jueves, 17 de septiembre de 2026

🔥🗺️📐 17 DE SEPTIEMBRE DE 1853: CUANDO MENDOZA COMENZABA A MEDIR SU FUTURO — UN DECRETO ENTRE MAPAS, ACEQUIAS, TIERRAS Y LOS PRIMEROS AGRIMENSORES DEL ESTADO — (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 17 de septiembre de 1853 quedó fechado en Mendoza un decreto que hoy sobrevive identificado en el Archivo General de la Provincia de Mendoza como carpeta 202, documento 22. Puede parecer apenas una referencia administrativa perdida entre miles de papeles del siglo XIX, pero la investigación histórica permite ubicarlo en uno de los procesos más interesantes de aquellos años: el nacimiento de una estructura estatal destinada a conocer, medir, representar y transformar el territorio provincial. La referencia documental fue localizada y citada por la historiadora Eugenia Molina, investigadora de CONICET y de la Universidad Nacional de Cuyo, en un estudio dedicado al Departamento Topográfico y a los agrimensores mendocinos entre 1850 y 1860. Allí el decreto del 17 de septiembre aparece utilizado como fuente primaria dentro del análisis de las comisiones y trabajos en los que intervenían técnicos y agrimensores, incluidas actuaciones vinculadas con obras hidráulicas. Sin embargo, existe una precisión fundamental: este documento del 17 de septiembre no fue el decreto fundador de la institución. La creación había ocurrido cuatro meses antes. El 16 de mayo de 1853, durante el gobierno de Pedro Pascual Segura, el Poder Ejecutivo estableció la Comisión Topográfica y de Estadística de Mendoza ante lo que la propia normativa consideraba una necesidad urgente de contar con un organismo técnico que pudiera intervenir en las obras públicas, la delineación de pueblos, caminos, calles y edificios, la confección de mapas y planos y la regulación del trabajo de los agrimensores. Carlos María Rivarola, entonces director de Obras Públicas, quedó al frente de la nueva dependencia y Pablo Pescara, ingeniero de la ciudad, integró su primera estructura. Aquella oficina significaba mucho más que dibujar mapas. El Estado mendocino comenzaba a reunir información sistemática sobre el espacio que gobernaba. Entre sus atribuciones figuraban cuestiones relacionadas con límites y distribución de tierras públicas y particulares, mensuras, calles, caminos, obras públicas y control profesional de los agrimensores. Los planos realizados por estos debían ser examinados y una copia quedaba incorporada al archivo de la institución. Incluso existían márgenes máximos de error para las mensuras, señal de que medir la tierra empezaba a convertirse en una actividad cada vez más reglamentada por el poder público. El contexto resulta extraordinario: Mendoza aún conservaba la trama de la ciudad colonial que desaparecería bajo los escombros del terremoto de 1861 y, al mismo tiempo, comenzaba a construir una burocracia técnica capaz de intervenir sobre caminos, acequias, desagües, plazas, villas, edificios y propiedades. La investigación de Molina muestra que el Departamento Topográfico tuvo recursos humanos y materiales muy modestos, pero una actividad notable. Una reseña de sus primeros meses consignó la validación de nueve planos de propiedades y, apenas dos años más tarde, el archivo institucional ya registraba 173 mensuras aprobadas. En ese escenario debe leerse el decreto del 17 de septiembre de 1853. La publicación académica lo cita dos veces —AGPM, carpeta 202, documento 22— como respaldo documental de actuaciones y comisiones relacionadas con ese universo de agrimensores y trabajos territoriales. Pero aquí está precisamente lo fascinante de trabajar con archivos históricos: localizar la referencia no significa haber leído todavía todo el expediente. Mientras no se consulte o reproduzca el documento original completo, no sería riguroso atribuirle un nombramiento, una obra determinada, una mensura concreta o una disposición particular que la bibliografía consultada no transcribe. Lo comprobable es su existencia, su fecha, su signatura archivística y su utilización por una investigación académica especializada como fuente del proceso mediante el cual el Estado mendocino comenzó a servirse de agrimensores y conocimientos técnicos para intervenir sobre su territorio. El siguiente paso puede transformar esta referencia en un hallazgo mucho mayor: solicitar en el Archivo General de la Provincia de Mendoza el documento original “Época Independiente, carpeta 202, documento 22, Decreto del 17 de septiembre de 1853”. Si conserva planos, nombres, lugares, acequias, caminos, tierras o instrucciones técnicas, su contenido permitiría reconstruir con precisión qué decisión adoptaron las autoridades mendocinas aquel día de hace 173 años. Porque detrás de aquellas viejas mensuras había algo mucho más profundo: una provincia que comenzaba a convertir montes, calles, propiedades, cursos de agua y caminos en información, planos y documentos. Era, en definitiva, una nueva forma de conocer Mendoza para poder gobernarla. Fuente: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Independiente, carpeta 202, documento 22, decreto del 17/09/1853; Eugenia Molina, “Saberes, territorio y estatalidad: Departamento Topográfico y agrimensores en Mendoza, 1850-1860”, Avances del Cesor, vol. 17, n.º 23, 2020, CONICET/UNCuyo; estudios sobre el Departamento Topográfico mendocino publicados por UNCuyo. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #17DeSeptiembre #Mendoza1853 #DepartamentoTopográfico #Agrimensura #Agrimensores #Cartografía #MapasAntiguos #ArchivoHistórico #AGPM #HistoriaArgentina #PatrimonioDocumental #MemoriaMendocina #HistoriaLocal #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalMaps #Cartography #Surveying #Archives #LocalHistory

🔥👦📜 17 DE SEPTIEMBRE DE 1845: LA ORDEN SOBRE LOS NIÑOS POBRES QUE SUS PADRES NO PODÍAN EDUCAR — UNA HUELLA IMPACTANTE DE LA MENDOZA DEL SIGLO XIX (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 17 de septiembre de 1845 quedó registrada en Mendoza una disposición que, leída casi dos siglos después, abre una extraordinaria ventana hacia la infancia, la pobreza y las formas de intervención gubernamental en la sociedad mendocina del siglo XIX. La historiadora Eugenia Molina, al estudiar la actuación de los subdelegados en Barriales y el este provincial entre 1814 y 1850, encontró entre la documentación del Archivo General de la Provincia de Mendoza una referencia particularmente fuerte: aquellos funcionarios no sólo debían atender cuestiones judiciales, fiscales y de orden público, sino también asuntos relacionados con la educación y la vida religiosa de la población. Y allí aparece una frase que transforma un simple expediente administrativo en un documento de enorme valor para la historia social: los subdelegados debían “recoger a los niños de familias pobres” cuyos padres no pudieran proporcionarles educación. La investigación remite exactamente al 17 de septiembre de 1845, AGPM, carpeta 26, documento 29. La palabra “recoger” resulta especialmente poderosa, pero también obliga a ser prudentes. Todavía no corresponde traducirla automáticamente como internar, quitar la tutela, enviar a trabajar o colocar a los menores bajo determinada institución, porque para establecerlo sería indispensable consultar las fojas completas del documento original. La referencia publicada no informa cuántos niños fueron alcanzados, sus nombres, de qué familias procedían, adónde debían ser conducidos ni qué mecanismo concreto se aplicaría. Precisamente allí reside el enorme interés del expediente: el original podría revelar una historia mucho más profunda de la que hasta ahora conocemos. Lo que sí está comprobado es que la educación formaba parte de las responsabilidades que podían recaer sobre estas autoridades territoriales. Molina señala, incluso, que los subdelegados debían ocuparse del pago del preceptor de primeras letras y cumplir órdenes educativas y religiosas emanadas del gobernador. En aquella época, además, la palabra “policía” tenía un sentido muchísimo más amplio que el actual y comprendía diversas tareas relacionadas con el gobierno y el orden de la comunidad. El contexto político también es significativo: en 1845 había llegado a la gobernación Pedro Pascual Segura, designado en febrero de ese año, después del gobierno de José Félix Aldao. Este pequeño rastro documental demuestra por qué los archivos pueden cambiar nuestra mirada sobre el pasado. Detrás de una fecha, una carpeta y un número de documento aparecen niños reales, familias atravesadas por la pobreza y un gobierno que consideraba que sus funcionarios debían intervenir cuando los padres no podían proporcionar educación a sus hijos. Pero queda la pregunta fundamental, aquella que sólo podrá responder el manuscrito completo: ¿qué significaba exactamente “recoger” a esos niños en la Mendoza de 1845? ¿Quién decidía cuáles familias eran consideradas pobres? ¿Dónde eran enviados? ¿Se buscaba escolarizarlos, colocarlos bajo tutela, incorporarlos a algún hogar o vinculaban educación y trabajo? Hasta leer el expediente completo, esas preguntas deben permanecer abiertas. Lo verdaderamente extraordinario es que el documento existe y tiene una localización precisa. La investigación que permitió identificarlo forma parte del libro académico Justicias situadas, publicado por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata en 2018, donde el capítulo de Eugenia Molina estudia específicamente Barriales y las formas de gobierno territorial mendocino entre 1814 y 1850. Fuente: Eugenia Molina, “Modalidades de espacialización política: de la justicia de proximidad a otras prácticas de agencia gubernamental en Barriales, jurisdicción de Mendoza (1814-1850)”, en Darío G. Barriera (dir.), Justicias situadas, UNLP-FAHCE, 2018. Fuente documental citada por la autora: Archivo General de la Provincia de Mendoza, AGPM, carpeta 26, documento 29, 17/09/1845. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #17DeSeptiembre #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #Infancia #Educacion #SigloXIX #MemoriaHistorica #HistoriaSocial #MendozaHistory #ArgentineHistory #SocialHistory #EducationHistory #HistoricalArchives

🔥⛪💰 17 DE SEPTIEMBRE DE 1823: PESO POR PESO PARA LEVANTAR LA CAPILLA — LA ORDEN QUE REVELA CÓMO NACÍA LA VILLA NUEVA DE SAN MARTÍN (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 17 de septiembre de 1823, mientras en el este mendocino comenzaba a tomar forma una población destinada a convertirse en la actual ciudad de San Martín, una orden del gobierno provincial dejó una pequeña pero extraordinaria huella documental: las autoridades locales debían vigilar la recaudación destinada a construir la capilla de la Villa Nueva. La referencia surge de una investigación de la historiadora Eugenia Rosa Molina, investigadora de CONICET y la Universidad Nacional de Cuyo, realizada a partir de documentación conservada en el Archivo General de la Provincia de Mendoza. Allí aparece expresamente citado el documento del 17 de septiembre de 1823, AGPM, carpeta 25, documento 14, como antecedente de las órdenes impartidas a los funcionarios locales para controlar los fondos destinados a aquella construcción religiosa. El dato adquiere todavía más fuerza cuando se observa lo que estaba ocurriendo en aquella región durante ese mismo año. Apenas tres meses antes, el 3 de junio de 1823, el gobierno de Pedro Molina había retomado el proyecto de organizar la antigua zona de Los Barriales: se dispuso demarcar la plaza, establecer el lugar de una capilla, reservar terrenos para usos públicos y delimitar cuarteles y manzanas. La documentación citada por Molina identifica ese antecedente como AGPM, carpeta 25, documento 12. Ese mismo 3 de junio, la antigua Villa de los Barriales recibió oficialmente el nombre de Villa Nueva de San Martín, denominación vinculada al Libertador, quien poseía allí su chacra y había manifestado su interés por el desarrollo de aquel núcleo poblacional. Fuentes oficiales mendocinas señalan además que José de San Martín permaneció en su propiedad de Barriales durante parte de 1823, precisamente en el año en que se avanzaba con la organización urbana de la villa que llevaría su nombre. Pero el documento del 17 de septiembre permite mirar esa historia desde un ángulo mucho más cotidiano: fundar una villa no consistía solamente en trazar líneas sobre un plano. Había que construir edificios, abrir calles, organizar autoridades, conseguir recursos y controlar su utilización. La capilla debía ocupar uno de los sectores principales de la nueva población y reunir dinero para levantarla se convirtió en una preocupación que reaparecería durante años. La investigación de Molina registra nuevas disposiciones relativas a esa recaudación en 1835, 1836 y 1837, y todavía el 1 de septiembre de 1843 aparece una lista de donaciones recogidas para sufragar la construcción de la capilla de Villa Nueva. Es decir, aquella orden de septiembre de 1823 no fue simplemente un trámite burocrático perdido entre papeles: forma parte del largo proceso mediante el cual el Estado provincial intentó consolidar un verdadero centro urbano y político en el este mendocino. Detrás de cada moneda aportada por los vecinos estaba creciendo una plaza, una capilla, un sistema de calles y una comunidad. Dos siglos después, aquella sencilla instrucción administrativa conservada en el Archivo Provincial permite asomarnos al momento en que la futura ciudad de San Martín todavía se estaba construyendo, literalmente, peso por peso. Fuente : Eugenia Rosa Molina, “Modalidades de espacialización política. De la justicia de proximidad a la organización territorial del gobierno”, en Justicias situadas. Documentación citada: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Independiente, carpeta 25, documento 14, 17/09/1823; carpeta 25, documento 12, 03/06/1823. Investigación CONICET/UNCUYO. Información histórica complementaria: Gobierno de Mendoza y Municipalidad de General San Martín.

🔥🏠📜 17 DE SEPTIEMBRE DE 1833: 400 PESOS POR UNA CASA EN EL CORAZÓN DE LA VIEJA MENDOZA — EL DOCUMENTO QUE RECONSTRUYE EL HOGAR DE LORENZO BARCALA (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 17 de septiembre de 1833 quedó escrita, casi silenciosamente, una extraordinaria página de la historia social de Mendoza. Aquel día, ante el escribano Justo Moreno, Petrona Videla, esposa del coronel Lorenzo Barcala, concretó la compra a José Ilario Millán de una vivienda situada a sólo cuatro cuadras de la plaza principal de la antigua ciudad. El inmueble costó 400 pesos y una investigación histórica realizada a partir de los protocolos notariales del Archivo General de la Provincia de Mendoza logró reconstruir aproximadamente su emplazamiento: estaría sobre la actual calle Chacabuco, entre Salta y Rioja, en plena zona histórica de la vieja Mendoza. El documento original quedó registrado en el Protocolo N.º 208 del escribano Justo Moreno, entre las fojas 39 vuelta y 40 vuelta. Pero detrás de aquella escritura existe una historia mucho más profunda que la simple compraventa de una propiedad. Lorenzo Barcala fue uno de los militares afrodescendientes más destacados de la Argentina del siglo XIX y llegó a alcanzar el grado de coronel en una sociedad profundamente marcada por las diferencias sociales y raciales. Investigaciones contemporáneas del CONICET incluso modificaron una vieja versión repetida durante décadas: los padrones mendocinos de 1802, 1814 y 1823/24 registran a Barcala como libre, y él mismo declaró esa condición al contraer matrimonio en 1819. La vida de Petrona resulta igualmente fascinante. Había nacido esclavizada y en 1819 Lorenzo Barcala pagó 225 pesos para obtener su carta de libertad. Ese dato permite dimensionar brutalmente el mundo en que vivieron: catorce años después, la vivienda familiar sería adquirida por 400 pesos. Los documentos muestran además que la historia de los Barcala no fue solamente militar; fue también una historia de libertad, familia, trabajo, propiedad y ascenso social. En 1824 la familia todavía residía en una casa alquilada a Gavino Villegas, dentro del Cuartel N.º 7 de la ciudad. Nueve años más tarde habían reunido el capital necesario para adquirir un inmueble propio. Los investigadores Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero interpretan ese proceso como una evidencia de la movilidad social alcanzada por Barcala y su familia. La vivienda se encontraba cerca de la plaza principal, del Paseo de La Alameda y de la residencia donde Lorenzo había sido criado por Cristóbal Barcala y María Lorenza Videla, en un sector urbano especialmente valorizado de la Mendoza anterior al terremoto de 1861. Y hay un detalle que convierte a Petrona en verdadera protagonista de aquel 17 de septiembre: Lorenzo no estaba en Mendoza. Para entonces era coronel del Ejército de la Provincia de Buenos Aires y se encontraba movilizado en el sur de Córdoba, ejerciendo provisionalmente el mando de la División del Centro durante una expedición militar registrada en las fuentes de la época como parte de la “campaña del desierto”. Fue Petrona quien realizó personalmente la operación inmobiliaria. Para los investigadores, este episodio, unido a cartas posteriores enviadas por Barcala, permite observar que ella desempeñaba un papel activo en la administración de los bienes y recursos del hogar, muy lejos de ser una figura secundaria dentro de la familia. La historia todavía guarda otra sorpresa. Después de la muerte de Lorenzo en 1835 y de Petrona en 1839, un concurso de acreedores reveló que aquella casa no era el único bien familiar: también poseían un terreno junto al costado sur de la entonces llamada Plaza Nueva —la actual plaza Sarmiento— donde cultivaban árboles frutales. Es decir, los archivos permiten reconstruir no sólo la carrera de un coronel, sino los lugares concretos donde vivió su familia, cómo administró sus recursos y cómo logró acceder a propiedades urbanas en la Mendoza de la primera mitad del siglo XIX. Hoy, casi dos siglos después, caminar por Chacabuco entre Salta y Rioja adquiere otro significado. Bajo la trama de calles de la Mendoza moderna permanece la memoria de aquella vivienda comprada por Petrona Videla mientras su esposo se encontraba lejos, en campaña. Una escritura notarial que parecía destinada únicamente a certificar una operación de 400 pesos terminó convirtiéndose en una extraordinaria ventana hacia la vida cotidiana de una familia afrodescendiente mendocina, sus esfuerzos por conquistar libertad y estabilidad, y la historia menos visible de la vieja ciudad. Allí está la fuerza de los archivos: una fecha, unas fojas y una firma pueden devolverle domicilio, voz y humanidad a personas que vivieron hace casi dos siglos. REFERENCIA DOCUMENTAL PARA SOLICITAR EN EL ARCHIVO: Archivo General de la Provincia de Mendoza — Fondo Época Independiente — Sección Protocolos Notariales — Escribano Justo Moreno — Protocolo N.º 208 — 17 de septiembre de 1833 — fs. 39v-40v. La referencia está reproducida por la investigación académica de Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero. FUENTE: Morales, Orlando Gabriel y Caballero, Luis César, “Movilidad social de afromestizos movilizados por la independencia y las guerras civiles en el Río de la Plata: Lorenzo Barcala (1795-1835)”, Historia y Memoria, N.º 16, 2018, pp. 89-123; documentación del Archivo General de la Provincia de Mendoza; INCIHUSA-CONICET. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #LorenzoBarcala #PetronaVidela #Afroargentinos #Afrodescendientes #HistoriaArgentina #MendozaAntigua #ArchivoHistorico #ArchivoGeneralDeMendoza #Efemerides #17DeSeptiembre #HistoriaSocial #MemoriaHistorica #OldMendoza #ArgentineHistory #AfroArgentineHistory #HistoricalArchives #HiddenHistory

miércoles, 16 de septiembre de 2026

🔥🇲🇽⚔️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1810: EL GRITO QUE HIZO TEMBLAR A NUEVA ESPAÑA — ONCE AÑOS DE GUERRA HASTA EL NACIMIENTO DE MÉXICO


En 1808, una crisis ocurrida a miles de kilómetros de América comenzó a resquebrajar el orden de la Nueva España: Napoleón Bonaparte intervino en la Península Ibérica, Fernando VII abdicó en Bayona y José Bonaparte terminó ocupando el trono español. La ausencia de un monarca considerado legítimo abrió una pregunta explosiva en los territorios americanos: si el rey ya no gobernaba, ¿en quién residía la soberanía? En Nueva España surgieron proyectos autonomistas, conspiraciones y reuniones políticas que fueron preparando el terreno para una ruptura mucho mayor. Dos años después, la conspiración de Querétaro fue descubierta. Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama, Josefa Ortiz de Domínguez y otros participantes quedaron frente a una decisión urgente: esperar significaba exponerse a la cárcel. En la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo hizo llamar a la población de Dolores, Guanajuato, y convocó al levantamiento contra las autoridades virreinales. Aquel episodio, recordado como el Grito de Dolores, se convirtió en el comienzo simbólico de la Guerra de Independencia de México. Campesinos, artesanos, trabajadores y sectores populares engrosaron rápidamente una insurrección que se extendió por varias regiones de Nueva España. Pero la independencia estuvo lejos de resolverse en aquellos primeros meses. Hidalgo, Allende y otros jefes insurgentes fueron capturados en 1811 y posteriormente ejecutados. La rebelión, sin embargo, sobrevivió. José María Morelos y Pavón asumió un papel central y llevó la lucha mucho más allá de lo estrictamente militar: el 14 de septiembre de 1813 presentó ante el Congreso de Chilpancingo los célebres Sentimientos de la Nación, un programa político que defendía la independencia de América, la soberanía emanada del pueblo, la división de poderes, la eliminación de las distinciones de castas y la abolición de la esclavitud. El documento incluso dispuso que el 16 de septiembre se conmemorara cada año como aniversario del inicio de la lucha. Morelos fue capturado y fusilado en 1815 y, hacia los años siguientes, la insurgencia perdió gran parte de su fuerza. No desapareció: Vicente Guerrero mantuvo activa la resistencia en el sur mientras otros focos continuaban combatiendo. Entonces llegó el giro que cambió definitivamente el desenlace. Agustín de Iturbide, oficial que durante años había combatido del lado realista, terminó negociando con Guerrero. De aquella convergencia nació el Plan de Iguala, proclamado el 24 de febrero de 1821, que estableció las Tres Garantías: Religión, Independencia y Unión, y reunió a antiguos realistas e insurgentes dentro del Ejército Trigarante. El proceso avanzó con enorme rapidez. El 24 de agosto de 1821 Iturbide y Juan O'Donojú firmaron los Tratados de Córdoba; el 27 de septiembre el Ejército Trigarante entró en la Ciudad de México y la guerra quedó consumada militarmente. Al día siguiente, 28 de septiembre, la Junta Provisional Gubernativa proclamó y firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano: después de más de once años de lucha, Nueva España dejaba paso a un Estado independiente. Y existe un detalle que muchas veces queda fuera del relato: España no reconoció oficialmente la independencia mexicana en 1821. Ese reconocimiento diplomático recién llegó el 28 de diciembre de 1836 mediante el Tratado Santa María-Calatrava. Incluso el documento fundacional tuvo una historia extraordinaria: del Acta de Independencia se elaboraron dos ejemplares; uno desapareció en el incendio del recinto legislativo de Palacio Nacional de 1909 y el ejemplar que actualmente conserva el Archivo General de la Nación atravesó robos y ventas antes de regresar definitivamente a México en 1961. Así, el 16 de septiembre no recuerda el día en que terminó la dominación española, sino el instante en que comenzó un proceso revolucionario, político y militar que atravesó derrotas, ejecuciones, divisiones, alianzas inesperadas y profundas transformaciones sociales hasta desembocar, once años después, en el nacimiento del México independiente. #IndependenciaDeMéxico #México #GritoDeDolores #MiguelHidalgo #JoséMaríaMorelos #VicenteGuerrero #AgustínDeIturbide #EjércitoTrigarante #PlanDeIguala #HistoriaDeMéxico #NuevaEspaña #Historia #Efemérides #MexicoIndependence #MexicanHistory #IndependenceDay #History #MiguelHidalgo #MexicanIndependence #HistoryFacts

🔥❄️🦣 HACE 20.000 AÑOS: EUROPA BAJO EL HIELO — EL MUNDO BRUTAL DE LOS MAMUTS, LOS RINOCERONTES LANUDOS Y LOS HUMANOS QUE DESAFIARON EL FRÍO EXTREMO —


Hace unos 20.000 años, el planeta atravesaba uno de los momentos climáticos más extraordinarios de su historia reciente: el Último Máximo Glacial. Enormes masas de hielo dominaban buena parte del norte de Europa, mientras hacia el centro y el sur se extendían inmensas llanuras frías, secas y prácticamente sin árboles, conocidas como estepa-tundra. La Tierra era, en promedio, alrededor de 6 °C más fría que en la actualidad y tanta agua permanecía retenida en los glaciares que el nivel de los océanos estaba entre unos 120 y 130 metros por debajo del actual. Zonas que hoy están bajo el mar formaban entonces parte del continente. A través de aquellas llanuras caminaban algunos de los gigantes más impresionantes del Pleistoceno. El mamut lanudo estaba extraordinariamente adaptado al frío: poseía un espeso pelaje, importantes depósitos de grasa y orejas reducidas que ayudaban a disminuir la pérdida de calor. No era simplemente un elefante cubierto de pelo, sino el resultado de cientos de miles de años de adaptación a ambientes fríos, abiertos y dominados por pastizales. Junto a él vivía el formidable rinoceronte lanudo, Coelodonta antiquitatis, una mole cubierta de pelo que recorría Eurasia y que podía rondar entre 2.000 y 2.500 kilos. Investigaciones recientes confirman que estaba especializado en los ambientes de estepa del Pleistoceno y que podía alcanzar masas aún mayores en determinados individuos. Pero aquel mundo no pertenecía solamente a los gigantes. Renos, caballos, bisontes, ciervos y otros herbívoros compartían esas extensiones con lobos, hienas y otros grandes depredadores. Hallazgos europeos muestran precisamente asociaciones de mamuts, rinocerontes lanudos y renos en ambientes abiertos y extremadamente fríos. En medio de ese escenario también vivía Homo sapiens. Aquellas comunidades eran cazadoras-recolectoras y su existencia dependía del conocimiento del territorio, las estaciones, los animales y los recursos disponibles. El fuego, los refugios, las pieles, las herramientas de piedra, hueso y asta, la cooperación del grupo y una enorme capacidad para adaptarse permitieron ocupar incluso regiones situadas relativamente cerca de los márgenes glaciares. En Suiza existen restos de renos con marcas de corte que demuestran presencia humana durante el propio Último Máximo Glacial, hace aproximadamente 23.400–22.800 años. Tampoco puede imaginarse a estas poblaciones persiguiendo únicamente mamuts. Caballos, renos, ciervos, aves y animales menores podían formar parte de sus recursos, mientras huesos, astas y pieles servían para fabricar objetos, protegerse y afrontar un ambiente donde cada estación podía determinar la supervivencia. Y existe otro detalle fascinante: aquellos seres humanos no solo sobrevivían, también creaban. Muy cerca de este período aparece uno de los grandes tesoros culturales de la humanidad: las pinturas de Lascaux, en Francia, cuyo extraordinario bestiario fue realizado hace unos 19.000 años. Bisontes, caballos y otros animales quedaron representados sobre las paredes de la cueva y han logrado atravesar milenios hasta llegar a nuestros días. Imaginar Europa hace 20.000 años significa contemplar un continente irreconocible: mares retirados, glaciares gigantescos, llanuras heladas, manadas de enormes mamíferos y pequeños grupos humanos capaces de transformar piedra, hueso, fuego y conocimiento en herramientas para resistir. Fue una época en la que la supervivencia dependía de comprender la naturaleza día tras día, mientras mamuts, rinocerontes lanudos y seres humanos compartían uno de los paisajes más extremos que haya conocido nuestra especie. 🌎❄️🦣🔥 #EraGlacial #EdadDeHielo #Pleistoceno #MamutLanudo #RinoceronteLanudo #Prehistoria #HistoriaDeLaTierra #Arqueologia #Paleontologia #OrigenesHumanos #IceAge #LastGlacialMaximum #Pleistocene #WoollyMammoth #WoollyRhino #Prehistory #HumanOrigins #AncientWorld #Archaeology #Paleontology


🔥🇦🇷🇨🇱🚂 16 DE SEPTIEMBRE DE 1910: ARGENTINA LLEGABA AL CENTENARIO DE CHILE POR EL NUEVO TRASANDINO — EL DÍA EN QUE MENDOZA SE CONVIRTIÓ EN LA GRAN PUERTA ENTRE DOS NACIONES — (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 16 de septiembre de 1910, Santiago fue escenario de una de las visitas internacionales más significativas de las celebraciones del primer Centenario chileno. A las once de la mañana, el tren que transportaba al presidente argentino José Figueroa Alcorta y su comitiva entró en la Estación Central en medio de salvas de artillería, repiques de campanas y la ejecución del Himno Nacional Argentino. Lo recibió el vicepresidente chileno Emiliano Figueroa Larraín, quien encabezaba el país en circunstancias excepcionales: el presidente Pedro Montt había muerto en Bremen el 16 de agosto y su sucesor, Elías Fernández Albano, había fallecido el 6 de septiembre, apenas diez días antes de aquella llegada. Pero detrás de aquella recepción en Santiago había una historia profundamente ligada a Mendoza. Figueroa Alcorta había atravesado la Cordillera utilizando el flamante Ferrocarril Trasandino entre Mendoza y Los Andes, inaugurado oficialmente apenas cinco meses antes, el 5 de abril de 1910. El día 15, una delegación enviada por el gobierno chileno había ascendido hacia la cordillera para recibir al mandatario; el tren presidencial continuó hasta Los Andes, donde se le brindó una multitudinaria recepción y un banquete, y esa noche la comitiva permaneció en Las Vegas antes de proseguir hacia Santiago. La prensa de la época anunció que el mandatario llegaría a la capital chilena a las once de la mañana del día 16, horario que efectivamente registran las crónicas de su recibimiento. Aquello representaba mucho más que un viaje presidencial: durante décadas atravesar la Cordillera había significado depender de caminos de montaña, animales de carga y condiciones climáticas imprevisibles; ahora un ferrocarril permitía unir Mendoza con Los Andes y transformar radicalmente las comunicaciones terrestres entre Argentina y Chile. Desde la Estación Central, Figueroa Alcorta y Emiliano Figueroa encabezaron un gran cortejo por la Alameda rumbo a La Moneda. Las tropas formaron a lo largo del recorrido, las escuelas exhibieron banderas de ambos países y la multitud acompañó el paso de los carruajes. Poco después del mediodía, el presidente argentino ingresó al palacio de gobierno y esa misma noche, a las 20:30, se realizó allí el banquete oficial ofrecido por Chile en su honor. Incluso se conserva la referencia bibliográfica del discurso pronunciado por Figueroa Alcorta en aquella cena del 16 de septiembre de 1910 en La Moneda. Y la jornada guarda todavía otro detalle extraordinario. Dos días antes, el 14 de septiembre, se había realizado en la bahía de Valparaíso una gran Revista Naval Internacional en la que participaron buques chilenos y extranjeros, incluida una división naval argentina. Las cámaras cinematográficas registraron aquel acontecimiento y una de las versiones, producida por la Compañía Ítalo-Chilena, fue estrenada en Santiago precisamente el 16 de septiembre. La Cineteca Nacional de Chile conserva hoy un fragmento restaurado de aquel registro en 35 milímetros: imágenes tomadas hace más de un siglo que convierten los festejos del Centenario en parte de la historia temprana del cine documental sudamericano. Así, aquel 16 de septiembre de 1910 reunió en una misma jornada ferrocarril, diplomacia, multitudes, ceremonias y cine. Y Mendoza estuvo en el centro geográfico de aquella historia: por sus montañas había pasado el presidente argentino antes de entrar en Chile por una línea férrea recién inaugurada que materializaba un viejo sueño transandino. Cinco meses después de abrirse oficialmente, el Trasandino dejaba de ser solamente una extraordinaria obra de ingeniería para convertirse en escenario de una histórica conexión entre ambos lados de los Andes. #MendozAntigua #Mendoza #Argentina #Chile #FerrocarrilTrasandino #FigueroaAlcorta #CentenarioDeChile #LosAndes #CordilleraDeLosAndes #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #HistoriaFerroviaria #PatrimonioHistorico #ArgentinaHistory #ChileHistory #TransandineRailway #RailwayHistory #AndesHistory #SouthAmericanHistory #HistoricChile

🔥⚽❤️🤍 VIAJÉ AL 25 DE MAYO DE 1901: EL DÍA EN QUE LA BOCA VIO NACER A RIVER PLATE — DE DOS EQUIPOS DE BARRIO A UNA HISTORIA QUE CAMBIÓ EL FÚTBOL ARGENTINO


🔥⚽❤️🤍 Viajé al Buenos Aires de comienzos del siglo XX y aparecí en La Boca, entre calles de adoquines, galpones, barcos, carboneras y jóvenes que empezaban a apasionarse por un deporte todavía nuevo para buena parte de la sociedad porteña. Mi destino era el 25 de mayo de 1901, la fecha que el Club Atlético River Plate reconoce oficialmente como la de su fundación y que figura también en su Estatuto Social. Ese día, integrantes de dos modestos equipos del barrio, Santa Rosa y La Rosales, decidieron unir sus fuerzas y crear una nueva institución. De aquella fusión nació River Plate y Leopoldo Bard fue elegido como su primer presidente. Nadie entre aquellos muchachos podía imaginar hasta dónde llegaría lo que estaban comenzando. La escena transcurría en una Boca profundamente ligada al puerto. Una reconstrucción histórica publicada por El Gráfico sitúa una de aquellas reuniones fundacionales en la imprenta de Francisco Gentile, sobre avenida Almirante Brown 927, y recuerda que el nombre de la nueva institución fue motivo de discusión. “River Plate” era una denominación inglesa utilizada para referirse al Río de la Plata, y la tradición riverplatense atribuye a Pedro Martínez una participación decisiva en la elección. La camiseta también comenzaría a construir su propia leyenda: el equipo utilizó inicialmente prendas blancas y terminó incorporando aquella franja roja diagonal que se convertiría en uno de los símbolos deportivos más reconocibles de la Argentina. El propio club conserva como una de las versiones tradicionales que una cinta roja fue colocada atravesando las camisetas blancas y sujetada originalmente con alfileres. Pero quise seguir avanzando en el tiempo. Llegué a 1905 y encontré a River jugando en el rudimentario terreno de Dársena Sur, todavía rodeado por la atmósfera portuaria de La Boca. El 30 de abril disputó allí su primer encuentro oficial en los campeonatos de la Argentine Football Association: cayó 3-2 ante Facultad de Medicina por la Tercera Liga. Y esa historia guarda una coincidencia extraordinaria. En el encuentro de vuelta, disputado el 4 de junio, apareció entre los futbolistas de Medicina un joven Bernardo Alberto Houssay, quien décadas después recibiría el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1947. Houssay convirtió dos goles en otra victoria 3-2 de los estudiantes frente a River. La Universidad de Buenos Aires confirma que durante su juventud integró el conjunto futbolístico de la Facultad de Medicina, además de practicar rugby, remo y atletismo. Volví a moverme entre los años y aparecí en 1908. River ya había crecido considerablemente. Terminó primero en su sección, eliminó a Ferro Carril Oeste en semifinales y llegó a la definición de la Segunda División frente a Racing Club. Después de una primera final que terminó anulada, el 27 de diciembre se disputó nuevamente el encuentro decisivo y River aplastó a Racing por 7-0. Aquella goleada significó el campeonato y el ascenso a Primera División: apenas siete años después de aquella reunión de jóvenes boquenses, River había conseguido instalarse entre los grandes del fútbol argentino. En 1909 presencié otro salto histórico. En su estreno en la máxima categoría, River goleó 5-0 a Argentino de Quilmes en Dársena Sur y terminó aquella temporada como subcampeón, detrás del poderoso Alumni. Era la confirmación de que el pequeño club del puerto había dejado de ser una aventura de barrio para transformarse en uno de los protagonistas de la competencia. Y todavía faltaba una escena destinada a convertirse en leyenda. El 24 de agosto de 1913 llegué hasta la cancha de Racing para presenciar el primer enfrentamiento oficial entre River y Boca Juniors. Ya existían antecedentes amistosos —la AFA registra un triunfo de Boca 2-1 en 1908 y un empate 1-1 en 1912—, pero aquel partido de 1913 fue el primero por una competencia oficial. River se impuso 2-1 con goles de Cándido García y Antonio Ameal Pereyra; Marcos Mayer descontó para Boca. Así comenzó oficialmente una rivalidad que terminaría atravesando generaciones y transformándose en uno de los enfrentamientos más famosos del fútbol mundial. Regresé entonces a aquel 25 de mayo de 1901. Miré nuevamente a esos muchachos reunidos en La Boca y resultaba imposible no pensar en todo lo que vendría después: estadios, multitudes, campeonatos, ídolos, mudanzas, noches inolvidables y una camiseta blanca atravesada por una banda roja convertida en emblema. Ellos todavía no lo sabían, pero aquel día estaban escribiendo la primera página de una historia que superaría ampliamente los límites del barrio donde había comenzado. Había nacido el Club Atlético River Plate. ❤️🤍⚽ #RiverPlate #River #HistoriaDeRiver #25DeMayoDe1901 #LaBoca #BuenosAires #FutbolArgentino #HistoriaDelFutbol #BandaRoja #DarsenaSur #LeopoldoBard #Superclasico #Argentina #RiverPlateHistory #FootballHistory #ArgentineFootball #BuenosAiresHistory #TheRedSash #HistoricFootball

🔥🚂🗺️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1909: EL CONGRESO LE DIO OTRA OPORTUNIDAD AL GRAN CORREDOR FERROVIARIO ENTRE MENDOZA Y LA PAMPA — EL SUEÑO DE LOS RIELES QUE DEBÍAN LLEGAR HASTA TOAY Y QUEDÓ INCONCLUSO (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 16 de septiembre de 1909, en plena expansión de la red ferroviaria argentina, el Congreso Nacional sancionó la Ley Nº 6.379, registrada oficialmente en el catálogo histórico de la Cámara de Diputados bajo una denominación tan breve como reveladora: “Ferrocarril del Pacífico. Prórroga”. Aquella disposición quedó vinculada a uno de los grandes proyectos destinados a extender y articular los ferrocarriles del oeste argentino, buscando conectar las líneas mendocinas con San Luis y el territorio de La Pampa. Una reconstrucción conservada por el Archivo Histórico del Museo Regional Dr. Adolfo Alsina de Carhué relaciona la ley con el ambicioso eje Mendoza–Guadales–Buena Esperanza–Toay, concebido en una época en que los rieles podían decidir el crecimiento o el aislamiento de pueblos enteros. Sin embargo, la historia fue más compleja que la de un simple “ferrocarril que nunca se construyó”. Parte de aquel enorme esquema ferroviario sí se convirtió en realidad. Años antes, la Ley Nº 4.414 de 1904 había impulsado líneas que partían desde la zona de Guadales, en el sur mendocino, hacia Buena Esperanza, en San Luis, y hacia el territorio pampeano. Los trabajos avanzaron por Monte Comán y la conexión Guadales–Buena Esperanza terminó siendo habilitada: investigaciones de la Universidad Nacional de Cuyo registran para 1911 un trazado de aproximadamente 261 kilómetros. Monte Comán comenzó entonces a transformarse en uno de los grandes nudos ferroviarios del sur de Mendoza, rodeado de talleres, playas de maniobras, trabajadores e inmigrantes atraídos por la nueva actividad. El proyecto pampeano, en cambio, tuvo otro destino: los rieles avanzaron hacia el sur y el este, pero aquel gran enlace pensado para integrar definitivamente la red mendocina con Toay no se completó tal como había sido imaginado. Por eso, la Ley 6.379 representa algo todavía más fascinante que una obra inexistente: es el testimonio de una Argentina que dibujaba enormes corredores ferroviarios sobre el mapa, de los cuales algunos se transformaron en pueblos y estaciones y otros quedaron como líneas truncas de una geografía alternativa. Más de un siglo después, aquellos proyectos permiten preguntarse cómo habría cambiado el movimiento de personas, mercaderías y producciones entre Mendoza, San Luis y La Pampa si todos aquellos rieles hubiesen alcanzado su destino. Fuente: Honorable Cámara de Diputados de la Nación; Archivo Histórico del Museo Regional Dr. Adolfo Alsina de Carhué; Universidad Nacional de Cuyo; Honorable Cámara de Diputados de Mendoza. #Mendoza #MendozAntigua #Ferrocarril #HistoriaArgentina #LaPampa #Toay #SanLuis #MonteComán #Guadales #BuenaEsperanza #FerrocarrilBuenosAiresAlPacífico #HistoriaFerroviaria #TrenesArgentinos #RailwayHistory #ArgentinaHistory #HistoricRailways

🔥🏛️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1928: SAN RAFAEL INAUGURABA UNA JOYA NEOCOLONIAL — LA EFEMÉRIDE MENDOCINA QUE SÍ RESISTE EL ARCHIVO


El 16 de septiembre de 1928 abrió oficialmente sus puertas en San Rafael el monumental edificio del Banco Hipotecario Nacional, levantado frente a la Plaza San Martín, en la esquina de Comandante Salas y Day. La fecha no depende de una tradición oral ni de una efeméride repetida sin respaldo: una medalla conmemorativa realizada por la firma Gotuzzo y Piana dejó registrada la inauguración de la nueva sucursal sanrafaelina, dato posteriormente recuperado por investigaciones sobre la arquitectura mendocina. El acontecimiento se produjo durante una etapa de expansión del Banco Hipotecario Nacional, institución creada por la Ley Nacional N.º 1804, sancionada el 14 de septiembre de 1886 con el propósito de facilitar préstamos garantizados con hipotecas en todo el país. La Biblioteca del Congreso registra que el banco comenzó a funcionar el 15 de noviembre de aquel año y que posteriormente extendió su presencia por las provincias y centros regionales argentinos. La sucursal de San Rafael formó parte de ese proceso: en 1928 también se habilitaron nuevas sedes en otros puntos del país. Su edificio se convirtió, además, en uno de los ejemplos destacados de la arquitectura neocolonial mendocina. La historiadora María Elena Izuel atribuyó su construcción al ingeniero Giuseppe Zoldi, llegado desde Roma hacia 1922 y vinculado con Profili Hermanos; sin embargo, una investigación de la arquitecta e historiadora Graciela Moretti localizó en el número 93 de la Revista de Arquitectura una publicidad de la Compañía Argentina de Cemento Portland que relacionaba la obra con la empresa de Manuel Chinnici. La autoría exacta del proyecto, en cambio, no ha podido determinarse de manera definitiva, aunque se considera probable que intervinieran profesionales del propio Banco Hipotecario. Más de seis décadas después, el valor del inmueble recibió reconocimiento formal: el 5 de octubre de 1990, mediante la Ordenanza N.º 4056, el Honorable Concejo Deliberante de San Rafael lo declaró Patrimonio Cultural del Departamento. En 1992 el edificio fue adquirido por Grupo Álvarez, que lo recuperó y lo convirtió en su sede corporativa, preservando una construcción que ya forma parte del paisaje histórico sanrafaelino. San Rafael sí conserva una efeméride indiscutible para esta jornada: aquel domingo de 1928 en que abrió sus puertas una de las grandes joyas arquitectónicas del sur mendocino. #Mendoza #SanRafael #BancoHipotecarioNacional #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #PatrimonioCultural #ArquitecturaHistórica #16DeSeptiembre #HistoriaArgentina #SanRafaelAntiguo #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricArchitecture #CulturalHeritage #SanRafaelHistory


🔥📐🏙️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1864: MENDOZA MEDÍA SU FUTURO — EL DEPARTAMENTO TOPOGRÁFICO ORDENABA CALLES, TERRENOS Y UNA PROVINCIA QUE VOLVÍA A LEVANTARSE (IMAGEN ILUSRATIVA)


El 16 de septiembre de 1864, apenas tres años después del devastador terremoto que había obligado a repensar gran parte de la organización urbana mendocina, quedó fechado un documento del Departamento Topográfico de Mendoza que hoy constituye una pequeña pero valiosa pieza para reconstruir cómo la provincia intentaba ordenar su territorio. La referencia es extraordinariamente precisa: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Independiente, Carpeta 34, Documento 50, foja 3, fechado el 16 de septiembre de 1864. Su existencia está confirmada en una investigación académica de la Universidad Nacional de Cuyo dedicada específicamente a la trayectoria del Departamento Topográfico mendocino. Aquella oficina no era una simple repartición dedicada a dibujar mapas. Había sido creada en 1853 con atribuciones sobre la distribución y delimitación de tierras, la delineación de calles y caminos, el levantamiento de planos, la inspección de obras públicas y el control de los agrimensores. En otras palabras, ayudaba al Estado provincial a medir, registrar y transformar físicamente Mendoza. El terremoto de 1861 multiplicó la importancia de esas tareas. La destrucción de la ciudad obligó a mensurar nuevos terrenos, rectificar construcciones, revisar calles y pensar cómo debía crecer el espacio urbano. La sede del propio Departamento había sido destruida y durante buena parte de la década funcionó prácticamente como una oficina itinerante, conducida desde 1862 por José Galigniana, quien recorría ciudad y campaña realizando inspecciones y trabajos técnicos. Para comprender la dimensión de aquel momento basta recordar que en 1863 Julio Balloffet había trazado la Nueva Ciudad de Mendoza en los terrenos de San Nicolás, con el gran damero de 64 manzanas y las cinco plazas que todavía hoy caracterizan al centro mendocino. El documento del 16 de septiembre de 1864 se integra precisamente en una serie archivística que muestra cómo el Departamento Topográfico intervenía en la expansión de nuevas zonas urbanas y en la regularización de terrenos y edificaciones. La investigación de Lucía Cortez señala que durante aquellos años existió una intención oficial de uniformar anchos de calles y veredas, ordenar la orientación de las viviendas y aplicar criterios semejantes a los nuevos terrenos que extendían áreas urbanizadas en sectores como San Vicente, Las Tortugas y San José. Para fundamentar ese proceso cita, entre otros documentos, exactamente el AGPM, Independiente, Carpeta 34, Documento 50, foja 3, del 16 de septiembre de 1864. No estamos, por lo tanto, ante un simple papel administrativo: estas fojas forman parte del inmenso trabajo silencioso con el que Mendoza comenzó a establecer líneas, medidas, calles y límites después de una de las mayores catástrofes de su historia. Mientras la Nueva Ciudad avanzaba sobre San Nicolás y otros núcleos cercanos también crecían, agrimensores y funcionarios recorrían el territorio definiendo sobre el terreno aquello que luego terminaría convertido en barrios, calles y departamentos. Aquella Mendoza que todavía convivía con ruinas, acequias, caminos de tierra y extensas propiedades rurales estaba comenzando a ser medida con una lógica cada vez más técnica. Y detrás de muchas de las líneas que hoy parecen naturales en el mapa existieron hombres a caballo, instrumentos de agrimensura, croquis manuscritos y documentos como este, fechado exactamente hace 162 años. Fuente: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Independiente, Carpeta 34, Documento 50, foja 3, 16/09/1864; Lucía Cortez, “El Departamento Topográfico mendocino (1853-1887)”, en Gestores, oficinas y estatalidad en la Mendoza del siglo XIX, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, 2023. La obra académica cita expresamente esa pieza del AGPM. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #DepartamentoTopografico #ArchivoHistorico #AGPM #HistoriaArgentina #Urbanismo #Agrimensura #PatrimonioHistorico #GodoyCruz #Guaymallen #Maipu #HistoriaLocal #MendozaHistory #OldMendoza #ArgentineHistory #UrbanHistory #HistoricalArchives #Cartography #SurveyingHistory #HistoricMendoza

🔥⚔️🇦🇷 16 DE SEPTIEMBRE DE 1807: UN CERTIFICADO RESCATÓ LA HAZAÑA DEL MENDOCINO QUE ENFRENTÓ A LOS INGLESES ARMADO SOLO CON UN GARROTE (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 16 de septiembre de 1807, poco más de dos meses después de los violentos combates que decidieron la segunda invasión británica al Río de la Plata, un vecino de Buenos Aires llamado Domingo Gutiérrez firmó un certificado destinado a dejar constancia de la actuación de un mendocino prácticamente olvidado por la historia: Buenaventura Ramón Sosa. El documento fue localizado y utilizado por el historiador Pedro Santos Martínez en su investigación sobre la contribución de Mendoza a la Reconquista y Defensa de Buenos Aires. Según el testimonio de Gutiérrez, Sosa estuvo presente en los Corrales de Miserere durante el avance británico y protagonizó allí una escena extraordinaria: se habría lanzado contra los invasores “sin más arma que un garrote”, consiguió apoderarse de un fusil y dejó prisionero al soldado que lo portaba. Cuando otros británicos intentaron reaccionar, utilizó el arma capturada para contenerlos y continuó avanzando. El certificado incluso conserva una frase atribuida al mendocino que refleja la mentalidad de aquella sociedad colonial: aseguró que no tenía temor y que, si encontraba la muerte, moriría defendiendo su fe. Es importante señalar que estos detalles proceden del testimonio contemporáneo de Domingo Gutiérrez y deben presentarse como tales, aunque Pedro Santos Martínez consideró confiables los certificados reunidos por Sosa para demostrar sus servicios. Sosa ni siquiera había llegado a Buenos Aires como militar. Martínez señala que se encontraba en la capital por asuntos personales cuando comenzó la invasión y que decidió presentarse a las armas “como todo buen ciudadano”. Otros certificados conservados en el mismo expediente reconstruyen diferentes episodios de su participación: fue incorporado al Tercio de Arribeños, habría ayudado durante los combates, tomado armas a soldados enemigos y colaborado con otros defensores de la ciudad. Terminada la lucha, reunió aquellas declaraciones para acreditar su actuación y solicitar una ayuda económica y el reconocimiento como sargento retirado; la petición finalmente no prosperó. El escenario en el que actuó era dramático. Las fuerzas de John Whitelocke habían llegado a las cercanías de Buenos Aires después de la ocupación británica de Montevideo. Tras el choque de Miserere, el ataque decisivo comenzó el 5 de julio de 1807: barricadas, casas, azoteas, iglesias y bocacalles fueron transformadas en posiciones defensivas, mientras milicianos y vecinos combatían contra las columnas británicas que intentaban alcanzar la Plaza Mayor. La resistencia culminó con la capitulación aceptada por Whitelocke el 7 de julio. Pero el documento del 16 de septiembre guarda además una curiosidad archivística extraordinaria: Martínez lo cita como “Certificado de Domingo Gutiérrez, vecino de Buenos Aires”, fechado expresamente el 16 de septiembre de 1807, aunque se encontraba dentro de documentación del Archivo Administrativo e Histórico de Mendoza clasificada en Época Colonial, Sección Militar, año 1808, legajo suelto. Es decir, la clasificación archivística posterior no modifica la fecha original del testimonio. El estudio que permitió recuperar esta historia fue publicado en 1956 por Pedro Santos Martínez en la Revista de Historia Americana y Argentina de la Universidad Nacional de Cuyo y actualmente puede consultarse en acceso abierto en su Biblioteca Digital. Más de dos siglos después, aquel pequeño certificado demuestra cuánto puede esconder una sola hoja de archivo: detrás de una fecha y una firma aparece un mendocino común que, lejos de su provincia y en medio de una ciudad convertida en campo de batalla, quedó registrado entre quienes resistieron una de las mayores operaciones militares británicas sobre el Río de la Plata. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #16DeSeptiembre #BuenaventuraRamonSosa #InvasionesInglesas #InvasionesBritanicas #BuenosAires1807 #CorralesDeMiserere #HistoriaArgentina #VirreinatoDelRioDeLaPlata #ArchivoHistorico #HistoriaMilitar #DocumentosHistoricos #MendozaHistory #ArgentineHistory #BritishInvasions #BuenosAiresHistory #MilitaryHistory #HistoricalDocuments

FUENTE: Pedro Santos Martínez, “Contribución de Mendoza a la defensa y reconquista de Buenos Aires (1806-1807)”, Revista de Historia Americana y Argentina, Universidad Nacional de Cuyo, 1956. Documento citado: Archivo Administrativo e Histórico de Mendoza, Época Colonial, Sección Militar, año 1808, legajo suelto; certificado de Domingo Gutiérrez, vecino de Buenos Aires, 16 de septiembre de 1807.

🔥🇦🇷🇨🇱⚙️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1875: ANTES DEL TREN TRASANDINO, ARGENTINA YA SE MOSTRABA EN LA GRAN VIDRIERA DEL PROGRESO DE SANTIAGO — (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 16 de septiembre de 1875, la Quinta Normal de Santiago se convirtió en una gigantesca ventana hacia el mundo. Ese día, el presidente chileno Federico Errázuriz Zañartu inauguró oficialmente la Exposición Internacional de Chile, un ambicioso acontecimiento concebido para exhibir adelantos científicos, industriales, agrícolas y tecnológicos y, al mismo tiempo, mostrar las producciones del continente americano y de Europa. La convocatoria había comenzado en 1873 y finalmente acudieron 19 países extranjeros: Estados Unidos, México, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Uruguay, Brasil, Gran Bretaña, Italia, Francia, Bélgica, Alemania y Suiza. Sumado Chile, fueron 20 las naciones representadas. La exposición fue organizada en cinco grandes secciones: materias primas, maquinaria, industrias y manufacturas, bellas artes e instrucción pública. Allí podían observarse minerales, productos agrícolas, maderas, obras artísticas, máquinas e inventos que para el público de 1875 representaban el rostro mismo de la modernidad. Francia y Bélgica dispusieron de espacios propios, mientras que el enorme Palacio de la Exposición, diseñado por el arquitecto francés Paul Lathoud, dominaba el conjunto. Para preparar la Quinta Normal también se levantaron dos restaurantes, se instaló un tren y se construyeron tres lagunas, una transformación urbana de tal magnitud que dejó huellas permanentes en el parque. Argentina no fue una presencia meramente nominal. El propio Correo de la Exposición, publicación oficial del certamen, dedicó una reseña específica a la “República Arjentina” en diciembre de 1875. Un estudio académico basado en aquella publicación señala que la representación argentina fue analizada a través de sus recursos naturales y de los grandes instrumentos de modernización que el país impulsaba entonces: ferrocarriles, telégrafos e inmigración. Es decir, Santiago ofrecía también una vidriera donde cada nación intentaba mostrar no sólo lo que producía, sino aquello en lo que aspiraba a convertirse. La muestra permaneció abierta hasta el 16 de enero de 1876, exactamente cuatro meses después de su inauguración, y algunos de sus efectos sobrevivieron mucho más que la propia exposición. El Palacio construido para aquella ocasión terminó destinado al Museo Nacional y hoy continúa siendo la sede del Museo Nacional de Historia Natural de Chile. Para Mendoza, el dato agrega una dimensión especialmente atractiva: en 1875 Argentina y Chile ya intercambiaban productos, conocimientos y representaciones en una gran exposición internacional mientras la unión ferroviaria directa a través de la cordillera todavía era un sueño. Faltaban casi 35 años para que, el 5 de abril de 1910, quedara inaugurado el Ferrocarril Trasandino entre Los Andes y Mendoza. De aquel modo, mucho antes de que las locomotoras atravesaran los Andes, argentinos y chilenos ya participaban juntos de una de las mayores celebraciones sudamericanas del progreso del siglo XIX. Fuente: Memoria Chilena–Biblioteca Nacional de Chile; Consejo de Monumentos Nacionales de Chile; Museo Nacional de Historia Natural de Chile; revista Historia/Scielo y Archivo Nacional de Chile. #Historia #Efemérides #Argentina #Chile #Mendoza #SantiagoDeChile #QuintaNormal #ExposiciónInternacional #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #HistoriaDeMendoza #FerrocarrilTrasandino #SigloXIX #Patrimonio #MendozAntigua #History #ArgentinaHistory #ChileHistory #MendozaHistory #WorldExhibition #IndustrialHistory #RailwayHistory #CulturalHeritage

🔥📜🛞 16 DE SEPTIEMBRE DE 1769: EL TESTAMENTO DE UNA MENDOCINA QUE DEJÓ UNA PEQUEÑA VENTANA ABIERTA A LA VIDA DE HACE 257 AÑOS —


El 16 de septiembre de 1769, en la Mendoza colonial, María Jiménez compareció ante el escribano público José Lagos para dejar asentada su última voluntad. A primera vista podría parecer apenas otro trámite notarial del siglo XVIII, pero más de dos siglos y medio después aquel documento permite observar un fragmento extraordinario de la vida cotidiana, la propiedad y la economía mendocinas. La existencia del testamento está documentada por el historiador Pablo Lacoste en su investigación académica sobre los troperos y el transporte en el Mendoza colonial. Allí, basándose en la edición de los protocolos del escribano José Lagos publicada por la Universidad Nacional de Cuyo, señala que María Jiménez declaró entre sus bienes media cuadra del sitio donde residía y una carreta. El testamento está fechado expresamente en Mendoza el 16 de septiembre de 1769 y aparece citado en la página 141 de aquella edición documental. Ese detalle aparentemente sencillo —una porción de terreno y una carreta— posee una enorme fuerza histórica. La carreta no era solamente un medio para desplazarse: en la economía cuyana del siglo XVIII constituía un bien productivo fundamental. Mendoza estaba conectada mediante extensas rutas terrestres con Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y otros mercados, y las pesadas carretas transportaban, entre numerosos productos, los vinos elaborados en la región. Fuentes educativas oficiales de Mendoza recuerdan que esos cargamentos podían recorrer alrededor de mil kilómetros entre Cuyo y el Litoral, mientras los estudios de Lacoste muestran la importancia económica que carretas, bueyes y aperos alcanzaron incluso dentro de testamentos, préstamos y operaciones comerciales. El contexto político también era muy distinto del actual: en 1769 Mendoza todavía integraba la Provincia de Cuyo dependiente del Reino de Chile; la reorganización que la incorporaría al nuevo Virreinato del Río de la Plata llegaría años después, en 1776. La historia de María Jiménez resulta especialmente valiosa porque no habla de grandes batallas ni de gobernadores célebres. Habla de una mujer mendocina, de su propiedad, de su vivienda y de una carreta: objetos concretos que permiten reconstruir cómo se organizaba la existencia material de quienes habitaron esta tierra mucho antes de la Independencia. También conviene precisar un detalle archivístico importante: se trata de un testamento incorporado a un Protocolo de Escribano. Por eso está relacionado directamente con el estudio de testamentarias y sucesiones, pero documentalmente no debe confundirse con una causa judicial independiente de la sección “Testamentarías”. La obra que permitió conservar y difundir esta referencia fue José Lagos, Escribano Público y de Cabildo. Protocolo (1768-1793), editada por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo en 1968 bajo la dirección y prólogo del historiador Jorge Comadrán Ruiz, con transcripción y síntesis de Marta Beatriz Herrera. La publicación reunió documentación de aproximadamente un cuarto de siglo de actuación de aquel escribano y constituye una fuente fundamental para reconstruir la sociedad mendocina de fines del siglo XVIII. Así, una escritura firmada hace 257 años consigue algo extraordinario: transformar una media cuadra de tierra y una carreta en testimonios capaces de devolvernos, aunque sea por un instante, a aquella Mendoza colonial del año 1769. FUENTE: Pablo Lacoste, “El tropero y el origen de la burguesía en el Cono Sur (Mendoza, siglo XVIII)”, Estudos Ibero-Americanos, vol. XXXI, n.º 2, 2005, pp. 177-205; cita del Testamento de María Jiménez, Mendoza, 16/09/1769, en José Lagos, Escribano Público y de Cabildo. Protocolo (1768-1793), UNCuyo, Mendoza, 1968, p. 141. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #MendozaColonial #Efemerides #16DeSeptiembre #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #SigloXVIII #HistoriaColonial #Genealogia #PatrimonioDocumental #Carretas #Cuyo #Historia #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #Genealogy #CulturalHeritage #OnThisDay #HistoryLovers

🔥🩺🏔️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1958: MORÍA ANTONIO JOSÉ SCARAVELLI — EL MÉDICO RURAL QUE HIZO DE TUNUYÁN SU MISIÓN Y DEJÓ SU NOMBRE EN LA HISTORIA DEL VALLE DE UCO


El 16 de septiembre de 1958 fallecía en Buenos Aires Antonio José Scaravelli, una de las figuras más recordadas de la historia sanitaria y social de Tunuyán. Había nacido el 5 de julio de 1895 en Pavía, Italia, fechas que la propia Municipalidad de Tunuyán volvió a consignar oficialmente al homenajearlo en el 60.º aniversario de su muerte. Inmigrante italiano y médico de vocación, se formó en Buenos Aires y en 1927 llegó a Tunuyán, cuando el departamento necesitaba profesionales dispuestos a ejercer lejos de los grandes centros urbanos. Allí comenzó a trabajar en una modesta sala de primeros auxilios y terminó convirtiéndose en uno de los grandes impulsores del desarrollo sanitario local. Las reseñas históricas indican que llegó el 24 de julio de 1927 y que durante años recorrió zonas rurales para asistir a pobladores que muchas veces tenían enormes dificultades para trasladarse hasta la villa cabecera. Su sueño era que aquella pequeña sala creciera hasta transformarse en un verdadero centro asistencial. Para conseguirlo no se limitó a ejercer la medicina: reunió recursos, consiguió materiales y, según la reconstrucción histórica publicada por el Gobierno de Mendoza, llegó incluso a aceptar materiales de construcción como forma de pago por algunas de sus atenciones. Durante aproximadamente 25 años estuvo al frente del establecimiento que los vecinos conocieron como el “hospitalito”, denominado primero 6 de Setiembre y posteriormente Hospital Carlos Ponce. Otras fuentes locales agregan que Scaravelli impulsó la primera sala de curaciones y cedió un terreno para la construcción del Hospital Carlos Ponce. Pero su actividad trascendió ampliamente la medicina: participó en iniciativas deportivas, culturales y de desarrollo regional, fue fundador del Sport Club de Tunuyán y presidió una de las primeras comisiones que promovieron un camino hacia Chile por el Portillo Argentino. Esa última faceta resulta especialmente sorprendente. Investigaciones conservadas en la Biblioteca Digital de la Universidad Nacional de Cuyo señalan que ya en 1934 Scaravelli impulsaba la idea de abrir una comunicación permanente por El Portillo y que también presidió la Comisión Pro Monumento del Manzano Histórico, participando durante años en las gestiones que culminaron con aquel homenaje vinculado a la memoria sanmartiniana. La prensa chilena también registró aquella iniciativa: en junio de 1939 informó que Scaravelli, como presidente de la Comisión Pro Camino a Chile por El Portillo, había recibido el respaldo del alcalde de San José de Maipo para promover una nueva conexión internacional entre ambas vertientes de los Andes. Su vida terminó lejos del lugar al que había dedicado buena parte de su existencia: murió en Buenos Aires el 16 de septiembre de 1958. Décadas más tarde, el reconocimiento quedó definitivamente grabado en la geografía de Tunuyán: desde 1989 el Hospital Regional lleva el nombre Antonio J. Scaravelli, perpetuando la memoria de aquel inmigrante italiano que hizo de la atención rural, la salud pública y el progreso del Valle de Uco una verdadera obra de vida. #AntonioScaravelli #Tunuyán #ValleDeUco #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #MedicinaRural #SaludPública #InmigraciónItaliana #HistoriaArgentina #Pavía #PortilloArgentino #RuralMedicine #MendozaHistory #ArgentineHistory #ItalianImmigration #ValleDeUco #LocalHistory


🔥📜🏛️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1757: DOS ESCRITURAS QUE DIBUJAN LA MENDOZA COLONIAL — VIÑAS, ACEQUIAS, CAMINOS Y JESUITAS EN UN MISMO DÍA 🏔️🍇💧(IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 16 de septiembre de 1757, hace 269 años, dos operaciones asentadas ante escribano dejaron mucho más que simples ventas de terrenos: conservaron una verdadera fotografía escrita de la geografía de la Mendoza colonial. En aquel tiempo la ciudad todavía pertenecía administrativamente a la Capitanía General de Chile y su vida económica y urbana estaba profundamente condicionada por las viñas, los caminos y una compleja red de acequias. Una recopilación documental que remite al Archivo General de la Provincia de Mendoza registra que ese día Pedro Correas, actuando como apoderado del doctor Pedro Contreras y de Diego Fernández, ambos vecinos de Buenos Aires, vendió a Juan Gregorio de Molina cuatro cuadras de tierra. La escritura es extraordinaria por la precisión de sus linderos: hacia el sur se encontraba una viña del propio comprador; al norte, la Acequia Grande y la hacienda de los herederos de Carlos Nieto; al este, otras tierras de Molina; y al oeste, el Camino Real que corría junto a la Acequia Grande y la chacra de Gregorio Morel. La referencia archivística publicada es AGPM, Época Colonial, Protocolo 70, folio 183. Aquellas referencias no eran detalles menores. En una época sin catastros modernos ni numeración domiciliaria, una escritura podía describir el territorio mediante viñas, acequias, caminos, chacras y nombres de vecinos, convirtiéndose siglos después en una herramienta excepcional para reconstruir el paisaje desaparecido. Estudios sobre la Mendoza del siglo XVIII señalan que hacia mediados de esa centuria la ciudad reunía aproximadamente 4.000 habitantes y unas 49 manzanas alrededor de la Plaza Mayor, mientras las acequias de Tabalqué y de la Ciudad resultaban esenciales tanto para el abastecimiento como para el riego. Pero aquel 16 de septiembre todavía quedó otra escritura. Bernardo Videla vendió a Pedro Joseph de Escalante un sitio sorprendentemente angosto: apenas ocho varas de frente a la calle. El documento señala que al sur y al oeste estaban propiedades de los herederos de María Videla, hermana del vendedor; hacia el norte se encontraba una casa del propio Pedro Escalante y, al este, calle por medio, aparecían las posesiones de los Padres de la Compañía de Jesús junto con la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Viaje. La transcripción disponible permite confirmar que pertenece también al Protocolo 70 del AGPM, aunque la referencia digital consultada deja truncado el número de folio; por rigor documental, es preferible no completarlo hasta revisar directamente el protocolo o su índice original. La mención a los jesuitas abre otra extraordinaria ventana a aquella Mendoza. Investigaciones académicas sitúan su hacienda de La Cañada unas ocho cuadras al norte de la Plaza Mayor, sobre la actual calle Ituzaingó. La propiedad había sido donada a la Compañía de Jesús en 1627 y ocupada en 1635; allí funcionaron la hacienda y la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Viaje. La devoción era todavía más antigua: documentación estudiada por la Universidad Nacional de Cuyo señala que los jesuitas poseían una imagen de Nuestra Señora del Buen Viaje desde 1616 y que en 1750 se inauguró una iglesia dedicada a esa advocación. Hasta allí llegaban viajeros para encomendarse antes de emprender los largos caminos hacia Chile, Córdoba o Buenos Aires. Estudios sobre el espacio urbano jesuítico agregan que la capilla estaba precisamente en una de las principales salidas septentrionales de la ciudad, vinculada con las rutas que conducían hacia Chile y las Lagunas de Guanacache. Así, dos escrituras redactadas el mismo día de 1757 permiten reconstruir mucho más que una compraventa: revelan quiénes poseían la tierra, dónde crecían las viñas, por dónde corría el agua, cuáles eran los caminos principales, dónde estaban los jesuitas y hasta quién vivía al otro lado de una calle. Cada lindero funciona como una coordenada de una ciudad que el terremoto de 1861 y más de dos siglos de transformaciones urbanas terminarían modificando profundamente. Son apenas unas líneas notariales, pero juntas forman un pequeño mapa de papel de la Mendoza que ya no existe. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #AGPM #ProtocolosNotariales #AcequiasDeMendoza #Jesuitas #NuestraSeñoraDelBuenViaje #PatrimonioMendocino #HistoriaColonial #VinosDeMendoza #MemoriaHistorica #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #JesuitHistory #HistoricMendoza

🔥🌊🏛️ 16 DE SEPTIEMBRE DE 1690: CUANDO EL AGUA PUSO EN ALERTA A MENDOZA — EL CABILDO ORDENÓ ABRIR LAS HIJUELAS PARA EVITAR QUE LA CIUDAD QUEDARA BAJO EL AGUA 💧📜


El 16 de septiembre de 1690, cuando Mendoza era todavía una pequeña ciudad colonial integrada al Reino de Chile, sus autoridades se reunieron para enfrentar un problema que atravesaría siglos de historia mendocina: cómo convivir con el agua. Las Actas Capitulares registran que aquel día se dispuso abrir las hijuelas de la ciudad porque había llegado el tiempo en que crecía el río y, ante la abundancia de agua, Mendoza se inundaba. La orden fue encomendada al alguacil mayor Francisco Núñez de Villoldo, quien debía notificar a todos los interesados para que se cumpliera la medida. El documento incluso permite conocer a quienes participaron de aquella sesión: los alcaldes Pedro de Trilles y Francisco de Puebla, los regidores Gregorio de Arce Lucero y Francisco Núñez de Villoldo, y el procurador Miguel Bustos de Lara. Aquella breve resolución es mucho más reveladora de lo que parece. A fines del siglo XVII la vida mendocina dependía de una compleja red de acequias, canales e hijuelas que conducían agua para el consumo, las huertas, las chacras y los cultivos, pero ese mismo sistema podía transformarse en una amenaza cuando llegaban crecidas importantes. La relación de Mendoza con estas obras hidráulicas era mucho más antigua que la ciudad española: fuentes educativas oficiales de la provincia señalan que al momento de la fundación ya existían importantes acequias utilizadas por la población huarpe y que, debido a los conflictos y abusos en el reparto del recurso, en 1603 se había establecido la Alcaldía de Aguas para controlar su distribución. Los problemas eran constantes: documentos de aquellos años hablan de plazas anegadas, calles convertidas en desagües, acequias desbordadas y viviendas amenazadas. Incluso existen registros del siglo XVII en los que los cabildantes no podían llegar al Ayuntamiento debido al agua; investigaciones posteriores muestran que el antiguo casco urbano necesitó defensas y muros de contención frente a las avenidas. Así, aquella orden del 16 de septiembre de 1690 constituye una extraordinaria fotografía escrita de la Mendoza de hace 336 años: una ciudad pequeña, rodeada de viñas y chacras, donde abrir o cerrar una hijuela podía ser una decisión crucial para proteger calles, propiedades y cultivos. Muchísimo antes de los grandes diques, las compuertas modernas y el Departamento General de Irrigación, el agua ya condicionaba la organización, la economía y hasta las decisiones políticas de Mendoza. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #Efemerides #Acequias #Agua #HistoriaArgentina #CabildoDeMendoza #CiudadDeMendoza #Patrimonio #HistoriaColonial #Irrigacion #WaterHistory #MendozaHistory #ArgentinaHistory #ColonialHistory #HistoricalMendoza #IrrigationHistory #Heritage — Fuente: Actas Capitulares de Mendoza, tomo IV, sesión del 16 de septiembre de 1690, p. 316; Academia Nacional de la Historia. Contexto histórico: Gobierno de Mendoza y Dirección General de Escuelas de Mendoza.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...