lunes, 27 de julio de 2026

1917: LA NOCHE EN QUE MENDOZA DESPERTÓ BAJO LOS ESCOMBROS — EL TERREMOTO QUE OBLIGÓ A RECONSTRUIR LA SEGURIDAD DE LA CIUDAD (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El INPRES registra el terremoto el 27 de julio de 1917, pero las crónicas mendocinas publicadas al día siguiente señalan que ocurrió la noche del 26 de julio, alrededor de las 22:35. La diferencia se debe a que los catálogos sismológicos utilizaron la hora universal: las 02:51 del 27 de julio equivalían aproximadamente a las 22:51 del día anterior en Mendoza. Las fuentes oficiales estiman una intensidad máxima de VII grados Mercalli, no VIII; otras reconstrucciones calculan una magnitud cercana a 6,5 y unos 50 kilómetros de profundidad. Durante la noche del 26 al 27 de julio de 1917, Mendoza volvió a sentir bajo sus pies una de las fuerzas más temidas de su historia. Cerca de las 22:35, cuando buena parte de la población todavía permanecía despierta y los teatros y salas de espectáculos estaban colmados, un violento terremoto sacudió el Gran Mendoza. Los catálogos internacionales lo registraron a las 02:51 del 27 de julio en hora universal, motivo por el cual la efeméride aparece mencionada con ambas fechas. Su magnitud ha sido estimada en aproximadamente 6,5, con una profundidad cercana a los 50 kilómetros y una intensidad máxima de VII grados en la escala Mercalli. Fue el segundo gran terremoto mendocino registrado durante el siglo XX, después del ocurrido en 1903. El impacto más severo se concentró en Las Heras, especialmente en la zona de Panquehua, y en los sectores septentrionales de la ciudad de Mendoza. Paredes, tapias y pesadas cornisas se precipitaron sobre las calles; numerosas viviendas quedaron agrietadas y algunas iglesias debieron ser cerradas ante el peligro de derrumbe. La violencia inicial provocó escenas de desesperación: familias enteras abandonaron sus casas, los espectadores intentaron escapar apresuradamente de los teatros y miles de personas permanecieron durante horas a la intemperie, temiendo nuevas sacudidas. Las réplicas continuaron durante varios días y el desastre dejó dos víctimas fatales, además de numerosos edificios dañados. El movimiento fue tan intenso que afectó los instrumentos sismológicos instalados en la Quinta Agronómica: la aguja de uno de los aparatos fue expulsada de la banda de registro, impidiendo medir completamente el terremoto. Ante el riesgo de nuevos derrumbes, la Municipalidad dividió la capital en siete sectores y organizó inspecciones casa por casa, con la participación de ingenieros, arquitectos y agrimensores. Los edificios que amenazaban ruina debían ser demolidos inmediatamente. Meses después, una ordenanza municipal exigió cálculos especiales para las construcciones públicas, encadenados entre los muros y la reducción o sujeción de las grandes cornisas. Así, aquel terremoto no solo dejó grietas y escombros: también impulsó normas que comenzaron a transformar la manera de construir en una provincia condenada a convivir con el movimiento permanente de la tierra. Más de un siglo después, aquella noche sigue recordándonos que Mendoza ha levantado su historia una y otra vez sobre un suelo inquieto. Cada edificio reconstruido, cada norma sismorresistente y cada familia que volvió a ponerse de pie forman parte de una misma herencia: la de una sociedad que aprendió a vivir entre temblores, pero jamás permitió que el miedo sepultara su futuro. #Mendoza #MendozAntigua #TerremotoDe1917 #TerremotoDeMendoza #HistoriaDeMendoza #LasHeras #Panquehua #GranMendoza #Sismos #PrevenciónSísmica #PatrimonioMendocino #Efemérides #MemoriaHistórica #Argentina #Earthquake #MendozaHistory #ArgentinaHistory #SeismicHistory #HistoricalEarthquake #NaturalDisasters

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