El 13 de agosto de 1924 nacía en la provincia de San Juan Carlos de la Mota, uno de los escultores argentinos más destacados de su generación y un artista cuya historia quedó profundamente unida a Mendoza. Desde muy joven manifestó una fuerte vocación artística y en 1943 comenzó su formación en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a figuras fundamentales de las artes visuales como Víctor Delhez, Ramón Gómez Cornet, Sergio Sergi, Roberto Cascarini y, especialmente, el escultor chileno Lorenzo Domínguez, quien marcaría decisivamente su camino. En aquellos años mendocinos De la Mota se apasionó por las antiguas formas de la escultura egipcia y griega y comenzó a experimentar con mármol, granito, madera y metales. También participó como ayudante en la realización del monumento dedicado a José de San Martín y Bernardo O’Higgins en la Ciudad de Mendoza, dejando desde muy temprano una huella material en el patrimonio artístico de la provincia. En 1949 acompañó a Lorenzo Domínguez a la Universidad Nacional de Tucumán como ayudante de la cátedra de Escultura, permaneciendo allí hasta comienzos de la década de 1950; en ese ambiente artístico se relacionó con Lajos Szalay y trabajó junto a Lino Enea Spilimbergo. Su carrera pronto adquirió dimensión internacional: en 1957 representó a la Argentina en la IV Bienal de São Paulo, uno de los acontecimientos artísticos más importantes del continente, donde los archivos oficiales registran una obra suya en hierro batido. En 1966 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permitió viajar a Europa y residir un tiempo en Londres para profundizar su investigación escultórica. Su búsqueda nunca quedó encerrada en una sola técnica: trabajó piedra, mármol, granito, madera y hierro, realizó dibujos, pasteles, pinturas y ensambles, transformando materiales duros en figuras cargadas de imaginación, tensión y humanidad. Su extensa trayectoria acumuló importantes reconocimientos: obtuvo el Primer Premio del Salón de Cuyo en 1959, el Primer Premio del Salón de Córdoba en 1962, el Primer Premio del Salón Nacional de Escultura en 1972 y el Diploma al Mérito Konex en Escultura Figurativa en 1982; en 1988 alcanzó además el Gran Premio de Honor del Salón Nacional. Su relación con Mendoza nunca desapareció: en 1978 fue designado profesor titular de Escultura en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo y al año siguiente ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes; documentación posterior de la propia UNCuyo lo recuerda como Académico de Número. Con el paso del tiempo, la pintura, el dibujo y el pastel ocuparon un espacio creciente dentro de su producción: en 1993 expuso escultura y pastel en la Galería Palatina, y durante sus últimos años continuó presentando pinturas junto con sus esculturas. Carlos de la Mota murió en Buenos Aires el 12 de febrero de 2011, a los 86 años. Habían transcurrido casi siete décadas desde aquellos días en que un joven sanjuanino llegó a Mendoza para estudiar arte. En ese largo viaje convirtió piedra, madera y hierro en una obra capaz de atravesar generaciones, llevó la formación recibida en la UNCuyo a escenarios nacionales e internacionales y terminó ocupando un lugar propio dentro de la historia de la escultura argentina. Hoy, a más de un siglo de su nacimiento, su nombre vuelve a recordarnos aquella extraordinaria época en la que Mendoza fue escuela, taller y punto de encuentro de algunos de los grandes protagonistas del arte argentino del siglo XX. #MendozAntigua #CarlosDeLaMota #Mendoza #SanJuan #HistoriaArgentina #ArteArgentino #EsculturaArgentina #UNCuyo #UniversidadNacionalDeCuyo #LorenzoDominguez #Efemerides #13DeAgosto #HistoriaDeMendoza #CulturaArgentina #BellasArtes #Escultura #PatrimonioCultural #BienalDeSanPablo #MemoriaHistorica #ArgentineArt #ArgentineSculpture #ArtHistory #MendozaHistory #SanJuanArgentina #Sculpture #FineArts #CulturalHeritage #LatinAmericanArt
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jueves, 13 de agosto de 2026
**13 DE AGOSTO DE 1924: NACIÓ CARLOS DE LA MOTA — DE SAN JUAN Y MENDOZA A LA BIENAL DE SAN PABLO, UNA VIDA ESCULPIDA EN EL ARTE ARGENTINO**
El 13 de agosto de 1924 nacía en la provincia de San Juan Carlos de la Mota, uno de los escultores argentinos más destacados de su generación y un artista cuya historia quedó profundamente unida a Mendoza. Desde muy joven manifestó una fuerte vocación artística y en 1943 comenzó su formación en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a figuras fundamentales de las artes visuales como Víctor Delhez, Ramón Gómez Cornet, Sergio Sergi, Roberto Cascarini y, especialmente, el escultor chileno Lorenzo Domínguez, quien marcaría decisivamente su camino. En aquellos años mendocinos De la Mota se apasionó por las antiguas formas de la escultura egipcia y griega y comenzó a experimentar con mármol, granito, madera y metales. También participó como ayudante en la realización del monumento dedicado a José de San Martín y Bernardo O’Higgins en la Ciudad de Mendoza, dejando desde muy temprano una huella material en el patrimonio artístico de la provincia. En 1949 acompañó a Lorenzo Domínguez a la Universidad Nacional de Tucumán como ayudante de la cátedra de Escultura, permaneciendo allí hasta comienzos de la década de 1950; en ese ambiente artístico se relacionó con Lajos Szalay y trabajó junto a Lino Enea Spilimbergo. Su carrera pronto adquirió dimensión internacional: en 1957 representó a la Argentina en la IV Bienal de São Paulo, uno de los acontecimientos artísticos más importantes del continente, donde los archivos oficiales registran una obra suya en hierro batido. En 1966 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permitió viajar a Europa y residir un tiempo en Londres para profundizar su investigación escultórica. Su búsqueda nunca quedó encerrada en una sola técnica: trabajó piedra, mármol, granito, madera y hierro, realizó dibujos, pasteles, pinturas y ensambles, transformando materiales duros en figuras cargadas de imaginación, tensión y humanidad. Su extensa trayectoria acumuló importantes reconocimientos: obtuvo el Primer Premio del Salón de Cuyo en 1959, el Primer Premio del Salón de Córdoba en 1962, el Primer Premio del Salón Nacional de Escultura en 1972 y el Diploma al Mérito Konex en Escultura Figurativa en 1982; en 1988 alcanzó además el Gran Premio de Honor del Salón Nacional. Su relación con Mendoza nunca desapareció: en 1978 fue designado profesor titular de Escultura en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo y al año siguiente ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes; documentación posterior de la propia UNCuyo lo recuerda como Académico de Número. Con el paso del tiempo, la pintura, el dibujo y el pastel ocuparon un espacio creciente dentro de su producción: en 1993 expuso escultura y pastel en la Galería Palatina, y durante sus últimos años continuó presentando pinturas junto con sus esculturas. Carlos de la Mota murió en Buenos Aires el 12 de febrero de 2011, a los 86 años. Habían transcurrido casi siete décadas desde aquellos días en que un joven sanjuanino llegó a Mendoza para estudiar arte. En ese largo viaje convirtió piedra, madera y hierro en una obra capaz de atravesar generaciones, llevó la formación recibida en la UNCuyo a escenarios nacionales e internacionales y terminó ocupando un lugar propio dentro de la historia de la escultura argentina. Hoy, a más de un siglo de su nacimiento, su nombre vuelve a recordarnos aquella extraordinaria época en la que Mendoza fue escuela, taller y punto de encuentro de algunos de los grandes protagonistas del arte argentino del siglo XX. #MendozAntigua #CarlosDeLaMota #Mendoza #SanJuan #HistoriaArgentina #ArteArgentino #EsculturaArgentina #UNCuyo #UniversidadNacionalDeCuyo #LorenzoDominguez #Efemerides #13DeAgosto #HistoriaDeMendoza #CulturaArgentina #BellasArtes #Escultura #PatrimonioCultural #BienalDeSanPablo #MemoriaHistorica #ArgentineArt #ArgentineSculpture #ArtHistory #MendozaHistory #SanJuanArgentina #Sculpture #FineArts #CulturalHeritage #LatinAmericanArt
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