jueves, 23 de julio de 2026

23 DE JULIO DE 2012: MURIÓ EL “PAYO” MATESEVACH — EL ÍDOLO QUE VOLVIÓ DE LA MUERTE PARA CONQUISTAR LAS RUTAS DE CUYO


El 23 de julio de 2012, el ciclismo argentino perdió a uno de sus corredores más valientes, populares e inolvidables. Antonio “Payo” Matesevach falleció en Buenos Aires a los 67 años, apenas un mes antes de cumplir 68. Había nacido el 23 de agosto de 1944 en Chimbas, San Juan, en el seno de una numerosa familia de inmigrantes croatas, y desde muy joven encontró en la bicicleta mucho más que un deporte: encontró una forma de desafiar sus propios límites. Antes de convertirse en leyenda, también jugó al fútbol en las divisiones inferiores del Club Centenario Olímpico. Sin embargo, terminó eligiendo las rutas. Entre 1960 y 1963, cuando todavía competía como corredor libre, habría disputado alrededor de 120 pruebas, ganado unas 65 y encadenado un extraordinario récord de 18 victorias consecutivas. Su potencia, su cabellera rubia agitada por el viento y su valentía para atacar convirtieron rápidamente al joven chimbero en un ídolo popular. En 1967 ganó la Doble Media Agua y la primera de sus tres victorias en la temible Doble Calingasta. También brilló en la Vuelta al Táchira, en Venezuela, donde una caída en la penúltima etapa lo privó de luchar por la clasificación general. Parecía destinado a ocupar un lugar entre los grandes nombres internacionales del ciclismo, pero su vida cambió violentamente durante la preparación para los Juegos Panamericanos de Winnipeg. Mientras entrenaba en Canadá junto con la selección argentina, un automóvil lo atropelló. Matesevach sufrió gravísimas heridas, soportó trece operaciones y su pierna derecha quedó aproximadamente cuatro centímetros más corta. Los médicos llegaron a considerar prácticamente imposible que volviera a competir. Durante cinco años permaneció lejos de las carreras, atravesando internaciones, cirugías y una extensa rehabilitación. Pero el “Payo” hizo lo que parecía imposible. El 6 de febrero de 1972 regresó oficialmente en la clásica Mendoza–San Juan. Para compensar la diferencia entre sus piernas utilizó un calzado especial, adaptó la altura del asiento y volvió a enfrentarse al pelotón. Terminó duodécimo, a solo tres minutos del ganador Arturo “Cacho” Bustos. Cuando entró al Velódromo del Parque de Mayo, el público lo levantó en andas. La revista El Gráfico resumió aquella hazaña con una frase que quedó grabada en la memoria del ciclismo: “El hombre que volvió de la muerte”. Aquel retorno no fue una despedida simbólica, sino el comienzo de una segunda carrera todavía más extraordinaria. Durante aproximadamente una década integró la selección argentina, ganó el llamado Precampeonato del Mundo disputado en Quebec en 1974, se impuso en la Vuelta del Litoral de Ecuador y obtuvo la etapa Mendoza–Uspallata del Cruce de los Andes de 1975. Además, representó al país en campeonatos mundiales y competencias realizadas en Canadá, Venezuela, México, Puerto Rico, Colombia, Ecuador, Brasil e Italia. En las rutas cuyanas construyó una historia formidable: ganó tres veces la Doble Calingasta, dos ediciones de la Doble Media Agua, la Doble Difunta Correa y numerosas competencias provinciales y nacionales. Fue cuatro veces subcampeón argentino de ruta, un título que se le negó por muy poco, pero que nunca disminuyó la admiración que despertaba entre los aficionados. Para San Juan, el “Payo” no necesitaba una medalla más: ya era uno de sus grandes campeones. Mendoza también fue parte fundamental de su leyenda. A fines de la década de 1970 se radicó temporalmente en la provincia, donde defendió los colores del equipo de IMPSA y posteriormente integró la formación de Chila Hermanos. En estas tierras compartió rutas y rivalidades con figuras como Ernesto “Cóndor” Contreras, transformándose también en un corredor admirado por el público mendocino. Su última victoria llegó en abril de 1983, cuando se adjudicó la Doble Los Berros. Poco después cerró su trayectoria competitiva participando en el Campeonato Argentino disputado en San Juan. Lejos de desaparecer del ambiente, continuó vinculado con las bicicletas desde su taller y siguió siendo una presencia respetada en homenajes, competencias y encuentros deportivos. Cuando murió aquel 23 de julio de 2012, sus restos fueron trasladados a San Juan. El velorio se realizó en el Velódromo Vicente Chancay, escenario de tantas de sus hazañas. Corredores de distintas generaciones llegaron vestidos con sus equipos, montaron sus bicicletas y dieron vueltas a la pista para despedirlo. No era solamente el adiós a un campeón: era la despedida de un hombre que había enseñado que una caída, por terrible que fuera, no siempre significaba el final del camino. Antonio “Payo” Matesevach no fue únicamente un gran pedalista. Fue el ciclista que sobrevivió cuando parecía condenado, regresó cuando todos lo creían vencido y volvió a levantar los brazos sobre las rutas de Argentina y del mundo. Su historia continúa pedaleando en la memoria de San Juan, Mendoza y todo el ciclismo cuyano. ¿Conocías la extraordinaria historia del “Payo”, el hombre que volvió a competir después de trece operaciones? #AntonioMatesevach #PayoMatesevach #ElPayo #CiclismoArgentino #CiclismoSanjuanino #CiclismoMendocino #HistoriaDelCiclismo #SanJuan #Chimbas #Mendoza #Cuyo #MendozaSanJuan #DobleCalingasta #IMPSA #DeporteArgentino #LeyendasDelDeporte #CyclingHistory #ArgentineCycling #CyclingLegend #NeverGiveUp #SportsHistory #RoadCycling

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