Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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miércoles, 2 de septiembre de 2020
Felipa Larrea de Larrea, nacida en Buenos Aires el 1º de mayo de 1810 (1909)
🔥📚 2 DE SEPTIEMBRE DE 1973: MORÍA J.R.R. TOLKIEN, EL HOMBRE QUE INVENTÓ LA TIERRA MEDIA Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA FANTASÍA 🧙♂️💍
El 2 de septiembre de 1973, mientras visitaba a unos amigos en Bournemouth, Inglaterra, moría a los 81 años John Ronald Reuel Tolkien, el filólogo, profesor y escritor que llevó la construcción de un universo literario hasta límites extraordinarios: creó pueblos, genealogías, calendarios, mapas, mitologías, religiones, alfabetos e incluso lenguas completas para dar vida a la Tierra Media, escenario de El Hobbit, El Señor de los Anillos y de una gigantesca mitología que continuaría publicándose después de su muerte. Tolkien había nacido el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, entonces Estado Libre de Orange, hoy Sudáfrica. Su padre, Arthur Reuel Tolkien, no era vendedor de diamantes ni empleado del Banco de Inglaterra, como suele repetirse: era gerente de la sucursal del Bank of Africa en Bloemfontein. En 1895 su madre, Mabel, viajó con John y su hermano Hilary a Inglaterra; Arthur debía reunirse posteriormente con ellos, pero falleció en Sudáfrica en febrero de 1896. La familia terminó instalándose en Sarehole, entonces una pequeña zona rural cercana a Birmingham, cuyos molinos, senderos y paisajes son considerados parte importante del imaginario que décadas después aparecería transformado en la bucólica Comarca de los hobbits. Tras la muerte de Mabel en 1904, el sacerdote católico Francis Xavier Morgan quedó como tutor de los hermanos Tolkien. Durante aquellos años el joven Ronald conoció también los singulares perfiles de Perrott’s Folly y la torre de Edgbaston Waterworks, dos construcciones de Birmingham que tradicionalmente se han señalado como posibles inspiraciones de Las Dos Torres, aunque esa relación debe considerarse una hipótesis y no un origen demostrado. En 1911 ingresó al Exeter College de Oxford y se graduó con honores en 1915. Poco después fue enviado a la Primera Guerra Mundial como oficial del 11.º Batallón de los Lancashire Fusiliers y participó en la campaña del Somme. La guerra le arrebató a varios de sus amigos más cercanos y, tras contraer fiebre de las trincheras en 1916, fue evacuado a Inglaterra; durante aquel período comenzaron a tomar forma algunos de los relatos primitivos de su legendarium, entre ellos las primeras historias relacionadas con Gondolin. Terminada la guerra regresó a Oxford y trabajó en el Oxford English Dictionary como lexicógrafo, investigando especialmente palabras de raíz germánica comenzadas con “W”; los archivos de Oxford documentan que permaneció allí hasta junio de 1920. Ese año pasó a la Universidad de Leeds y en 1925 regresó definitivamente a Oxford como profesor de anglosajón y fellow del Pembroke College. Mientras desarrollaba una prestigiosa carrera académica continuó trabajando silenciosamente en aquel mundo imaginario que llevaba décadas creciendo. El Hobbit llegó a las librerías en 1937 y su éxito llevó a la editorial a pedirle una continuación. El proyecto terminaría convirtiéndose en El Señor de los Anillos, una obra monumental escrita durante años y finalmente publicada en tres volúmenes entre 1954 y 1955. Conviene corregir otro dato muy difundido: Tolkien no llegó a Estados Unidos recién en 1965; La Comunidad del Anillo ya había aparecido allí en edición de Houghton Mifflin en octubre de 1954. Lo que ocurrió en 1965 fue la explosión del fenómeno de las ediciones de bolsillo, primero con una controvertida edición de Ace Books y luego con la edición autorizada de Ballantine, que multiplicó extraordinariamente su popularidad entre los jóvenes estadounidenses. En Oxford, Tolkien había formado además parte de los Inklings junto a C. S. Lewis y otros escritores; compartían y discutían manuscritos, y Lewis fue una figura decisiva a la hora de alentarlo a completar su gran obra, pero cada autor desarrolló independientemente su propio universo literario. La dimensión de Tolkien terminó desbordando incluso a sus libros publicados en vida. En 1972 recibió de manos de la reina Isabel II el título de Comendador de la Orden del Imperio Británico —CBE— por sus servicios a la literatura. Un año después, el 2 de septiembre de 1973, murió en Bournemouth. Fue enterrado en el cementerio de Wolvercote, Oxford, junto a su esposa Edith. Sobre la lápida aparecen dos nombres que resumen como pocos la dimensión personal de su mitología: bajo Edith figura “Lúthien” y bajo Tolkien, “Beren”, los amantes legendarios de la Primera Edad cuya historia él vinculaba profundamente con su propio matrimonio. Tolkien no alcanzó a terminar El Silmarillion; su hijo Christopher organizó y editó los manuscritos y consiguió publicarlo en 1977. Así, incluso después de su muerte, las puertas de la Tierra Media continuaron abriéndose. A 53 años de aquel 2 de septiembre, su legado permanece extraordinariamente vivo: Tolkien no se limitó a contar una aventura; construyó la sensación de que detrás de cada montaña, cada ruina y cada palabra existían miles de años de historia. Y quizá allí radique su mayor hazaña: consiguió que millones de lectores entraran en un mundo inexistente y terminaran recordándolo como si alguna vez hubiera existido. #JRRTolkien #Tolkien #ElSeñorDeLosAnillos #ElHobbit #TierraMedia #MiddleEarth #SeñorDeLosAnillos #HistoriaDeLaLiteratura #LiteraturaFantástica #FantasyLiterature #LordOfTheRings #TheHobbit #TolkienLegacy #MiddleEarthHistory #FantasyBooks #Oxford #Efemérides #UnDíaComoHoy #OnThisDay #LiteraryHistory
🔥✈️ 2 DE SEPTIEMBRE DE 1998: EL VUELO SWISSAIR 111, EL INCENDIO INVISIBLE QUE EN SOLO 20 MINUTOS CONDENÓ A 229 PERSONAS SOBRE EL ATLÁNTICO
El 2 de septiembre de 1998, uno de los nombres más prestigiosos de la aviación mundial quedó unido para siempre a una de las tragedias aéreas más estremecedoras de Canadá. El vuelo Swissair 111, un McDonnell Douglas MD-11 matrícula HB-IWF, partió del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York a las 20:18, hora local, con destino a Ginebra. Viajaban 215 pasajeros y 14 tripulantes. Cincuenta y tres minutos después del despegue, mientras el avión volaba a unos 33.000 pies de altura, la tripulación percibió un olor extraño en la cabina; segundos más tarde apareció una pequeña cantidad de humo. Lo que parecía inicialmente una anomalía del sistema de climatización era en realidad el comienzo de un incendio que avanzaba oculto sobre el cielorraso delantero del MD-11. A las 22:14, hora atlántica canadiense, los pilotos transmitieron el mensaje internacional de urgencia “Pan Pan” y solicitaron desviarse. Halifax era el aeropuerto adecuado más cercano y el avión se encontraba a unos 56 millas náuticas de su pista. El problema era que el MD-11 todavía transportaba una enorme cantidad de combustible y estaba muy por encima de su peso normal de aterrizaje, por lo que comenzó a prepararse una maniobra para aliviar peso sobre la zona de St. Margaret’s Bay. Pero el fuego estaba ganando una carrera que nadie a bordo podía ver: aproximadamente trece minutos después de detectarse el primer olor, comenzaron a fallar rápidamente distintos sistemas eléctricos, se desconectó el piloto automático y varias pantallas e instrumentos dejaron de funcionar. A las 22:24 la tripulación declaró formalmente la emergencia y anunció que debía aterrizar de inmediato; poco después se perdió la comunicación y a las 22:25:41 dejaron de funcionar las grabadoras de vuelo. Apenas cinco minutos y medio más tarde, a las 22:31:18, el MD-11 impactó violentamente contra el Atlántico, aproximadamente cinco millas náuticas al sudoeste de Peggy’s Cove. No hubo sobrevivientes. La investigación de la Transportation Safety Board of Canada fue extraordinariamente compleja: se recuperaron más de 126 toneladas de restos, equivalentes a cerca del 98 % del peso estructural del avión, y se reconstruyó parte de la sección delantera para determinar cómo había comenzado y avanzado el incendio. La conclusión fue que el fuego probablemente se inició por un arco eléctrico sobre el cielorraso, detrás y hacia la derecha de la cabina, que encendió material inflamable de las mantas de aislamiento térmico y acústico revestidas con MPET; las llamas se extendieron después hacia otros materiales y cableados, provocando una cascada de fallas. Hay aquí una precisión histórica fundamental: aunque el avión disponía de un moderno sistema de entretenimiento instalado en primera y clase ejecutiva —y la investigación descubrió deficiencias en su integración eléctrica—, el informe oficial no pudo demostrar que el arco inicial que originó el incendio perteneciera específicamente al cableado de ese sistema; pudo haber involucrado cables del entretenimiento, cableado original del avión o una combinación de ambos. Por eso es incorrecto afirmar como hecho probado que “las pantallas de los asientos provocaron el accidente”. Tampoco quedó probado que el comandante hubiera muerto quemado mientras combatía el fuego ni que pasajeros de primera clase hubieran fallecido intoxicados antes del choque. La investigación determinó que los 229 ocupantes murieron instantáneamente debido a las enormes fuerzas del impacto y que los restos humanos recuperados no mostraban signos de exposición al calor; incluso la posición final del asiento del comandante no permitió establecer con certeza si permanecía sentado al momento del impacto. La tragedia provocó además profundas reformas sobre materiales aislantes, cableado, sistemas eléctricos, procedimientos frente al humo y duración y alimentación de las grabadoras de vuelo. Hoy es recordada como el segundo accidente aéreo más mortal ocurrido en Canadá y dos monumentos frente a St. Margaret’s Bay mantienen viva la memoria de las 229 víctimas. Para Swissair fue un golpe devastador, aunque sería históricamente incorrecto responsabilizar únicamente al accidente por su desaparición: la compañía entró posteriormente en una gravísima crisis financiera ligada a su agresiva estrategia de adquisiciones de aerolíneas deficitarias, agravada en 2001 por la crisis del transporte aéreo posterior al 11 de septiembre. Swissair terminó sus operaciones el 31 de marzo de 2002 y sobre parte de su estructura nació Swiss International Air Lines. #Swissair111 #Swissair #Vuelo111 #MD11 #McDonnellDouglas #TragediaAerea #AccidenteAereo #HistoriaDeLaAviacion #Aviacion #Efemerides #2DeSeptiembre #NuevaEscocia #Canada #PeggysCove #StMargaretsBay #AviationHistory #AirDisaster #Flight111 #SwissairFlight111 #MD11 #AircraftAccident #NovaScotia #CanadaHistory #AviationSafety
🔥📺 2 DE SEPTIEMBRE DE 2005: MORÍA BOB DENVER, EL HOMBRE CULTO Y TÍMIDO QUE CONVIRTIÓ A “GILLIGAN” EN EL NÁUFRAGO MÁS QUERIDO DE LA TELEVISIÓN 🌴⚓
El 2 de septiembre de 2005 moría en Winston-Salem, Carolina del Norte, Bob Denver, el actor que consiguió una de las paradojas más extraordinarias de la televisión estadounidense: detrás del ingenuo, torpe y entrañable Gilligan había un hombre formado en Ciencias Políticas, exdocente y apasionado por el teatro. Había nacido el 9 de enero de 1935 en New Rochelle, Nueva York, y durante su juventud llegó a Loyola University de Los Ángeles —actual Loyola Marymount University—, donde estudió Ciencias Políticas y descubrió casi accidentalmente su vocación artística al participar en producciones teatrales universitarias. Antes de vivir de la actuación trabajó como maestro, entrenador deportivo y empleado de correos. Su primera gran oportunidad apareció en 1959 con The Many Loves of Dobie Gillis. Denver fue elegido entre cientos de aspirantes para interpretar a Maynard G. Krebs, el excéntrico beatnik de barba, lenguaje disparatado y auténtica aversión a la palabra “trabajo”. El personaje se convirtió en una revelación y anticipó el talento que Denver tenía para construir personajes aparentemente simples pero inolvidables. Incluso protagonizó una curiosa situación real: después de comenzar la serie recibió la convocatoria para incorporarse al Ejército estadounidense, pero fue declarado 4-F —no apto para el servicio— debido a una antigua fractura en el cuello, por lo que pudo regresar al programa. No se había alistado y luego pedido la baja, como suele repetirse: fue convocado y rechazado médicamente. En 1964 llegó el personaje que terminaría devorando cualquier otra identificación artística. El productor y creador Sherwood Schwartz lo eligió para encarnar al marinero Gilligan en Gilligan's Island. La comedia relataba la disparatada supervivencia de siete personas varadas en una isla después de que una excursión de apenas tres horas terminara en naufragio. La serie permaneció originalmente en pantalla solamente tres temporadas, entre 1964 y 1967, y produjo 98 episodios; sin embargo, las interminables reposiciones televisivas hicieron algo que pocos podían imaginar en aquellos años: transformaron a Gilligan y al resto de los náufragos en iconos internacionales de la cultura popular. Denver quedó inevitablemente asociado al pequeño sombrero blanco, la camisa roja y aquel personaje bondadoso que podía destruir en segundos el plan de rescate más elaborado. Pero su carrera no terminó en la isla. Actuó en otras comedias televisivas, volvió varias veces al universo de Gilligan en producciones posteriores y en Broadway asumió nada menos que el papel principal de Allan Felix reemplazando a Woody Allen en Play It Again, Sam, cuya producción original permaneció en cartel hasta marzo de 1970. Con el paso de los años comprendió que luchar contra Gilligan era inútil: aquel supuesto “tonto” televisivo le había regalado una conexión extraordinaria con varias generaciones. En su vida privada se alejó progresivamente de Hollywood, se instaló con su esposa Dreama en West Virginia, participó en radio y dedicó gran parte de sus últimos años a su familia y a iniciativas destinadas a ayudar a personas con necesidades especiales. En 2005 su salud se deterioró severamente. Había sido sometido a una cirugía de bypass coronario y estaba recibiendo tratamiento contra un cáncer de garganta. Durante la etapa final padeció neumonía y permaneció internado en el Wake Forest University Baptist Medical Center; murió allí el 2 de septiembre de 2005, a los 70 años, acompañado por su familia. Las noticias de la época informaron oficialmente que el fallecimiento se produjo por complicaciones relacionadas con el tratamiento contra el cáncer. Bob Denver había interpretado a Gilligan durante apenas tres temporadas, pero medio siglo de repeticiones terminó haciendo imposible separar al actor de aquel marinero eternamente perdido. Y quizá allí resida su verdadera victoria: encarnó a un personaje ingenuo mientras fuera de cámara era un hombre instruido, reservado y mucho más complejo de lo que permitía imaginar su personaje. El 2 de septiembre de 2005 murió Bob Denver; Gilligan, en cambio, quedó navegando para siempre en la memoria de generaciones enteras. 🌴⚓📺 #BobDenver #Gilligan #GilligansIsland #LaIslaDeGilligan #TelevisionClasica #HistoriaDeLaTelevision #SeriesClasicas #CulturaPopular #Efemerides #MendozAntigua #ClassicTV #TVHistory #TelevisionHistory #GilligansIsland #BobDenver #ClassicTelevision #SitcomHistory #PopCulture #TVLegends
🔥⚓ 2 DE SEPTIEMBRE DE 1945: JAPÓN FIRMÓ SU RENDICIÓN SOBRE EL USS MISSOURI Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL LLEGÓ FORMALMENTE A SU FIN 🇯🇵🇺🇸🌎
El 2 de septiembre de 1945, la cubierta del gigantesco acorazado USS Missouri, fondeado en la bahía de Tokio, se convirtió en escenario de uno de los actos más trascendentales del siglo XX. A las 9 de la mañana, el ministro de Relaciones Exteriores Mamoru Shigemitsu firmó en representación del emperador Hirohito y del Gobierno japonés, mientras que el general Yoshijirō Umezu lo hizo en nombre del Cuartel General Imperial. Douglas MacArthur rubricó luego el documento como comandante supremo de las Potencias Aliadas, acompañado por representantes de Estados Unidos, China, Reino Unido, Unión Soviética, Australia, Canadá, Francia, Países Bajos y Nueva Zelanda. En apenas 27 minutos quedaba formalizada la capitulación japonesa y terminaba oficialmente la Segunda Guerra Mundial. El camino hasta aquella cubierta había comenzado mucho antes. La expansión japonesa por China y el sudeste asiático chocó cada vez más con los intereses occidentales y con las restricciones estadounidenses al petróleo y otras materias primas. Tokio decidió apoderarse de territorios ricos en recursos y neutralizar preventivamente a la Flota estadounidense del Pacífico: el ataque a Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941 pretendía precisamente dejarla fuera de combate y otorgar a Japón tiempo para consolidar sus conquistas. Pero el efecto político fue el contrario: Estados Unidos entró plenamente en la guerra. Desde entonces el Pacífico se convirtió en escenario de combates gigantescos. Mar del Coral, Midway, Guadalcanal, Saipán, el Mar de Filipinas y el golfo de Leyte fueron desgastando una maquinaria militar japonesa que ya no podía reemplazar buques, aviones ni pilotos al ritmo estadounidense. Iwo Jima y Okinawa demostraron además lo extraordinariamente sangrienta que podía resultar una invasión de las islas principales de Japón. Para el Japón imperial, una rendición ante una potencia extranjera y la ocupación de su territorio constituían una ruptura histórica y política de dimensiones enormes, y una parte de la cúpula militar insistía todavía en continuar la resistencia. En Potsdam, el 26 de julio de 1945, Estados Unidos, Reino Unido y China exigieron la rendición japonesa; la Unión Soviética no firmó inicialmente aquella declaración porque todavía mantenía formalmente su neutralidad frente a Japón, aunque se adhirió después de declarar la guerra el 8 de agosto. Entonces llegaron tres golpes decisivos en cuestión de días: Hiroshima fue destruida por una bomba atómica el 6 de agosto, la Unión Soviética declaró la guerra e inició su ofensiva contra las fuerzas japonesas en Manchuria, y Nagasaki sufrió el segundo ataque nuclear el 9 de agosto. Reducir la rendición únicamente a las bombas atómicas simplifica un debate histórico todavía estudiado: documentos de la época muestran que tanto las armas nucleares como la entrada soviética aceleraron dramáticamente la decisión de poner fin a la guerra. Incluso entonces la decisión estuvo al borde del fracaso. Durante la noche del 14 al 15 de agosto, oficiales radicales intentaron apoderarse del Palacio Imperial y destruir la grabación en la que Hirohito anunciaba el fin de la guerra. El general Shizuichi Tanaka ayudó decisivamente a desactivar la rebelión y persuadió a las tropas para retirarse; no se suicidó aquella noche, como a veces se afirma, sino el 24 de agosto. Finalmente, al mediodía del 15, millones de japoneses escucharon por primera vez la voz de su emperador por radio comunicando la aceptación de las condiciones aliadas. Dieciocho días después llegó la ceremonia definitiva. Shigemitsu avanzó sobre la cubierta del Missouri apoyándose en su bastón —había perdido una pierna años antes— y estampó su firma. Umezu hizo lo mismo por las fuerzas armadas. El documento proclamaba la rendición incondicional de todas las fuerzas japonesas y colocaba la autoridad del emperador y del Gobierno bajo el comandante supremo aliado. La posguerra transformaría Japón profundamente: sus fuerzas militares fueron desmovilizadas, comenzó una ocupación dirigida fundamentalmente por Estados Unidos bajo MacArthur, se impulsaron reformas políticas y constitucionales y se estableció en Tokio el Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente, que procesó a dirigentes políticos y militares por crímenes de guerra, crímenes contra la paz y crímenes contra la humanidad. Hirohito no fue acusado y permaneció en el trono, aunque con un papel profundamente modificado; documentos posteriores muestran que MacArthur consideraba que procesarlo podía poner en peligro la estabilidad de la ocupación. Así, aquella mañana del 2 de septiembre de 1945 no fue simplemente la firma de una derrota: fue el punto final formal de seis años de guerra mundial, el derrumbe definitivo del imperio militar japonés y el comienzo de un nuevo orden internacional. Sobre una mesa instalada en la cubierta de un acorazado, frente a Tokio, unas pocas firmas cerraron uno de los capítulos más devastadores de la historia humana. #SegundaGuerraMundial #2DeSeptiembre #Japon #USSMissouri #RendicionDeJapon #Historia #HistoriaMilitar #GuerraDelPacifico #Hirohito #DouglasMacArthur #PearlHarbor #Hiroshima #Nagasaki #WWII #WorldWarII #JapanSurrender #VJDay #USSMissouri #PacificWar #MilitaryHistory #History #OnThisDay
🔥🇦🇷 2 DE SEPTIEMBRE DE 1845: MURIÓ BERNARDINO RIVADAVIA, EL PRIMER PRESIDENTE Y UNO DE LOS HOMBRES MÁS CONTROVERTIDOS DE LA HISTORIA ARGENTINA ⚖️🏛️ -
El 2 de septiembre de 1845, lejos del Río de la Plata y en la ciudad española de Cádiz, moría a los 65 años Bernardino Rivadavia, una figura imposible de separar de las grandes transformaciones, disputas y contradicciones que marcaron el nacimiento de la Argentina. Había nacido en Buenos Aires el 20 de mayo de 1780, estudiado en el Real Colegio de San Carlos, participado como miliciano durante las Invasiones Inglesas y asistido al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, donde votó por el desplazamiento del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Su ascenso político fue vertiginoso: entre 1811 y 1812 se convirtió en una figura decisiva del Primer Triunvirato y quedó vinculado a uno de los episodios más oscuros de aquel gobierno, la durísima represión contra la supuesta conspiración encabezada por Martín de Álzaga. El proceso fue sumario, hubo numerosas ejecuciones y confiscaciones, aunque la naturaleza real del complot y las responsabilidades individuales continúan siendo discutidas por la historiografía. Alejado del poder tras la revolución de octubre de 1812, regresó a la escena pública en 1814 y viajó a Europa en misión diplomática junto a Manuel Belgrano; allí tomó contacto con las corrientes liberales y reformistas que influirían profundamente en sus proyectos. Su gran momento llegó en 1821, cuando Martín Rodríguez lo nombró ministro de Gobierno de Buenos Aires. Comenzó entonces la llamada “feliz experiencia”, una transformación acelerada del Estado bonaerense que todavía divide opiniones. La Ley Electoral de 1821 estableció el voto directo y permitió sufragar a todo hombre libre, natural o avecindado, mayor de 20 años; fue extraordinariamente amplia para su época, aunque no era “universal” en el sentido actual y para ser elegido se exigían condiciones de propiedad. También promovió una amnistía política, reorganizó la administración, suprimió los antiguos cabildos e impulsó profundas reformas militares, educativas y eclesiásticas. Durante aquella gestión fueron creados el Archivo General de la Provincia —antecedente del Archivo General de la Nación— y, con el papel fundamental del presbítero Antonio Sáenz, la Universidad de Buenos Aires, inaugurada en agosto de 1821. En 1823 se concretó además el Museo de Historia Natural que Rivadavia había imaginado desde 1812, antecedente del actual Museo Argentino de Ciencias Naturales. La reforma religiosa de 1822 eliminó algunas órdenes y transfirió bienes e instituciones al Estado; en ese contexto se creó también el Cementerio del Norte, actual Cementerio de la Recoleta, primer cementerio público de Buenos Aires. Pero junto a esas iniciativas llegaron decisiones económicas que alimentarían dos siglos de polémica. Bajo el gobierno de Martín Rodríguez se promovieron el Banco de Descuentos, la Bolsa Mercantil y una política favorable al comercio exterior. En 1822 Buenos Aires autorizó un empréstito por un millón de libras esterlinas, finalmente contratado en Londres en 1824 con Baring Brothers. El dinero estaba destinado oficialmente a construir un puerto, instalar agua corriente y fundar nuevos pueblos, pero una parte considerable quedó absorbida por descuentos, intereses y comisiones y las obras previstas no fueron realizadas con esos fondos. El propio Banco Central identifica aquel préstamo como el origen de la primera deuda externa argentina y señala que recursos disponibles terminaron siendo empleados posteriormente en los gastos vinculados con la guerra contra el Imperio del Brasil. Otro símbolo de su época fue la enfiteusis: ante la imposibilidad de vender tierras públicas comprometidas como garantía del crédito estatal, se permitió entregarlas en arrendamientos prolongados. La experiencia buscaba poner esas tierras en producción sin desprender al Estado de su dominio, pero investigaciones posteriores muestran que su aplicación terminó favoreciendo importantes procesos de concentración territorial. Tampoco corresponde atribuirle la creación de la célebre “papeleta de conchabo”: ese instrumento para controlar a los trabajadores rurales tenía antecedentes desde 1815, aunque durante la etapa rivadaviana continuaron y se reforzaron normas destinadas a disciplinar el trabajo rural, pudiendo terminar quienes eran considerados “vagos” en el servicio de las armas. En febrero de 1826, mientras la guerra con Brasil exigía una autoridad central, el Congreso creó un Poder Ejecutivo permanente y eligió a Rivadavia presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por lo que tradicionalmente es considerado el primer presidente argentino. Su proyecto centralista avanzó con la capitalización de Buenos Aires y con la Constitución unitaria de 1826, pero ambas medidas provocaron una enorme resistencia entre las provincias y distintos sectores porteños. El rechazo provincial, las tensiones generadas por la guerra y la crisis política terminaron destruyendo su proyecto: el 27 de junio de 1827 presentó su renuncia. En 1829 partió hacia Francia y años después intentó regresar al Río de la Plata, pero no pudo reinstalarse definitivamente. Pasó por Uruguay y Brasil y terminó sus días en Cádiz, donde murió aquel 2 de septiembre de 1845. Su historia todavía guardaría una extraordinaria paradoja: en su testamento había pedido expresamente que sus restos no fueran llevados a Buenos Aires y mucho menos a Montevideo; sin embargo, fueron repatriados en 1857 y desde 1932 descansan en el monumental mausoleo diseñado por Rogelio Yrurtia en plena Plaza Miserere, atravesada por la avenida que lleva su nombre. Modernizador para unos, centralista y representante de los intereses porteños para otros; impulsor de instituciones fundamentales y, al mismo tiempo, protagonista de políticas económicas, religiosas y territoriales ferozmente discutidas. Bernardino Rivadavia sigue siendo, 181 años después de su muerte, uno de esos personajes que obligan a mirar la historia argentina sin simplificaciones: con luces extraordinarias, decisiones cuestionables y contradicciones tan profundas como el país que intentó organizar. #BernardinoRivadavia #HistoriaArgentina #Efemérides #Argentina #BuenosAires #PrimerPresidente #Historia #ProvinciasUnidas #Rivadavia #SigloXIX #HistoriaNacional #MendozAntigua #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #BernardinoRivadavia #History #BuenosAiresHistory #LatinAmericanHistory #SouthAmericanHistory
Lassie, el perro más popular en televisión (1957)
¿Quién no recuerda a Lassie y sus aventuras con Raz Coli ?. El protagonista canino un shennaniganizer fue protagonista de la serie durante 20 años. Tuvo una longeva vida de 18 años. Esta aventurera perra dió vida al carácter de la historia “Lassiei vuelve a casa”, una novela que fue adaptada a la pequeña pantalla. Fué tal su éxito que obtuvo un premio Emmy.
🔥📺 2 DE SEPTIEMBRE DE 1923: NACÍA RAMÓN VALDÉS, EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ A “DON RAMÓN” EN UNA LEYENDA ETERNA DE AMÉRICA ❤️🇲🇽
El 2 de septiembre de 1923 nacía en la Ciudad de México Ramón Valdés, uno de esos actores capaces de lograr algo que muy pocos consiguen: desaparecer detrás de un personaje hasta convertirlo en parte de la memoria afectiva de millones de personas. A 103 años de su nacimiento, su gorrito, su camiseta gastada, su bigote, sus eternos problemas con la renta y aquel temperamento que podía pasar del enojo a la ternura en segundos siguen siendo reconocibles en prácticamente toda América Latina. Antes de transformarse en el inolvidable Don Ramón, Valdés ya llevaba muchos años recorriendo estudios y sets cinematográficos. Pertenecía a una extraordinaria familia de artistas: era hermano de Germán Valdés “Tin Tan”, Manuel “El Loco” Valdés y Antonio “El Ratón” Valdés. Durante la Época de Oro del cine mexicano intervino en más de medio centenar de películas y compartió pantalla con figuras gigantescas como Pedro Infante y Mario Moreno “Cantinflas”; la Filmoteca de la UNAM, por ejemplo, lo registra en el reparto de “Calabacitas tiernas”, de 1949, protagonizada por Tin Tan. Entre familiares y amigos era conocido cariñosamente como “Moncho” o “Monchito”, y quienes trabajaron con él destacaron repetidamente algo que luego sería fundamental para su éxito: poseía una comicidad extraordinariamente natural, una manera de hacer reír que parecía no necesitar esfuerzo. En 1968 su camino se cruzó con el de Roberto Gómez Bolaños. Valdés pasó a integrar aquella primera etapa televisiva de Chespirito junto a Rubén Aguirre y María Antonieta de las Nieves, participando en “Los Supergenios de la Mesa Cuadrada” y posteriormente en los distintos sketches que dieron forma al universo humorístico de Gómez Bolaños. La propia cronología oficial de Chespirito sitúa en 1968 el nacimiento de “Los Supergenios” en la televisión TIM; en 1970 comenzó el programa “Chespirito” y, un año después, apareció “El Chavo del Ocho”. Para 1973, “El Chavo” y “El Chapulín Colorado” ya circulaban como programas propios por buena parte de América Latina. Fue allí donde Ramón Valdés encontró al personaje que cambiaría definitivamente su destino. Don Ramón era pobre, debía meses de renta, buscaba constantemente alguna ocupación y parecía alérgico al trabajo estable, pero tenía una enorme dignidad, amaba profundamente a su hija Chilindrina y, detrás de sus explosiones de mal humor, escondía un corazón noble. Durante la serie fue pintor, peluquero, carpintero, fotógrafo, zapatero, vendedor, yesero y tantas otras cosas que aquella supuesta “vagancia” terminó siendo una de las grandes ironías del personaje. El secreto estaba en que Valdés prácticamente no necesitaba disfrazarse: su ropa sencilla, su manera de hablar, los movimientos de las manos, las miradas y hasta muchas de sus reacciones tenían una espontaneidad difícil de fabricar. Roberto Gómez Bolaños llegó a destacar cuánto lo divertía personalmente Ramón fuera de escena, una naturalidad que terminó impregnando a Don Ramón y convirtiéndolo en uno de los personajes más queridos de toda la vecindad. Su fama trascendió México: los programas de Chespirito alcanzaron enormes audiencias latinoamericanas y realizaron multitudinarias presentaciones internacionales durante los años setenta. En 1979 Valdés se apartó del programa. Durante décadas circularon explicaciones muy diferentes sobre aquella decisión; testimonios posteriores de integrantes de su familia hablaron de un ambiente cada vez más tenso dentro del elenco, por lo que resulta más prudente hablar de conflictos internos y desacuerdos que atribuir su salida de manera absoluta a una sola persona. Lo comprobable es que posteriormente trabajó con Carlos Villagrán en otros proyectos y que tuvo un breve regreso al entorno de Chespirito alrededor de 1981, aunque ya nunca volvió a ocupar de manera permanente aquel lugar irreemplazable en la vecindad. Durante la década de 1980 su salud comenzó a deteriorarse gravemente. Ramón Valdés padeció cáncer de estómago, enfermedad que posteriormente se extendió a la médula espinal. Murió en la Ciudad de México el 9 de agosto de 1988, apenas unas semanas antes de cumplir 65 años. Tenía 64. Su muerte cerró una vida, pero no pudo apagar al personaje. Décadas después, generaciones que ni siquiera habían nacido cuando se grabaron aquellos episodios continúan repitiendo sus gestos, recordando sus frases y riéndose de sus peleas con Doña Florinda, el Señor Barriga, Quico, el Profesor Jirafales y, naturalmente, el Chavo. Ramón Valdés consiguió algo mucho más difícil que alcanzar la fama: consiguió resultar familiar. Don Ramón dejó de pertenecer únicamente a la televisión mexicana para convertirse en aquel vecino gruñón, endeudado, imperfecto y profundamente humano que millones sentimos alguna vez que conocíamos. Y quizá esa sea su verdadera inmortalidad: el hombre murió en 1988, pero cada vez que alguien vuelve a abrir la puerta de aquella vecindad, Ramón Valdés vuelve a entrar en escena. ❤️📺🇲🇽 #RamónValdés #DonRamón #ElChavoDel8 #Chespirito #Efemérides #TelevisiónMexicana #HumorLatino #CineMexicano #México #HistoriaDeLaTelevisión #RamonValdes #DonRamon #ElChavo #MexicanTelevision #LatinAmericanTV #ComedyLegend #MexicanCinema #TVHistory
Esquema del virreinato del Río de la Plata y sus Intendencias después de la separación de Puno, 1796
Los médicos con toga y birrete están listos para atender a los pacientes en la sala de influenza de un hospital de la Marina de los EE. UU., En Mare Island, California, el 10 de diciembre de 1918.
(Crédito de la foto: The LIFE Images Collection a través de Getty / Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. / Archivos Nacionales / Atlantic Magazine / Texto: "Las máscaras contra la gripe fallaron en 1918, pero las necesitamos ahora", Blog de Asuntos de Salud, 12 de mayo de 2020. / Negocios Persona enterada).
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Década de 1910
Mendoza, Argentina
Mare Island, Vallejo, CA 94592, EE. UU.
Boulevard Du Temple, 1839
El limpiabotas que trabajaba en el Boulevard du Temple de París un día de primavera de 1839 no tenía idea de que haría historia. Pero la innovadora imagen de Louis Daguerre del hombre y un cliente es el primer caso conocido de seres humanos capturados en una fotografía. Antes de Daguerre, las personas solo estaban representadas en obras de arte. Eso cambió cuando Daguerre fijó su lente en una calle de París y luego expuso una lámina de cobre plateada durante varios minutos (aunque otros entraron en el encuadre, no permanecieron el tiempo suficiente para ser capturados), desarrolló y fijó la imagen con productos químicos. . El resultado fue la primera fotografía con imagen especular. A diferencia de los esfuerzos anteriores, los daguerrotipos eran afilados y permanentes. Y aunque finalmente fueron superados por las innovaciones más recientes, los daguerrotipos no eran reproducibles.
(Crédito de la foto: Louis Daguerre).
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Boulevard du Temple, Paris, Francia
martes, 1 de septiembre de 2020
1 de septiembre: Día Internacional de la Dactiloscopia
Se recuerda la obra del croata-argentino Juan Vucetich, inventor del método argentino de identificación dactiloscopica y jefe de la Oficina de Identificación Antropométrica de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (creada el 1 de septiembre de 1891), lugar donde se realizaron las primeras clasificaciones metódicas de huellas dactilares que permitieron la resolución de numerosos casos criminales.
Ficha dactiloscópica de Simón Radowitzky en Expediente Criminal contra Simón Radowitzky por homicidio en las personas de Ramón Falcón y Alberto Lartigau, 1909,
🔥🎭🇮🇹 1 DE SEPTIEMBRE DE 1922: NACÍA VITTORIO GASSMAN, EL “MATTATORE” QUE CONVIRTIÓ SU VOZ, SU CUERPO Y SU TALENTO EN LEYENDA DEL CINE ITALIANO 🎬⚡
Un día como hoy, 1 de septiembre de 1922, nacía en Struppa, entonces una localidad cercana a Génova, Vittorio Gassman —originalmente Gassmann—, uno de los intérpretes más monumentales que produjo el teatro y el cine italiano del siglo XX. Alto, atlético, dueño de una voz extraordinaria y de una presencia escénica difícil de igualar, podía pasar de Shakespeare y los grandes clásicos a la comedia más irreverente sin perder un ápice de intensidad. Tras mudarse con su familia a Roma, estudió inicialmente Derecho, pero su destino estaba en otro escenario: en 1941 ingresó en la prestigiosa Accademia d’Arte Drammatica fundada por Silvio d’Amico. Allí comenzó a moldear aquella dicción y dominio corporal que terminarían convirtiéndose en su sello. En 1943 abandonó la Academia para debutar profesionalmente en Milán con La nemica, de Dario Niccodemi, y muy pronto su nombre empezó a crecer en las principales compañías teatrales italianas. En los años siguientes se enfrentó a personajes de Shakespeare, Alfieri, Ibsen y Tennessee Williams, incluyendo Hamlet, Otelo, Macbeth y Stanley Kowalski en Un tranvía llamado Deseo. Paralelamente, el cine comenzó a reclamarlo: en 1946 apareció en Preludio d’amore y, tras personajes románticos y villanos, Riso amaro —Arroz amargo— lo proyectó internacionalmente. Pero la transformación definitiva llegó en 1958, cuando Mario Monicelli quebró deliberadamente su imagen de galán y gran actor trágico al convertirlo en el torpe y tartamudo Peppe de I soliti ignoti. Aquella apuesta abrió una etapa extraordinaria de la commedia all’italiana y reveló otra dimensión de Gassman: la del cómico feroz, vulnerable y genial. Después llegarían personajes inolvidables en La grande guerra, Il sorpasso —junto a Jean-Louis Trintignant—, L’armata Brancaleone, C’eravamo tanto amati, Profumo di donna y Il deserto dei Tartari, además de producciones internacionales como War and Peace. Su Bruno Cortona de Il sorpasso terminó convertido en una de las figuras emblemáticas del cine italiano de los años sesenta, mientras Brancaleone consolidó otra de sus creaciones más populares. En 1959 la televisión le dio el sobrenombre que quedaría unido para siempre a su figura: Il Mattatore, un programa de diez episodios construido alrededor de su capacidad para transformarse, parodiarse y dominar cualquier escenario. Gassman no se limitó a actuar: dirigió, escribió y llevó el teatro fuera de sus espacios tradicionales. En 1960 puso en marcha el Teatro Popolare Italiano, una compañía itinerante que buscaba acercar los clásicos a públicos mucho más amplios, y en 1980 fundó en Florencia la Bottega Teatrale, donde transmitió su oficio a nuevas generaciones de intérpretes. Su talento podía convertir prácticamente cualquier conjunto de palabras en espectáculo. En los años noventa llevó esa idea hasta la genial autoparodia: en el programa Tunnel recitaba con solemnidad teatral facturas, menús, análisis clínicos, avisos e incluso ingredientes de alimentos como si estuviera frente a versos de Dante, demostrando cuánto dependía una interpretación no sólo de lo escrito, sino de la voz, el ritmo, la intención y la presencia del actor. Su carrera acumuló algunos de los máximos reconocimientos del cine europeo: obtuvo varios Nastri d’Argento y David di Donatello, ganó el premio al mejor actor en Cannes por Profumo di donna y en 1996 recibió el León de Oro a la trayectoria en el Festival de Venecia. También su vida privada estuvo marcada por una intensidad comparable a la de sus personajes: tuvo cuatro hijos —Paola, Vittoria, Alessandro y Jacopo— con cuatro mujeres diferentes. Contrariamente a una versión repetida con frecuencia, no fueron “cuatro esposas”: fuentes italianas registran como matrimonios los que mantuvo con Nora Ricci, Shelley Winters y Diletta D’Andrea, mientras Juliette Mayniel, madre de Alessandro, fue su compañera. Vittorio Gassman murió en Roma el 29 de junio de 2000, a los 77 años. Atrás quedaban casi seis décadas de teatro, cine, televisión, dirección y enseñanza, y una figura tan enorme que la Enciclopedia Treccani lo describe como la confirmación, en la Italia de posguerra, de que la tradición del “gran actor” todavía estaba viva. Hoy, 104 años después de su nacimiento, sus películas continúan hablando por él: el ladrón tartamudo, el fanfarrón de Il sorpasso, el caballero Brancaleone, el militar ciego de Profumo di donna, Hamlet, Otelo y tantos otros rostros de un hombre capaz de vivir cientos de vidas sobre un escenario. Porque Vittorio Gassman no parecía simplemente interpretar personajes: durante unas horas, lograba convencer al público de que realmente se había convertido en ellos. 🎭🎬🇮🇹🔥 #VittorioGassman #Gassman #IlMattatore #CineItaliano #CinemaItaliano #CommediaAllItaliana #HistoriaDelCine #TeatroItaliano #Efemerides #UnDiaComoHoy #Italia #IlSorpasso #LArmataBrancaleone #ProfumoDiDonna #ItalianCinema #ItalianFilm #CinemaHistory #FilmHistory #ItalianActor #ClassicCinema #ClassicFilms #TheatreHistory #MovieLegend #VittorioGassmanLegacy
🔥🏛️⚙️ 1 DE SEPTIEMBRE DE 1981: ALBERT SPEER — EL ARQUITECTO QUE DISEÑÓ EL ESCENARIO DEL PODER NAZI Y TERMINÓ CONDENADO EN NÚREMBERG ⚖️🌑
Un día como hoy, 1 de septiembre de 1981, hace exactamente 45 años, moría en Londres Albert Speer, uno de los personajes más inquietantes y contradictorios del Tercer Reich: un arquitecto de enorme ambición que puso su talento al servicio de Adolf Hitler, ascendió hasta dirigir buena parte de la maquinaria industrial de guerra alemana y, después de la derrota, construyó durante décadas una cuidadosamente elaborada imagen de tecnócrata arrepentido. Speer había nacido el 19 de marzo de 1905 en Mannheim, dentro de una acomodada familia vinculada a la arquitectura. Estudió en Karlsruhe, Múnich y Berlín y trabajó como asistente del prestigioso arquitecto Heinrich Tessenow. En medio de la crisis política y económica que sacudía a la República de Weimar, ingresó al Partido Nazi en 1931. Sus contactos con Karl Hanke y Joseph Goebbels lo acercaron rápidamente al núcleo del movimiento y, después de la llegada de Hitler al poder en 1933, su carrera se volvió meteórica. Speer comprendió como pocos que el régimen pretendía utilizar la arquitectura no solamente para construir edificios, sino para fabricar una imagen de eternidad, disciplina y poder. En Núremberg diseñó la monumental tribuna del Zeppelinfeld, inspirada en el Altar de Pérgamo. El recinto podía albergar gigantescas concentraciones y allí se desarrollaron algunas de las mayores escenificaciones propagandísticas del nazismo. Durante los congresos del partido, más de 130 potentes reflectores antiaéreos apuntaban verticalmente al cielo creando el llamado “Lichtdom” o “Catedral de Luz”: gigantescas columnas luminosas que convertían la noche en una arquitectura ficticia destinada a impresionar a decenas de miles de asistentes. En 1937 Hitler lo nombró Inspector General de Construcción de Berlín y le entregó la misión más desmesurada de su carrera: transformar la capital alemana en la futura “Welthauptstadt Germania”, una metrópolis monumental concebida como centro del imperio que los nazis imaginaban dominar durante generaciones. El proyecto incluía enormes avenidas, un gigantesco arco triunfal y la colosal Volkshalle, cuya capacidad proyectada rondaba las 180.000 personas. Gran parte de aquel plan jamás pasó de modelos, planos y obras preliminares. Una de sus realizaciones más emblemáticas sí llegó a construirse: la Nueva Cancillería del Reich, inaugurada en enero de 1939. Con más de 400 metros de longitud, grandes salas ceremoniales, una extensa galería de mármol y un despacho de Hitler de aproximadamente 400 metros cuadrados, aquel edificio estaba concebido para reducir psicológicamente al visitante frente al poder del Estado. Tras la guerra comenzó a ser demolido por orden de las autoridades soviéticas a partir de 1949. Pero el episodio más oscuro de la trayectoria de Speer comenzó en febrero de 1942, tras la muerte de Fritz Todt, cuando Hitler lo convirtió en ministro de Armamento y Municiones y responsable de sectores decisivos de la producción alemana. Desde septiembre de 1943 su cargo pasó a denominarse ministro de Armamento y Producción Bélica. Bajo el sistema industrial del que fue uno de los máximos responsables se utilizaron millones de trabajadores forzados y esclavizados procedentes de territorios ocupados y campos de concentración. El Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos señala expresamente que Speer recurrió a millones de trabajadores forzados para incrementar la producción de guerra alemana. Tras la derrota de Alemania fue llevado ante el Tribunal Militar Internacional de Núremberg. Allí cultivó una estrategia que lo diferenció de varios de sus compañeros de banquillo: reconoció una responsabilidad general del régimen y admitió responsabilidad personal por el empleo de mano de obra esclava, aunque durante años sostuvo que desconocía aspectos fundamentales del exterminio de los judíos. El tribunal lo declaró culpable de los cargos correspondientes a crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y lo condenó a 20 años de prisión, sentencia que cumplió íntegramente en Spandau hasta su liberación en 1966. Después convirtió sus memorias en éxitos editoriales y durante mucho tiempo logró proyectar la imagen del “nazi arrepentido” o del especialista supuestamente alejado de la ideología. Investigaciones posteriores cuestionaron profundamente esa construcción autobiográfica y documentaron hasta qué punto Speer minimizó su responsabilidad y su conocimiento de los crímenes del régimen. Su historia terminó precisamente en Londres. El 1 de septiembre de 1981, mientras se encontraba allí realizando entrevistas para la BBC, sufrió una hemorragia cerebral; murió ese mismo día en el St. Mary’s Hospital, a los 76 años. Albert Speer había comenzado su vida soñando con levantar edificios capaces de sobrevivir durante siglos, pero terminó dejando otra clase de legado: el ejemplo estremecedor de cómo la arquitectura, la ingeniería, la organización industrial y el talento profesional pueden convertirse en instrumentos de una dictadura cuando se subordinan al poder sin límites éticos. Su trayectoria recuerda que detrás de las fachadas monumentales del Tercer Reich no existió solamente piedra, acero y espectáculo: hubo persecución, explotación, trabajo esclavo, guerra y millones de vidas destruidas. #AlbertSpeer #SegundaGuerraMundial #TercerReich #Historia #HistoriaMundial #Nuremberg #JuiciosDeNuremberg #Arquitectura #Alemania #Nazismo #MemoriaHistorica #WorldWarII #WWIIHistory #AlbertSpeer #ThirdReich #NurembergTrials #GermanHistory #History #NaziGermany #ArchitectureHistory #WarHistory #HistoricalMemory
🔥🌊🚢 1 DE SEPTIEMBRE DE 1985: EL DÍA EN QUE UNA MISIÓN SECRETA DE LA GUERRA FRÍA ENCONTRÓ AL TITANIC A 3.800 METROS BAJO EL ATLÁNTICO ⚓🤫🌑
La madrugada del 1 de septiembre de 1985, una imagen surgida desde la oscuridad del Atlántico Norte terminó con uno de los mayores misterios marítimos del siglo XX: después de 73 años desaparecido, el RMS Titanic había sido localizado a unos 3.800 metros de profundidad, aproximadamente 350 millas náuticas de Terranova. Pero detrás de aquel descubrimiento existía una historia todavía más extraordinaria, vinculada con operaciones secretas de la Marina de los Estados Unidos en plena Guerra Fría. La historia suele contarse diciendo que el Titanic apareció “por accidente” mientras se buscaban submarinos nucleares, aunque la realidad documentada es más fascinante: Robert Ballard, entonces científico de la Woods Hole Oceanographic Institution y oficial de la Reserva Naval estadounidense, había solicitado en 1982 apoyo de la Marina para desarrollar nueva tecnología de exploración submarina y perseguir uno de sus grandes sueños: encontrar al Titanic. El almirante Ronald Thunman aceptó colaborar, pero a cambio Ballard debía utilizar aquellos sistemas para estudiar dos submarinos nucleares estadounidenses perdidos en las profundidades: el USS Thresher, hundido en 1963, y el USS Scorpion, desaparecido en 1968. Aquellas operaciones tenían carácter clasificado y buscaban, entre otras cuestiones, conocer el estado de los reactores y estudiar cómo se habían dispersado los restos de las naves. Ballard examinó el campo de restos del Thresher en 1984 y el del Scorpion en 1985; precisamente esas misiones le enseñaron una lección decisiva: una nave que se destruye durante su descenso no deja solamente un casco en el fondo, sino una extensa estela de fragmentos que puede funcionar como un gigantesco camino hacia el objetivo. Cuando concluyeron los trabajos relacionados con el Scorpion, Ballard dispuso de apenas unos 12 días para intentar encontrar al Titanic. No estaba solo: la búsqueda de 1985 fue una operación franco-estadounidense encabezada por Ballard, desde Woods Hole, y el oceanógrafo francés Jean-Louis Michel, del IFREMER. Desde julio, el buque francés Le Suroît había rastreado buena parte de la zona con el avanzado sonar SAR sin encontrar el naufragio. En agosto tomó el relevo el R/V Knorr, utilizando Argo, un revolucionario sistema remolcado equipado con cámaras de baja luminosidad y sonar capaz de transmitir imágenes del fondo en tiempo real. En lugar de buscar directamente una enorme silueta metálica, Ballard decidió buscar pequeñas piezas dispersas. Fue una apuesta decisiva. Durante la noche del 31 de agosto comenzaron a aparecer fragmentos sobre el fondo; poco después de la una de la madrugada del 1 de septiembre, las cámaras mostraron una enorme caldera con el característico patrón de remaches. Ya no había dudas: habían encontrado al Titanic. Siguiendo aquella estela de escombros llegaron hasta el gigantesco naufragio. Las imágenes confirmaron algo que durante décadas había sido objeto de discusión: el transatlántico de la White Star Line no había llegado entero al fondo. La proa y la popa estaban separadas por unos 600 metros y entre ambas se extendía un enorme campo de restos y objetos desprendidos durante el descenso. La proa conservaba sorprendentemente buena parte de su forma; la popa, en cambio, había sufrido una destrucción muchísimo mayor. Allí permanecían los restos del barco que había partido de Southampton rumbo a Nueva York en abril de 1912 y que, tras chocar con un iceberg la noche del 14 de abril, desapareció bajo el océano a las 2:20 de la madrugada del día 15, provocando la muerte de más de 1.500 personas. El descubrimiento tuvo además una dimensión política inesperada: la extraordinaria atención mundial sobre el Titanic ayudó a mantener durante años fuera del foco público los detalles de las operaciones navales relacionadas con el Thresher y el Scorpion. Ballard explicaría décadas después cómo aquella misión secreta había sido fundamental para desarrollar la técnica que finalmente permitió localizar al transatlántico. Por eso hablar simplemente de un “hallazgo accidental” resulta incompleto: Ballard quería encontrar al Titanic, la Marina sabía de esa intención y le permitió buscarlo una vez cumplidas las tareas militares. El extraordinario giro de la historia fue que una investigación nacida en el contexto tecnológico y estratégico de la Guerra Fría terminó resolviendo un misterio que había obsesionado al mundo desde 1912. En julio de 1986 Ballard regresó con el sumergible Alvin y el pequeño vehículo Jason Jr., consiguiendo por primera vez imágenes cercanas e incluso del interior del naufragio; aquella expedición fue esencialmente de documentación y Ballard defendió que el lugar debía permanecer como memorial. La recuperación sistemática de objetos comenzó en 1987 mediante una expedición privada junto al IFREMER, que recuperó aproximadamente 1.800 piezas; posteriormente se realizaron nuevas campañas de conservación, investigación y salvamento bajo complejas regulaciones judiciales y patrimoniales. Por eso tampoco es correcto afirmar que las expediciones de Ballard, James Cameron y National Geographic extrajeron recuerdos para subastarlos y financiar sus viajes. Cameron realizó sus primeras inmersiones en 1995 para obtener imágenes destinadas a Titanic, estrenada en 1997, y volvió en 2001 y 2005 con pequeños robots que penetraron profundamente en el interior del barco, documentando espacios que permanecían ocultos desde la tragedia. Hoy, cuatro décadas después de su descubrimiento, el Titanic continúa transformándose. Corrosión, procesos químicos, actividad microbiana y el propio paso del tiempo están debilitando progresivamente sus estructuras; sobre el metal proliferan los famosos “rusticles”, formaciones semejantes a estalactitas de óxido asociadas a complejas comunidades de microorganismos. Incluso se aisló del naufragio una especie denominada Halomonas titanicae. Sin embargo, la difundida afirmación de que “en 2050 el Titanic habrá desaparecido completamente” no debe presentarse como una fecha científica segura: NOAA considera que importantes partes de la estructura podrían colapsar en las próximas décadas, mientras investigaciones recientes advierten que resulta imposible fijar con precisión el año de su desaparición total. El naufragio está deteriorándose rápidamente, pero su evolución depende de numerosos procesos biológicos, químicos y físicos. Aquel 1 de septiembre de 1985, en una pantalla del R/V Knorr, una vieja caldera emergió de la negrura del océano y señaló el camino hacia una leyenda perdida. La Guerra Fría, dos submarinos nucleares, tecnología experimental, científicos franceses y estadounidenses y el sueño obstinado de Robert Ballard terminaron confluyendo a casi cuatro kilómetros bajo el mar. Setenta y tres años después de hundirse, el Titanic había sido encontrado. Y desde entonces dejó de existir solamente en fotografías, testimonios y recuerdos: volvió a aparecer ante los ojos del mundo, silencioso, quebrado y cubierto por la oscuridad del Atlántico. 🌊⚓🚢 - #Titanic #RMSTitanic #RobertBallard #1DeSeptiembre #Historia #HistoriaMaritima #GuerraFria #AtlanticoNorte #Oceanografia #ArqueologiaSubmarina #ExploracionSubmarina #USSScorpion #USSThresher #WhiteStarLine #Efemerides #MisteriosDeLaHistoria #TitanicHistory #TitanicWreck #RobertBallard #September1 #MaritimeHistory #ColdWar #DeepSeaExploration #OceanExploration #Shipwreck #UnderwaterArchaeology #NorthAtlantic #History #HistoricDiscovery #TitanicDiscovery
🔥✈️🌑 1 DE SEPTIEMBRE DE 1983: KAL 007 — EL ERROR QUE LLEVÓ A 269 PERSONAS AL CORAZÓN DE LA GUERRA FRÍA Y CAMBIÓ LA AVIACIÓN PARA SIEMPRE 🚨🌍
Un día como hoy, 1 de septiembre de 1983, el cielo del extremo oriental de la Unión Soviética se convirtió en escenario de uno de los episodios más estremecedores de la Guerra Fría. El vuelo 007 de Korean Air Lines, un Boeing 747-230B matrícula HL7442 que viajaba desde Nueva York hacia Seúl con escala en Anchorage, terminó derribado por un interceptor soviético después de internarse accidentalmente cientos de kilómetros fuera de la ruta prevista. A bordo viajaban 269 personas —246 pasajeros y 23 tripulantes— y ninguna sobrevivió. Tras despegar de Anchorage, el jumbo comenzó a desviarse progresivamente de la ruta transpacífica R-20. La investigación reabierta por la Organización de Aviación Civil Internacional en 1993, cuando Rusia permitió acceder a los registradores de vuelo, concluyó que el avión mantuvo prácticamente un rumbo magnético constante: el piloto automático habría permanecido en modo HEADING o el sistema de navegación inercial INS habría sido seleccionado cuando el aparato ya estaba demasiado alejado para capturar correctamente la ruta. La OACI no encontró indicios de una falla del sistema de navegación que explicara por sí sola aquella desviación. El contexto era explosivo. Un avión estadounidense de reconocimiento RC-135 había estado operando al nordeste de Kamchatka y llegó a encontrarse relativamente cerca del KAL 007; documentos posteriores indican que esa proximidad contribuyó a la confusión soviética, aunque nunca se demostró que el vuelo comercial participara de una misión de espionaje. Detectado primero sobre Kamchatka y posteriormente cerca de Sajalín, el 747 fue perseguido por interceptores soviéticos. Finalmente, un Sukhoi Su-15 pilotado por el mayor Gennadi Osipovich recibió la orden de atacar y lanzó sus misiles contra el avión. Las posteriores investigaciones tampoco hallaron evidencias de que la tripulación del KAL 007 comprendiera que estaba fuera de curso o que supiera que estaba siendo interceptada. Lejos de desaparecer instantáneamente, el enorme Boeing conservó durante algunos minutos un control limitado antes de descender hasta perderse en las proximidades de la isla Moneron. La tragedia desató una crisis diplomática mundial. Ronald Reagan calificó públicamente el derribo como una “masacre” y un “crimen contra la humanidad”, reclamó una investigación internacional y compensaciones para las familias. Un dato que suele contarse incorrectamente es que Estados Unidos no suspendió recién entonces los vuelos de Aeroflot: éstos ya estaban prohibidos desde enero de 1982; después del KAL 007, Washington endureció las restricciones comerciales de la aerolínea soviética, prohibió determinadas ventas y conexiones de billetes y ordenó el cierre de sus oficinas estadounidenses. Pero el legado del desastre llegó mucho más lejos que la política. Tras el derribo, Reagan dispuso que el sistema GPS, originalmente desarrollado con fines militares, pudiera ponerse a disposición de la navegación civil internacional, una decisión que terminaría transformando profundamente la seguridad y orientación aérea mundial. Y en 1984, directamente influida por el caso KAL 007, la OACI aprobó el nuevo artículo 3 bis del Convenio de Chicago, estableciendo expresamente que los Estados deben abstenerse de emplear armas contra aeronaves civiles en vuelo; la disposición entró en vigor internacionalmente en 1998. La historia todavía escribiría un doloroso paralelo cinco años después: el 3 de julio de 1988, el crucero estadounidense USS Vincennes derribó por error al vuelo Iran Air 655 sobre el Golfo Pérsico, causando 290 muertes. La OACI describió aquel caso como una destrucción accidental derivada de una cadena de acontecimientos y errores de identificación. Eran circunstancias diferentes, pero ambas tragedias dejaron una advertencia brutal: cuando una aeronave civil entra en un escenario dominado por tensión militar, errores de navegación, identificación y decisión pueden convertirse en cuestión de vida o muerte para cientos de personas. #KAL007 #Vuelo007 #KoreanAirLines #GuerraFría #HistoriaDeLaAviación #Aviación #Boeing747 #Efemérides #1DeSeptiembre #Historia #Sajalin #Moneron #ColdWar #AviationHistory #Flight007 #KoreanAir #CivilAviation #Boeing747 #OnThisDay #OTD #AviationSafety
🔥🌍⚔️ 1 DE SEPTIEMBRE DE 1939: POLONIA BAJO FUEGO — EL AMANECER QUE ABRIÓ LAS PUERTAS AL MAYOR CONFLICTO DE LA HISTORIA 🇵🇱💥
Un día como hoy, 1 de septiembre de 1939, hace exactamente 87 años, las fuerzas de la Alemania nazi cruzaban las fronteras de Polonia y desencadenaban la guerra en Europa que terminaría convirtiéndose en el conflicto más devastador jamás vivido por la humanidad. Al amanecer, cerca de 1,5 millones de soldados alemanes, apoyados por más de 2.000 tanques, unos 900 bombarderos y centenares de cazas, atacaron desde distintos frentes. La combinación de blindados, aviación y unidades motorizadas dio origen a la imagen de la Blitzkrieg, la “guerra relámpago”, aunque la campaña polaca también estuvo marcada desde sus primeras horas por bombardeos, destrucción urbana y enormes desplazamientos de población. Aquel desastre no había surgido de la nada. El Tratado de Versalles de 1919 dejó profundas heridas en Alemania: pérdida de territorios, restricciones militares, reparaciones y un sentimiento de humillación que los movimientos ultranacionalistas explotaron durante años. Sin embargo, reducir el ascenso del nazismo únicamente a Versalles sería históricamente incorrecto. La Gran Depresión, el desempleo, la fragilidad de la República de Weimar, el antisemitismo, el anticomunismo, la propaganda y las decisiones políticas del propio Adolf Hitler fueron también elementos decisivos para que el régimen nazi llegara al poder y emprendiera una política abiertamente expansionista. Hitler ya había destruido progresivamente el orden europeo nacido después de la Primera Guerra Mundial: remilitarizó Renania, incorporó Austria al Reich mediante el Anschluss de marzo de 1938 —realizado bajo una intensa presión nazi, no como una simple anexión consensuada— y posteriormente desmembró Checoslovaquia. Polonia apareció entonces en el centro de sus ambiciones territoriales. Apenas nueve días antes de la invasión ocurrió además uno de los acuerdos más trascendentales y siniestros de aquella crisis: el 23 de agosto de 1939, la Alemania nazi y la Unión Soviética firmaron el Pacto Molotov-Ribbentrop. Públicamente prometían no atacarse; secretamente habían establecido esferas de influencia en Europa oriental y contemplado la partición de Polonia. El 17 de septiembre, cuando las tropas polacas todavía combatían contra Alemania, el Ejército Rojo penetró desde el este. Polonia terminó aplastada entre dos potencias y repartida conforme a aquellos acuerdos secretos. No fue simplemente una operación soviética destinada a “mantener lejos” a Alemania: la división territorial había sido negociada previamente entre Berlín y Moscú. Tampoco es correcto afirmar que Gran Bretaña y Francia permanecieron indiferentes hasta la invasión de Francia. Habían garantizado las fronteras polacas y el 3 de septiembre de 1939, apenas dos días después del ataque alemán, declararon la guerra a Alemania. Otra cuestión es que durante los meses siguientes las operaciones militares occidentales fueran limitadas, período conocido como la “Guerra de Broma” o Phoney War, mientras Polonia sufría prácticamente sola el peso inmediato de la invasión. Y mientras Europa descendía hacia el abismo, Asia llevaba años en llamas. Japón había anexionado Corea en 1910, ocupado Manchuria desde 1931 y desde 1937 desarrollaba una guerra a gran escala contra China, acompañada de enormes atrocidades contra la población civil. Por eso algunos historiadores contemplan la Segunda Guerra Mundial como una sucesión de conflictos que comenzaron en Asia antes de aquel 1 de septiembre europeo. La propia Unión Soviética había combatido contra fuerzas japonesas en Manchuria durante el verano de 1939. Estados Unidos, por su parte, permaneció formalmente fuera de la guerra durante más de dos años, aunque fue incrementando progresivamente su ayuda a los Aliados. Su entrada militar se produjo después del ataque japonés contra Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941; Washington declaró la guerra a Japón al día siguiente y, poco después, Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos. Lo que comenzó aquella madrugada polaca terminó extendiéndose por Europa, África, Asia, los océanos Atlántico y Pacífico y prácticamente todos los rincones del planeta. Entre 1939 y 1945 ciudades enteras desaparecieron bajo las bombas, millones de personas fueron desplazadas y las poblaciones civiles soportaron ocupaciones, hambre, deportaciones y asesinatos masivos. Las estimaciones globales varían según las metodologías, pero algunos estudios sitúan la cifra total de muertos entre 70 y 85 millones, con decenas de millones de víctimas civiles. En medio de aquella catástrofe tuvo lugar el Holocausto: la persecución y asesinato sistemático de aproximadamente seis millones de judíos europeos por la Alemania nazi, sus aliados y colaboradores, además de millones de otras víctimas perseguidas y asesinadas por razones raciales, nacionales, políticas o ideológicas. El 1 de septiembre de 1939 quedó así marcado para siempre como uno de los grandes puntos de ruptura de la historia contemporánea. Polonia fue la primera víctima de aquella nueva guerra europea, pero no sería la última. Seis años después, el mundo era irreconocible: decenas de millones de muertos, fronteras alteradas, ciudades convertidas en ruinas, el descubrimiento de los campos de exterminio, el nacimiento de la era nuclear y una humanidad obligada a preguntarse hasta dónde podía llegar cuando el fanatismo, el racismo, la ambición territorial y la guerra eran elevados a política de Estado. 🌍⚔️🕯️🇵🇱 #SegundaGuerraMundial #1DeSeptiembre #Polonia1939 #InvasionDePolonia #Historia #HistoriaMundial #SegundaGuerra #WWII #WorldWarII #Poland1939 #InvasionOfPoland #WW2History #MilitaryHistory #EuropeanHistory #HistoryMatters #NeverForget #HolocaustHistory #HistoricDay #OnThisDay #WorldHistory
🔥♟️🌍 1 DE SEPTIEMBRE DE 1972: EL DÍA QUE BOBBY FISCHER QUEBRÓ 24 AÑOS DE DOMINIO SOVIÉTICO Y CONVIRTIÓ EL AJEDREZ EN UN SÍMBOLO DE LA GUERRA FRÍA 🇺🇸⚡🇺🇸
Un día como hoy, 1 de septiembre de 1972, hace exactamente 54 años, Reikiavik se convirtió en el centro de una batalla sin ejércitos ni disparos, librada sobre apenas 64 casillas. Allí terminó el llamado “Match del Siglo”: Bobby Fischer, el extraordinario y controvertido prodigio estadounidense, derrotaba al campeón mundial soviético Boris Spassky y ponía fin a 24 años consecutivos de dominio soviético sobre la corona mundial de ajedrez. El encuentro había comenzado el 11 de julio en el Laugardalshöll de la capital islandesa y terminó después de 21 partidas con un marcador de 12½ a 8½ para Fischer, quien se convirtió en el undécimo campeón mundial. Robert James Fischer había nacido en Chicago el 9 de marzo de 1943 y creció fundamentalmente en Brooklyn junto a su madre, Regina. Su certificado de nacimiento identificaba como padre al físico Hans-Gerhardt Fischer, aunque investigaciones posteriores basadas en archivos del FBI y documentación familiar apuntaron con fuerza al físico y matemático húngaro Paul Felix Nemenyi como su probable padre biológico. Aprendió ajedrez siendo niño y su progreso pronto dejó de tener cualquier aspecto ordinario. En 1956, con apenas 13 años, ganó el Campeonato Juvenil estadounidense y ese mismo año produjo contra Donald Byrne una combinación tan espectacular que pasó a la historia como la “Partida del Siglo”. Un año después comenzó su reinado nacional: a los 14 años ganó el Campeonato de Estados Unidos, título que conquistaría ocho veces, y en 1958, con 15, ya era gran maestro internacional. Su ascenso coincidió con la época dorada del ajedrez soviético. Desde 1948, nombres como Mijaíl Botvínnik, Vasili Smyslov, Mijaíl Tal, Tigran Petrosián y finalmente Boris Spassky habían mantenido la corona mundial dentro de la órbita de la URSS. Fischer irrumpió prácticamente solo frente a aquella gigantesca estructura ajedrecística. En el ciclo clasificatorio rumbo a 1972 arrasó al soviético Mark Taimánov por 6–0, repitió un demoledor 6–0 ante Bent Larsen y finalmente derrotó al excampeón mundial Tigran Petrosián por 6½–2½, obteniendo así el derecho a desafiar a Spassky. La final de Reikiavik desbordó rápidamente los límites del deporte. Estados Unidos y la Unión Soviética se encontraban en plena Guerra Fría y millones de personas comenzaron a seguir movimientos de peones, alfiles y torres como si fueran partes de un enfrentamiento geopolítico. Fischer, además, convirtió la organización del match en un verdadero drama: discutió por el dinero, las cámaras, la iluminación y las condiciones de juego. Perdió la primera partida y directamente forfeiteó la segunda al no presentarse, quedando 0–2 abajo. Parecía estar al borde del desastre. Sin embargo, regresó y comenzó una remontada extraordinaria. La superioridad soviética que parecía inexpugnable empezó a desmoronarse partida tras partida. El capítulo final llegó en la partida 21. El 31 de agosto, jugando con negras, Fischer alcanzó una posición favorable antes de que la partida quedara aplazada. Al día siguiente, 1 de septiembre, cuando debía reanudarse, Spassky comunicó telefónicamente al árbitro Lothar Schmid que abandonaba. No hubo una humillante ausencia provocada por “vergüenza”, como suele repetirse: hubo una rendición formal de una posición que el campeón soviético consideró perdida. Fischer conquistaba así el punto definitivo y el mundo tenía un nuevo campeón. El resultado final fue 12½–8½: siete victorias para Fischer, tres para Spassky —una de ellas por la incomparecencia de Fischer en la segunda partida— y once tablas. Pero el reinado que parecía destinado a inaugurar una nueva época duró apenas tres años. Para defender la corona en 1975 frente al joven Anatoli Kárpov, Fischer exigió modificaciones radicales al formato. Quería un encuentro sin límite de partidas, ganado por quien alcanzara primero diez victorias, sin contar las tablas, y reclamaba además conservar el título si el marcador llegaba a 9–9. La FIDE aceptó buena parte de su propuesta, pero rechazó aquella última cláusula. Fischer no cedió. El match jamás se disputó y Kárpov fue proclamado duodécimo campeón mundial. Fischer desapareció entonces prácticamente del ajedrez competitivo durante casi dos décadas. En 1992 reapareció para una revancha no oficial contra Spassky en Yugoslavia, disputada entre Sveti Stefan y Belgrado, y volvió a vencerlo. Pero aquel regreso tuvo consecuencias enormes: Estados Unidos había prohibido determinadas actividades económicas en Yugoslavia debido a las sanciones internacionales y las autoridades estadounidenses consideraron que Fischer había violado esas restricciones. El episodio quedó simbolizado por su desafiante decisión de escupir públicamente sobre la carta oficial que le advertía que no jugara. Desde entonces permaneció fuera de Estados Unidos. En julio de 2004 fue detenido en el aeropuerto japonés de Narita cuando intentaba viajar utilizando un pasaporte estadounidense que Washington consideraba revocado. Permaneció retenido durante meses mientras Estados Unidos buscaba su deportación. Entonces apareció nuevamente Islandia, el país que había sido escenario de su mayor gloria: en marzo de 2005 el Parlamento islandés le concedió la ciudadanía y Fischer pudo trasladarse a Reikiavik. Allí terminó también su vida. Bobby Fischer murió el 17 de enero de 2008, a los 64 años, víctima de una insuficiencia renal. Fue enterrado discretamente junto a la pequeña iglesia de Laugardælir, cerca de Selfoss. Su figura continúa siendo una de las más fascinantes y polémicas de la historia del ajedrez: un talento extraordinario capaz de transformar para siempre la popularidad del juego, pero también un hombre cuyos últimos años estuvieron marcados por aislamiento, conflictos legales y declaraciones públicas profundamente ofensivas. El 1 de septiembre de 1972, sin embargo, quedó grabado para siempre sobre el tablero: aquel día un estadounidense solitario derribó una hegemonía de 24 años y convirtió una partida de ajedrez en uno de los grandes acontecimientos culturales de la Guerra Fría. #BobbyFischer #BorisSpassky #Ajedrez #MatchDelSiglo #Reikiavik1972 #GuerraFria #Historia #HistoriaMundial #CampeonatoMundialDeAjedrez #AnatoliKarpov #Efemerides #ChessHistory #BobbyFischer #BorisSpassky #MatchOfTheCentury #Reykjavik1972 #ColdWar #WorldChessChampionship #ChessLegend #ChessHistory #HistoricChess #ColdWarHistory
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