El 25 de julio de 1949, mientras el vino ocupaba un lugar central en la mesa y en la economía argentina, el diario Los Andes puso en discusión una propuesta capaz de transformar la vitivinicultura mendocina: construir bodegas regionales cooperativas para proteger a los pequeños viñateros que cultivaban la tierra, pero no poseían instalaciones donde elaborar su propia uva. Aquellos productores quedaban atrapados en una situación profundamente desigual. Al acercarse la vendimia, debían vender rápidamente la cosecha a grandes bodegas o intermediarios que, especialmente durante las crisis, podían aprovechar la urgencia para imponer precios insuficientes, muchas veces incapaces de cubrir los costos del cultivo. La creación de establecimientos cooperativos les habría permitido elaborar vino, almacenar la producción, negociar con mayor independencia y participar directamente en su comercialización. La propuesta no había surgido de la nada. Tres décadas antes, durante el gobierno de José Néstor Lencinas, las leyes provinciales 758 y 759 de 1919 ya habían impulsado créditos, fábricas cooperativas y bodegas regionales destinadas a defender al viñatero sin bodega y evitar la denominada “trustificación”: la concentración del negocio en manos de unos pocos grupos poderosos. En los años treinta volvieron a sancionarse normas con objetivos semejantes, pero gran parte de aquellos proyectos nunca salió de los expedientes oficiales. Durante el peronismo, la idea regresó acompañada por créditos públicos, obras de riego, seguros agrícolas y políticas de fomento. Sin embargo, las bodegas regionales anunciadas tampoco llegaron a construirse. Aun así, entre 1953 y 1955 se organizaron cerca de treinta cooperativas de viñateros sin bodega, una respuesta colectiva frente a la especulación y la dependencia que sufrían los pequeños productores. Las cifras revelan la magnitud de aquella transformación. El consumo nacional de vino aumentó de 51 litros por habitante en 1946 a 69 litros en 1949, casi un 35 %. La superficie mendocina cultivada con vid creció un 38 % entre 1947 y 1952, mientras las operaciones crediticias del Banco Nación en Mendoza pasaron de 572 en 1948 a 8.548 en 1954. También aumentaron un 320 % los créditos destinados a cooperativas agrícolas de la región vitivinícola entre 1946 y 1952. Pero detrás de ese crecimiento se escondía una paradoja: las bodegas que efectivamente elaboraban vino disminuyeron de 882 en 1951 a 765 en 1954, mientras la capacidad total de almacenamiento aumentaba alrededor del 9 %. Había menos establecimientos funcionando, pero los que sobrevivían eran cada vez más grandes, una señal evidente de concentración productiva. Parte de la respuesta llegó en 1954, cuando la Ley provincial 2301 permitió que Mendoza adquiriera el 51 % de Bodegas y Viñedos Giol. El Estado provincial pasó así a controlar una de las empresas vitivinícolas más importantes del país y abrió una nueva etapa: ya no actuaría solamente mediante créditos y leyes, sino también como empresario dentro del mercado del vino. Con el tiempo, Giol se convertiría en una herramienta para comprar uva y vino, intervenir frente a los desequilibrios del mercado y respaldar a sectores que no podían competir contra los grandes establecimientos. Aquellas bodegas cooperativas soñadas el 25 de julio de 1949 jamás fueron levantadas. Sin embargo, el debate dejó al descubierto una vieja batalla de Mendoza: la lucha del viñatero que trabajaba la tierra, soportaba heladas, granizo y vendimias inciertas, pero podía terminar entregando su cosecha al precio decidido por otros. Fue el proyecto de una provincia que quiso convertir al productor dependiente en dueño de su propio vino. Una revolución de lagares, toneles y cooperativas que quedó inconclusa, pero anticipó muchas de las grandes discusiones que marcarían durante décadas la historia vitivinícola mendocina. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #VinoArgentino #Viñateros #BodegasDeMendoza #Cooperativismo #Vendimia #BodegasGiol #JuanDomingoPerón #Peronismo #JoséNéstorLencinas #IndustriaVitivinícola #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineWine #WineHistory #WineIndustry #WineGrowers #WineCooperatives #MendozaWine #VintageMendoza #ArgentinaHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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sábado, 25 de julio de 2026
25 DE JULIO DE 1949: MENDOZA QUISO ROMPER EL PODER DE LOS GRANDES BODEGUEROS — LAS BODEGAS COOPERATIVAS QUE NUNCA NACIERON
El 25 de julio de 1949, mientras el vino ocupaba un lugar central en la mesa y en la economía argentina, el diario Los Andes puso en discusión una propuesta capaz de transformar la vitivinicultura mendocina: construir bodegas regionales cooperativas para proteger a los pequeños viñateros que cultivaban la tierra, pero no poseían instalaciones donde elaborar su propia uva. Aquellos productores quedaban atrapados en una situación profundamente desigual. Al acercarse la vendimia, debían vender rápidamente la cosecha a grandes bodegas o intermediarios que, especialmente durante las crisis, podían aprovechar la urgencia para imponer precios insuficientes, muchas veces incapaces de cubrir los costos del cultivo. La creación de establecimientos cooperativos les habría permitido elaborar vino, almacenar la producción, negociar con mayor independencia y participar directamente en su comercialización. La propuesta no había surgido de la nada. Tres décadas antes, durante el gobierno de José Néstor Lencinas, las leyes provinciales 758 y 759 de 1919 ya habían impulsado créditos, fábricas cooperativas y bodegas regionales destinadas a defender al viñatero sin bodega y evitar la denominada “trustificación”: la concentración del negocio en manos de unos pocos grupos poderosos. En los años treinta volvieron a sancionarse normas con objetivos semejantes, pero gran parte de aquellos proyectos nunca salió de los expedientes oficiales. Durante el peronismo, la idea regresó acompañada por créditos públicos, obras de riego, seguros agrícolas y políticas de fomento. Sin embargo, las bodegas regionales anunciadas tampoco llegaron a construirse. Aun así, entre 1953 y 1955 se organizaron cerca de treinta cooperativas de viñateros sin bodega, una respuesta colectiva frente a la especulación y la dependencia que sufrían los pequeños productores. Las cifras revelan la magnitud de aquella transformación. El consumo nacional de vino aumentó de 51 litros por habitante en 1946 a 69 litros en 1949, casi un 35 %. La superficie mendocina cultivada con vid creció un 38 % entre 1947 y 1952, mientras las operaciones crediticias del Banco Nación en Mendoza pasaron de 572 en 1948 a 8.548 en 1954. También aumentaron un 320 % los créditos destinados a cooperativas agrícolas de la región vitivinícola entre 1946 y 1952. Pero detrás de ese crecimiento se escondía una paradoja: las bodegas que efectivamente elaboraban vino disminuyeron de 882 en 1951 a 765 en 1954, mientras la capacidad total de almacenamiento aumentaba alrededor del 9 %. Había menos establecimientos funcionando, pero los que sobrevivían eran cada vez más grandes, una señal evidente de concentración productiva. Parte de la respuesta llegó en 1954, cuando la Ley provincial 2301 permitió que Mendoza adquiriera el 51 % de Bodegas y Viñedos Giol. El Estado provincial pasó así a controlar una de las empresas vitivinícolas más importantes del país y abrió una nueva etapa: ya no actuaría solamente mediante créditos y leyes, sino también como empresario dentro del mercado del vino. Con el tiempo, Giol se convertiría en una herramienta para comprar uva y vino, intervenir frente a los desequilibrios del mercado y respaldar a sectores que no podían competir contra los grandes establecimientos. Aquellas bodegas cooperativas soñadas el 25 de julio de 1949 jamás fueron levantadas. Sin embargo, el debate dejó al descubierto una vieja batalla de Mendoza: la lucha del viñatero que trabajaba la tierra, soportaba heladas, granizo y vendimias inciertas, pero podía terminar entregando su cosecha al precio decidido por otros. Fue el proyecto de una provincia que quiso convertir al productor dependiente en dueño de su propio vino. Una revolución de lagares, toneles y cooperativas que quedó inconclusa, pero anticipó muchas de las grandes discusiones que marcarían durante décadas la historia vitivinícola mendocina. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #VinoArgentino #Viñateros #BodegasDeMendoza #Cooperativismo #Vendimia #BodegasGiol #JuanDomingoPerón #Peronismo #JoséNéstorLencinas #IndustriaVitivinícola #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineWine #WineHistory #WineIndustry #WineGrowers #WineCooperatives #MendozaWine #VintageMendoza #ArgentinaHistory
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