domingo, 23 de agosto de 2026

🔥❄️ LAS CUEVAS Y LA NIEVE: 75 AÑOS DE EXTREMOS, SEQUÍAS Y UNA CORDILLERA QUE ESTÁ CAMBIANDO - MENDOZA


En uno de los rincones más impresionantes de la Alta Montaña mendocina, a unos 3.557 metros sobre el nivel del mar, Las Cuevas vive desde siempre bajo las reglas de la nieve, el viento y la Cordillera. Pero cuando observamos varias décadas en conjunto aparece una historia mucho más compleja que la de un simple invierno blanco: hay años extraordinariamente nevados, temporadas casi secas y, sobre todo, una señal reciente que la ciencia sigue con creciente atención. La lámina que acompaña esta publicación utiliza un índice relativo de acumulación nival —100 representa el promedio de referencia— y debe interpretarse como una reconstrucción o síntesis regional, no como centímetros de nieve medidos directamente cada año en Las Cuevas. Los trabajos del IANIGLA-CONICET y otros centros científicos muestran que la nieve de los Andes centrales presenta una enorme variabilidad de un invierno a otro. La reconstrucción de Masiokas y colaboradores identifica a 1982 y 1997 entre los inviernos excepcionalmente nevados de la época instrumental y a 1968 entre los más secos. También demuestra que los grandes inviernos suelen relacionarse con episodios de El Niño, aunque la relación no es automática: algunos años extremadamente secos, como 1968, 1990 y 2004, ni siquiera coincidieron con La Niña. En la propia cuenca del río Las Cuevas, los estudios realizados sobre el glaciar Piloto desde fines de la década de 1970 encontraron enormes diferencias entre años, estrechamente relacionadas con la cantidad de nieve acumulada durante el invierno. Pero el cambio más inquietante aparece al mirar el período reciente. Una investigación sobre la sequía del centro-oeste argentino determinó que entre 2010 y 2020 la reducción de la nieve en las altas cumbres desencadenó una prolongada sequía hidrológica que afectó a las cuencas alimentadas por el deshielo. Y ahora existe una fotografía científica todavía más amplia: un estudio publicado en 2026, basado en observaciones satelitales MODIS de 2000 a 2025, encontró una disminución estadísticamente significativa de la persistencia de nieve entre los 29° y 36° de latitud sur. Para el conjunto de las cuencas Mendoza–Tunuyán se estimó una reducción cercana al 0,26–0,30 % anual de superficie nevada y un ascenso de la línea de nieve de aproximadamente 6 metros por año: alrededor de 150 metros en apenas 26 años. Y la montaña todavía puede sorprender: el invierno de 2026, que queda fuera del período de esta gráfica, produjo un temporal extraordinario. Vialidad Nacional informó acumulaciones de hasta cuatro metros en algunos sectores del corredor entre Punta de Vacas y Las Cuevas y calificó la afectación como la mayor registrada en la zona desde 2008. Un invierno excepcionalmente nevado no contradice por sí solo una tendencia de varias décadas: precisamente, una de las características de los Andes es su enorme variabilidad. Detrás de cada barra de este gráfico hay mucho más que un paisaje blanco. Esa nieve almacenada en invierno se transforma meses después en agua para los ríos, el consumo humano, el riego, la vitivinicultura, la generación hidroeléctrica y los ecosistemas de Mendoza. La nieve de Las Cuevas no es solamente una postal de la Cordillera: es una parte fundamental de la historia —y del futuro— del agua mendocina.  #LasCuevas #Mendoza #Nieve #CordilleraDeLosAndes #AltaMontaña #HistoriaDeMendoza #RíoMendoza #Agua #CambioClimático #Andes #Snowpack #AndeanSnow #ClimateChange #WaterSecurity #MendozaArgentina #SnowScience #CentralAndes #MountainClimate


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