 1807 Felipe Molina dispuso en su memoria testamentaria la libertad de Casimira, Jacinta y sus dos hijos, además de legarles bienes; después de disputas judiciales, en julio de 1809 la Justicia mendocina confirmó la validez de aquellas disposiciones de libertad. La vida de Jacinta estuvo marcada, además, por una llamativa capacidad para recurrir a los tribunales y defender sus derechos. En 1812, con unos 26 años, reclamó su libertad de movimiento, la devolución de sus hijos y el control de sus bienes después de haber sido recluida en una “casa de cautela”; finalmente obtuvo una resolución favorable. Dos años después, el 21 de abril de 1814, se casó con Cruz Sánchez, también registrado como mestizo. Tras enviudar, volvió a formar pareja y el 14 de septiembre de 1817 celebró su matrimonio con Paulino Barrionuevo. La historia todavía guarda otro dato extraordinario: en 1819 Jacinta y Paulino acudieron nuevamente a la Justicia para realizar un inventario y tasación de sus respectivos patrimonios. El capital atribuido a Jacinta ascendía a 1.026 pesos y 4 reales, mientras que el de Paulino era de 403 pesos. Los investigadores señalan que parte de los bienes de Jacinta procedía precisamente de las disposiciones realizadas años antes por Felipe Molina. Décadas después, un testamento permitió establecer que Jacinta y Paulino no tuvieron hijos en común. Su trayectoria también quedó unida a otra historia notable: su hijo José María Molina, nacido esclavizado en 1803 y liberado siendo niño, llegó a integrarse al Cuerpo de Cívicos Pardos de Mendoza, aprendió a leer y escribir, ejerció como sastre y terminó desempeñándose como preceptor de primeras letras en la zona de la Chimba, actual Las Heras. Así, aquella sencilla inscripción matrimonial del 14 de septiembre de 1817 no es solamente el registro de una boda: es una pequeña puerta documental hacia la compleja sociedad mendocina de comienzos del siglo XIX, cuando las viejas clasificaciones de “castas”, la esclavitud, la manumisión, el mestizaje y las posibilidades de ascenso social convivían con las enormes transformaciones provocadas por la Revolución y las guerras de Independencia. Importante precisión documental: la partida matrimonial del 14 de septiembre de 1817 pertenece al Archivo del Arzobispado de Mendoza y no al Archivo General de la Provincia de Mendoza. El AGPM conserva otros documentos fundamentales para reconstruir la historia de Jacinta y su familia, pero no debe atribuirse allí esta partida parroquial. Tampoco encontré evidencia documental suficientemente firme para afirmar que exactamente ese 14 de septiembre se haya producido un divorcio o separación matrimonial en los fondos Judicial Civil del AGPM; por lo tanto, es preferible no incorporar esa afirmación hasta localizar un expediente concreto. Fuente de origen: Archivo del Arzobispado de Mendoza, Parroquia Matriz, Libro de Matrimonios N.º 5, Castas, 1806-1821, f. 134. Fuente académica de corroboración y contexto: Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero, “Trayectorias de integración social de afromestizos militarizados por las independencias en el Cono Sur. El capitán y preceptor mulato José María Molina (Mendoza/Cuyo, 1803-1863)”, Claves. Revista de Historia, Universidad de la República, vol. 5, n.º 9, 2019. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #JacintaMolina #HistoriaArgentina #Afrodescendientes #Esclavitud #Manumisión #Mestizaje #Genealogía #ArchivoHistórico #Mendoza1817 #Independencia #HistoriaSocial #HistoricalMendoza #ArgentineHistory #AfroArgentines #SocialHistory #Genealogy #HistoricalArchives
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🔥🍇❄️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1929: EL FRÍO QUE CAMBIÓ LA UVA MENDOCINA — EL INFORME QUE ANTICIPÓ UNA NUEVA ERA DE EXPORTACIÓN 🌎🚂(IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1929, la página 5 del diario Los Andes quedó vinculada a uno de los capítulos menos conocidos de la transformación agrícola de Mendoza: la búsqueda de una solución técnica que permitiera conservar la uva fresca durante los extensos viajes hacia los grandes mercados. La fecha y la página no son una referencia aislada: fueron recuperadas por la investigadora del CONICET Florencia Rodríguez Vázquez en su estudio Apuestas para una economía diversificada: la inserción de la uva de Mendoza (Argentina) en mercados externos (1907-1930), dedicado a reconstruir cómo la provincia comenzó a abrirse camino en la exportación de uvas de mesa. Allí, Los Andes del 14 de septiembre de 1929 aparece citado específicamente como fuente de un informe sobre el preenfriamiento de uvas, una cuestión decisiva para una fruta extremadamente delicada y perecedera. El problema era enorme: producir una buena uva no bastaba. Para venderla a miles de kilómetros había que seleccionar variedades resistentes, perfeccionar el embalaje, enfriar rápidamente la fruta después de cosechada y mantener condiciones adecuadas durante el traslado hasta Buenos Aires y, desde allí, hacia mercados internacionales. La investigación señala que Mendoza experimentaba desde años antes con esas tecnologías y que empresarios como Pedro Benegas, Manuel Ruano, José B. de San Martín y otros productores fuertemente capitalizados impulsaron el cultivo de uvas destinadas específicamente al consumo fresco y no a la elaboración de vino. La apuesta tenía antecedentes extraordinarios: Pedro Benegas había realizado ensayos con uvas para mercados extranjeros desde comienzos del siglo XX y su firma llegó a disponer de cámaras frigoríficas propias cuando esa tecnología todavía estaba fuera del alcance de la mayoría de los productores. Hacia 1928, Mosso Hnos. concentraba buena parte del servicio de preenfriamiento de las partidas, pero su elevado costo convenció al sector de que Mendoza necesitaba una instalación propia y de mayor escala. Ese mismo año se había constituido la Asociación de Productores de Uvas de Exportar de Mendoza, presidida inicialmente por José B. de San Martín y con Pedro Benegas entre sus dirigentes. Uno de sus grandes objetivos era precisamente construir un depósito frigorífico capaz de resolver el cuello de botella de la conservación. La asociación también promovía variedades especialmente aptas para viajar largas distancias, entre ellas Almería, Alfonso Lavallée, Corazón de Cabrito y Cornichón. El informe registrado por Los Andes aquel 14 de septiembre de 1929 aparece, por lo tanto, en un momento clave: el proyecto frigorífico estaba pasando de los reclamos y experimentos a una solución concreta. Según la versión depositada en CONICET Digital del trabajo de Rodríguez Vázquez, el plan se materializó en 1930 con participación financiera del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico. La empresa ferroviaria también incorporó 70 vagones con ventilación especial para transportar producción desde la estación de San Rafael, demostrando hasta qué punto ferrocarril, refrigeración y exportación comenzaron a formar parte de una misma estrategia. El desafío no era menor. Mendoza estaba situada a enorme distancia de los puertos y las uvas podían perder calidad rápidamente si no se controlaban el calor, la manipulación y los tiempos de transporte. Por eso la investigación considera que el desarrollo de sistemas de preenfriamiento y refrigeración constituyó uno de los grandes saltos tecnológicos necesarios para colocar la fruta mendocina en mercados externos. Los ensayos impulsados también por el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico abarcaron sistemas de embalaje, tipos de cajones y variedades capaces de soportar el viaje; durante la década de 1920 incluso se realizaron experiencias orientadas al mercado de Estados Unidos. El dato adquiere todavía mayor dimensión porque aquella actividad representaba una alternativa a la enorme dependencia mendocina de la producción de vino. La economía provincial había atravesado crisis recurrentes y la exportación de uva fresca aparecía como una posibilidad de diversificación. Para fines de los años veinte ya existían gestiones comerciales en Estados Unidos y la documentación periodística registraba destinos y partidas destinadas al exterior. Así, aquella aparentemente técnica página 5 de Los Andes del 14 de septiembre de 1929 conserva una pieza fundamental de una revolución silenciosa: Mendoza comenzaba a comprender que para conquistar mercados lejanos no alcanzaba con producir uvas excepcionales; también era necesario dominar el frío. Benegas, Ruano y otros pioneros ayudaron a introducir una tecnología que terminaría siendo esencial no solamente para la uva de mesa, sino para el posterior desarrollo de la moderna industria frutícola mendocina. 🍇❄️🚂🌎 Fuente de origen de la información: Los Andes, Mendoza, 14 de septiembre de 1929, p. 5, citado por Florencia Rodríguez Vázquez, “Apuestas para una economía diversificada: la inserción de la uva de Mendoza (Argentina) en mercados externos (1907-1930)”, América Latina en la Historia Económica, año 23, Nº 1, 2016, pp. 152-183, investigación de CONICET/INCIHUSA. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #UvaMendocina #UvaDeMesa #Vitivinicultura #Fruticultura #LosAndes #Exportación #Ferrocarril #IndustriaFrigorífica #HistoriaArgentina #PedroBenegas #ManuelRuano #BuenosAiresAlPacífico #MendozaHistory #ArgentineHistory #GrapeExport #TableGrapes #Viticulture #FruitIndustry #RailwayHistory #ColdStorage #AgriculturalHistory
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🔥🐎💰 14 DE SEPTIEMBRE DE 1907: “SE BUSCAN MUCHACHOS QUE SEPAN ANDAR A CABALLO” — EL SORPRENDENTE AVISO LABORAL QUE REVELA CÓMO SE TRABAJABA EN LA MENDOZA DE HACE 119 AÑOS (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1907, la primera página del diario Los Andes publicó un pequeño aviso que, visto desde el presente, se transforma en una extraordinaria ventana hacia la vida cotidiana y el mundo del trabajo de la Mendoza de comienzos del siglo XX. El anuncio estaba dirigido específicamente “para madres que tengan hijos que sepan andar a caballo” y solicitaba cuatro muchachos capaces de desenvolverse a caballo y conocedores de la campaña mendocina. La paga ofrecida era de 30 pesos mensuales, además de comida y cena. La existencia de aquel aviso no depende solamente de una referencia periodística perdida: fue documentada por el historiador e investigador de CONICET Rodolfo Richard-Jorba en su estudio sobre los conflictos sociales y las condiciones de los trabajadores mendocinos entre 1890 y 1916, investigación basada ampliamente en periódicos de la época. Allí, Richard-Jorba reproduce la referencia a Los Andes del 14 de septiembre de 1907, página 1, y aporta un dato todavía más revelador: aquellos 30 pesos representaban un salario al menos 50 % superior al que percibían muchos peones, al que además se sumaba la alimentación. El detalle permite imaginar qué clase de tareas podían aguardarlos: recorrer grandes distancias, desplazarse por zonas rurales, orientarse fuera de los centros urbanos y dominar el caballo, que todavía era una herramienta fundamental para el transporte y el trabajo en la campaña. Sin embargo, el aviso conservado en la investigación no especifica las edades de los cuatro “muchachos”, por lo que sería incorrecto asignarles una edad determinada. Lo significativo es que Richard-Jorba lo analiza precisamente dentro de su estudio sobre el trabajo de menores en Mendoza. El investigador señala que las estadísticas oficiales posteriores registraron 857 menores trabajadores —659 argentinos y 198 extranjeros— y advierte que la cifra real probablemente fuera bastante mayor debido al subregistro y al trabajo realizado dentro de las propias familias, especialmente en cultivos, cosechas, comercio y transporte. La fecha resulta todavía más llamativa por una coincidencia histórica: apenas 16 días después de aquel aviso, el 30 de septiembre de 1907, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 5.291, destinada a reglamentar el trabajo de mujeres y niños, una de las primeras grandes normas argentinas sobre protección laboral de esos sectores. Así, unas pocas líneas publicadas en la sección de avisos de un diario mendocino terminan contando muchísimo más de lo que aparentan: hablan de salarios, juventud trabajadora, familias, caballos, distancias, empleadores y de una provincia cuya economía agroindustrial estaba transformándose aceleradamente. No conocemos todavía quién publicó el aviso, para qué establecimiento necesitaba a los cuatro jóvenes ni cuál sería exactamente la tarea encomendada. Por eso, localizar y revisar físicamente el ejemplar original de Los Andes del 14 de septiembre de 1907, página 1, podría revelar detalles adicionales y convertir este pequeño anuncio en una verdadera joya documental de la historia cotidiana mendocina. Fuente de origen de la información: Los Andes, Mendoza, 14 de septiembre de 1907, p. 1, citado por Rodolfo Richard-Jorba, “Conflictos sociales en Mendoza entre dos crisis, 1890-1916. Una larga lucha de los trabajadores por la conquista de sus derechos laborales”, Prohistoria, Nº 13, pp. 69-98, INCIHUSA-CONICET / Universidad Nacional de Cuyo. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #LosAndes #Mendoza1907 #HistoriaArgentina #Trabajo #TrabajoRural #HistoriaSocial #CampañaMendocina #Caballos #ArchivoHistorico #Efemerides #14DeSeptiembre #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineHistory #SocialHistory #RuralHistory #Horseback #HistoricalArchives #Argentina1907
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🔥🗳️⚔️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1873: MENDOZA VOLVIÓ A LAS URNAS EN PLENA GUERRA ENTRE CIVITISTAS Y GONZALISTAS — DOS ELECCIONES EN SIETE DÍAS Y UNA PROVINCIA AL BORDE DE LA REBELIÓN 🇦🇷📜
El domingo 14 de septiembre de 1873, Mendoza atravesó una nueva jornada electoral en uno de los años políticamente más turbulentos del siglo XIX provincial. Apenas once días antes, el Poder Ejecutivo había firmado el decreto que convocaba a los ciudadanos a elegir a los diputados destinados a renovar la mitad de la Cámara Legislativa durante el primer período de 1874. El documento original ha quedado identificado en el Archivo General de la Provincia de Mendoza: Época Independiente, sección Poderes Ejecutivo y Legislativo, documento 94, carpeta 758, fechado el 3 de septiembre de 1873. A simple vista podría parecer una elección legislativa más, pero el contexto la convierte en una extraordinaria fotografía de la política mendocina de aquellos años. La provincia estaba partida por una confrontación excepcional entre dos agrupamientos surgidos de la propia élite dirigente: los “civitistas”, que respaldaban la candidatura oficialista de Francisco Civit, y los “gonzalistas”, seguidores del exgobernador Carlos González Pintos. La historiadora Gabriela García Garino señala que semejante división había sido prácticamente inédita desde 1852 y que la lucha política atravesaba clubes, reuniones, bailes, tertulias, periódicos y redes personales de adhesión. Incluso el escenario nacional alimentaba la disputa: mientras se preparaba la sucesión presidencial de Domingo Faustino Sarmiento, las fuerzas provinciales buscaban posicionarse frente a las distintas candidaturas que terminarían enfrentándose en 1874. Mendoza había votado solamente una semana antes, el 7 de septiembre, para conformar el cuerpo de diputados “doblantes” que debía intervenir en la elección indirecta del nuevo gobernador. Aquellos comicios generaron denuncias de presiones oficiales, movilización de fuerzas, detenciones, dificultades para llegar a las mesas y acusaciones de manipulación electoral. La Legislatura discutió largamente su validez los días 17 y 18 de septiembre y finalmente aprobó la mayoría de las elecciones, excepto las de Junín y La Paz. En este último departamento, vecinos opositores denunciaron incluso la presencia de personas ajenas al lugar, amenazas y distribución de dinero y bebidas, acusaciones que forman parte de los expedientes conservados y analizados por la historiografía. Es importante distinguir aquellos comicios del 7 de septiembre de la elección legislativa celebrada el día 14: fueron actos diferentes, pero pertenecieron a la misma batalla política que tenía a Mendoza prácticamente partida en dos. La crisis no terminó en las urnas. Los opositores recurrieron después a una táctica extraordinaria: ausentarse del colegio electoral para impedir que se alcanzara el quórum necesario para elegir gobernador. Hubo convocatorias sucesivas, multas previstas para los electores que no concurrieran e incluso pedidos para emplear la fuerza pública con el fin de reunirlos. Finalmente, el 11 de octubre se consiguió reunir el número suficiente y Francisco Civit fue elegido gobernador. La confrontación ya había desbordado para entonces el terreno institucional: partidarios de Carlos González apoyaron el levantamiento encabezado por el coronel Ignacio Segovia, iniciado a fines de septiembre, y el Gobierno Nacional terminó interviniendo militarmente. Civit llegaría a Mendoza y juraría ante la Legislatura el 30 de octubre de 1873. Así, aquella elección del 14 de septiembre, aparentemente rutinaria, ocurrió exactamente en medio de una de las mayores crisis político-electorales de la Mendoza posterior a Pavón: votos, periódicos, clubes, acusaciones, legisladores ausentes, soldados y finalmente una rebelión armada se mezclaron en una lucha por el poder que anticipaba muchas de las tensiones políticas que atravesaría la Argentina en 1874. Curiosamente, el mismo año en que se desarrollaba esta batalla electoral, Francisco Civit hizo construir su residencia en la nueva ciudad de Mendoza, edificio que sobrevivió y hoy alberga el Museo del Pasado Cuyano y la Junta de Estudios Históricos de Mendoza. FUENTES: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Época Independiente, Poderes Ejecutivo y Legislativo, documento 94, carpeta 758, “Decreto convocando a elecciones de Diputados que deben renovar la H. C. Legislativa en 1874”, 3 de septiembre de 1873. Gabriela García Garino, “Civitistas vs. Gonzalistas. Estrategias de las élites locales en la lucha por el poder, Mendoza, 1873”, Revista de Historia de América, investigación basada en documentación del AGPM, Archivo Legislativo de Mendoza y El Constitucional. Beatriz Bragoni, estudios sobre sufragio, elecciones y política mendocina durante el período 1854-1881. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #EfemeridesMendocinas #FranciscoCivit #CarlosGonzalezPintos #Elecciones1873 #HistoriaArgentina #PoliticaMendocina #SigloXIX #ArchivoGeneralDeMendoza #MemoriaHistorica #MendozaHistory #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #HistoricalArchives #PoliticalHistory #NineteenthCentury
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🔥⚰️📰 14 DE SEPTIEMBRE DE 1867: “EL CEMENTERIO” — LA PRENSA DENUNCIÓ LA CRISIS DE LA “CIUDAD DE LOS MUERTOS” EN LA MENDOZA QUE TODAVÍA VIVÍA ENTRE LAS RUINAS (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1867, apenas seis años después del devastador terremoto que destruyó gran parte de Mendoza, el periódico El Constitucional publicó una nota titulada simplemente “El cementerio”. Detrás de esas dos palabras se escondía una realidad mucho más inquietante: mientras la ciudad intentaba levantarse nuevamente, su principal camposanto continuaba atravesando una situación crítica. La existencia de aquella publicación no es una referencia vaga ni una tradición oral: una investigación académica sobre el arte funerario mendocino, basada en documentación del Archivo General de Mendoza, identifica expresamente la fuente como “A.G.M. El cementerio. En: El Constitucional, 14 de septiembre de 1867” y señala que la prensa volvió a denunciar reiteradamente los problemas de la necrópolis entre 1867 y 1872. El Cementerio General de Mendoza tenía ya una historia difícil. El proyecto para establecer un cementerio público extramuros se remontaba a 1828 y el establecimiento fue finalmente habilitado en 1846. Pero el terremoto del 20 de marzo de 1861 arrasó también con el lugar: cayeron muros y construcciones funerarias y el enorme número de víctimas multiplicó las dificultades sanitarias y de enterramiento. La propia Municipalidad de Mendoza recuerda que el sector fundacional quedó destruido por aquella catástrofe y que su recuperación y urbanización profunda recién comenzarían décadas después. La situación venía siendo preocupante desde años antes de aquella denuncia de 1867. Otra edición de El Constitucional, citada por la misma investigación académica y fechada el 16 de febrero de 1864, advertía sobre la falta de instalaciones interiores y de un espacio adecuado para depositar cadáveres antes de su sepultura; el gobierno había pedido ayuda a una Comisión Filantrópica porque no disponía de recursos suficientes. La comisión aportó mil pesos y se utilizaron incluso ornamentos y elementos procedentes de la iglesia de San Agustín, pero esas medidas no alcanzaron para resolver la crisis. Así llegamos al sábado 14 de septiembre de 1867. El Constitucional, uno de los periódicos más importantes de la Mendoza decimonónica, volvió a colocar el cementerio en el centro de la discusión pública. El dato adquiere todavía más fuerza al comprobar que el ejemplar de ese día efectivamente figura entre las ediciones de 1867 relevadas en las colecciones históricas de la UNCuyo. Ese año el periódico aparecía los martes, jueves y sábados y tenía como editor responsable a Juan Monteros. No debemos atribuir al artículo de aquel 14 de septiembre frases o descripciones que todavía no hemos podido consultar directamente: la investigación universitaria confirma el título, la fecha y que formaba parte de una serie de denuncias sobre la crítica situación del cementerio, pero la página completa del ejemplar no aparece actualmente accesible de manera íntegra en las fuentes digitales que pude localizar. Y justamente allí puede esconderse un documento extraordinario para la historia cotidiana de Mendoza: una descripción periodística contemporánea de cómo se encontraba la necrópolis apenas seis años después de una catástrofe que había dejado miles de muertos, edificios destruidos, familias desplazadas y sectores enteros de la antigua ciudad convertidos en ruinas. El deterioro posterior al terremoto fue tan profundo que una investigación de UNCuyo encontró incluso registros de 1863 donde todavía aparecían fallecidos vinculados al sismo de 1861, planteando la posibilidad de cuerpos que hubieran permanecido durante largo tiempo entre los escombros antes de ser recuperados. La prensa continuaría insistiendo: la misma investigación registra nuevos artículos titulados “El Cementerio” el 22 de agosto y el 30 de octubre de 1871, y nuevamente el 15 de junio de 1872. Para entonces, otra crónica denunciaba que once años después del terremoto aún había escombros que ocultaban restos de quienes habían muerto durante la catástrofe. A comienzos de la década de 1870 empezaron a acelerarse la reconstrucción urbana y las mejoras del cementerio; años después se comprarían nuevos terrenos para ampliar una necrópolis cuya estrechez había llegado a provocar problemas de olores y remoción frecuente de restos. Por eso, aquel pequeño título publicado el 14 de septiembre de 1867 es mucho más que una curiosidad de hemeroteca: representa la voz de una Mendoza que todavía luchaba por reconstruir no solamente las casas y las calles de los vivos, sino también el lugar destinado a sus muertos. El próximo paso documental es preciso: localizar en la Hemeroteca del Archivo General de la Provincia de Mendoza el ejemplar de El Constitucional correspondiente al sábado 14 de septiembre de 1867 y revisar íntegramente la nota “El cementerio”. Allí podría aparecer una de las descripciones periodísticas más crudas y reveladoras de la Mendoza posterior al terremoto de 1861. Fuente de origen de la información: Archivo General de Mendoza (A.G.M.), Hemeroteca, El Constitucional, “El cementerio”, 14 de septiembre de 1867; investigación académica “El arte funerario en Mendoza, 1861-1910”, Universidad Nacional de Cuyo, referencia documental en p. 26; Biblioteca Digital UNCuyo, relevamiento histórico de El Constitucional, año 1867; Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, historia del Cementerio General. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Efemérides #14DeSeptiembre #ElConstitucional #CementerioDeMendoza #TerremotoDe1861 #ArchivoGeneralDeMendoza #Hemeroteca #HistoriaArgentina #MemoriaHistórica #MendozaHistory #OldMendoza #ArgentineHistory #HistoricalNewspapers #CemeteryHistory #EarthquakeHistory #HistoricalArchives
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🔥🎼⛓️ 14 DE SEPTIEMBRE DE 1815: ENRIQUE, 23 AÑOS Y TASADO EN 275 PESOS — EL CLARINETISTA ESCLAVIZADO QUE QUEDÓ ATRAPADO EN UN INVENTARIO DE LA MENDOZA REVOLUCIONARIA 🇦🇷📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1815, mientras José de San Martín transformaba a Cuyo en la gran retaguardia militar de la revolución y comenzaba a tomar forma la fuerza que terminaría cruzando los Andes, una testamentaría mendocina dejó registrada la existencia de un hombre cuya vida permite asomarse a una historia durante mucho tiempo relegada. En el inventario de bienes del fallecido hacendado Rafael Vargas apareció “Henrique”, un hombre negro esclavizado al que el documento calculaba “como de veinte y tres años” y tasaba en 275 pesos. Aquel Enrique no era simplemente otro nombre dentro de una lista de bienes: investigaciones posteriores lograron reconstruirlo como José Enrique Vargas —también registrado como Bargas—, músico y clarinetista afrodescendiente que integró la que las fuentes históricas consideran la primera banda instrumental de Mendoza. Rafael Vargas había reunido un conjunto de músicos negros esclavizados y algunos de ellos habrían sido enviados a Buenos Aires para perfeccionarse en distintos instrumentos; las memorias de Damián Hudson recordaron posteriormente aquella formación como la primera banda de música instrumental de viento que tuvo Mendoza. Meses después del inventario, el 14 de abril de 1816, la partición de los bienes de Vargas vuelve a mostrar una escena extraordinaria: Enrique figura nuevamente tasado en 275 pesos e inmediatamente después aparece anotado “un clarinete nuevo” valuado en 30 pesos. En la misma documentación aparecen Alcántara junto a un triángulo, Antonio Bala acompañado por una tambora, Agustín por un violón y otros hombres esclavizados asociados a violines y otro clarinete. Morales y Caballero estiman que entre los bienes de Rafael Vargas había al menos seis músicos negros. Pero existe una prueba todavía más contundente sobre el oficio de Enrique: el 29 de agosto de 1816, Juan Gregorio de Las Heras pidió a José de San Martín que aquel hombre fuera transferido al Batallón Nº 11 precisamente porque era músico de clarinete y su incorporación mejoraría la banda del regimiento. Por eso podemos afirmar que Enrique era clarinetista; lo que la documentación disponible no permite asegurar con la misma certeza es que el clarinete de 30 pesos anotado en la partición fuera “su” instrumento personal. La historia adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa el lugar de los afrodescendientes en aquella Mendoza. En 1812, negros libres y esclavizados sumaban 4.456 personas, aproximadamente un 33 % de la población mendocina, y estimaciones historiográficas calculan que alrededor de 450 varones esclavizados de Mendoza terminaron incorporados al Ejército de los Andes. Enrique también quedó atravesado por aquel proceso: ya en 1812 había aparecido relacionado con el intento de levantamiento de esclavizados mendocinos que reclamaban su libertad; años después fue destinado al servicio militar y terminó vinculado a los cuerpos que San Martín preparaba para la campaña libertadora. En agosto de 1816, Las Heras lo reclamaba como clarinetista para el Batallón Nº 11. Así, aquella fría tasación de 275 pesos terminó conservando mucho más que una cifra: preservó el nombre de un hombre, su oficio y una de las huellas más extraordinarias de la presencia afrodescendiente en la historia musical, social y militar de Mendoza. Enrique aparece en los papeles como propiedad; la investigación histórica permite volver a verlo como persona, músico y protagonista de una época en la que la libertad era, para miles de hombres y mujeres, mucho más que una palabra. Fuente de origen de la información: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Testamentaría Independiente, Carpeta Nº 57, Documento Nº 11, Rafael Vargas, Mendoza, f. 60v y documentación de partición; Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero, “Músicos negros en Mendoza durante la revolución de la independencia argentina. Trayectoria social del esclavo músico Enrique Vargas”, El taco en la brea, Nº 17, Universidad Nacional del Litoral, 2023, DOI 10.14409/eltaco.9.17.e0102. Para la identificación militar de Enrique como clarinetista: oficio de Juan Gregorio de Las Heras a José de San Martín, Mendoza, 29 de agosto de 1816, reproducido en Documentos para la Historia del Libertador General San Martín, tomo IV, p. 97. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #14DeSeptiembre #EnriqueVargas #Afroargentinos #Afrodescendientes #EjercitoDeLosAndes #SanMartin #HistoriaArgentina #Esclavitud #Musica #Clarinete #MemoriaHistorica #HistoriaAfroargentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #AfroArgentine #ArmyOfTheAndes #BlackHistory #SlaveryHistory #MusicHistory
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🔥📜 14 DE SEPTIEMBRE DE 1810: CUATRO HOMBRES SE CONVIRTIERON EN FIADORES DEL TESORERO DE MENDOZA EN PLENA REVOLUCIÓN 💰(IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1810, mientras el viejo orden virreinal se transformaba aceleradamente y Mendoza ya había tomado partido por la Junta surgida en Buenos Aires, un documento notarial dejó registrada una escena extraordinaria de aquella transición política: Domingo Corbalán, Xavier Soloaga, Melchor Molina y Pedro Molina comparecieron ante escribano para constituirse en fiadores del doctor José Clemente Benegas, quien había sido nombrado Ministro Tesorero de Real Hacienda y necesitaba presentar las garantías exigidas legalmente antes de asumir el manejo de los fondos públicos. El instrumento fue autorizado por el escribano José de Porto y Mariño y tuvo como testigos a Antonio Mont, Andrés Escala y Manuel Silvestre Videla. La escritura adquiere todavía mayor importancia cuando se observa el momento histórico en que fue otorgada. La noticia oficial de la Revolución de Mayo había llegado a Mendoza el 13 de junio de 1810; luego de semanas de tensión entre las órdenes procedentes de Córdoba y las emanadas de Buenos Aires, el Cabildo mendocino terminó aceptando a la Junta y se produjo el desplazamiento de funcionarios vinculados al anterior esquema político. Sin embargo, la Revolución no borró de un día para otro las instituciones, procedimientos ni siquiera el vocabulario de la monarquía: en septiembre todavía se hablaba formalmente de “Real Hacienda”, se conservaban escribanos, protocolos y mecanismos jurídicos heredados del período español, y los funcionarios encargados del dinero público continuaban obligados a presentar fianzas antes de entrar en funciones. Esto resulta especialmente significativo porque la propia Junta de Buenos Aires había nacido proclamando formalmente gobernar en nombre de Fernando VII, de modo que durante los primeros meses revolucionarios convivieron nuevas autoridades políticas con numerosas estructuras administrativas de origen colonial. Benegas, además, no era un desconocido dentro de esa maquinaria estatal: una investigación histórica de la Universidad Nacional de Cuyo documenta que el marqués de Sobremonte ya lo había designado Subdelegado de Real Hacienda y Guerra de Mendoza en marzo de 1788, por lo que acumulaba décadas de experiencia en los asuntos administrativos y fiscales de la región. El episodio del 14 de septiembre permite entonces observar la Revolución desde una perspectiva mucho menos conocida: mientras las noticias políticas, los cabildos y los ejércitos alteraban el mapa del antiguo Virreinato, la vida cotidiana del Estado seguía funcionando mediante escrituras, testigos, obligaciones y garantías. Cuatro hombres tuvieron que comprometerse jurídicamente para que otro pudiera hacerse cargo del tesoro mendocino. Apenas ocho días después, documentación conservada por el Archivo General de la Nación registra al propio José Clemente Benegas expresando su agradecimiento por haber sido nombrado ministro tesorero interino de las Reales Cajas, una corroboración independiente del proceso administrativo que estaba desarrollándose en Mendoza durante aquel convulsionado septiembre de 1810. Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM) — Época Colonial — Protocolo de Escribanos Nº 162 — folio 98 — Mendoza, 14 de septiembre de 1810. Fuente complementaria: Archivo General de la Nación, Archivo del Gobierno de Buenos Aires, Inventario Analítico, S10-159; Jorge Comadrán Ruiz, “Las tres casas reinantes de Cuyo”, Revista de Historia Americana y Argentina, Universidad Nacional de Cuyo. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1810 #RevolucionDeMayo #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #RealHacienda #JoseClementeBenegas #Efemerides #HistoriaColonial #DocumentosHistoricos #Argentina1810 #MendozaHistory #ArgentineHistory #MayRevolution #ColonialHistory #HistoricalDocuments #Archives #History
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🔥📜 14 DE SEPTIEMBRE DE 1808: EL DOCUMENTO MENDOCINO QUE UNIÓ A TRES GENERACIONES DE LOS MITRE — 13 AÑOS ANTES DE QUE NACIERA EL FUTURO PRESIDENTE 🇦🇷 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 14 de septiembre de 1808, cuando faltaban todavía dos años para la Revolución de Mayo y trece para el nacimiento de Bartolomé Mitre, una escritura firmada en Mendoza dejó registrada una sorprendente conexión entre nuestra provincia y los antecedentes familiares inmediatos de quien décadas después llegaría a la Presidencia de la Nación. Aquel día compareció ante escribano Ambrosio Mitre y Campos, natural de Montevideo y entonces residente en Mendoza, para otorgar un poder amplio a su propio padre, Bartolomé Mitre, vecino de Montevideo, y de manera subsidiaria a José Mendes, con el objetivo de que lo representaran en el juicio de partición de los bienes dejados por su madre fallecida, Catalina Campos. La escritura fue autorizada por el escribano Cristóbal Barcala y contó como testigos con Lorenzo Sorruguin, Antonio Dias y José Recabarren. El documento adquiere una dimensión histórica extraordinaria al observar lo que todavía no había ocurrido: Bartolomé Mitre y Martínez, hijo de Ambrosio, recién nacería en Buenos Aires el 26 de junio de 1821 y con el tiempo se convertiría en militar, periodista, historiador, fundador de La Nación y presidente de la Argentina entre 1862 y 1868. Pero la presencia de Ambrosio Mitre en Mendoza no fue circunstancial. Una investigación genealógica publicada por el Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas lo identifica como nacido en Montevideo en 1774, hijo de Bartolomé Mitre y Martínez de los Santos y Catalina Campos, y señala expresamente que durante el período virreinal actuó en Mendoza como oficial de milicias, antes de participar en la etapa de la Independencia. Otra investigación histórica lo registra como subteniente de milicias, alférez y comisionado en Mendoza, relacionándolo además con el establecimiento del fuerte de San Rafael. Así, aquella aparentemente rutinaria escritura sucesoria de 1808 termina revelando algo mucho mayor: en una foja conservada en Mendoza quedaron reunidos el abuelo, el padre y, retrospectivamente, la historia familiar inmediata de uno de los protagonistas centrales de la Argentina del siglo XIX. No es un documento firmado por el futuro presidente —que todavía no había nacido—, sino por Ambrosio Mitre, su padre; justamente ese detalle convierte el hallazgo en una pieza poco conocida y especialmente atractiva para reconstruir las conexiones de la familia Mitre con la Mendoza colonial. Fuente documental: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Época Colonial, Protocolo de Escribanos Nº 157, folio 114, Mendoza, 14 de septiembre de 1808. La transcripción localizada reproduce la comparecencia de Ambrosio Mitre, el poder concedido a su padre y a José Mendes, y los nombres del escribano y testigos. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemérides #HistoriaArgentina #BartoloméMitre #AmbrosioMitre #ArchivoHistórico #DocumentosHistóricos #MendozaColonial #Genealogía #Historia #Argentina #HistoricalDocuments #ArgentineHistory #MendozaHistory #BartolomeMitre #FamilyHistory #Genealogy #ColonialHistory
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