Si pudiéramos caminar por la Mendoza de 1872 con un plano de aquella época en las manos, muchos nombres nos resultarían desconocidos: no encontraríamos la avenida San Martín como hoy la conocemos, sino la calle San Nicolás; escucharíamos hablar de la Nueva Ciudad y de la Antigua Ciudad; Godoy Cruz todavía sería San Vicente; San José figuraría íntimamente ligado a la antigua Villa de Guaymallén, y en los límites y caminos de la Capital aparecerían nombres tan singulares como Tapón de Sevilla, Sauce de la Cañada, Los Pescadores y Bajada de Arrollabes. El 28 de agosto de 1872 es una fecha excepcional para rescatar este mapa perdido de Mendoza: durante el gobierno de Arístides Villanueva se promulgó una nueva Ley Orgánica de Municipalidades, mientras que las reconstrucciones históricas de la Dirección General de Escuelas señalan que otra disposición de esa misma fecha intervino en la delimitación del municipio de la Capital, modificando los límites fijados en 1868. Una investigación jurídica de la Universidad de Mendoza confirma que la legislación municipal de aquel 28 de agosto buscó fortalecer las atribuciones de los municipios, otorgándoles mayor capacidad para manejar sus rentas y presupuestos. Apenas tres meses antes, el 20 de mayo de 1872, Numa Lemos, empleado del Departamento Topográfico provincial, había confeccionado uno de los documentos cartográficos más reveladores de aquella transformación urbana. Allí Mendoza aparece partida por la calle San Nicolás —actual avenida San Martín— en dos grandes sectores: la “Nueva Ciudad”, al oeste, y la “Antigua Ciudad”, al este. No era una división meramente nominal: expresaba la profunda fractura urbana provocada por el terremoto del 20 de marzo de 1861. Después de la catástrofe, la nueva capital comenzó a levantarse aproximadamente un kilómetro al sudoeste de la antigua, y en 1863 el trazado proyectado por Julio Balloffet organizó un damero de 64 manzanas con cinco plazas, teniendo como gran centro a la actual Plaza Independencia. Mientras ese nuevo núcleo crecía, parte de la población permanecía vinculada al antiguo asentamiento, alrededor de la actual Área Fundacional y plaza Pedro del Castillo. Por eso, durante un tiempo, Mendoza fue prácticamente una ciudad con dos corazones. Uno de los cambios toponímicos más contundentes es SAN NICOLÁS → AVENIDA SAN MARTÍN. Aquella calle era mucho más que una vía de circulación: en el plano de 1872 marcaba la separación entre la ciudad nueva y la antigua. Otro recorrido fascinante es SAN VICENTE → BELGRANO → GODOY CRUZ. La Villa de San Vicente había sido creada administrativamente el 11 de mayo de 1855; en 1889 pasó a llamarse Belgrano y, finalmente, la Ley Nº 472 de 1909 consagró el nombre Godoy Cruz. La propia Municipalidad recuerda que, aun después del cambio oficial a Belgrano, los vecinos continuaron utilizando durante años el viejo nombre San Vicente. También hay que mirar hacia Guaymallén. Un decreto del 14 de mayo de 1858 estableció que el territorio de San José se llamaría Departamento de Guaymallén y que ese barrio sería su cabecera bajo la denominación de “Villa de Guaymallén”. Por eso, cuando encontramos esa expresión en documentación de mediados del siglo XIX, su correspondencia histórica más precisa conduce al actual San José y no a la posterior Villa Nueva. Esta última surgió y adquirió protagonismo después, convirtiéndose hacia fines del siglo XIX en el nuevo centro político y administrativo departamental. Pero quizás lo más extraordinario sea descubrir que algunos nombres se negaron a morir. TAPÓN DE SEVILLA continúa formando parte de la geografía de Godoy Cruz: el Museo Virtual municipal lo reconoce entre los barrios históricos y la normativa urbana contemporánea todavía registra al barrio con ese nombre. BAJADA DE ARROLLABES también sobrevivió: aparece actualmente en la guía oficial de calles y constituye parte del límite oriental de la Ciudad de Mendoza; incluso obras recientes de la Costanera mencionan expresamente el puente que conecta Bajada de Arrollabes con calle Lavalle de Guaymallén. LOS PESCADORES tampoco quedó encerrado en los planos antiguos: el nombre continúa presente en la nomenclatura y forma parte del límite norte actual de Capital, mientras Las Heras conserva tanto la calle como el Predio Los Pescadores. Y aparece finalmente uno de los nombres más evocadores de todos: SAUCE DE LA CAÑADA. Una investigación académica sobre los antiguos molinos hidráulicos de Mendoza localiza aquel histórico sauce en la actual intersección de Coronel Díaz e Ituzaingó. Documentos coloniales ya mencionaban en 1785 “el Sauce que llaman junto a la Compuerta de la Cañada”, demostrando que la denominación era muy anterior a 1872. La zona estaba asociada a acequias, molinos y antiguos caminos de ingreso y salida de la ciudad; de hecho, investigaciones de la UNCuyo describen a la actual Ituzaingó —antigua Cañada— como una vía histórica por la que circulaban viajeros rumbo al norte y hacia Chile. Así, un documento administrativo del 28 de agosto de 1872 termina abriendo una puerta mucho mayor que la de una simple delimitación territorial: nos permite escuchar nuevamente el lenguaje de una Mendoza desaparecida. San Nicolás se convirtió en San Martín; San Vicente terminó siendo Godoy Cruz; la Villa de Guaymallén nos conduce al viejo San José; la Nueva Ciudad terminó absorbiendo el protagonismo urbano de la Capital, mientras la Antigua Ciudad quedó convertida en uno de los espacios patrimoniales más importantes de Mendoza. Y entre tantas transformaciones, Tapón de Sevilla, Bajada de Arrollabes y Los Pescadores siguen allí, demostrando que las ciudades no sólo guardan su historia en edificios y monumentos: también la esconden en los nombres que pronunciamos todos los días sin imaginar que algunos pueden tener siglos de memoria. 🗺️📜🏔️
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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viernes, 28 de agosto de 2026
🔥🗺️ 28 DE AGOSTO DE 1872: LOS NOMBRES OCULTOS BAJO LA MENDOZA ACTUAL — SAN NICOLÁS, SAN VICENTE, LA CIUDAD VIEJA Y LOS TOPÓNIMOS QUE 154 AÑOS DESPUÉS TODAVÍA SE RESISTEN A DESAPARECER 📜🏙️
Si pudiéramos caminar por la Mendoza de 1872 con un plano de aquella época en las manos, muchos nombres nos resultarían desconocidos: no encontraríamos la avenida San Martín como hoy la conocemos, sino la calle San Nicolás; escucharíamos hablar de la Nueva Ciudad y de la Antigua Ciudad; Godoy Cruz todavía sería San Vicente; San José figuraría íntimamente ligado a la antigua Villa de Guaymallén, y en los límites y caminos de la Capital aparecerían nombres tan singulares como Tapón de Sevilla, Sauce de la Cañada, Los Pescadores y Bajada de Arrollabes. El 28 de agosto de 1872 es una fecha excepcional para rescatar este mapa perdido de Mendoza: durante el gobierno de Arístides Villanueva se promulgó una nueva Ley Orgánica de Municipalidades, mientras que las reconstrucciones históricas de la Dirección General de Escuelas señalan que otra disposición de esa misma fecha intervino en la delimitación del municipio de la Capital, modificando los límites fijados en 1868. Una investigación jurídica de la Universidad de Mendoza confirma que la legislación municipal de aquel 28 de agosto buscó fortalecer las atribuciones de los municipios, otorgándoles mayor capacidad para manejar sus rentas y presupuestos. Apenas tres meses antes, el 20 de mayo de 1872, Numa Lemos, empleado del Departamento Topográfico provincial, había confeccionado uno de los documentos cartográficos más reveladores de aquella transformación urbana. Allí Mendoza aparece partida por la calle San Nicolás —actual avenida San Martín— en dos grandes sectores: la “Nueva Ciudad”, al oeste, y la “Antigua Ciudad”, al este. No era una división meramente nominal: expresaba la profunda fractura urbana provocada por el terremoto del 20 de marzo de 1861. Después de la catástrofe, la nueva capital comenzó a levantarse aproximadamente un kilómetro al sudoeste de la antigua, y en 1863 el trazado proyectado por Julio Balloffet organizó un damero de 64 manzanas con cinco plazas, teniendo como gran centro a la actual Plaza Independencia. Mientras ese nuevo núcleo crecía, parte de la población permanecía vinculada al antiguo asentamiento, alrededor de la actual Área Fundacional y plaza Pedro del Castillo. Por eso, durante un tiempo, Mendoza fue prácticamente una ciudad con dos corazones. Uno de los cambios toponímicos más contundentes es SAN NICOLÁS → AVENIDA SAN MARTÍN. Aquella calle era mucho más que una vía de circulación: en el plano de 1872 marcaba la separación entre la ciudad nueva y la antigua. Otro recorrido fascinante es SAN VICENTE → BELGRANO → GODOY CRUZ. La Villa de San Vicente había sido creada administrativamente el 11 de mayo de 1855; en 1889 pasó a llamarse Belgrano y, finalmente, la Ley Nº 472 de 1909 consagró el nombre Godoy Cruz. La propia Municipalidad recuerda que, aun después del cambio oficial a Belgrano, los vecinos continuaron utilizando durante años el viejo nombre San Vicente. También hay que mirar hacia Guaymallén. Un decreto del 14 de mayo de 1858 estableció que el territorio de San José se llamaría Departamento de Guaymallén y que ese barrio sería su cabecera bajo la denominación de “Villa de Guaymallén”. Por eso, cuando encontramos esa expresión en documentación de mediados del siglo XIX, su correspondencia histórica más precisa conduce al actual San José y no a la posterior Villa Nueva. Esta última surgió y adquirió protagonismo después, convirtiéndose hacia fines del siglo XIX en el nuevo centro político y administrativo departamental. Pero quizás lo más extraordinario sea descubrir que algunos nombres se negaron a morir. TAPÓN DE SEVILLA continúa formando parte de la geografía de Godoy Cruz: el Museo Virtual municipal lo reconoce entre los barrios históricos y la normativa urbana contemporánea todavía registra al barrio con ese nombre. BAJADA DE ARROLLABES también sobrevivió: aparece actualmente en la guía oficial de calles y constituye parte del límite oriental de la Ciudad de Mendoza; incluso obras recientes de la Costanera mencionan expresamente el puente que conecta Bajada de Arrollabes con calle Lavalle de Guaymallén. LOS PESCADORES tampoco quedó encerrado en los planos antiguos: el nombre continúa presente en la nomenclatura y forma parte del límite norte actual de Capital, mientras Las Heras conserva tanto la calle como el Predio Los Pescadores. Y aparece finalmente uno de los nombres más evocadores de todos: SAUCE DE LA CAÑADA. Una investigación académica sobre los antiguos molinos hidráulicos de Mendoza localiza aquel histórico sauce en la actual intersección de Coronel Díaz e Ituzaingó. Documentos coloniales ya mencionaban en 1785 “el Sauce que llaman junto a la Compuerta de la Cañada”, demostrando que la denominación era muy anterior a 1872. La zona estaba asociada a acequias, molinos y antiguos caminos de ingreso y salida de la ciudad; de hecho, investigaciones de la UNCuyo describen a la actual Ituzaingó —antigua Cañada— como una vía histórica por la que circulaban viajeros rumbo al norte y hacia Chile. Así, un documento administrativo del 28 de agosto de 1872 termina abriendo una puerta mucho mayor que la de una simple delimitación territorial: nos permite escuchar nuevamente el lenguaje de una Mendoza desaparecida. San Nicolás se convirtió en San Martín; San Vicente terminó siendo Godoy Cruz; la Villa de Guaymallén nos conduce al viejo San José; la Nueva Ciudad terminó absorbiendo el protagonismo urbano de la Capital, mientras la Antigua Ciudad quedó convertida en uno de los espacios patrimoniales más importantes de Mendoza. Y entre tantas transformaciones, Tapón de Sevilla, Bajada de Arrollabes y Los Pescadores siguen allí, demostrando que las ciudades no sólo guardan su historia en edificios y monumentos: también la esconden en los nombres que pronunciamos todos los días sin imaginar que algunos pueden tener siglos de memoria. 🗺️📜🏔️
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