No es simplemente una antigua postal cordillerana. Es un documento científico que conservó para siempre el aspecto de Cacheuta cuando el valle todavía se encontraba escasamente poblado y el río Mendoza avanzaba entre laderas abruptas, rocas desprendidas, cauces secundarios y terrenos modelados durante miles de años por el agua, el hielo y la erosión. La cámara de Emmanuel de Martonne apunta aguas arriba, hacia el corazón de los Andes. En primer plano aparece un terreno áspero, cubierto de piedras y vegetación rala; más adelante se distinguen el fondo del valle, algunas pequeñas construcciones y una traza de transporte que acompaña el curso del río. Las montañas, casi desnudas y profundamente surcadas, revelan la aridez característica de esta región mendocina. La imagen fue tomada no como recuerdo turístico, sino como parte del trabajo de campo de uno de los grandes geógrafos físicos del siglo XX, especialista en geomorfología y estudioso de las formas del relieve. El paisaje, sin embargo, no estaba completamente aislado. El Ferrocarril Trasandino había llegado hasta Uspallata en 1891 y la conexión internacional con Chile quedó inaugurada en 1910. A comienzos del siglo XX, Cacheuta también se había convertido en un importante destino termal gracias a su célebre hotel, levantado junto al río y estrechamente relacionado con el desarrollo ferroviario. Aun así, la ocupación humana era mínima frente a la inmensidad de la cordillera. Si la fotografía pertenece efectivamente a la campaña de 1933, habría registrado este escenario poco antes de la catástrofe del 10 de enero de 1934, cuando una violenta crecida originada en la alta montaña arrasó sectores de la villa y destruyó gran parte del antiguo complejo termal. Décadas más tarde llegaría otra transformación decisiva: la construcción del dique Potrerillos, iniciada en 1999 e inaugurada en 2001, que modificó profundamente el paisaje situado aguas arriba y permitió regular el caudal del río Mendoza. Este río nace de la unión de los cursos del Tupungato y Las Cuevas, recibe las aguas del río Vacas y atraviesa la montaña hasta girar hacia el este en Cacheuta. Desde allí se convierte en una arteria fundamental para el Oasis Norte mendocino, sosteniendo ciudades, cultivos, industrias y generaciones enteras en una provincia naturalmente árida. La fotografía de De Martonne nos permite contemplar el territorio antes del embalse, de las grandes obras viales y de la expansión turística contemporánea. En ella, Cacheuta todavía parece un pequeño refugio humano rodeado por montañas colosales. El río no es solamente parte del paisaje: es la fuerza que abrió el valle, alimentó el oasis y escribió, entre las piedras, una parte esencial de la historia de Mendoza. Crédito fotográfico: Emmanuel de Martonne / PRODIG–MédiHAL, registro medihal-01818745, Licence Ouverte 2.0. #Cacheuta #RíoMendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaArgentina #CordilleraDeLosAndes #MemoriaFotográfica #FotografíaHistórica #PatrimonioMendocino #EmmanuelDeMartonne #LujánDeCuyo #HistoriaArgentina #Andes #Cuyo #MendozaRiver #CacheutaHistory #AndesMountains #HistoricalPhotography #ArgentinaHistory #GeographicHeritage. De Martonne realizó una importante expedición científica por la Argentina durante el verano de 1933, y entre 1934 y 1935 publicó estudios vinculados con los Andes argentinos y las regiones áridas sudamericanas. Por eso, es razonable considerar que la fotografía pudo pertenecer a aquella campaña, pero debe presentarse como una datación probable, cercana a 1933, y no como un hecho definitivamente comprobado.

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