sábado, 12 de septiembre de 2026

🔥🍨🍷 FEBRERO DE 1835: EL INGLÉS QUE DESCUBRIÓ LA MENDOZA PERDIDA, TOMÓ HELADO CON EL GOBERNADOR Y DIJO QUE SU VINO SUPERABA AL CHILENO 🇦🇷🏔️📜( IMAGEN ILUSTRATIVA)


En febrero de 1835, cuando la Mendoza que hoy conocemos todavía no existía y faltaban 26 años para que el terremoto de 1861 arrasara gran parte de la antigua ciudad, el británico Peter Campbell Scarlett llegó desde las pampas rumbo a Chile y dejó uno de los testimonios más fascinantes sobre la vida mendocina del siglo XIX. Diplomático, hombre de negocios y viajero, Scarlett atravesó el Desaguadero y avanzó hacia una ciudad que, después de jornadas de llanura y caminos difíciles, apareció ante sus ojos rodeada de campos cultivados, huertos, estancias, álamos y acequias. Al acercarse divisó bajo la inmensidad de los Andes las torres y cúpulas de Mendoza y describió aquella llegada casi como alcanzar una “tierra de promisión”. Estudios históricos y arquitectónicos realizados posteriormente a partir de su relato confirman el enorme valor de esas observaciones para reconstruir la Mendoza anterior al terremoto: predominaban las construcciones de adobe, las casas generalmente tenían una sola planta, patios interiores y azoteas, mientras el agua fría que descendía de la montaña recorría acequias por calles y caminos. Pero hubo un lugar que lo cautivó especialmente: la Alameda. El paseo, ya convertido en uno de los principales espacios de sociabilidad mendocina, estaba formado por hileras de grandes álamos y acompañado por una corriente de agua de deshielo que refrescaba el ambiente durante los intensos veranos. Allí había incluso un pequeño templete de inspiración griega y lugares donde podían comprarse refrescos y helados. Scarlett probó uno aromatizado con canela y confesó que aquel sabor le parecía demasiado “medicinal”, aunque admitió que cualquier helado era un verdadero lujo bajo el calor mendocino. Y entonces dejó una de las escenas más insólitas de su viaje: durante un mediodía encontró allí al gobernador —identificado posteriormente por Edmundo Correas como probablemente Pedro Molina— refrescándose bajo los árboles; el mandatario pidió helados para los viajeros e insistió en pagar la cuenta. La escena de un diplomático inglés compartiendo helados con el gobernador de Mendoza en plena Alameda de 1835 parece salida de una novela, pero procede del propio relato de viaje. Scarlett también observó con atención a los mendocinos: le sorprendieron su cortesía, su interés por recibir noticias del exterior y el nivel de conversación de familias como los Villanueva, con quienes tuvo contacto durante su estadía. Sin embargo, algunas de sus observaciones más extraordinarias fueron económicas. Consideró que Mendoza estaba más desarrollada agrícolamente que Buenos Aires y enumeró una producción basada en vino, jabón, tabaco, maíz y trigo. Parte de aquellas mercaderías viajaba hacia el Plata en enormes carretas y otra cruzaba las rutas a lomo de mula; el vino mendocino abastecía además a distintas provincias argentinas transportado en pellejos. La historiografía económica confirma que la vitivinicultura tradicional atravesaba entonces una etapa difícil y que Mendoza estaba orientando crecientemente su economía hacia el intercambio transcordillerano y la ganadería comercial. Pero Scarlett registró algo todavía más sugestivo: Mendoza buscaba un acuerdo comercial con Chile que permitiera reducir las trabas al intercambio a través de los Andes. Cuando escribió esas observaciones el acuerdo todavía era un proyecto; apenas unas semanas después, el 3 de abril de 1835, representantes de Mendoza y San Juan firmaron en Santiago con el gobierno chileno un convenio comercial destinado a obtener ventajas arancelarias para productos cuyanos y chilenos. La documentación histórica identifica a Juan de Rosas Correa como representante mendocino, a Domingo Castro y Calvo por San Juan y al ministro Joaquín Tocornal por Chile. Incluso Scarlett se permitió emitir un juicio destinado a provocar polémica dos siglos después: aseguró que el vino rojo que consumían entonces los chilenos era, a su entender, inferior al producido del lado mendocino de los Andes. Era, naturalmente, la opinión personal de un viajero, pero constituye una sorprendente fotografía del orgullo vitivinícola cuyano mucho antes del gran boom bodeguero de fines del siglo XIX. Cuando finalmente continuó viaje hacia Chile, Scarlett se llevó consigo la imagen de una ciudad de adobe atravesada por agua, sombreada por álamos, rodeada de cultivos y conectada comercialmente con ambos lados de la cordillera. Tres años después, en 1838, aquellas experiencias aparecerían publicadas en Londres en dos volúmenes bajo el título South America and the Pacific, una obra que hoy permite escuchar, casi directamente, la voz de un extranjero que caminó por una Mendoza que el terremoto de 1861 terminaría borrando en gran parte del paisaje. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1835 #CampbellScarlett #HistoriaArgentina #AlamedaDeMendoza #VinoMendocino #Vitivinicultura #Acequias #PedroMolina #HistoriaDeCuyo #Argentina #Chile #HistoriaDelVino #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #WineHistory #HistoricTravel #NineteenthCentury #Andes #CuyoHistory

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