miércoles, 7 de octubre de 2026

EL TEMPLO QUE EL TERREMOTO NO PUDO BORRAR: SANTO DOMINGO Y LAS CICATRICES DE LA MENDOZA DE 1861


En 1880, casi veinte años después del terremoto que arrasó la antigua Mendoza, la cámara del extraordinario fotógrafo portugués José Christiano de Freitas Henriques Junior registró una de las imágenes más conmovedoras de aquella ciudad desaparecida: las ruinas de la iglesia y convento de Santo Domingo Soriano, un conjunto religioso cuya historia se remontaba prácticamente a los orígenes mismos de Mendoza. Los dominicos habían llegado en 1563 con los frailes Antonio Pérez y Marcos Rengifo, apenas dos años después de la fundación realizada por Pedro del Castillo, y terminaron estableciéndose en la manzana comprendida por las actuales calles José Federico Moreno, Beltrán, Salta y Chacabuco. Allí levantaron su convento, desarrollaron tareas religiosas y educativas y convirtieron el lugar en uno de los grandes centros de la Mendoza colonial. El templo que aparece destruido en las fotografías del siglo XIX tenía detrás una historia dramática: una iglesia anterior fue devastada por un incendio el 26 de diciembre de 1843; en 1844 comenzó su reconstrucción y el nuevo edificio fue bendecido el 15 de julio de 1855, con su fachada orientada hacia el este, sobre la actual esquina de José Federico Moreno y Beltrán. Apenas seis años después, durante la terrible noche del 20 de marzo de 1861, el terremoto volvió a destruirlo casi completamente. Siete de los nueve dominicos que se encontraban en el convento murieron, incluido el prior, mientras la histórica imagen de la Virgen del Rosario pudo ser rescatada entre los escombros. Los dominicos, sin embargo, tomaron una decisión extraordinaria: mientras gran parte de Mendoza trasladaba su centro hacia la nueva ciudad, permanecieron en su antiguo solar y comenzaron nuevamente a levantar iglesia y convento. El nuevo templo fue consagrado el 5 de julio de 1869. En 1876 debieron demolerse sus pesadas torres y en 1880 se estaban construyendo otras más livianas de madera; precisamente esas estructuras quedaron registradas por Christiano Junior junto a las viejas ruinas, aunque una tormenta las derribaría aquel mismo año. Esta identificación permite además separar definitivamente dos conjuntos que suelen confundirse: Santo Domingo no era el antiguo templo jesuítico de la Plaza Mayor. La iglesia de la Compañía de Jesús, situada en las actuales Ituzaingó y Beltrán, pasó a los franciscanos hacia fines del siglo XVIII y es la que hoy conocemos como Ruinas de San Francisco; Santo Domingo ocupaba otra manzana y conservó durante siglos su propio solar. Así, aquella fotografía de 1880 no muestra simplemente paredes derrumbadas: conserva la memoria de una orden establecida en Mendoza desde 1563, de un templo incendiado, reconstruido y nuevamente destruido, de los religiosos muertos bajo los escombros y de una ciudad que, aun rodeada de ruinas, comenzaba una vez más a levantarse. #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #SantoDomingo #Dominicos #TerremotoDe1861 #CiudadVieja #ÁreaFundacional #Mendoza1861 #PatrimonioMendocino #FotografíaHistórica #ChristianoJunior #MemoriaHistórica #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricPhotography #Dominicans #Heritage #ArgentinaHistory #Earthquake1861


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