Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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martes, 4 de agosto de 2020
Un 4 de agosto de 1526, en altamar, moría uno de los marineros mas importantes de la historia, quién al morir Magallanes, quedó al mando de la expedición que completó la primera vuelta al mundo, ese día fallecía Juan Sebastián Elcano (EH)
Un 4 de agosto de 1900, en Pergamino, Buenos Aires, nacía un hombre que demostró que la política, la eficiencia y la honestidad pueden ser sinónimos, ese día nacía, Arturo Humberto Illia. (EH)
EL SAN MARTÍN QUE NO CONOCEMOS.
lunes, 3 de agosto de 2020
Tumba de María de los Remedios de Escalada de San Martín. 3 DE AGOSTO DE 1823: MURIÓ SIN EL ÚLTIMO ADIÓS — LA MUJER QUE ARMÓ LA LIBERTAD Y BORDÓ LA BANDERA DE LOS ANDES
Hoy, 3 de agosto de 2026, se cumplen 203 años de la muerte de María de los Remedios de Escalada, una joven cuya vida quedó injustamente relegada detrás de la figura monumental de José de San Martín. Nacida en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797, falleció a los 25 años, víctima de una tuberculosis que fue debilitándola lentamente. Su matrimonio con el futuro Libertador comenzó en septiembre de 1812 y se extendió durante casi once años, aunque las campañas militares y las obligaciones revolucionarias los mantuvieron separados durante largos períodos. Remedios no fue solamente la esposa de San Martín y la madre de su única hija, Mercedes. Antes incluso de casarse, ya participaba activamente en la causa patriota. En 1812 integró el grupo de damas porteñas que reunió dinero para comprar fusiles destinados a los ejércitos revolucionarios. La presentación elevada al Triunvirato expresaba el deseo de que los nombres de las donantes fueran grabados en las armas que costeaban, para que algún día pudieran decir con orgullo: “Yo armé el brazo de ese valiente que aseguró su gloria y nuestra libertad”. Años más tarde acompañó a San Martín a Mendoza, donde su hogar se convirtió en un punto de encuentro de la sociedad cuyana comprometida con la preparación del Ejército de los Andes. Junto con Laureana Ferrari de Olazábal, Mercedes Álvarez de Segura, Margarita Corvalán de Anzorena y Dolores Prats de Huisi, participó en la confección y el bordado de la histórica Bandera de los Andes. El Museo Histórico Nacional señala, además, que las perlas de uno de sus collares fueron utilizadas para formar el sol del emblema que acompañaría al ejército libertador. En 1817, mientras San Martín iniciaba la campaña que liberaría Chile, Remedios regresó a Buenos Aires con la pequeña Mercedes. Su salud continuó deteriorándose hasta que los médicos recomendaron trasladarla a la quinta de su hermano Bernabé, en una zona que actualmente forma parte de Parque Patricios. Allí murió el 3 de agosto de 1823, rodeada por su familia, sin alcanzar a reencontrarse con su esposo. San Martín, retenido en Mendoza en medio de un clima político hostil, llegó a Buenos Aires recién el 4 de diciembre, cuatro meses después de su fallecimiento. Sus restos fueron depositados en el entonces llamado Cementerio del Norte, hoy Cementerio de la Recoleta, inaugurado apenas unos meses antes; por esa razón, su sepultura es una de las más antiguas del lugar. En 1824, San Martín ordenó levantar sobre ella el sencillo monumento de mármol que aparece en la fotografía. No eligió títulos aristocráticos ni grandes elogios militares. Mandó grabar solamente una frase íntima, profunda y eterna: “Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín”. Aquella tumba austera recuerda que la Independencia no fue conquistada únicamente por quienes empuñaron sables o cruzaron montañas. También fue construida por mujeres que entregaron sus ahorros, sus joyas, sus manos y buena parte de sus vidas a una causa que consideraron superior. Remedios de Escalada murió joven, pero dejó su nombre grabado para siempre en los fusiles de la Revolución, en los hilos de la Bandera de los Andes y en la memoria de la libertad americana. #RemediosDeEscalada #JoséDeSanMartín #GeneralSanMartín #BanderaDeLosAndes #EjércitoDeLosAndes #MujeresDeLaHistoria #DamasPatricias #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #MendozAntigua #ArgentineHistory #WomenInHistory #JoseDeSanMartin #ArmyOfTheAndes #SouthAmericanHistory #FreedomHeroes
3 DE AGOSTO DE 1667: BORROMINI DOBLÓ LA PIEDRA Y DESAFIÓ A ROMA — EL GENIO BARROCO QUE CONVIRTIÓ LA GEOMETRÍA EN MOVIMIENTO
El 3 de agosto de 1667 se apagaba en Roma la vida de Francesco Borromini, uno de los arquitectos más audaces, innovadores y atormentados de la historia. Nacido como Francesco Castelli en Bissone, a orillas del lago de Lugano —territorio que hoy pertenece al cantón suizo del Tesino—, se formó desde muy joven entre canteros, escultores y constructores. Su paso por Milán y los talleres relacionados con la gran fábrica de su catedral le permitió dominar la piedra, comprender sus resistencias y descubrir que hasta el material más rígido podía parecer vivo bajo la mano de un verdadero creador. Hacia 1619 llegó a Roma y comenzó a trabajar en la Basílica de San Pedro bajo la protección de Carlo Maderno, su pariente y maestro. Tras la muerte de este, continuó vinculado a las grandes obras romanas junto a Gian Lorenzo Bernini, con quien mantendría una célebre relación de competencia, admiración y enfrentamiento. Mientras Bernini representaba la monumentalidad teatral y el esplendor de la corte pontificia, Borromini buscaba otra revolución: transformar el espacio mediante curvas, geometrías complejas, luces inesperadas y muros que parecían respirar. Su actividad independiente comenzó en 1634 con San Carlo alle Quattro Fontane, conocida como “San Carlino”, una pequeña iglesia que terminó convirtiéndose en una obra gigantesca para la historia de la arquitectura. Allí hizo ondular las paredes, alternó superficies cóncavas y convexas y diseñó una extraordinaria cúpula ovalada, demostrando que la piedra podía adquirir la apariencia de una materia flexible puesta en movimiento. Después llegarían Sant’Ivo alla Sapienza, el Oratorio de los Filipinos, Sant’Agnese in Agone, el Colegio de Propaganda Fide y la restauración de San Juan de Letrán. En 1653 creó en el Palacio Spada uno de los engaños visuales más célebres del Barroco. Mediante columnas que disminuyen de tamaño, un suelo que se eleva y una bóveda que converge hacia un único punto, logró que una galería de menos de nueve metros pareciera extenderse varias veces más. La pequeña estatua situada al fondo, de apenas unos noventa centímetros, parece enorme contemplada desde la entrada. No era solamente una proeza técnica: también encerraba una advertencia sobre la vanidad humana, recordando que la grandeza del mundo puede ser apenas una ilusión. Reservado, perfeccionista y poco hábil para desenvolverse entre las intrigas de la Roma pontificia, Borromini atravesó durante sus últimos años una profunda crisis personal. En la noche del 2 de agosto de 1667 se hirió gravemente con su propia espada y falleció al día siguiente. Fue sepultado en la iglesia romana de San Giovanni dei Fiorentini, cerca de Carlo Maderno, el maestro que había guiado sus primeros pasos. Borromini murió, pero sus edificios continuaron desafiando al tiempo. Cada muro ondulante, cada cúpula geométrica y cada perspectiva imposible conserva la huella del hombre que no aceptó que la arquitectura debía permanecer inmóvil. A 359 años de su muerte, Roma todavía parece doblarse ante el genio que convirtió la piedra en movimiento y el espacio en emoción. #FrancescoBorromini #Borromini #HistoriaDelArte #ArquitecturaBarroca #Barroco #RomaEterna #Historia #Efemérides #ArteItaliano #Arquitectura #SanCarlino #SantIvoAllaSapienza #PalazzoSpada #GianLorenzoBernini #MendozAntigua #BaroqueArchitecture #ArtHistory #ArchitecturalHistory #RomeHistory #ItalianArt #BaroqueArt #HistoricArchitecture #RomeEternal #ArchitectureLovers
3 DE AGOSTO DE 195O — EL SUBMARINO ATÓMICO QUE DESAPARECIÓ BAJO EL HIELO Y CAMBIÓ LA GUERRA FRÍA
Hoy, 3 de agosto de 2026, se cumplen 68 años de una hazaña que parecía arrancada directamente de las páginas de Julio Verne. En la noche del 3 de agosto de 1958, mientras navegaba oculto bajo una inmensa bóveda de hielo, el submarino estadounidense USS Nautilus alcanzó los 90 grados de latitud norte y se convirtió en la primera nave de la historia en llegar al Polo Norte geográfico. Desde el interior del buque se transmitió un mensaje tan breve como inolvidable: “Nautilus, 90 North”. Sobre la tripulación se extendía un casquete polar de varios metros de espesor; debajo, las aguas oscuras y prácticamente desconocidas del océano Ártico. No existía la posibilidad de emerger ante una avería grave y los sistemas de navegación debían funcionar en una región donde las brújulas magnéticas perdían gran parte de su utilidad. Aquella proeza había comenzado mucho antes. En 1946, el físico Philip Hauge Abelson redactó uno de los primeros estudios detallados sobre la instalación de un reactor nuclear dentro de un submarino. La idea permitiría superar la gran debilidad de las naves diésel-eléctricas: la necesidad de acercarse periódicamente a la superficie para tomar aire, hacer funcionar sus motores y recargar las baterías. El capitán e ingeniero Hyman G. Rickover comprendió inmediatamente su alcance estratégico y encabezó desde 1948 la rama de energía nuclear de la Marina, impulsando con una disciplina legendaria el desarrollo de una tecnología completamente nueva. El resultado fue el USS Nautilus SSN-571, construido por Electric Boat en Groton, Connecticut, equipado con un reactor de agua presurizada desarrollado por Westinghouse y con una eslora cercana a los 99 metros. Fue botado el 21 de enero de 1954, amadrinado por Mamie Eisenhower; entró oficialmente en servicio el 30 de septiembre y, el 17 de enero de 1955, envió la histórica señal: “Underway on nuclear power”, anunciando que navegaba impulsado por energía nuclear. Su reactor le permitió permanecer sumergido durante períodos impensables para los submarinos convencionales y romper numerosos récords de velocidad, distancia y autonomía. El 4 de febrero de 1957, su registro alcanzó las 60.000 millas náuticas, equivalentes a las míticas 20.000 leguas de la novela de Verne. Pero su desafío definitivo sería la ultrasecreta Operación Sunshine. Un primer intento, iniciado en junio de 1958, debió abandonarse cuando los témpanos y la escasa profundidad del mar de Chukchi bloquearon la ruta. El 23 de julio, el comandante William R. Anderson partió nuevamente desde Pearl Harbor con 116 tripulantes. El Nautilus se sumergió frente a Alaska el 1 de agosto y avanzó bajo el casquete polar utilizando sistemas de navegación especialmente adaptados. A las 11:15 de la noche del 3 de agosto atravesó el Polo Norte, a unos 120 metros por debajo del hielo, y continuó su marcha hasta emerger cerca de Groenlandia el 7 de agosto. En cuatro días había recorrido aproximadamente 1.830 millas bajo el hielo ártico. La misión tuvo un enorme valor científico y tecnológico, pero también una evidente dimensión militar: demostraba que los submarinos nucleares podían cruzar el Ártico, aproximarse a regiones antes protegidas por el hielo y operar durante largos períodos sin ser detectados. La travesía alteró para siempre la estrategia naval de la Guerra Fría y abrió una nueva ruta submarina entre los océanos Pacífico y Atlántico. El presidente Dwight D. Eisenhower recibió personalmente a Anderson y su tripulación, mientras el buque obtuvo la Presidential Unit Citation, una distinción extraordinaria concedida por primera vez en tiempos de paz. Después de navegar más de medio millón de millas durante 25 años de servicio, el USS Nautilus fue retirado el 3 de marzo de 1980 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1982. Desde 1986 permanece preservado en el Submarine Force Library and Museum de Groton, Connecticut. Allí continúa descansando el submarino que convirtió la imaginación de Julio Verne en realidad, atravesó el corazón helado del planeta y demostró que, desde aquel día, ningún océano volvería a ser verdaderamente inaccesible. ILUS #Nautilus #PoloNorte #HistoriaNaval #HistoriaMilitar #GuerraFria #SubmarinoNuclear #EnergiaNuclear #ExploracionPolar #HymanRickover #PhilipAbelson #JulioVerne #Efemerides #NorthPole #NavalHistory #MilitaryHistory #ColdWarHistory #NuclearSubmarine #PolarExploration #MaritimeHistory
El 3 de Agosto de 1939, en Londres, Inglaterra, nacía un músico cuyo único y breve momento de reconocimiento fue nada menos que siendo un Beatle, ese día llegaba al mundo Jimmie Nicol. (EH)
3 DE AGOSTO DE 1941: EL LEÓN DE MÜNSTER RUGIÓ CONTRA HITLER — EL SERMÓN QUE DESNUDÓ LOS CRÍMENES SECRETOS DE LA AKTION T4
El 3 de agosto de 1941, cuando el poder de Adolf Hitler parecía no encontrar límites y gran parte de Europa se encontraba sometida por las armas nazis, una voz se levantó desde el púlpito de la iglesia de San Lamberto, en Münster. No pertenecía a un general ni a un dirigente político clandestino, sino al obispo católico Clemens August Graf von Galen, quien decidió denunciar públicamente uno de los secretos más siniestros del Tercer Reich: el asesinato sistemático de personas enfermas y con discapacidades. Von Galen había nacido el 16 de marzo de 1878 en el castillo de Dinklage, dentro de una familia aristocrática y profundamente católica. Estudió con los jesuitas en Feldkirch, Austria, completó su formación en Vechta y fue ordenado sacerdote en 1904. Durante más de veinte años ejerció su ministerio en Berlín, donde se destacó por su atención a los pobres y marginados. En 1933, el mismo año en que Hitler llegó al poder, fue nombrado obispo de Münster. Conservador, nacionalista y crítico de la República de Weimar, von Galen no fue inicialmente un opositor político integral del régimen. Sin embargo, cuando el nazismo comenzó a perseguir instituciones católicas, cerrar escuelas, confiscar conventos y someter la educación a su doctrina racial, el obispo elevó cada vez más el tono de sus protestas. Su lema episcopal parecía anticipar aquella conducta: “Ni por alabanzas ni por amenazas”. Durante el verano de 1941 pronunció tres sermones que hicieron temblar a las autoridades. El 13 y el 20 de julio denunció las confiscaciones arbitrarias, las expulsiones de religiosos y los métodos terroristas de la Gestapo. Pero el 3 de agosto fue todavía más lejos: reveló que pacientes de hospitales psiquiátricos y hogares asistenciales estaban siendo trasladados, asesinados y cremados, mientras sus familias recibían certificados de defunción falsificados. Aquellas muertes formaban parte de la denominada Aktion T4, un programa organizado desde la propia Cancillería de Hitler para eliminar a quienes el régimen consideraba “vidas indignas de ser vividas”. Médicos, funcionarios y personal sanitario seleccionaban a hombres, mujeres y niños con enfermedades mentales o discapacidades físicas, que luego eran asesinados mediante cámaras de gas, sobredosis de medicamentos o hambre deliberada. Von Galen no se limitó a condenar moralmente los crímenes. Antes de pronunciar el sermón había presentado una denuncia formal ante la fiscalía y la policía de Münster, recordando que el Código Penal alemán continuaba considerando asesinato la eliminación intencional de una persona. Desde el púlpito advirtió que, si el Estado podía matar a quienes juzgaba “improductivos”, ningún anciano, enfermo, trabajador incapacitado o soldado herido estaría verdaderamente a salvo. El sermón fue copiado clandestinamente por miles, circuló por Alemania, llegó hasta los soldados en el frente, fue difundido por la radio británica e incluso arrojado desde aviones aliados. El régimen comprendió que detener o ejecutar al popular obispo podía provocar una reacción imprevisible entre millones de católicos. Algunos jerarcas nazis exigieron castigarlo, pero Hitler y Goebbels prefirieron aplazar la represalia hasta después de la guerra. La presión pública contribuyó a que Hitler ordenara, a fines de agosto de 1941, la suspensión de la fase centralizada de la Aktion T4. Sin embargo, los asesinatos continuaron de manera más secreta y descentralizada hasta los últimos días de la guerra. Los historiadores calculan que el programa nazi de “eutanasia”, en todas sus etapas, acabó con la vida de unas 250.000 personas. Sus cámaras de gas, crematorios y parte de su personal serían utilizados posteriormente en los centros de exterminio de Belzec, Sobibor y Treblinka. La figura de von Galen conserva también zonas discutidas: nunca se convirtió en un adversario de todas las políticas del régimen ni denunció públicamente con igual fuerza la persecución de los judíos. Pero aquel 3 de agosto de 1941 hizo algo extraordinario y extremadamente peligroso: nombró el crimen cuando casi todos callaban, señaló a sus responsables y defendió desde un púlpito la vida de quienes el nazismo había condenado por considerarlos débiles o inútiles. Tras sobrevivir a la dictadura y a la guerra, el papa Pío XII lo creó cardenal el 21 de febrero de 1946. Regresó a una Münster devastada, donde fue recibido por más de 50.000 personas. Pocos días después debió ser operado de urgencia y murió el 22 de marzo de 1946, a los 68 años. En 2005 fue beatificado por Benedicto XVI. #ClemensAugustVonGalen #ElLeónDeMünster #AktionT4 #Historia #SegundaGuerraMundial #Nazismo #Resistencia #MemoriaHistórica #DerechosHumanos #NuncaMás #HistoriaEuropea #OnThisDay #History #WorldWarII #NaziGermany #GermanResistance #HolocaustHistory #HumanRights #NeverForget #LionOfMünster
Desde entonces, la historia lo recuerda como “El León de Münster”: el hombre que, en una de las horas más oscuras de Europa, utilizó su voz como una forma de resistencia y obligó a una dictadura criminal a escuchar, aunque fuera por un instante, el rugido de la conciencia.
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El 3 de agosto de 1823, en Buenos Aires, lejos de esposo, moría María de los Remedios de Escalada de San Martín. (EH)
3 DE AGOSTO DE 1944: NACIÓ NINO BRAVO — LA VOZ QUE SOLO NECESITÓ CUATRO AÑOS PARA VOLVERSE ETERNA
Hoy se cumplen 82 años del nacimiento de Luis Manuel Ferri Llopis, el hombre que el mundo conocería como Nino Bravo y que, con una carrera discográfica extraordinariamente breve, logró convertirse en una de las voces más poderosas e inolvidables de la música en español. Nació el 3 de agosto de 1944 en Aielo de Malferit, Valencia, y desde muy joven debió repartir sus días entre el trabajo y su pasión por cantar. Fue lapidario en una joyería, trabajó en un restaurante del aeropuerto valenciano y pasó por una oficina, mientras por las noches comenzaba a construir su sueño junto a sus amigos. En 1962 formó Los Hispánicos y posteriormente se incorporó a Los Superson, el conjunto que terminaría acompañándolo durante gran parte de su fulgurante trayectoria. Después del servicio militar inició su camino como solista y, en 1968, adoptó definitivamente el nombre artístico de Nino Bravo. El gran salto llegó en 1969, cuando Augusto Algueró le confió “Te quiero, te quiero”, una composición que ya había sido interpretada por Carmen Sevilla y Raphael, pero que encontró en la garganta de Nino la intensidad necesaria para transformarse en un éxito arrollador. A partir de entonces llegaron canciones que atravesaron generaciones: “Noelia”, “Voy buscando”, “Un beso y una flor”, “Mi tierra”, “Cartas amarillas”, “Libre” y tantas otras. En apenas cuatro años de carrera discográfica llegó a registrar alrededor de sesenta temas y alcanzó los primeros puestos en España y Latinoamérica. En 1971 recorrió Argentina, Chile, Colombia, Perú, Venezuela, México, Puerto Rico, Nueva York y Miami, confirmando que su voz ya no pertenecía solamente a España: había comenzado a convertirse en patrimonio sentimental de todo el mundo hispanohablante. En su vida privada se había casado con María Amparo Martínez y era padre de una pequeña hija, Amparo, mientras aguardaba el nacimiento de Eva María. Pero la mañana del 16 de abril de 1973, cuando viajaba desde Valencia hacia Madrid junto a su amigo Pepe Juesas y los integrantes del Dúo Humo para continuar trabajando en nuevas grabaciones, el BMW que conducía salió de la antigua carretera Nacional III cerca de Villarrubio, en la provincia de Cuenca. Sus tres acompañantes sobrevivieron, pero Nino, gravemente herido, murió durante el traslado hacia Madrid. Tenía solamente 28 años. Su muerte interrumpió una carrera que parecía no tener límites, aunque no consiguió apagar aquella voz. Meses después apareció el álbum póstumo “…Y volumen 5”, que contenía “América, América” y “Vivir”, la única canción conocida en cuya composición había participado. El 12 de septiembre de 1973, más de veinte mil personas colmaron la Plaza de Toros de Valencia para asistir a un concierto homenaje cuya recaudación fue destinada a su segunda hija, Eva María, nacida el 27 de noviembre sin haber podido conocer a su padre. Nino Bravo vivió poco, pero cantó con la fuerza de quien parecía saber que no tendría tiempo que perder. Su historia demuestra que la eternidad no siempre se mide en años: algunas veces cabe en una canción, en una despedida, en un beso y una flor. #NinoBravo #LuisManuelFerri #UnBesoYUnaFlor #Libre #Noelia #TeQuieroTeQuiero #AmericaAmerica #VozEterna #MusicaEspañola #HistoriaDeLaMusica #EfemeridesMusicales #SpanishMusic #LatinMusic #MusicLegend #TimelessVoice #ClassicSongs #MusicHistory #OnThisDay
El 3 de Agosto de 1944, en Ayelo de Malferit, España, nacía el cantante Luis Manuel Ferri Llopis, mas conocido como Nino Bravo. (EH)
Ímágenes Históricas. La sala de situaciones, 2011
Enfermeras saliendo de Blackfriars Depot, Chippendale NSW, Australia, durante la epidemia de gripe, en abril de 1919.
domingo, 2 de agosto de 2020
2 DE AGOSTO DE 2016: SE APAGÓ LA PLUMA QUE HIZO REÍR A TODO UN PAÍS — JUAN CARLOS MESA, EL ARQUITECTO DEL HUMOR ARGENTINO
El 2 de agosto de 2016, Buenos Aires despedía a Juan Carlos Mesa, uno de los grandes creadores del humor argentino. Había nacido con el nombre de Diego Isidro Mesa el 15 de mayo de 1930, en Alta Córdoba, y tenía 86 años. Su historia artística comenzó frente a un micrófono, en LW1, filial cordobesa de Radio Splendid, donde su ingenio llamó la atención de los directivos. En 1956 creó La Troupe de la Gran Vía, un ciclo que convertía la vida cotidiana de la céntrica calle San Martín en personajes, situaciones disparatadas y pequeñas historias cargadas de gracia popular. Allí empezó a tomar forma su sello: observación callejera, absurdo, juegos de palabras y un humor capaz de reunir a toda la familia. Su talento pronto lo llevó a Buenos Aires. Canal 11 lo contrató para escribir Los sueños del gordo Porcel y, más tarde, integró junto a Carlos Garaycochea y Jorge Basurto el formidable equipo autoral que dio vida a La Matraca. Desde entonces se convirtió en la pluma silenciosa detrás de algunos de los artistas más queridos del país: escribió para Pepe Biondi, Carlos Balá, Jorge Porcel, Alberto Olmedo, Juan Verdaguer y Tato Bores. También participó en ciclos emblemáticos como La tuerca, Hupumorpo, El clan Balá y Tato por ciento, además de desarrollar una extensa obra en radio, cine y teatro. Su creatividad parecía inagotable y podía pasar horas construyendo un remate, un personaje o una frase destinada a permanecer en la memoria popular. En 1983 alcanzó la consagración definitiva con Mesa de noticias, la comedia que parodiaba el funcionamiento de una redacción televisiva y que él mismo escribía y protagonizaba. Emitida por ATC entre 1983 y 1986 y, durante su última temporada de 1987, por Canal 13, reunió a figuras como Gianni Lunadei, Gino Renni, Beatriz Bonnet, Javier Portales, Cris Morena y Edgardo Mesa. Sus personajes, equívocos y muletillas atravesaron generaciones y convirtieron al programa en uno de los grandes clásicos de la televisión argentina. En 1997 regresó a su Córdoba natal y volvió a sus raíces radiales con El despertador, por LV2. El ciclo obtuvo los premios Bamba y Excelencia, además de dos Martín Fierro: uno al mejor programa y otro a la conducción. En el año 2000 volvió a destacarse en televisión interpretando a Américo Baigorria en Primicias, la producción de Pol-ka ambientada en el competitivo mundo del periodismo. Juan Carlos Mesa defendió durante toda su vida un humor amable, familiar e inteligente, capaz de señalar los absurdos de la sociedad sin recurrir a la vulgaridad ni convertir a nadie en víctima. Para él, hacer reír exigía disciplina, ritmo, sensibilidad y hasta una forma de poesía. Falleció después de permanecer internado por una insuficiencia renal, pero dejó una obra que continúa respirando en los archivos de la radio, en las repeticiones televisivas y en las frases que todavía sobreviven en la conversación cotidiana. Juan Carlos Mesa sigue ocupando un lugar inmenso en la cultura popular argentina. No fue únicamente el hombre que se sentaba frente a una “mesa de noticias”: fue la pluma que escribió las risas de varias generaciones, el cordobés que convirtió las palabras en personajes y el artista que demostró que también se podía llegar al corazón haciendo reír. #JuanCarlosMesa #MesaDeNoticias #HumorArgentino #TelevisionArgentina #HistoriaDeLaTelevision #CulturaPopular #HumorCordobes #RadioArgentina #Efemerides #GrandesArtistas #ArgentineComedy #ArgentineTelevision #TelevisionHistory #ComedyLegend #Screenwriter #CulturalLegacy
2 DE AGOSTO DE 1994: EL CINE PERDIÓ AL HOMBRE QUE MIRABA AL SUDESTE — HUGO SOTO, EL ARTISTA QUE CONVIRTIÓ EL SILENCIO EN ETERNIDAD
El 2 de agosto de 1994, Buenos Aires despedía prematuramente a Hugo Soto, uno de los intérpretes más magnéticos, singulares y enigmáticos del cine argentino. Tenía apenas 41 años, pero le había bastado una breve e intensa trayectoria para construir personajes que todavía hoy permanecen grabados en la memoria cultural del país. Había nacido el 15 de enero de 1953 en la provincia de Corrientes y, hacia 1972, se instaló en Buenos Aires decidido a encontrar su lugar en el arte. Antes de que el público conociera su rostro en la pantalla, Soto ya era pintor, dibujante, escultor y escenógrafo. Durante tres años trabajó en el taller del reconocido artista Carlos Gorriarena, abordando la pintura con la misma entrega física y emocional que más tarde desplegaría sobre un escenario. El teatro se convirtió en uno de sus grandes territorios. Integró el elenco estable del Teatro Municipal General San Martín y participó en obras de Shakespeare, Molière, Strindberg, Schiller, Arthur Miller, Bertolt Brecht e Ibsen. Sin embargo, fue el cine el que transformó definitivamente su figura en leyenda. En 1986, Eliseo Subiela le confió el papel de Rantés en Hombre mirando al sudeste: un interno de un hospital psiquiátrico que afirmaba haber llegado desde otro planeta para estudiar la irracionalidad humana. Con el rostro casi inmóvil, la mirada perdida en un horizonte invisible y una serenidad inquietante, Soto consiguió transmitir ternura, dolor, lucidez y misterio sin necesidad de grandes gestos. Por aquella interpretación obtuvo el Cóndor de Plata a la Revelación Masculina, mientras la película se convertía en una de las obras fundamentales del cine fantástico y filosófico argentino. Su presencia volvió a imponerse en títulos como Lo que vendrá, Los amores de Kafka, Nunca estuve en Viena, Yo, la peor de todas, Dios los cría y Cuatro caras para Victoria. Subiela también lo convocó para Últimas imágenes del naufragio, donde interpretó a Claudio, un joven que iba eliminando de su vocabulario aquellas palabras que consideraba deformadas o utilizadas incorrectamente, hasta quedar progresivamente encerrado en el silencio. Era un personaje profundamente poético y perturbador, ideal para un actor capaz de convertir una pausa, un movimiento mínimo o una mirada en una escena inolvidable. Soto también aportó su talento como escultor a El lado oscuro del corazón, demostrando que para él no existían fronteras entre actuar, pintar y modelar la materia. Su obra plástica alcanzó galerías de Estados Unidos, Suiza e Italia, y en 1983 obtuvo el Premio ESSO de Escultura en Madera, organizado por el Museo Sívori. Diez años después de su muerte, el Centro Cultural Recoleta recuperó buena parte de ese legado en la exposición Paisajes internos, impulsada, entre otros, por Eliseo Subiela. El director lo recordó como un artista de una intensidad excepcional y escribió que quienes lo conocieron nunca aceptarían que su presencia hubiera terminado por completo. Hugo Soto murió por complicaciones relacionadas con el sida, en una época en la que la enfermedad todavía estaba rodeada de miedo, prejuicios y silencios. Su vida fue breve, pero su obra no lo fue. Cada vez que Rantés vuelve a mirar hacia el sudeste, cada vez que Claudio renuncia a una palabra o que una de sus pinturas reaparece ante el público, Hugo Soto regresa. Como aquellos personajes que parecían no pertenecer enteramente a este mundo, se convirtió en un artista nómade y atemporal: alguien que partió demasiado pronto, pero que jamás dejó de estar presente. #HugoSoto #HombreMirandoAlSudeste #Rantés #EliseoSubiela #CineArgentino #HistoriaDelCine #CulturaArgentina #ActoresArgentinos #ArteArgentino #ÚltimasImágenesDelNaufragio #ArgentineCinema #ManFacingSoutheast #FilmHistory #ArgentineActor #CultCinema #LatinAmericanCinema #CinemaLegacy
2 DE AGOSTO DE 1981: LA RUTA APAGÓ AL HOMBRE QUE HABÍA CONQUISTADO WEMBLEY — DELFO CABRERA, DEL ORO OLÍMPICO AL OLVIDO Y LA GLORIA ETERNA
El 2 de agosto de 1981, una tragedia en la Ruta Nacional 5 puso fin a la vida de Delfo Cabrera, uno de los atletas más extraordinarios que dio la Argentina. Tenía 62 años y regresaba solo desde Lincoln, donde acababa de recibir uno de los tantos homenajes dedicados a quien había llevado la bandera nacional hasta lo más alto del podio olímpico. El accidente ocurrió a la altura del kilómetro 187, en jurisdicción de Alberti, provincia de Buenos Aires. Delfo había nacido el 2 de abril de 1919 en Armstrong, Santa Fe. Era el cuarto de los seis hijos de Claro Cabrera y Juana Gómez y creció en una familia trabajadora, entre labores rurales, sacrificios y extensos recorridos que muchas veces realizaba corriendo. En 1932, cuando apenas tenía 13 años, la victoria olímpica de Juan Carlos Zabala en Los Ángeles encendió en él un sueño que parecía imposible: convertirse también en campeón de maratón. Años después llegó a Buenos Aires, ingresó en San Lorenzo de Almagro y quedó bajo la dirección del célebre entrenador Francisco Mura, quien transformó su resistencia natural en una formidable carrera deportiva. Mientras entrenaba, Cabrera trabajó en el Cuerpo de Bomberos de la Policía Federal. No provenía de una familia poderosa ni tenía detrás una estructura privilegiada: avanzó gracias a la disciplina, el esfuerzo y una voluntad capaz de soportar kilómetros de cansancio. Su consagración llegó el 7 de agosto de 1948, durante los Juegos Olímpicos de Londres, en una maratón durísima, con numerosas pendientes, curvas cerradas y más de 42 kilómetros de desgaste. Cabrera administró sus fuerzas con inteligencia. A pocos kilómetros del final todavía marchaba detrás de los primeros, pero comenzó a superar adversarios hasta ingresar en el estadio de Wembley en segunda posición. Delante suyo avanzaba, completamente exhausto, el belga Étienne Gailly. Ante una multitud que se puso de pie, el argentino lo alcanzó y lo dejó atrás sobre la pista. Delfo cruzó la meta en 2 horas, 34 minutos y 51,6 segundos, delante del británico Thomas Richards y del propio Gailly, conquistando la segunda medalla dorada argentina en la historia de la maratón olímpica. Aquella jornada fue todavía más extraordinaria: Eusebio Guiñez terminó quinto y Armando Sensini noveno, colocando a tres argentinos entre los diez mejores del mundo. Delfo no fue solamente un vencedor; se convirtió en la imagen del trabajador humilde que, sin renunciar a sus orígenes, podía derrotar a las mayores potencias deportivas. A su regreso fue recibido como un héroe. El gobierno de Juan Domingo Perón le concedió una vivienda y en 1949 recibió la Medalla Peronista. Una de sus hijas, María Eva, tuvo como madrina a Eva Perón. Cabrera nunca ocultó su adhesión política y esa identificación tendría consecuencias después del golpe de Estado de 1955: fue apartado de su trabajo y sufrió el proceso de persecución y proscripción que alcanzó a numerosos deportistas vinculados con el gobierno derrocado. Su historia deportiva, sin embargo, no terminó en Wembley. En 1951 volvió a ganar una maratón internacional al conquistar la medalla de oro en los primeros Juegos Panamericanos de Buenos Aires. Al año siguiente fue abanderado argentino en los Juegos Olímpicos de Helsinki y terminó sexto en la maratón, mejorando en más de ocho minutos el registro con el que había sido campeón en Londres. Con el paso del tiempo, mientras el atletismo argentino permanecía lejos de nuevas conquistas olímpicas, su figura volvió a ocupar el lugar que merecía. En 1980 recibió el Diploma al Mérito de la Fundación Konex como uno de los cinco atletas más importantes de la historia nacional. Un año más tarde, después de otro homenaje, la ruta terminó abruptamente con su vida. Delfo Cabrera murió el 2 de agosto de 1981, pero su carrera nunca terminó. Continúa avanzando cada vez que un atleta argentino enfrenta el cansancio, la desigualdad o el olvido. Aquel muchacho santafesino que corría después del trabajo llegó hasta Wembley, superó al mundo y demostró que el verdadero campeón no es solamente quien cruza primero la meta, sino quien logra que todo un pueblo corra para siempre detrás de su ejemplo. #DelfoCabrera #GloriaOlímpica #Londres1948 #AtletismoArgentino #Maratón #HistoriaArgentina #DeporteArgentino #JuegosOlímpicos #Armstrong #SantaFe #Wembley #MemoriaDeportiva #OlympicChampion #London1948 #MarathonLegend #ArgentineAthletics #OlympicHistory #SportsHistory #RunningLegend #Argentina
2 DE AGOSTO DE 1922: EL HOMBRE QUE HIZO VIAJAR LA VOZ — BELL Y LA INVENCIÓN QUE ROMPIÓ LAS DISTANCIAS
El 2 de agosto de 1922, en Beinn Bhreagh, su residencia y laboratorio frente al lago Bras d’Or, en Nueva Escocia, Canadá, moría Alexander Graham Bell, una de las figuras fundamentales de la historia de las comunicaciones. Tenía 75 años y dejaba tras de sí mucho más que un aparato capaz de transmitir palabras: había contribuido a transformar para siempre la manera en que la humanidad podía vencer las distancias. Nacido el 3 de marzo de 1847 en Edimburgo, Escocia, Bell creció en una familia profundamente vinculada con la voz, la pronunciación y la enseñanza del habla. Su madre había perdido gran parte de la audición y su padre, Alexander Melville Bell, desarrolló el sistema fonético denominado “Habla Visible”, destinado a representar gráficamente la posición de los órganos vocales. Aquella experiencia familiar despertó en el joven Alexander una fascinación permanente por el sonido, la acústica y la educación de las personas sordas. Después de establecerse con su familia en Canadá y trabajar posteriormente como maestro de estudiantes sordos en Estados Unidos, Bell comenzó a experimentar con la posibilidad de transmitir distintos sonidos mediante impulsos eléctricos. El 7 de marzo de 1876 obtuvo la patente estadounidense número 174.465 para un sistema capaz de transmitir la voz telegráficamente. Solo tres días después, durante una prueba realizada junto con su asistente Thomas Watson, consiguió reproducir palabras inteligibles a través del dispositivo, marcando uno de los momentos decisivos del nacimiento del teléfono moderno. Sin embargo, la historia del teléfono no pertenece a un único hombre. Antes que Bell, inventores como Johann Philipp Reis, Elisha Gray y especialmente el italiano Antonio Meucci habían desarrollado sistemas destinados a transportar la voz por medios eléctricos. Meucci trabajaba en su “teletrófono” desde mediados del siglo XIX y presentó en 1871 una advertencia provisional de patente que no pudo mantener por dificultades económicas. En 2002, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una resolución que reconoció su vida, sus investigaciones y su trabajo en la invención del teléfono. Aquella decisión no anuló la patente de Bell ni declaró oficialmente a Meucci inventor exclusivo, pero confirmó que el nacimiento de la telefonía fue un proceso colectivo, complejo y atravesado por disputas científicas, económicas y judiciales. Bell tampoco se detuvo en el teléfono. Junto con Charles Sumner Tainter y otros colaboradores del Laboratorio Volta, perfeccionó el grafófono, que utilizaba cilindros recubiertos de cera para registrar y reproducir sonidos. También desarrolló el fotófono, un extraordinario sistema experimental que permitía transmitir la voz mediante un haz de luz y que anticipó, conceptualmente, las futuras comunicaciones ópticas. En sus últimos años, desde Beinn Bhreagh, investigó enormes cometas tetraédricas, estructuras aeronáuticas y embarcaciones con hidroalas. Esos trabajos culminaron en el HD-4, que en 1919 alcanzó un récord mundial de velocidad sobre el agua. Alexander Graham Bell fue científico, educador, investigador e inventor, pero su legado no debe entenderse como la obra aislada de un genio solitario. El teléfono surgió de décadas de ensayos realizados por diferentes creadores, aunque Bell consiguió convertir aquellas ideas en un sistema patentado, funcional y destinado a extenderse por el planeta. Cuando murió aquel 2 de agosto de 1922, la voz humana ya había comenzado a viajar por cables, atravesar ciudades y unir continentes. El mundo nunca volvería a comunicarse de la misma manera. #AlexanderGrahamBell #HistoriaDelTeléfono #HistoriaDeLaTecnología #Inventores #HistoriaDeLaCiencia #Comunicaciones #Efemérides #UnDíaComoHoy #AntonioMeucci #RevoluciónTecnológica #TelephoneHistory #HistoryOfTechnology #Inventors #ScienceHistory #OnThisDay #CommunicationHistory #Innovation #Telecommunications
2 DE AGOSTO DE 1980: EL RELOJ SE DETUVO A LAS 10:25 — BOLONIA Y LA BOMBA QUE DESGARRÓ EL CORAZÓN DE ITALIA
El 2 de agosto de 1980, una explosión estremeció la estación central de Bolonia y convirtió una mañana de vacaciones en una de las páginas más sangrientas de la historia contemporánea de Italia. El país atravesaba los llamados Anni di piombo —los “años de plomo”—, un prolongado período de violencia política, atentados, asesinatos y enfrentamientos protagonizados por organizaciones terroristas de extrema derecha y extrema izquierda. Apenas seis años antes, el 4 de agosto de 1974, una bomba había estallado en el tren Italicus, que viajaba de Roma hacia Múnich, provocando 12 muertos y 48 heridos. Aquella matanza, cuya matriz neofascista fue reconocida aunque no se alcanzaron condenas individuales definitivas, había sembrado el miedo entre los pasajeros ferroviarios. A las 10:25 de aquel sábado 2 de agosto, cuando miles de italianos comenzaban sus vacaciones de verano, una bomba de gran potencia escondida dentro de una valija abandonada explotó en la sala de espera de segunda clase. La detonación derrumbó una parte del edificio, arrasó el restaurante de la estación y alcanzó al tren Ancona–Chiasso, detenido junto al andén número 1. El resultado fue devastador: 85 personas asesinadas y más de 200 heridas, entre ellas hombres, mujeres, ancianos y niños que solamente esperaban un tren. Fue el atentado terrorista más mortífero de la Italia republicana. Durante los primeros momentos se habló de la explosión accidental de una caldera, pero la magnitud de la destrucción y las evidencias encontradas confirmaron rápidamente que se trataba de una bomba. Mientras el humo cubría la estación, bomberos, policías, ferroviarios, médicos, taxistas y ciudadanos comunes comenzaron a retirar cuerpos y sobrevivientes de entre los escombros. Ante la falta de ambulancias, automóviles particulares, taxis y colectivos fueron utilizados para trasladar heridos. El autobús número 37, convertido improvisadamente en vehículo de emergencia, quedaría para siempre como símbolo de la extraordinaria solidaridad con la que Bolonia respondió al horror. Después de la explosión comenzó otra batalla, mucho más larga: la lucha por conocer la verdad. Las investigaciones fueron atravesadas por pistas falsas, ocultamientos y maniobras destinadas a alejar a la Justicia de los responsables. La perseverancia de la Asociación de Familiares de las Víctimas, constituida en 1981, resultó fundamental para impedir que el caso quedara sepultado bajo décadas de silencio. Distintos procesos terminaron condenando de manera definitiva a los neofascistas Valerio Fioravanti, Francesca Mambro, Luigi Ciavardini y Gilberto Cavallini, vinculados a los NAR, y a Paolo Bellini, antiguo miembro de Avanguardia Nazionale, cuya prisión perpetua quedó firme el 1 de julio de 2025. Licio Gelli, jefe de la logia masónica clandestina Propaganda Due —P2—, oficiales del servicio secreto militar SISMI y otros personajes relacionados con los aparatos de inteligencia fueron condenados por desviar las investigaciones. Las resoluciones judiciales más recientes fueron todavía más lejos: reconstruyeron el atentado como una operación política ejecutada por terroristas neofascistas, financiada y organizada desde sectores vinculados a la P2 y protegida mediante una extensa red de encubrimientos. No fue solamente una bomba colocada contra pasajeros inocentes: fue un ataque destinado a sembrar miedo, desestabilizar la democracia y condicionar la vida política italiana. La estación fue reconstruida, pero Bolonia decidió conservar las marcas de aquella mañana. Una abertura en el muro, las placas con los nombres de las víctimas y el reloj que continúa señalando las 10:25 recuerdan el instante exacto en que el tiempo pareció detenerse. Cada 2 de agosto, la ciudad vuelve a reunirse para repetir un mensaje que sobrevivió a las bombas, los encubrimientos y el paso de las décadas: la memoria puede ser herida, pero jamás debe ser destruida. #MasacreDeBolonia #Bolonia1980 #2DeAgosto #AñosDePlomo #MemoriaHistórica #HistoriaDeItalia #TerrorismoNeofascista #VíctimasDelTerrorismo #JusticiaYMemoria #NuncaMás #ElRelojDeBolonia #MendozAntigua #BolognaMassacre #Bologna1980 #YearsOfLead #HistoricalMemory #NeverForget #ItalianHistory #TruthAndJustice #RememberTheVictims

























