MENDOZA, AGOSTO DE 1829. - En medio de una provincia sacudida por las violentas disputas políticas de los primeros años posteriores a la Independencia, la palabra impresa también se había convertido en un verdadero campo de batalla. La prensa mendocina tenía entonces menos de una década de vida —El Termómetro del Día había aparecido en 1820—, pero periódicos, escritores e imprentas ya desempeñaban un papel decisivo en la formación de la opinión pública. En 1827 y 1828, las luchas entre federales y unitarios se trasladaron con una dureza extraordinaria al papel: publicaciones como El Huracán, El Telégrafo, La Columna Federal y, más tarde, La Abeja Mendocina protagonizaron controversias cargadas de sátira, acusaciones y ataques políticos. La tensión llevó a la Legislatura a sancionar en septiembre de 1828 una Ley de Libertad de Imprenta que, aunque comenzaba reconociendo que todo hombre podía comunicar sus pensamientos mediante la prensa, establecía fuertes responsabilidades: consideraba delito el abuso de esa libertad y prohibía los escritos anónimos, imponiendo para estos últimos una multa de 200 pesos o cuatro meses de presidio, responsabilidad que también alcanzaba al impresor. El impacto fue inmediato. La Abeja Mendocina, periódico opositor a la política de Manuel Dorrego, dejó de aparecer pocos días después; investigaciones de la Universidad Nacional de Cuyo sitúan su último ejemplar conocido el 14 de septiembre de 1828 y señalan que llegó probablemente a unos 21 números. Incluso se conserva un ejemplar en el Archivo y Museo Mitre y una colección incompleta en Brasil, excepcional testimonio de aquella encendida prensa cuyana. La controversia fue todavía mayor: 203 ciudadanos reclamaron a la Legislatura la derogación de aquella legislación por considerarla contraria a la libertad de pensamiento y a la libertad individual. Y entonces llegó el vuelco político de 1829. Tras los acontecimientos de agosto y la instalación de una nueva Sala de Representantes, una de sus primeras decisiones fue precisamente dejar sin efecto la Ley de Imprenta de 1828. La resolución fue firmada por Bruno García como presidente y Pedro Regalado de la Plaza como secretario, mientras que el Poder Ejecutivo dispuso su cumplimiento con las firmas del gobernador provisorio Rudecindo Alvarado y Vicente Gil. La fórmula fue terminante: quedaba “sin ningún efecto” la ley relativa a la libertad de imprenta sancionada el año anterior. Aquí aparece, sin embargo, una fascinante cuestión para los investigadores: mientras algunas reconstrucciones históricas sitúan la derogación el 29 de agosto de 1829, la transcripción del Registro Ministerial conservada por estudios universitarios lleva fecha 18 de agosto para la comunicación legislativa y 19 para el “Cúmplase” del Ejecutivo. Incluso los historiadores han discutido el significado político del acto: Laurentino Olascoaga lo interpretó como parte de una etapa de restricciones sobre la prensa, mientras investigaciones posteriores advierten que derogar aquella ley restrictiva no equivale necesariamente a haber abolido la libertad de imprenta. Lo indiscutible es que aquel episodio revela algo extraordinario: hace casi dos siglos, en una Mendoza todavía atravesada por guerras civiles, unitarios, federales, periodistas, legisladores e impresores ya discutían una cuestión que continúa siendo fundamental en cualquier sociedad democrática: hasta dónde puede llegar el poder político frente a una prensa capaz de incomodar, denunciar, polemizar y moldear la opinión pública. 📰🔥 La historia de Mendoza también se escribió con tinta, tipos de imprenta y palabras capaces de convertirse en armas. Hashtags: #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #EfemeridesMendocinas #LibertadDePrensa #LibertadDeImprenta #PrensaMendocina #HistoriaArgentina #UnitariosYFederales #RudecindoAlvarado #BrunoGarcia #JuanGualbertoGodoy #LaAbejaMendocina #SigloXIX #MemoriaHistorica #MendozaHistory #ArgentineHistory #PressFreedom #FreedomOfThePress #FreedomOfExpression #HistoricMendoza #ArgentinaHistory #HistoryMatters

No hay comentarios.:
Publicar un comentario