El domingo 1 de agosto de 1948, mientras la energía nuclear comenzaba a transformar la política, la ciencia y la industria mundial, los mendocinos descubrían que bajo sus montañas podía ocultarse uno de los minerales más estratégicos del siglo XX. Aquella jornada, una nota publicada en la página 8 del diario Los Andes otorgó difusión pública a las investigaciones que la Universidad Nacional de Cuyo venía desarrollando sobre la presencia de uranio en distintos puntos de la provincia. No puede asegurarse que haya sido la primera mención periodística absoluta del tema, pero constituye una evidencia hemerográfica precisa del momento en que aquellos estudios comenzaron a adquirir una fuerte repercusión social. Las tareas se realizaban, al menos, desde 1947 y comprendían exploraciones sistemáticas en Malargüe, Tupungato, Cacheuta y Barrancas. El impulso científico había tomado forma pocos meses antes. Mediante la Ordenanza N.º 23 del 27 de abril de 1948, la UNCuyo creó el Instituto de la Energía, dependiente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, cuya sede estaba en San Juan. Su misión era formar especialistas y colaborar con organismos públicos en el estudio de los recursos energéticos del país. El instituto reunía tres grandes áreas: combustibles, recursos hidroeléctricos y estudios físico-químicos. Desde Mendoza, el Departamento de Combustibles investigaba petróleo, asfaltita, esquistos bituminosos y minerales de uranio, mientras otros científicos estudiaban energía atómica, solar y eólica, además de la radiación cósmica. Era una visión extraordinariamente avanzada para la región: comprender y aprovechar todas las fuerzas capaces de impulsar el desarrollo industrial argentino. Aquel artículo de 1948 no anunciaba todavía una mina en funcionamiento ni una planta industrial. Revelaba algo quizá más decisivo: Mendoza ya poseía investigadores, instituciones y conocimientos dispuestos a explorar el futuro energético escondido en la cordillera. Entre aquellos especialistas se encontraban ingenieros y científicos como Armando Vergara Bai, Otto Gamba, Enrique Pedro Maneschi y Guillermo Siegfried Lexow; algunos de ellos participarían posteriormente en organismos y proyectos vinculados al nacimiento de la actividad nuclear argentina. La historia daría un salto gigantesco pocos años después. En 1954 comenzó a funcionar el Complejo Fabril Malargüe, considerado la primera planta de concentrado de uranio de América Latina. Hasta su cierre en 1986 procesó mineral extraído de las minas Huemul y Sierra Pintada y produjo aproximadamente 752 toneladas de uranio en forma de “torta amarilla” o yellowcake, concentrado utilizado como materia prima para elaborar el combustible destinado a reactores nucleares de potencia e investigación. La explotación también dejó residuos y un complejo desafío ambiental. Décadas después, las antiguas colas minerales fueron encapsuladas y el terreno se transformó en el parque público El Mirador. La obra, concluida en 2017, fue presentada por la Comisión Nacional de Energía Atómica como la primera remediación integral de este tipo realizada en Argentina. Así, aquel lejano domingo de 1948 puede recordarse como una fecha simbólica: el día en que el uranio abandonó los informes reservados, descendió de las montañas y comenzó a ocupar un lugar en la conversación pública mendocina. Antes de las plantas, las minas y los reactores existió una generación de científicos que observó el territorio y comprendió que bajo el suelo de Mendoza no solamente había petróleo, agua y minerales: también comenzaba a escribirse una parte fundamental de la historia nuclear argentina. #MendozaHistory #ArgentineHistory #UraniumHistory #NuclearHistory #NuclearEnergy #ScienceHistory #AtomicAge #Malargue #HuemulMine #ScientificHeritage #HistoricalResearch #EnergyHistory #LatinAmericanHistory #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Uranio #Malargüe #UNCuyo #CienciaArgentina #HistoriaArgentina #EnergíaNuclear #Huemul #SierraPintada #Efemérides #PatrimonioCientífico #InvestigaciónCientífica #MemoriaHistórica

No hay comentarios.:
Publicar un comentario