jueves, 30 de julio de 2026

1 DE MARZO DE 1817: ARIAS DEJÓ PASAR AL EJÉRCITO REALISTA Y ATACÓ DONDE SE CREÍA INVENCIBLE — HUMAHUACA, EL GOLPE QUE HIZO TEMBLAR SU RETAGUARDIA


¿Y si una de las victorias más trascendentes de la Guerra Gaucha no se hubiera decidido frente al grueso del ejército enemigo, sino detrás de él, en el lugar que consideraba seguro? A comienzos de 1817, el poderoso Ejército Real del Perú, comandado por José de la Serna, avanzó desde el Alto Perú e inició una nueva invasión sobre Jujuy y Salta. Antes de continuar hacia el sur, los realistas fortificaron Humahuaca y la convirtieron en una pieza esencial de su retaguardia: allí almacenaron cañones, fusiles, pólvora, municiones, alimentos y otros pertrechos, además de mantener abierto el camino que los comunicaba con sus bases del norte. Manuel Eduardo Arias comprendió algo decisivo: quizá no podía destruir de frente a toda aquella fuerza, pero sí podía golpear el punto que la alimentaba. Arias no era un oficial llegado desde una ciudad lejana. Era un hombre profundamente ligado a la región, hacendado en San Andrés, conocedor de las rutas de las mulas, de los pasos de la serranía del Zenta y de las comunidades que habitaban aquellas montañas. Con autorización de Martín Miguel de Güemes reunió alrededor de 150 gauchos e indígenas, muchos de ellos modestamente armados, y atravesó silenciosamente las alturas hasta aproximarse a Humahuaca sin ser descubierto. Al amanecer del 1 de marzo dividió a sus hombres en tres columnas: una debía apoderarse de la batería de artillería; otra atacar el cuartel realista y los edificios cercanos a la iglesia; mientras Arias encabezaba el grupo destinado a ocupar el depósito de pólvora. Después de un combate encarnizado, la guarnición se rindió. Los patriotas recuperaron Humahuaca y capturaron cañones, fusiles, municiones, provisiones, una bandera realista y decenas de prisioneros. Sin embargo, el mayor triunfo no podía transportarse sobre una mula: Arias había demostrado que las comunicaciones, los depósitos y la retaguardia de De la Serna también podían ser alcanzados. La operación cortó temporalmente el enlace con el Alto Perú, obligó a los realistas a desviar tropas y quebró la seguridad de quienes avanzaban hacia el sur. En los veinticinco días siguientes, Arias sostuvo otros diez enfrentamientos que contribuyeron a desgastar la llamada Gran Invasión. Güemes describió con orgullo el efecto de aquella acción: el enemigo comprendía que “ni aun sus espaldas tiene seguras”. Manuel Belgrano impulsó su reconocimiento y la entrega de una condecoración recordada como la Estrella de Humahuaca. Dos siglos después, en 2016, Manuel Eduardo Arias fue ascendido póstumamente al grado de general. Aquella madrugada quedó grabada una lección militar que atravesó la historia: algunas guerras comienzan a ganarse no donde avanza el enemigo, sino donde cree encontrarse a salvo. ¿Conocías la extraordinaria historia del “Héroe de Humahuaca” y “Centinela del Zenta”? #ManuelEduardoArias #BatallaDeHumahuaca #GuerraGaucha #Humahuaca #Jujuy #MartínMiguelDeGüemes #ManuelBelgrano #IndependenciaArgentina #HistoriaArgentina #Gauchos #HéroesDeLaIndependencia #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #BattleOfHumahuaca #GauchoWar #IndependenceHeroes #SouthAmericanHistory #MilitaryHistory

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