domingo, 23 de agosto de 2026

🔥🍷🏭 23 DE AGOSTO DE 1988: GIOL ESTABA CAMBIANDO PARA SIEMPRE — EL GIGANTE DEL VINO MENDOCINO ENTRABA EN LOS DÍAS DECISIVOS DE SU TRANSFORMACIÓN —


Mientras la vitivinicultura argentina vivía meses de enorme tensión y Mendoza defendía intereses estratégicos ligados al vino, otro proceso histórico avanzaba silenciosamente en Maipú: Bodegas y Viñedos Giol, una de las empresas más emblemáticas de la provincia, atravesaba una profunda transformación que desembocaría en su privatización. El dato convierte al 23 de agosto de 1988 en una fotografía extraordinaria de aquel momento: el programa de redimensionamiento de personal había comenzado en julio y terminaría el 31 de agosto, por lo que aquel día faltaban apenas ocho jornadas para cerrar esa etapa. El plan contempló retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y un sistema de garantía laboral que permitía la reubicación de trabajadores dentro de la administración provincial. Las cifras muestran la magnitud del cambio: Giol registraba 3.548 empleados al 31 de diciembre de 1987 y para mayo de 1989 esa cantidad había descendido a 2.439, una reducción superior al 31%. La historia de Giol era inmensa: el Estado mendocino había adquirido el control mayoritario de la compañía en 1954 y, desde 1964, funcionaba jurídicamente como empresa estatal con funciones de intervención y regulación sobre la vitivinicultura provincial. Para fines de los años ochenta, sin embargo, su situación financiera era crítica y comenzó una reforma que dividiría sus actividades en distintas unidades para determinar cuáles permanecerían y cuáles pasarían al sector privado. La casa matriz, sucursales, marcas, destilería, fincas y otros activos formarían parte de ese gigantesco proceso. Y hay una precisión histórica fundamental: la privatización todavía no estaba consumada aquel 23 de agosto. El Decreto 3345/88, fechado el 24 de octubre de ese año, ordenaría posteriormente avanzar con la licitación pública de la Unidad de Fraccionamiento y Comercialización, que incluía instalaciones de Maipú, sucursales distribuidas por distintas provincias, marcas comerciales y parte del capital operativo; la adjudicación llegaría después, mediante el Decreto 3486/89, a FECOVITA y Cubas de Roble. Por eso, más que una efeméride administrativa estrictamente ocurrida el 23 de agosto, esta fecha permite asomarse a un momento excepcional de Mendoza: mientras se discutía qué modelo vitivinícola debía sobrevivir, uno de los mayores símbolos económicos de la provincia se encontraba en plena metamorfosis. Giol, aquella empresa que durante décadas había sido instrumento del Estado para intervenir en el mercado del vino y que llegó a quedar asociada a la imagen de “la bodega más grande del mundo”, comenzaba a dejar atrás una época. De aquel proceso surgiría además una nueva estructura cooperativa alrededor de FECOVITA, protagonista central de la vitivinicultura mendocina posterior. El 23 de agosto de 1988, por lo tanto, Giol todavía era estatal, todavía estaba en pie aquel gigantesco aparato productivo, pero Mendoza ya podía escuchar cómo comenzaban a cerrarse las puertas de una era. #Mendoza #Giol #BodegasGiol #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Vitivinicultura #VinoArgentino #HistoriaArgentina #Maipú #FECOVITA #WineHistory #MendozaWine #ArgentineWine #WineIndustry #ArgentinaHistory #VintageMendoza


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