lunes, 27 de julio de 2026

3 DE ABRIL DE 1817: VOLCÁN SE CERRÓ SOBRE LOS REALISTAS — BURELA CAPTURÓ A SEOANE Y AYUDÓ A QUEBRAR LA GRAN INVASIÓN (IMAGEN ILUSTRATIVA)


En la Guerra Gaucha no siempre triunfaba el ejército que llevaba más hombres, mejores fusiles o mayor experiencia. A veces vencía quien conocía la montaña, dominaba los senderos y sabía aguardar en silencio. El 3 de abril de 1817, en el paraje jujeño de Volcán, el comandante patriota Alejandro Burela protagonizó una de aquellas acciones rápidas, audaces y decisivas que hicieron del territorio norteño un enemigo tan temible como los propios gauchos. La situación era crítica: una poderosa fuerza realista encabezada por el brigadier José de la Serna había descendido desde el Alto Perú, ocupado Jujuy y pretendía avanzar sobre Salta, Tucumán y el interior de las Provincias Unidas. Sus oficiales confiaban en la disciplina de sus tropas y en la superioridad de sus armas, pero pronto descubrieron que ocupar las ciudades no significaba controlar los caminos, las quebradas ni los cerros. Entre las columnas enviadas para asegurar las comunicaciones y perseguir a las partidas patriotas se encontraba la del teniente coronel Antonio Seoane, uno de los jefes más importantes de la fuerza realista comandada por Buenaventura Centeno. Mientras Seoane avanzaba por la Quebrada de Humahuaca, Burela y sus hombres seguían sus movimientos sin dejarse ver. Los gauchos conocían cada arroyo, cada curva, cada senda y cada posible lugar de descanso. No necesitaban presentar una batalla convencional ni exponerse frente a soldados profesionales: esperaron el instante preciso, dejaron que el enemigo penetrara en un terreno que creía dominar y entonces descargaron el golpe. La sorpresa, la velocidad y la geografía hicieron el resto. Seoane fue vencido y cayó prisionero en Volcán, en una acción que profundizó las pérdidas sufridas por los realistas después del golpe patriota de Humahuaca y contribuyó al progresivo desgaste de la invasión. Los hombres de Burela no conquistaron una capital ni destruyeron por completo al ejército enemigo, pero demostraron algo mucho más inquietante: los realistas podían apoderarse del camino que tenían frente a sus ojos, aunque jamás controlarían aquello que no podían ver. Esa fue la esencia de la Guerra Gaucha conducida por Martín Miguel de Güemes: información, movilidad, emboscadas, hostigamiento permanente y un conocimiento extraordinario del territorio. Los invasores tenían más soldados y recursos; los defensores poseían tiempo, inteligencia, caballos y una tierra conocida como la palma de la mano. Bastaba con hacer que cada recodo pareciera una trampa, que cada cerro ocultara una partida y que cada silencio anunciara un ataque. Porque un ejército que comienza a desconfiar del terreno, de sus comunicaciones y de cada paso que da empieza a perder mucho antes de entrar en combate. La importancia de aquella jornada fue reconocida oficialmente por la provincia de Jujuy: la Ley 5755 declaró el 3 de abril como Día de Celebración Provincial en conmemoración de la Batalla de Volcán y ordenó incorporarla al calendario escolar. Más de dos siglos después, aquel golpe continúa recordándonos que la independencia también se defendió en acciones pequeñas, casi invisibles, protagonizadas por hombres que convirtieron las montañas del norte en una fortaleza imposible de conquistar. #AlejandroBurela #BatallaDeVolcán #CombateDeVolcán #GuerraGaucha #MartínMiguelDeGüemes #Güemes #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #HistoriaDeJujuy #QuebradaDeHumahuaca #HéroesDeLaPatria #EjércitoDelNorte #Patria #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #GauchoWar #BattleOfVolcan #ArgentineIndependence #HistoryOfArgentina #ForgottenHeroes

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