Hace exactamente 93 años, el 28 de agosto de 1933, un grupo de vecinos godoycruceños, muchos de ellos inmigrantes, daba vida a una institución destinada a convertirse en parte inseparable de la memoria barrial del departamento: el Club Agustín Álvarez. No nació solamente para practicar deportes. En una zona todavía profundamente vinculada a los viñedos y al trabajo de sus habitantes, aquellos pioneros imaginaron un espacio donde las familias pudieran encontrarse, aprender, celebrar y construir comunidad. La primera Comisión Directiva estuvo encabezada por Máximo Goglowzky como presidente, José Lisi como vicepresidente, el señor Paladini como secretario y Juan Di Marco como tesorero. Incluso el nombre fue debatido: entre las alternativas figuraron “La Unión”, “Juventud Deportiva” y “Jacinto Álvarez”, hasta que finalmente se eligió homenajear al intelectual mendocino Agustín Álvarez, nacido en 1857, jurista, educador, escritor y figura destacada del pensamiento argentino. Aquella institución barrial comenzó rápidamente a crecer. Sus objetivos abarcaban fiestas sociales, conferencias científicas y artísticas, excursiones, teatro y actividades deportivas; con el tiempo llegó a contar con biblioteca pública, radiodifusora y proyecciones cinematográficas. Un dato extraordinario aparece en las propias actas históricas: el 26 de enero de 1936, durante la presidencia de Juan Di Marco, el club adquirió una radio y junto con la Municipalidad comenzó a construir una cabina. En julio de 1937 completó la adquisición de terrenos; el 3 de octubre de 1938 aprobó su estatuto y en 1939 comenzó a levantar instalaciones deportivas que incluían cancha de bochas, ring y cancha para otras disciplinas. Las décadas de 1950 y 1960 marcaron uno de sus grandes períodos de esplendor. Hubo fútbol, boxeo, bochas, cenas, bailes, espectáculos y reuniones que reunían a generaciones enteras. Uno de sus salones se transformó además en el recordado Cine Agustín Álvarez, que durante años convocó a familias de Godoy Cruz y zonas vecinas de Luján de Cuyo; la Municipalidad recuerda que funcionó durante aproximadamente doce años como uno de aquellos inolvidables cines de barrio donde mirar una película era también encontrarse con los vecinos. En 2015 aquella memoria volvió simbólicamente a encenderse cuando, durante el Festival Mirada Oeste, regresaron las proyecciones y se colocó una placa que reconocía al lugar como “Cine de Barrio”. Pero si existe una disciplina que terminó identificando al Agustín Álvarez es la bocha. El club se convirtió en uno de los grandes referentes mendocinos de este deporte, sede del tradicional Torneo Vendimia y poseedor de dos canchas sintéticas que la Municipalidad señala como únicas en el Gran Mendoza. La institución fue además declarada de Interés Departamental por el Concejo Deliberante. A lo largo del tiempo siguió adaptándose e incorporó actividades como karate, gimnasia y pilates, mientras conserva aquello que le dio origen: ser un lugar donde el barrio todavía puede encontrarse. Hoy, 93 años después de aquella jornada de 1933, el Agustín Álvarez continúa en Cervantes 2720, esquina Moreno, llevando sobre sus paredes algo mucho más grande que la historia de un club: guarda recuerdos de inmigrantes y trabajadores, partidos y campeonatos, películas, radios, bailes, casamientos, reuniones familiares, amigos alrededor de una mesa y generaciones que hicieron de una institución barrial un pedazo vivo de Godoy Cruz. Porque algunos clubes ganan trofeos; otros, además, consiguen algo mucho más difícil: transformarse en la memoria de todo un barrio. 🇦🇷🏘️🔥Hashtags sugeridos: #ClubAgustinAlvarez #GodoyCruz #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #Efemerides #ClubesDeBarrio #Bochas #CulturaMendocina #MemoriaMendocina #PatrimonioCultural #HistoriaArgentina #NeighborhoodClub #MendozaHistory #LocalHistory #CommunityHistory #CommunityHeritage #Bocce #ArgentinaHistory

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