domingo, 26 de julio de 2026

1926-1929: MENDOZA LIBRÓ EN TINTA LA BATALLA DEL PETRÓLEO — SOBERANÍA NACIONAL, AUTONOMÍA PROVINCIAL Y EL PODER DE LA PRENSA (I,AGEN ILUSTRATIVA)


Cuando el petróleo comenzó a ser considerado una riqueza decisiva para la economía, la defensa y el futuro industrial de la Argentina, Mendoza quedó atrapada en una discusión que atravesaba mucho más que los yacimientos: ¿debía el “oro negro” pertenecer y ser administrado por la Nación, quedar bajo el dominio de las provincias o explotarse mediante sociedades mixtas con capital privado YPF había sido creada el 3 de junio de 1922, durante el final de la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. Poco después, bajo el gobierno de Marcelo T. de Alvear, Enrique Mosconi asumió su conducción y convirtió a la empresa estatal en un símbolo de soberanía económica, integración territorial y defensa frente al avance de las grandes compañías extranjeras. En Mendoza, la batalla también se libró desde las páginas de los diarios. La Palabra, estrechamente vinculada al radicalismo lencinista, y Los Andes, fundado por Adolfo Calle en 1883 y ya consolidado como un periódico empresarial de gran circulación, no se limitaron a informar: interpretaron los discursos, defendieron intereses políticos y contribuyeron a formar la opinión pública provincial. Las primeras posiciones fuertes aparecieron en julio de 1926. La Palabra advertía sobre la ambición de los capitales extranjeros y defendía la necesidad de proteger los recursos nacionales. Sin embargo, establecía una diferencia decisiva: apoyaba el nacionalismo petrolero, pero no aceptaba que esa política significara despojar a Mendoza del dominio sobre sus riquezas. En otras palabras: petróleo argentino, sí; centralización absoluta en Buenos Aires, no. La discusión alcanzó su punto más intenso en 1927, cuando la Cámara de Diputados debatió un proyecto destinado a declarar los yacimientos petrolíferos bienes del Estado nacional y avanzar hacia su explotación pública. La iniciativa obtuvo media sanción, pero quedó detenida en el Senado y nunca se convirtió en ley. En aquel debate tuvo una actuación destacada el diputado mendocino Jorge A. Calle, integrante de la Comisión de Industria y Comercio. Calle defendió la nacionalización de las minas y sostuvo que la explotación estatal permitiría alcanzar independencia económica y autonomía estratégica en materia militar. Para él, el petróleo podía enriquecer a Mendoza, pero debía servir principalmente al conjunto del país. La Palabra celebró su intervención y lo presentó como un orador que había dejado en alto la representación cuyana. Sin embargo, el periódico lencinista cambió posteriormente su discurso. El diputado José Hipólito Lencinas denunció que Mendoza carecía de capital suficiente para explotar sus posibles yacimientos y que el Gobierno nacional no ofrecía la ayuda necesaria. Sostenía que entregar los recursos al Estado federal significaba sacrificar una fuente de ingresos provincial y permitir un nuevo avance de Buenos Aires sobre el interior. Desde entonces, La Palabra comenzó a equiparar nacionalización con federalización y pasó a defender con mayor firmeza la autonomía mendocina. El giro no fue solamente económico. La Palabra funcionaba como órgano del lencinismo, enfrentado políticamente con el yrigoyenismo. Sus editoriales acompañaban las necesidades del partido provincial y reforzaban una vieja tensión argentina: la concentración de recursos en la capital frente a las dificultades financieras del interior. Para el diario, dudar de la capacidad o de la honestidad de las provincias para administrar sus riquezas constituía una ofensa contra los pueblos que las habitaban. Los Andes, en cambio, mantuvo una posición más estable. Durante 1927 publicó extensos resúmenes de las sesiones parlamentarias, reprodujo argumentos favorables y contrarios al proyecto y terminó apoyando la federalización como una forma de impedir que los yacimientos quedaran bajo el control de compañías internacionales. Su postura priorizaba el interés general del país y advertía que los trusts petroleros podían influir sobre gobiernos, políticos y economías enteras. Pero tampoco defendía un monopolio estatal absoluto. Proponía un sistema mixto integrado principalmente por capitales argentinos, con una participación dominante de YPF y una intervención extranjera limitada y sometida a estricta vigilancia. También reclamaba que el transporte del petróleo permaneciera en manos estatales, para evitar que una empresa privada pudiera controlar oleoductos, distribución y precios, como había ocurrido en otros países. Cuando Diputados aprobó el proyecto en septiembre de 1927, Los Andes cuestionó que YPF recibiera en soledad toda la responsabilidad de explorar, producir, transportar y comercializar en un territorio tan extenso. El diario defendía el recurso nacional, pero consideraba que la empresa todavía no poseía suficiente capacidad técnica y financiera para cumplir inmediatamente semejante tarea. Mientras el Congreso discutía, Mendoza impulsaba sus propios proyectos. Durante la gobernación de Alejandro Orfila se promovió una sociedad mixta para explotar el petróleo de El Sosneado, combinando la intervención provincial con capital privado. La Palabra respaldó la iniciativa y acusó al proyecto nacionalizador de espantar inversiones y perjudicar el desarrollo mendocino. Detrás de aquella polémica convivían la defensa del federalismo, la rivalidad entre el lencinismo y el yrigoyenismo y el interés por atraer capitales capaces de convertir los cateos en una industria real. Hacia 1929, la discusión comenzó a perder intensidad. Los Andes continuó reclamando una resolución nacional, pero ya advertía que el sacrificio de la autonomía provincial solo podía justificarse si producía beneficios claros para toda la República. El Senado nunca sancionó la ley y el golpe de Estado de 1930 terminó clausurando aquella etapa política. Paradójicamente, pocos años después Mendoza avanzaría junto con la empresa estatal: en 1932 se firmó el convenio que permitió la entrada sistemática de YPF en la provincia. Gracias a la explotación de Cacheuta, Tupungato y Lunlunta-Barrancas, en apenas ocho años Mendoza se transformó en la segunda productora petrolera de la Argentina. Aquellas páginas amarillentas revelan que el petróleo nunca fue únicamente un mineral. En ellas se debatieron la soberanía, el federalismo, los capitales extranjeros, el poder de Buenos Aires y el derecho de Mendoza a decidir sobre el subsuelo. Mientras las perforaciones buscaban petróleo bajo la tierra, los diarios disputaban en la superficie quién controlaría el futuro energético argentino. #Mendoza #PetroleoArgentino #YPF #EnriqueMosconi #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #SoberaniaEnergetica #NacionalizacionDelPetroleo #Federalismo #Lencinismo #DiarioLosAndes #LaPalabra #OroNegro #MendozAntigua #MendozaHistory #ArgentineHistory #OilHistory #EnergySovereignty #EconomicHistory #NationalResources

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