domingo, 9 de agosto de 2026

MENDOZA ENTRÓ EN LA ERA DE LA NAFTA: AUTOMÓVILES, SURTIDORES Y UNA GUERRA COMERCIAL QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE LAS CALLES DE LA PROVINCIA


Hubo un tiempo en que cargar nafta en Mendoza no significaba detenerse bajo el techo iluminado de una estación de servicio. A comienzos del siglo XX, el combustible podía ser apenas otro artículo vendido por una concesionaria, un corralón o un garaje. Pero durante la década de 1920 todo empezó a cambiar vertiginosamente: llegaron más automóviles, aparecieron nuevas agencias, crecieron los surtidores y las grandes petroleras descubrieron que las calles mendocinas estaban convirtiéndose en escenario de una extraordinaria batalla comercial. La investigación del historiador mendocino Enrique Alberto Timmermann, de la Universidad Nacional de Cuyo, reconstruye precisamente ese proceso y demuestra que la comercialización —el llamado downstream de la actividad petrolera— resulta indispensable para comprender la historia del petróleo. No bastaba con encontrar crudo y extraerlo: había que refinarlo, almacenarlo, transportarlo, publicitarlo y, finalmente, convencer a alguien de detener su automóvil frente a un surtidor y comprarlo. Argentina era ya un consumidor extraordinariamente importante. Un dato citado en los estudios de la época resulta impactante: en 1921 la Argentina, con alrededor de 9 millones de habitantes, consumía unas 800.000 toneladas de derivados del petróleo, prácticamente lo mismo que Francia, que tenía unos 44 millones de habitantes. La nafta alimentaba los motores de combustión; el kerosene servía para iluminar y calefaccionar; los lubricantes mantenían funcionando automóviles y maquinaria agrícola, y el fueloil era fundamental para distintas actividades industriales y ferroviarias. Mendoza se subió de lleno a aquella revolución. Durante los años veinte se instalaron o expandieron agencias de marcas como Studebaker, Fiat, Buick, Chrysler y Hupmobile, que se agregaban a Ford y Chevrolet. El automóvil dejó de ser una rareza y comenzó a modificar no sólo la manera de viajar, sino también la propia ciudad: las calles tuvieron que adaptarse mediante pavimentación, hormigonado y asfaltado. La modernidad empezaba a medirse también en motores, neumáticos y kilómetros recorridos. El negocio evolucionó rápidamente. Primero, la nafta podía ofrecerse como complemento de la venta de automóviles. Hacia 1919 comenzaron a multiplicarse los garajes, donde además de guardar o reparar vehículos se despachaba combustible. Más tarde apareció el surtidor especializado y, finalmente, una construcción que hoy nos parece absolutamente cotidiana pero que entonces representaba una nueva arquitectura de la modernidad: la estación de servicio. Y allí empezó una guerra de marcas. La West India Oil Company —WICO—, vinculada a Standard Oil, y Shell, con su conocida nafta Energina, poseían experiencia, redes comerciales y clientes acostumbrados a sus productos. Pero desde 1926 apareció un competidor formidable: Yacimientos Petrolíferos Fiscales. YPF había sido creada en 1922 y, bajo la dirección de Enrique Mosconi, convirtió la comercialización del combustible en una cuestión económica y también política: consumir petróleo nacional podía presentarse como una forma de apoyar la independencia energética argentina. En Mendoza aparece entonces un personaje fundamental: Arturo Santoni. Comenzó vendiendo nafta Shell en 1925, dos años después pasó a YPF y en 1928 se convirtió en agente consignatario de los productos refinados de la petrolera estatal. También quedó asociado a una de las primeras estaciones de YPF de la capital mendocina, ubicada en la zona de Necochea y Patricias Mendocinas. Mientras tanto, Shell introducía una innovación decisiva. La investigación histórica señala que a fines de 1928 levantó en Mendoza una estación de servicio en la esquina de Colón y España, concebida expresamente para el expendio y atención del automóvil. Poco después WICO desplegaría también estaciones propias; una de ellas se estableció junto a su planta de almacenamiento en San Martín y Coronel Plaza. El viejo surtidor aislado empezaba a ceder lugar a un negocio especializado, reconocible por su arquitectura, sus colores, cartelería y servicios adicionales. Pero la competencia no se libraba solamente en las esquinas. También se combatía en los diarios. Las compañías recurrían a anuncios, eslóganes, argumentos sobre rendimiento y calidad y promociones para convertir al automovilista en cliente habitual. YPF agregó un elemento poderoso: el nacionalismo económico. Sus campañas insistían en que el petróleo, su refinación, sus trabajadores y su comercialización eran argentinos. Mosconi utilizó además un arma todavía más contundente: el precio. En 1929 la nafta de YPF costaba alrededor de 26 centavos por litro; en sucesivas rebajas pasó a 24, luego a 22 y finalmente, en enero de 1930, a 20 centavos. En febrero de ese año la petrolera estatal estableció además un precio uniforme para todo el territorio nacional, absorbiendo diferencias de transporte que anteriormente encarecían el combustible en el interior. Hasta los impuestos comenzaron a formar parte de esa nueva realidad. Timmermann señala que en 1928, durante el gobierno de Alejandro Orfila, Mendoza aplicó un gravamen provincial sobre la nafta, evidencia de que aquel comercio ya había alcanzado una magnitud imposible de ignorar para el Estado. Lo que había comenzado como la venta casi improvisada de combustible junto a otros productos terminó transformándose en una red comercial cada vez más compleja. Décadas después, el proceso encontraría uno de sus símbolos máximos en territorio mendocino: en 1940 se construyó la destilería de YPF en Luján de Cuyo, que consolidó a Mendoza no sólo como consumidora y productora, sino también como uno de los grandes centros argentinos de refinación de hidrocarburos. Aquellas viejas bombas, garajes y estaciones fueron mucho más que lugares donde llenar un tanque. Detrás de ellas estuvieron la expansión del automóvil, nuevos empresarios, petroleras extranjeras, YPF, campañas publicitarias, impuestos, pavimentos y una competencia feroz por conquistar al conductor. La llegada de la nafta no sólo hizo funcionar motores: modificó el paisaje urbano, los hábitos de consumo y hasta la manera en que los mendocinos comenzaron a medir las distancias. #MendozAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #YPF #HistoriaDelPetroleo #PetroleoArgentino #Nafta #EstacionesDeServicio #AutomovilesAntiguos #EnriqueMosconi #LujanDeCuyo #MemoriaMendocina #FotosAntiguas #HistoriaArgentina #VintageMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #OilHistory #VintageCars #GasStationHistory #YPFHistory #HistoricMendoza #ArgentinaVintage

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