El sábado 28 de febrero de 1914, una entrevista que el paso del tiempo convertiría en un estremecedor documento histórico: era la última vez que Jorge Newbery hablaba públicamente sobre su gran sueño de atravesar la cordillera en aeroplano. Ingeniero, científico, deportista, funcionario y figura decisiva en el nacimiento de la aeronáutica civil y militar argentina, Newbery había llegado a Mendoza durante la última semana de febrero para estudiar personalmente una empresa que entonces parecía casi imposible. Viajó por Puente del Inca, Uspallata y otros sectores de alta montaña, midiendo alturas, observando el terreno y analizando los vientos capaces de levantar, sacudir o destruir aquellas frágiles máquinas de madera y tela. Días antes había llevado un Morane-Saulnier por encima de los seis mil metros, una proeza extraordinaria para la tecnología de 1914 que demostraba que su proyecto no era una simple fantasía. El 26 de febrero regresó a la Ciudad de Mendoza y, la noche siguiente, recibió a un periodista de Los Andes. El cronista encontró su rostro castigado por el viento helado de las cumbres, aunque todavía conservaba la energía y la confianza que lo habían convertido en uno de los primeros grandes ídolos populares argentinos. Newbery reconoció los enormes obstáculos del vuelo, pero se mostró optimista: imaginaba despegar desde Los Tamarindos y ganar altura progresivamente mientras avanzaba hacia el oeste, hasta alcanzar unos cinco mil metros en aproximadamente media hora. Si aquel terreno no resultaba adecuado, evaluaba iniciar la travesía desde Uspallata. Su destino final sería Santiago de Chile. También sabía que una falla sobre la cordillera podía resultar fatal. Admitió que casi no existían lugares donde aterrizar y que, ante un desperfecto, su única esperanza sería descender dentro de algún cajón montañoso y ejecutar una maniobra desesperada para evitar que el aparato se clavara de frente contra el suelo. Para la aventura había preparado su propio Morane-Saulnier: originalmente desarrollaba 80 HP, pero una modificación en el motor debía elevar su potencia hasta aproximadamente 95 HP y permitirle operar a gran altura. El avión aún se encontraba en Buenos Aires; pensaba viajar para buscarlo y regresar a Mendoza unos diez días después, esperando el momento meteorológico adecuado. La Policía provincial incluso le ofreció desplegar efectivos a lo largo de la ruta para auxiliarlo, pero Newbery rechazó la propuesta porque no podía fijar anticipadamente el día de partida. Cuando el periodista finalmente le preguntó por los riesgos de aquella empresa, el aviador no pronunció un discurso: simplemente sonrió. Esa sonrisa sería su respuesta final. En la tarde del domingo 1 de marzo, apenas un día después de publicada la entrevista, Newbery participó en una demostración aérea en Los Tamarindos utilizando el Morane-Saulnier perteneciente a Teodoro Fels, acompañado por Benjamín Giménez Lastra. La aeronave perdió el control y cayó violentamente. Newbery murió en el lugar, a los 38 años; Giménez Lastra sobrevivió. El avión destinado al cruce de los Andes nunca llegó a Mendoza y su gran desafío quedó suspendido para siempre. La conmoción atravesó todo el país: había muerto el hombre que enseñó a los argentinos a mirar hacia el cielo. Su relación con Mendoza, sin embargo, era anterior a aquella tragedia. Su padre, Ralph Newbery —conocido localmente como Rafael—, había ejercido como dentista y viajaba periódicamente a la provincia para atender pacientes en el Grand Hotel de calle Gutiérrez 145. El sueño del aviador finalmente sería alcanzado por otros: el 13 de abril de 1918, Luis Candelaria protagonizó el primer cruce de los Andes en avión por la zona de Zapala. En 1970, la Ley 18.559 reconoció oficialmente a Newbery como Precursor y Benemérito de la Aeronáutica Argentina. Mendoza no fue el territorio desde donde conquistó la cordillera: fue el último paisaje que contemplaron sus ojos y el cielo donde comenzó su leyenda eterna. #JorgeNewbery #Mendoza #LosTamarindos #LasHeras #HistoriaArgentina #AviaciónArgentina #CordilleraDeLosAndes #Pioneros #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #AviationHistory #AviationPioneer #AndesMountains #VintageArgentina
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (9407)
- Otras Provincias (4665)
- Curiosidades Históricas (2917)
- Década de 1920 (2726)
- otros paises (2479)
- Década de 1930 (2392)
- Década de 1910 (1964)
- Sociales (1889)
- Década de 1970 (1813)
- Década de 1900 (1622)
- Década de 1940 (1510)
- Publicidades (1396)
- Deportes en el Recuerdo (1345)
- Década de 1950 (1227)
- Videos (1142)
- Década de 1960 (906)
- Década de 1980 (854)
- Letra chica (712)
- antes de 1900 (659)
- Moda (635)
- Vendimia (603)
- graduados (400)
- solo mujer (286)
- frases (251)
- Conociendo Mendoza (248)
- policiales (238)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (216)
- Década de 1990 (209)
- Mendoza desde Arriba (111)
- Toponimias (87)
- década del 2000 (77)
- portadas (46)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (12)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
viernes, 21 de agosto de 2026
🔥✈️🏔️ 28 DE FEBRERO DE 1914: NEWBERY SONRIÓ ANTE EL PELIGRO… Y AL DÍA SIGUIENTE CAYÓ EN MENDOZA —
El sábado 28 de febrero de 1914, una entrevista que el paso del tiempo convertiría en un estremecedor documento histórico: era la última vez que Jorge Newbery hablaba públicamente sobre su gran sueño de atravesar la cordillera en aeroplano. Ingeniero, científico, deportista, funcionario y figura decisiva en el nacimiento de la aeronáutica civil y militar argentina, Newbery había llegado a Mendoza durante la última semana de febrero para estudiar personalmente una empresa que entonces parecía casi imposible. Viajó por Puente del Inca, Uspallata y otros sectores de alta montaña, midiendo alturas, observando el terreno y analizando los vientos capaces de levantar, sacudir o destruir aquellas frágiles máquinas de madera y tela. Días antes había llevado un Morane-Saulnier por encima de los seis mil metros, una proeza extraordinaria para la tecnología de 1914 que demostraba que su proyecto no era una simple fantasía. El 26 de febrero regresó a la Ciudad de Mendoza y, la noche siguiente, recibió a un periodista de Los Andes. El cronista encontró su rostro castigado por el viento helado de las cumbres, aunque todavía conservaba la energía y la confianza que lo habían convertido en uno de los primeros grandes ídolos populares argentinos. Newbery reconoció los enormes obstáculos del vuelo, pero se mostró optimista: imaginaba despegar desde Los Tamarindos y ganar altura progresivamente mientras avanzaba hacia el oeste, hasta alcanzar unos cinco mil metros en aproximadamente media hora. Si aquel terreno no resultaba adecuado, evaluaba iniciar la travesía desde Uspallata. Su destino final sería Santiago de Chile. También sabía que una falla sobre la cordillera podía resultar fatal. Admitió que casi no existían lugares donde aterrizar y que, ante un desperfecto, su única esperanza sería descender dentro de algún cajón montañoso y ejecutar una maniobra desesperada para evitar que el aparato se clavara de frente contra el suelo. Para la aventura había preparado su propio Morane-Saulnier: originalmente desarrollaba 80 HP, pero una modificación en el motor debía elevar su potencia hasta aproximadamente 95 HP y permitirle operar a gran altura. El avión aún se encontraba en Buenos Aires; pensaba viajar para buscarlo y regresar a Mendoza unos diez días después, esperando el momento meteorológico adecuado. La Policía provincial incluso le ofreció desplegar efectivos a lo largo de la ruta para auxiliarlo, pero Newbery rechazó la propuesta porque no podía fijar anticipadamente el día de partida. Cuando el periodista finalmente le preguntó por los riesgos de aquella empresa, el aviador no pronunció un discurso: simplemente sonrió. Esa sonrisa sería su respuesta final. En la tarde del domingo 1 de marzo, apenas un día después de publicada la entrevista, Newbery participó en una demostración aérea en Los Tamarindos utilizando el Morane-Saulnier perteneciente a Teodoro Fels, acompañado por Benjamín Giménez Lastra. La aeronave perdió el control y cayó violentamente. Newbery murió en el lugar, a los 38 años; Giménez Lastra sobrevivió. El avión destinado al cruce de los Andes nunca llegó a Mendoza y su gran desafío quedó suspendido para siempre. La conmoción atravesó todo el país: había muerto el hombre que enseñó a los argentinos a mirar hacia el cielo. Su relación con Mendoza, sin embargo, era anterior a aquella tragedia. Su padre, Ralph Newbery —conocido localmente como Rafael—, había ejercido como dentista y viajaba periódicamente a la provincia para atender pacientes en el Grand Hotel de calle Gutiérrez 145. El sueño del aviador finalmente sería alcanzado por otros: el 13 de abril de 1918, Luis Candelaria protagonizó el primer cruce de los Andes en avión por la zona de Zapala. En 1970, la Ley 18.559 reconoció oficialmente a Newbery como Precursor y Benemérito de la Aeronáutica Argentina. Mendoza no fue el territorio desde donde conquistó la cordillera: fue el último paisaje que contemplaron sus ojos y el cielo donde comenzó su leyenda eterna. #JorgeNewbery #Mendoza #LosTamarindos #LasHeras #HistoriaArgentina #AviaciónArgentina #CordilleraDeLosAndes #Pioneros #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #AviationHistory #AviationPioneer #AndesMountains #VintageArgentina
Etiquetas:
Efemérides
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario